Recomendaciones de Cine de Terror Europeo: #5 – Les Yeux Sans Visage (1960) de Georges Franju

[[Crítica de @marckwire21]]
Hammer fue la principal productora de cine de terror británico durante los años 50 llevando a los monstruos clásicos a la gran pantalla. Precisamente debido a ese gran éxito llegaron films como ‘The Innocents‘ en un intento por desmarcarse del terror clásico hacia el psicológico contando para ello con un gran presupuesto. El cine de terror moderno no llegó a Francia hasta que el productor Jules Borkon decidió aventurarse en dicho mercado otorgando al director Georges Franju , la realización de ‘Les Yeux Sans Visage‘. Criado en el cine mudo junto a George Melies, Franju aceptó no sin ser antes advertido por Borkon en cuanto a la censura reinante en Europa, debía haber poca sangre, ningún animal podía sufrir daños y tampoco podía existir la figura del científico enajenado. Franju para semejante tarea se alió con los escritores Pierre Boileau y Thomas Narcejac, novelistas con trabajos que ya habían sido adaptados al cine con grandisimo éxito como ‘Les Diaboliques‘ en 1955 de Clouzot y ‘Vertigo‘ en 1958 de Hitchcock

Les Yeux Sans Visage‘ es una adaptación de la novela popular escrita por Jean Redon, seudónimo de Frédéric Dard, para una serie de publicaciones de la editorial Fleuve Noir en marzo de 1959, concretamente la número 56 de la colección ‘Angoisse‘. Definitivamente, 1960 es uno de los años mas prolíficos para el thriller donde se llegaron a estrenar junto a esta maravillosa ‘Les Yeux Sans Visage‘ otras obras de culto como la americana ‘Psicosis‘ de Hitchcock y la británica ‘Peeping Tom‘ de Michael Powell. Gran año para el cine. 88 minutos para contarnos la historia del doctor Génessier (Pierre Brasseur), un cirujano parisino de mediana edad, serio y profesional que trabaja en una distinguida clínica de la capital francesa. Mientras, su fría y manipuladora ayudante Louise (Alida Valli), se dedica a raptar chicas con aspecto similar a Christiane (Edith Scob), la hija del doctor, que vive recluida en la habitación mas alta de la mansión, Christiane tiene el rostro cubierto por una mascara debido a un accidente de trafico que le desfiguró la cara por completo y del que acusa directamente a su padre, quién no sólo acepta la culpa sino que intenta redimirse tratando de devolverle un aspecto normal. 

A ratos bellamente pausada, a ratos bellamente explícita y todo sin perder un ápice de interés. Un terror generado a fuego lento y con pocos personajes donde se sugiere mas que se nos cuenta. Algunos planos y escenas son puro lirismo, puro arte, sobretodo en las que aparece Christianne, al inicio en la cama de espaldas mientras conversa con su padre al que odia por dejarla en ese estado y también por los métodos que usa para intentar curarla o cuando vaga por la mansión tras esa máscara tan inexpresiva. Edith Scob era una novata por aquel entonces pero supo aprovechar al máximo las únicas dos ventanas por las que podía transmitir al publico los deseos y sensaciones de Christiane. Pierre Brasseur como el doctor Génessier ofrece un registro que invita a empatizar con su personaje hasta lo mas profundo. Su semblante serio y su voz grave y directa así como el trato con todos los otros personajes que nada saben sobre lo que ocurre (el padre de la primera chica, los miembros del hospital, el niño enfermo) nos confirma que no estamos ante un doctor desquiciado y psicótico, no es un psicópata y mucho menos alguien que mata por placer. Su único propósito es curar a su hija para así poder seguir viviendo sin ese sentimiento de culpa que lo tiente totalmente frustrado y capaz de concentrarse en nada más. 

Una fábula paterno-familiar con alto contenido dramático y algunos momentos realmente escabrosos como la escena de la operación donde no sólo se nos detalla minuciosamente la misma sino que todo lo relacionado a esta y a sus resultados son tratados casi como un documental al uso. La operación es la pedrada en el coche del espectador un jueves por la noche de camino a casa. Ese momento en que uno abre los ojos para no perder detalle de lo que esta ocurriendo. Hay tanto en 88 minutos que desde luego su disfrute aumenta con cada visionado. La idea de poner el quirófano clandestino pasando la habitación que custodian las diferentes jaulas de perros con las que el doctor practica es brillante así como la de acompañar a Louise en sus batidas de caras con la música del veterano y triplemente oscarizado Maurice Jarre, un genio de las bandas sonoras como demuestran sus trabajos en películas tan conocidas como ‘Lawrence de Arabia‘, ‘The Longest Day‘, ‘Jacob’s Ladder‘, ‘Top Secret‘, ‘Ghost‘, ‘A Passage to India‘, ‘Doctor Zhivago‘ o ‘The professionals‘. Y al mando de la fotografía, otro monstruo, Eugen Schüfftan. Schüfftan inició su carrera con Fritz Lang, casi nada, y fue un habitual de directores como Robert Siodmak y Marcel Carné. Además, inventó una técnica con la que mediante espejos era capaz de miniaturizar cualquier personaje dentro de una película (usada en ‘Metropolis‘ en 1927). ‘Les Yeux Sans Visage‘ es toda una película de culto de la que han bebido muchas producciones. En 1961 fue la italiana ‘Atom Age Vampire‘, en 1962 la española ‘Gritos en la noche‘, en 1968 ‘Corruption‘ y en 1988 ‘Faceless‘ incluso si solo nos ceñimos al hecho de transplante de caras tenemos en 1997 ‘Face off‘ y ‘Abre los ojos‘, sin olvidarnos claro, del referente más actual, la brillante producción de Pedro Almodóvar, ‘La piel que habito‘ con una superlativa banda sonora de Alberto Iglesias.
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Recomendaciones de Cine de Terror Europeo: #4 – Låt den rätte komma in (Let The Right One In) (2008) de Tomas Alfredson

