Invencible (Unbroken), de Angelina Jolie

[[Crítica de @marckwire21]]

Unbroken (Invencible)‘ de Angelina Jolie es una insulsa y aburrida sucesión de los hechos mas importantes en la vida de Louis Zamperini. El segundo trabajo como directora de la actriz norteamericana es una adaptación del libro escrito por Laura Hillenbrand en 2010 titulado, ‘Unbroken: A World War II Story of Survival, Resilience, and Redemption‘ en el que narra la vida del atleta olímpico americano de ascendencia italiana nacido en 1917, Louis Zamperini. Segundo libro de la escritora que ya vió como su primera creación de 2001 (también historia real) fue adaptada al cine dos años después por Gary Ross (‘Pleasantville‘, ‘The Hunger Games‘) con ‘Seabiscuit‘ protagonizada por Tobey Maguire y Jeff Bridges, una de las grandes cintas de aquel año y que pese a obtener 7 nominaciones a los Oscar no consiguió finalmente llevarse ninguna estatuilla. Los primeros borradores del guión fueron escritos por William Nicholson (‘Gladiator‘) y Richard LaGravenese (‘The fisher king‘, ‘The Horse Whisperer‘ y ‘The Secret Life Of Walter Mitty‘) e iba a estar dirigida por Francis Lawrence (‘Constantine‘, ‘I am a Legend‘ y las partes 2 y 3 de ‘The Hunger Games‘) pero tras la elección de Angelina Jolie como nueva directora en septiembre de 2013, Nicholson dejó el proyecto que fue rescrito por los hermanos Coen junto a LaGravenese que sí se mantuvo en él. La banda sonora es obra del multipremiado y reconocido compositor francés Alexandre Desplat, que este año cuenta con 5 trabajos de gran altura. Al margen de banda sonora oficial, el grupo británico Coldplay es el autor del tema principal de la película llamado, ‘Miracles’. Producida por Universal Pictures que se hizo con los derechos tan solo 1 año más tarde de la publicación del libro, también colaboran Jolie Pass, 3 Arts Entertainment y Legendary Pictures que se unió tras la baja de Walden Media. En el reparto tenemos al prometedor actor británico Jack O’Conell como protagonista absoluto dando vida a Louis Zamperini; Domhnall Gleeson y Finn Wittrock como Russell Allen ‘Phil’ Phillips y Francis ‘Mac’ McNamara; el novel Takamara Ishihara es Mutsushiro Watanabe, un oficial japonás; Jai Courtney es Hugh ‘Cup’ Cuppernell y Garret Hedlund es John Fitzgerald.

Después del gran recibimiento, la enorme propaganda y el apoyo al régimen fascista que ganó Mussolini tras organizar el Mundial de fútbol en Italia en 1934, Hitler organizo con la misma idea, los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 en los que participaría Louis Zamperini, un atleta norteamericano con un carácter muy particular. Tres años mas tarde, Zamperini se alistaría en el ejercito donde en mayo de 1943 el bombardero en el que volaba fue derribado y capturado por las tropas japonesas, tras mas de un mes a la deriva, junto a dos de sus compañeros, Russell Allen ‘Phil’ Phillips y Francis ‘Mac’ McNamara.


Esperemos que esta producción sirva para que Angelina Jolie se dé cuenta por fin que dirigir películas no es algo sencillo y así abandone su carrera como directora. Aunque me da que no va a ser así. Si os dirigis a la página de Zamperini en Wikipedia tras ver la película, podréis comprobar que lo visto en pantalla grande es exactamente lo que reza en dicha web sobre el atleta americano. Uno se espera algo mas teniendo a los Coen como guionistas pero su trabajo no se observa por ningun lado. Angelina dirige a un solo actor durante todo el film, a Jack O’Conell, el resto son meros espectadores, no se tiene en cuenta para nada al resto de personajes, esto no ayuda a empatizar con el protagonista ni a crear esa figura de invencible que se nos quiere vender. El montaje no es lineal en su primera parte, dejándonos ver y conocer a Zamperini de joven, en forma de flashes o momentos puntuales. Pero estos resultan escasos y demasiado tópicos. Empieza muy floja y previsible en cuanto a la presentación de Zamperini y su familia, tras terminarse los flashes y su participación en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, la historia continua su paso hasta el final de manera convencional. Tanto su infancia, como su conversión al atletismo y su hazaña de Berlin se pasa toda la acción al momento del accidente en el océano y su captura por los japoneses.


Y es aquí donde se supone que Angelina quiere mostrarnos el clímax de su propuesta, mas que centrarse en que conozcamos bien a Zamperini lo hace fijándose solo en momentos puntuales. Es donde yo veo su mayor problema. Su narrativa no lineal al inicio y la poca atención a los secundarios no proporciona toda la emotividad necesaria para sufrir o reir cuando sufre o ríe Zamperini. O’Conell le pone ganas, muchas, y su esquelética caracterización da repelús pero sigo sin ver a ese actor que me encandiló en ‘Skins‘, igual que en ‘71‘. No sé si es cuestión de no saber elegir bien los papeles o de que ningún director ha sabido encontrar la motivación necesaria para hacerlo explotar. Del resto de personajes poco que añadir, apenas les conocemos, apenas sabemos nada de ellos mas que lo justo y necesario y pasan totalmente desapercibidos, ni siquiera Watanabe, el joven torturador infunde miedo, la inexperiencia actuando se nota. Algo que también