[[Crítica de @marckwire21]]
Al borde del suicidio. Ahí se encontraba el genero de vampiros antes de llegar la película dirigida por Tomas Alfredson. Mientras que la temática zombie se regeneraba poco a poco con films como ‘Zombies Party‘, ‘a saga ‘28 days later‘ o series como ‘The Walking Dead‘ y ‘Les revenants‘, los vampiros sufrían el fenómeno ‘Crepúsculo‘ en silencio (sólo series como ‘True blood‘ o ‘The vampire diaries‘ se tomaban a los chupasangres de una manera ‘digna’). Va por temporadas, años 60 y la infinidad de versiones de Dracula de Christopher Lee, años 70 los zombies de Romero, años 80-90 el vampirismo se une a la comedia y también llegan cintas como ‘Dracula‘ de Bram Stoker o ‘Entrevista con el vampiro‘ sin olvidar ‘Queen of the damned‘ mientras que los zombies seguían de retiro. Principios del 2000 en adelante los vampiros sufren el arrollador fenómeno teen fan con la saga ‘Crepúsculo‘ y los zombies toman el control. 

Llegados a este punto aparece la fábula de Tomas Alfredson en 2008. Un cuento sutil sobre vampiros ambientado en Estocolmo a principios de los años 80. Ciertamente hay películas que cambian la progresión de un genero, ‘Let the right one in‘ es la ‘Matrix‘ del género de vampiros, es la prueba visible de que hasta un personaje surgido de la imaginación del hombre y tratado con la seriedad necesaria puede llegar a ser tan real como nosotros mismos. Oskar, un niño de 12 años que pasaría por hijo de alguno de los miembros del grupo Abba vive acosado por los matones de su colegio y en su propio hogar no encuentra el consuelo necesario afrontar la situación gracias a una madre totalmente ausente y divorciada del alcohólico de su padre. Oskar pasa las noches soñando con vengarse de los niños de su colegio. Durante una de esas salidas nocturnas conoce a Eli, una niña que hace poco se ha mudado junto a un hombre mayor al edificio donde el vive. Entre ambos surgirá algo mas que amistad, algo mas que amor. 


Basada en la novela de John Ajvide Lindqvist que también escribió el guión y con la portentosa fotografia de Hoyte van Hoytema, ‘Let the right one in‘ es la mejor película sobre vampiros desde ‘Dracula‘ de Bram Stoker o ‘Entrevista con el vampiro‘ y, curiosamente, ambas también son adaptaciones de grandes novelas. El hecho que esté ambientada en una fría Estocolmo llena de nieve como el gran telón de fondo la hace aún más perfecta si cabe. El vampirismo incrustado de esa manera en la sociedad es tan escalofriantemente real que hace olvidar por completo que estamos ante un personaje salido de la fantasía del ser humano. Diálogos medidos, justos y necesarios que transcurren a un ritmo preciso, que no lento, que es muy distinto. Se deja respirar al protagonista, podemos acercarnos a él y sentir lo que Oskar siente por Eli, amor, curiosidad, confianza. A esto ayuda la brillante interpretación de Kåre Hedebrant con esa mirada perdida, esos gestos ante las continuas vejaciones de sus compañeros y como con su mirada nos transmite que su miedo hacia ellos ya es algo contra lo que no puede luchar. A quien debería tenérselo en teoría y en cambio es quien le suministra el valor necesario para revolverse, es Eli. 

Pero… ¿se lo suministra o se lo impone? Ella tiene unas necesidades que Hakan ya no puede solucionar y ha fijado sus ojos en Oskar, se podria entender así, que Eli quiere un nuevo esclavo que la alimente pero su relación con Oskar empieza antes que a Hakan le ocurra lo inevitable. No digo que Eli se enamore de Oskar nada mas verlo pero si distingue en él una inocencia pura, capacidad de sumisión inmediata y por ende altamente manipulable. Oskar, pasa a convertirse en objetivo claro de Eli cuando al poco de mudarse Hakan, no consigue realizar los trabajos que antes realizaba, no antes, antes solo era alguien que Eli esta testando por decirlo de alguna manera. ¿Hakan fue el anterior Oskar? Posiblemente. Cuando una historia tan sencilla se torna tan intensa, interesante y llena de escenas que ya son míticas como son las de Hakan ‘cazando’, Oskar revolviéndose contra uno de los matones, Eli subiendo a ver a Hakan en el hospital, la de la piscina o la del tren, esta termina convirtiéndose en película de culto irremediablemente. Y ante eso estamos, un must see por excelencia, sin peros. Una de las mejores películas de terror de la última década.

Recomendaciones de Cine de Terror Europeo: #2 – The Innocents (1961) de Jack Clayton

[[Crítica de @marckwire21]]
Estrenada en 1961 y dirigida por Jack Clayton se trata de una adaptación de la novela escrita por Henry James en 1898, ‘The Turn of the Screw‘. Una historia gótica de fantasmas mezclada con un potentísimo drama psicológico donde guión, interpretaciones, fotografía y música se unen junto a un nítido blanco y negro de altísima calidad para ofrecernos como resultado una de las mejores películas de terror europeas de toda la historia. A principios de los 60 el tema casas encantadas despuntaba ya como la nueva gallina de los huevos de oro con grandes éxitos como ‘House on haunted hill‘ o ‘13 ghosts‘ y dos años mas tarde con ‘The Innocents‘ llegaría otro clásico británico de idéntica temática, la brillante ‘The Haunting‘ de Robert WiseSu argumento os sonará mucho ya que es el paciente 0 en cuanto a casas encantadas se refiere: Miss Giddens (Debora Kerr) es una recatada institutriz que acepta el trabajo de cuidar a dos hermanos Flora y Miles (Pamela Franklin y Martin Stephens) en una mansión victoriana apartada en las montañas mientras su único tutor, su tío (Michael Redgrave), se ocupa de unos asuntos en la gran ciudad. En la mansión conoce a la encantadora ama de llaves Mr.Grose (Megs Jenkins), que le ayuda a instalarse y a conocer a los niños. A los pocos días Miss Giddens empieza a observar comportamientos extraños en los pequeños y a sufrir alucinaciones en las que ve a la antigua institutriz muerta un año antes. 

Lo mejor que se puede decir sobre ‘The Innocents‘ es que a pesar de haber servido de inspiración para otras películas como ‘The Changeling‘ o ‘The Others‘ incluso la propia ‘The haunting‘ es que, a día de hoy sigue la mejor de todas ellas. ¿Historia de fantasmas con trasfondo dramático o al revés? Es una película tan ambigua y con un final tan instigador que soporta segundos y terceros visionados en los que encontrar nuevos detalles y formas de entender su final. Que aún pasando más de 50 años conserve su esencia no es algo casual. Hay una unión de factores, en este caso personas, que hacen de ella una joya muy admirable. Seguramente el factor mas importante de estos sea la adaptación del guión por el mismísimo Truman Capote, sinónimo de calidad. La puesta en escena y la impecable fotografía en un pulido blanco y negro de Freddie Francis (‘The elephant man‘,’The Straight Story‘) son algo maravillosas, inolvidables me atrevería a decir. Francis saca todo el partido a una espléndida Debora Kerr, y como esta lo da todo, fijaos en sus ojos cuando habla con Miles, el movimiento de sus pupilas vibrantes, está totalmente metida en su papel, es algo bárbaro. Y si ella esta perfecta, los niños… los niños son algo extraordinario, para llevarlos al mismo colegio que Damien vaya. Si Pamela Franklin como Flora está brillante lo de Martin Stephens como Miles es algo que bordea la perfección, impresionante el registro de este niño que venía de rodar ‘Village of the damned‘ y ya tenia experiencia en poner esas miradas que le dedica a Miss Giddens, esos aires de superioridad.


Debora Kerr está magnifica pero Martin Stephens hizo el papel de su vida. Cuando uno decide ver ‘The Innocents‘ sabe, mas o menos a los 2 minutos, que está a punto de ver una muy buena película. Fondo negro, suena una melodiosa canción infantil durante unos 45 segundos en los que solo vemos el fondo oscuro, tras este, aparecen las manos de Debora Kerr a la izquierda junto a los primeros títulos de crédito que van unidos al sonido de unos pájaros, brillante. Sólo los títulos de crédito ya nos avisan que no estamos ante un producto cualquiera, que no se ha hecho deprisa y corriendo, que esta cocinado a fuego lento, donde cada escena contiene más de lo que muestra, que podemos divagar sobre los diálogos que sus personajes interpretan, que vamos a tener que leer entre lineas durante muchas ocasiones. La canción en cuestión es ‘O Willow Wally’ y da un mal rollo espeluznante cada vez que Flora la tararea. 

El film de Clayton lleva al espectador a dictaminar tras su final la opción que más sienta acertada sin dejar de pensar en que la no elegida, la que consideramos imposible o absurda también exista. ¿Son reales las visiones de Miss Giddens o por el contrario somos embaucados por su histrionismo y excitación? ¿Está Miss Gidens siendo invadida por un cúmulo de sentimientos y sensaciones que en su vida anterior donde era tan inocente y puritana no conocía? ¿Qué hay oculto en ese beso de buenas noches a Miles? Como veis, es un film al que se le puede sacar una buenísima tertulia cinéfila, sus diversas interpretaciones partiendo siempre que lo que vemos es lo que la propia  Miss Giddens ve ya que es su punto de vista lo que siempre se nos muestra dejan abiertos varios caminos. ¿Creemos a la nueva institutriz? ¿Creemos a los niños? ¿Se aprovechan los niños de la mente paranoide de Giddens o es Giddens quien manipula y se hace con el control tanto de los niños como de la mansión? ¿Flora termina desquiciada y Miles muerto o la pequeña finge al ver que alguien más ve esos fantasmas y Miles simplemente se desmaya? Sea como fuere este TOP 2 del ránking es un clásico del terror psicológico europeo que nadie puede dejar pasar.

#reflexionesdecine – Mis diez películas de terror europeo favoritas

 

[[Estas #reflexionesdecine corren a cargo de @marckwire21]]

No puedo decir que me guste un género más que el resto en concreto dentro de todos los existentes cinefilamente hablando pero sí que siento más predilección por la ficción, por lo fantástico, por la acción y la innovación que invita a varios razonamientos posteriores. Siendo así,  la ciencia-ficción y el terror son dos de los géneros que más llaman mi atención. Aprovechando la reciente festividad de Halloweenos traigo un TOP 10 de películas de terror europeas entre las que se encuentran verdaderas joyas de este género, donde desde siempre los europeos abogan mas por la elegancia, la calidad, el impacto y sutilidad en sus películas que por la producción masiva sin importar ninguno de los adjetivos nombrados antes que predomina entre casi toda la industria americana del cine donde, un éxito de taquilla medianamente aceptable produce una sucesión de secuelas inútiles a cual más nefasta. No siempre, obviamente, pero si mayormente. Durante este mes de noviembre, se van a ir publicando las críticas de cada una de las películas, empezando por la de ‘Nosferatu‘, hoy mismo.

1. NOSFERATU – 1922 – ALEMANIA
2. THE INNOCENTS – 1961 – REINO UNIDO
3. LES DIABOLIQUES – 1955 – FRANCIA
4. LET ME IN – 2008 – SUECIA
5. LES YEUX SANS VISAGE – 1960 – FRANCIA
6. QUIEN PUEDE MATAR A UN NIÑO – 1976 – ESPAÑA
7. DAS KABINETT DES DR. CALIGARI 1920 – ALEMANIA
8. MARTYRS – 2008 – FRANCIA
9. PROFONDO ROSSO – 1975 – ITALIA
10. REC – 2007 – ESPAÑA

Como en todos los TOP o listas de películas sobre un género, muchos encontrareis que faltan algunas o que las seleccionadas no son las mejores según vuestro criterio. Elegir tan solo 10 no ha sido nada fácil os lo aseguro. ‘The Others‘ de Alejandro Amenábar puede ser una de las que más echéis de menos en cuanto al cine patrio pero la razón de no incluirla creo que queda justificada por una de las números 1 del TOP. ‘The Others‘ es una gran película pero con ‘The Innocents‘ queda cubierto el cupo de “casa encantada y drama psicológico” de sobras sin mencionar que la cinta de Amenábar es en cierta manera un homenaje a esta. Ninguna de las diez elegidas se acerca a la comedia, cintas muy recomendables como ‘Zombies party‘, ‘Dance of the Vampires‘, ‘The Rocky Horror Picture Show‘, ‘REC 3‘, ‘An American Werewolf in London‘, ‘La horde‘ o ‘Goal of the dead‘ quedan totalmente fuera de este TOP. De todo el grupo inicial y salvando las seleccionadas me gustaría recomendar también otras grandes. Españolas que no podéis dejar de ver, de más a menos importancia y sin olvidar las citadas antes, ‘The Others‘ y ‘REC 3‘ son: ‘El espinazo del diablo‘ situada en la guerra civil española y con el fantasma de un niño de por medio, ‘La torre de los siete jorobados‘ thriller de 1944 con gran sorpresa final, ‘Los sin nombre‘ opera prima magnánima de Jaume Balagueró, ‘El orfanato‘ con una Belén Rueda magnifica, ‘Angustia‘ de Bigas Luna, ‘Gritos en la noche‘ versión española de ‘Les Yeux Sans Visage‘, el telefilm de Alex de la IglesiaLa habitación del niño‘ y las dos de la mejor saga zombie made in Europe no citadas antes, ‘REC 2‘ y ‘REC 4‘, acción e infectados por doquier. Británicas como la comedia de culto ‘Zombies party‘, el clásico en b&n ‘Village of the Damned‘ con el niño protagonista de ‘The Innocents‘, ‘Dracula 1958‘ del enorme Christopher Lee, ‘Event horizon‘ ciencia-ficcion y terror camino a la locura en la mejor película de la carrera de Paul W.S. Anderson, la claustrofóbica y reciente ‘The descent‘, otro clásico como ‘Curse of the demon‘, la ochentera ‘The Company of Wolves‘, ‘The Masque of the Red Death‘ dirigida por Roger Corman y con Vincent Price, ‘The Tomb of Ligeia‘. ‘The Hound of the Baskervilles‘, las dos primeras partes de la saga ‘Hellraiser‘, y las dos de infectados ‘28 days later‘ y ‘28 weeks later‘. Italianas como las míticas ‘Suspiria‘, ‘Phenomena‘, ‘I tre volti della paura‘ o ‘La maschera del demoni‘ sin olvidar la grandiosa saga ochentera ‘Dimoni‘, la precursora del slasher rodada en 1971 ‘Reazione a catena‘ y como no, la controvertida ‘Cannibal Holocaust‘. Francesas como el slasher new age ‘Haute tension‘ y la salvaje ‘Frotiere(s)‘, dos thrillers franceses tremendamente energéticos, ‘Possession‘  la mencionada ‘Le horde‘, mezcla de humor y apocalipsis zombie. De Alemania, un gran clásico alemán como ‘Vampyr‘ de 1932, el remake de ‘Nosferatu‘ del mismo nombre e interpretado por Klaus Kinski e Isabelle Adjani y otra ochentera ‘Joey‘. Para terminar, la danesa ‘Haxan‘ híbrido de documental y drama ficcionado de 1922, la sueca de Ingmar BergmanVargtimmen‘, la irlandesa sobre vampiros ‘Byzantium‘ y esa bizarrada para la que hay que tener muchísimo estomago llamada ‘A serbian film‘. Anda, ¡que ya tenéis una buena lista de películas a ver o, en su defecto, a recordar!

Recomendaciones de Cine de Terror Europeo: #1- Nosferatu (1922) de F.W. Murnau

[[Crítica de @marckwire21]]
Schreck en alemán significa ‘terror’. Schreck es el apellido del actor que dio vida al más famoso vampiro europeo de la historia del cine. Como no podía ser de otra manera, ‘Nosferatu‘ de Murnau, es la elegida para ocupar el primer puesto del TOP. Esta grandiosa película muda alemana está basada en la novela escrita por Bram Stoker en 1897, ‘Dracula‘. La misma en la que se basó Coppolapara su versión de 1992. ¿Porqué llamarlo Nosferatuy no Dracula? Murnau quiso adaptar la novela de Stoker pero el estudio para el que trabajaba no consiguió hacerse con los derechos de la obra con lo que el realizador alemán decidió rodar su propia versión.
La muerte le llegó a Stoker 10 años antes de que Murnau dirigiera su ‘Nosferatu‘ y fue la viuda del escritor quien denuncio la película por infracción de los derechos de autor. Florence Balcombe (ex-mujer de Oscar Wilde) ganó el juicio y se empezaron a destruir todas las copias existentes de la película pero esta había llegado ya a tantas partes del mundo que fue imposible acabar con todas. Con el tiempo y la muerte de Florence, la gran mayoría de copias que permanecieron escondidas salieron a la luz. Esa es la razón de que hoy podamos disfrutar de esta versión del personaje de Dracula que Murnau trasladó a esa nueva creciente corriente artística llamada, cine. También es la razón por la que existen diferentes montajes o ediciones de la misma las encontradas en Inglaterra, Francia o Alemania. La más completa fue la emitida en el festival de cine de Berlin en 1984.
Estamos en la ciudad de Wisborg durante el año 1838. Hutter y Ellen (Gustav von Wangenheim y Greta Schroeder) son un matrimonio bien avenido que vive tranquilo hasta que un día, el jefe de Hutter, Knock (Alexander Granach) decide enviarlo a Transylvania para cerrar la venta de una casa con el conde Orlok (Max Schreck). De camino para en una posada donde tras comentar que se dirige a ver al conde todos los presentes le aconsejan aterrorizados que no lo haga. Al llegar al castillo y después de cenar junto a Orlok se acuesta y pasa la noche allí. Al despertar se dará cuenta que tiene dos pequeñas heridas en el cuello. El conde Orlok firma los papeles para la adquisición de la casa y su llegada a Wisborg conllevará terribles consecuencias.
Noventa minutos de puro arte alemán, de puro Murnau. Décima película del realizador bávaro que no solo adapto maravillosa y libremente la novela de Stoker sino que supo insuflar a su nueva versión un aire tan o mas aterrador que el que el novelista imprimió a suDracula. De hecho y a lo largo de la historia el personaje de Dracula ha sufrido, y digo bien lo de sufrido, todo tipo de versiones y variaciones mientras que Nosferatu ha sido tratado con mucha delicadeza por todos aquellos directores que se han atrevido a inmiscuirse en su camino. Este film es ya un documento histórico, un clásico que todos, absolutamente todos, deberíamos ver una vez cada cierto tiempo para que no olvidemos como fueron los inicios del cine. La interpretación de Max Schreckcomo Nosferatu es brillante, talmente parece un maldito vampiro, ¡por el amor de Dios! Han pasado más de 90 años desde esta película y su pose tétrica, su cara decrépita, sus uñas y su mirada perversa siguen siendo tan potentes como el primer día. La iluminación y la fotografía son el actor que le hace sombra y nunca mejor dicho, al propio Schreck, pues destilan una innovadora inteligencia capaz de transmitir sensaciones realmente aterradoras. El encargado de ese toque artístico es Fritz Arno Wagner, un genio que trabajó habitualmente con Murnau, Georg Wilhelm Pabsty Fritz Lang.
La banda sonora quizás sea su parte más endeble pues no está a la altura en ningún momento debido principalmente a los sonidos extraños de los que se compone. No es la historia, son sus imágenes, su increíble y arrolladora inteligencia para el año en que se rodó, no se trata de vampiros, se trata de la liberación de un alma encerrada, de cómo hasta la más aterradora de las criaturas puede desear algo que no ha podido ver nunca. ‘Nosferatu‘ es arte, una sucesión de imágenes sugerentes e innovadoras.  Un número uno sin duda alguna. Si el mito de ‘Nosferatu‘ os atrapa no dejéis de ver ‘The shadow of the vampire‘, cinta británica donde se relata de un modo ficcionado como fue el rodaje de la película con Murnauinterpretado por John Malkovich y William Dafoe dando vida a Max Schreck.

#reflexionesdecine – Mis 7 películas de terror favoritas

Hoy, las #reflexionesdecine corren a cargo de @PaulPorcoRosso

Mi plan para la noche del 31 de octubre era bien sencillo: un pack de seis cervezas, un par de pizzas congeladas, una bolsa de patatas, mi grupo de amigos, un televisor, cuatro películas de terror y diez horas de sustos y risas por delante. No soy muy dado a ver cine de terror, pero cuando lo hago, lo hago bien. Las películas escogidas: The Green Inferno (me la perdí en la edición de Sitges del año pasado y la curiosidad me puede para ver qué nos trae el Oso Judío), The Sacrament (un Halloween sin Ti Westy su narrativa casi asiática no es un Halloween completo), Slither (para celebrar el triunfo de Gunn en las riendas de Guardians of the Galaxy) y Martyrs (para venerar a la nueva ola de cine de terror francés -que no conozco para nada, pero queda bien decirlo). El resultado: el sueño nos vence antes de llegar al cachondeo de James Gunn y abandonamos hasta el año que viene.
Pero estas cintas y mi plan magnífico para celebrar el sinónimo americano de Tots Sants (yo cuando era pequeño comía castañas y panellets y veía El Sexto Sentido) no son lo importante ahora. Aprovechando que acabamos de pasar la noche del treinta-y-uno de octubre y que nada apetece más cuando hace un poco de frío que pasar miedo en un sofá, me lanzo a escribir esta lista de mis siete películas de terror favoritas. *Aclaración: es una lista de las películas de terror que más me gustan, node las que me han dado más miedo: en esa lista la primera sería The Descent (2007)*
7. Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro) (1992)

Hablar de Braindead (una de las primeras películas del que todo el mundo conoce como el director de El Señor de los anillos) es hablar de una de las mejores comedias terroríficas de todos los tiempos, hecha por y para desquiciados (y a mucha honra, oiga). Es gore por excelencia: priman el cutrerío (sobretodo), el humo para crear ambientes sórdidos, el pus verde, los corazones al aire, los destripamientos, las amputaciones, y los litros y litros de sangre más falsa que un euro con la cara de Popeye. Películas como The Evil Dead (la de 2012, no jodamos), The Human Centipede II, A Serbian Film o las seis secuelas de Saw (cuya primera parte es una más que cojonuda cinta de intriga) han desprestigiado un género que toca la cumbre cuando se trata a sí mismo de parodia: si existe el ‘gorexplotation’, Braindead es su reina madre. Además de todo esto, la película con el cachondo título-spoiler de la traducción española Tu madre se ha comido a mi perro tiene una doble lectura como una historia de relaciones materno-filiales obsesivas llevada al extremo. Una delicia imperdible para los fans del género o para todos aquellos que busquen iniciarse en él.
6. Los pájaros (1963)

Así como soy de los que piensa que con el tiempo Psicosisse ha ido quedando como una obra casi maestra del suspense más que como la película que en los sesenta “hizo salir a la gente de las salas aterrorizada” por lo terrorífico y sanguinario de su propuesta (mi único comentario va a ser el cliché: eran otros tiempos y la gente era más impresionable), veo en Los pájarosuna intensa producción que lejos de perder su tensión e incluso miedo con el tiempo, se ha mantenido como baluarte atemporal del cine de terror del hombre con la silueta más reconocible de la historia del celuloide. Violenta (sobre todo para su época), espectacularmente bien dirigida, y lo que es peor, ambigua, juega a saltar a la comba con el miedo inherente al ser humano a lo inexplicable, tanto con su final abierto como con el montaje en ciertas escenas o la irracionalidad de los ataques perfectamente sincronizados de los pájaros. Muchos intentaron interpretarla, y Hitchcockse mantuvo incorruptible ante las demandas de espectadores y críticos a explicar sobre qué iba exactamente Los pájaros. Nunca lo sabremos del cierto, y yo prefiero que sea así.
5. Posesión infernal (1981)

Un grupo de jóvenes se disponen a pasar un fin de semana en una cabaña en el bosque. Están todos los arquetipos del adolescente americano, y se disponen a darlo todo en una fiesta sin fin que de seguro va a acabar en bacanal. O no, porque ajenos a todo, han leído un libro maldito (ni más ni menos que El Necronomicón de Lovecraft) en voz alta que ha despertado a las más malvadas criaturas del averno… Sólo leyendo esta sinopsis, el filme podría no ser más que un cúmulo de despropósitos, pero la dirección de un inspiradísimo Raimi (sí, el director de tres Spiderman) fabrica una creciente tensión que hiela la sangre, ya sea por esas acometidas de la cámara a la casa que habitan los protagonistas (como si nosotros los espectadores cuestionáramos la película que estamos viendo y con ello no hiciéramos más que dañar a los personajes, preciosa perla meta-cinematográfica) o por esos planos POV para inspeccionar las habitaciones (que mantienen los nervios alerta, como si en cada esquina acechara el mal en sí mismo). Por desgracia, Sam Raimi nunca ha vuelto a dirigir así. Bueno, igual con la mítica Darkman.
4. La cabaña en el bosque (2012)

¡Vaya par se fueron a juntar! Joss Whedon, cachondo de profesión, y Drew Goddard, un apasionado del terror, conforman un dúo magnífico que toma prestada la sinopsis de la antes nombrada (y venerada por un servidor) Posesión infernal, la estrujan y le dan un par de vueltas y crean esta maravilla irónica, divertida, multireferencial y (cuando le da la gana) tensa y terrorífica que es The Cabin in the woods. No en vano la han catalogado como la Scream de la generación 2000 (categoría que también le atribuyo), pues es en todo rato un filme que se cachondea des del respeto (o más bien desde la veneración) del género del que mama directamente, y traba múltiples e inacabables referencias a grandes filmes del terror como ya hiciera el éxito mundial de Wes Craven. Aquel, recordemos, dio pie a tres secuelas que acabaron por restarle méritos a la original. Ésta se ha ganado a todo aquél que la ha visto (a sabiendas siempre que iba a ver una rareza) y ha catapultado a Goddard hacia la adaptación de Los Seis Siniestros. A ver cómo va eso.
3. La matanza de Texas (1974)

Este clásico y primerizo film del slasher (género en el que se desmiembran uno a uno un grupo de adolescentes pardillos) ha dado pie a mil-y-un remakes, secuelas, precuelas e historias de orígenes sin el más mínimo interés, pero también fue el precursor de Halloween de Carpenter y alguna otra obra magna del género (Scream). Aun habiendo perdido capacidad de sorpresa y aterrorizar con los años, la atmósfera inquietante se mantiene incorruptible en esta pieza impresionante del horror, y la dirección firme de un (por entonces) novato Tobe Hooper (director de otros clásicos como Poltergeist o Phantasma II) la eleva por encima de un género que tuvo su cumbre en los inicios. Porque todo, y digo TODO el slashersiguiente se ha querido reflejar en La matanza de Texas. ¿El resultado? Sé lo que hicisteis el último verano, Triangle, Viernes 13, varios Jeepers Creepers: terribles películas que se encuentran lejos (muy, muy lejos) de igualar La matanza de Texas.
2. La Cosa (El enigma de otro mundo) (1982)

Sometida también a un terrible remake/precuela hace pocos años, esta obra maravillosa de Carpenter(para mí, su greatest hit) es un despliegue de terror, drama y tensión en un filme que, sí, se acerca más a la ciencia ficción que al horror, pero que no deja de tener sus momentos algo gore y terroríficos. El trabajo de Rob Bottin en los efectos visuales (los mejores de la lista) fue una referencia en el cine de terror de la época, la actuación de un carismático Kurt Russelles magnífica y la impecable dirección de Carpenterson las grandes bazas de este clásico de los ochenta. La angustia que sienten los atrapados personajes de la estación polar se trasmite al espectador y despierta en él la incertidumbre ante la gran duda de los personajes: ¿quién es realmente quién?
1. El Resplandor (1980)
Lo primero que se me viene a la cabeza cuando pienso en El Resplandor es el adjetivo “irrepetible”. Esta indiscutible obra maestra del género de terror no se puede dejar de admirar tanto por los escalofríos que hoy tras treinta-y-cuatro años de su estreno original aún produce como por la belleza técnica y dominio extremo del lenguaje cinematográfico del que hace gala (como es costumbre en todas sus producciones sin excepción) el maestro Stanley Kubrick. Una evidencia más de la grandeza del realizador neoyorkino: pocas películas (por no decir ninguna) han conseguido producir un miedo tan real sin refugiarse en las penumbras o las luces tintineantes. Todo en El Resplandor es perfecto (y extraño): desde la actuación superlativa de un desquiciado y perturbado Jack Nicholson que se asoma al abismo de la locura y no sobreactúa (o la de Shirley Duvall, que reivindico desde aquí pese a su terrible, terrible doblaje), pasando por el complejo mapa del Hotel Overlook (un personaje más), hasta ese final desconcertante. Ah, no se lo pierdan: El Resplandor ganó el Razzie al Peor director de 1980. Increíble pero cierto.

RETROSPECTIVA Ridley Scott: Alien

[[Crítica de @PauGarcia179]]
Después de debutar con The Duellists, Ridley Scott, haciendo gala de una admirable ambición, se embarcaba en el monumental proyecto que acabaría convirtiéndose en una obra maestra de la ciencia-ficción: Alien. Scott, que como nos explicaba @PaulPorcoRosso en su crítica de The Duellists, proviene del mundo de la publicidad (con 2000 anuncios a sus espaldas, según el propio director), consiguió defender su visión a la vez que respetaba el gran guión perpetrado por Dan O’Bannon. A diferencia de David Fincher, que debutó con la segunda secuela de la saga, el responsable de Gladiator no tuvo problemas en rodar otra portentosa película después de su aventura espacial, Blade Runner, mientras que el por aquel entonces joven Fincher declaró, a causa de su mala experiencia con su ópera prima, que no volvería a rodar una película en su vida. Afortunadamente tres años más tarde se tragaría sus palabras filmando la imprescindible Seven
La nave comercial de nombre Nostromo prepara su viaje para volver a casa. Sin embargo, el ordenador central detecta una extraña transmisión de una forma de vida desconocida procedente de un planeta inexplorado, así que los tripulantes del Nostromo se dirigen al planeta para investigar el origen de la transmisión. 
Durante los primeros 45 minutos de Alien, no hay terror, ni sustos ni alienígenas. Ridley Scott filma con paciencia la cotidianidad de la nave, logrando describir un ambiente y unos personajes verosímiles con los que podamos empatizar. En ese sentido, la discusión de las primas por parte de Parker y Brett (los dos ingenieros) resulta paradigmática de esa cotidianidad que guionista y director recrean magistralmente. El realismo conseguido en los primeros minutos resulta clave, no solo para una mayor identificación con los personajes, sino para crear un mayor suspense en el espectador con esa espera hasta la aparición del monstruo. Después de media hora sin señales de monstruos o aliens, el espectador puede relajarse en su sillón o en la butaca del cine hasta que, inexorablemente, el monstruo aparezca y los nervios afloren. 
Sin embargo, cuando la nave aterriza en el planeta y tres de los tripulantes salen a investigar, descubriendo los restos de una civilización aparentemente extinguida, volvemos a predisponernos ante la más que probable aparición del monstruo. Y finalmente el monstruo aparece, y nos preparamos mentalmente para ese viaje terrorífico a bordo del Nostromo. Antes de que se presente en su más conocida y terrible forma avanzada, parece que las cosas se arreglan. Kane (John Hurt) se encuentra mejor y pueden disfrutar todos juntos de una agradable comida volviendo a la confortable cotidianidad… o más bien no. Es entonces cuando tiene lugar una de las escenas más memorables de la película, de la ciencia ficción y de la historia del cine, que todos –seamos más o menos cinéfilos- hemos visto muchas veces y que se ha convertido, sin duda alguna, en un una de las imágenes más icónicas del Séptimo Arte.
A partir de ahí, no hay marcha atrás. La ilusoria cotidianidad se ha ido para siempre, y el octavo pasajero ha venido para quedarse. Se acabó la calma, y empieza el verdadero terror. A pesar de las pocas posibilidades de éxito, los tripulantes se convencen de la viabilidad de eliminar al peligroso alienígena, aunque nosotros nunca lo acabamos de tener claro. Y finalmente se presenta, el terrible e implacable alien en su forma avanzada que hiela tanto los corazones de los personajes como los nuestros, y secretamente nos congratulamos de nuestra suerte por estar en el confortable sofá (o en no la menos cómoda butaca de cine) y no en esa terrible pesadilla espacial. Un alien diseñado genialmente por H.R. Giger, fallecido en mayo de este año, y que se erigió como una de las claves del éxito de la película, pues tiene gran parte de culpa del terror que provoca esa espantosa criatura. 
Alien es una obra maestra de la ciencia ficción y del terror, con un suspense terriblemente bien conseguido y con unas grandes interpretaciones reforzadas por esa cotidianidad inicial que ayuda a dar vida y realismo a los personajes que luego se enfrentarán, inevitablemente, a ese alien diseñado por H.R. Giger y llevado a la gran pantalla magistralmente por Ridley Scott

Título: Alien

Director: Ridley Scott
Fotografía: Dereck Vanlint & Denys Ayling
Guión: Dan O’Bannon
Año: 1979
Duración: 116 min.
País: Estados Unidos
Productora: 20th Century Fox / Brandywine Productions
Reparto: Sigourney Weaver, John Hurt, Yaphet Kotto, Tom Skerritt, Veronica Cartwright, Harry Dean Stanton, Ian Holm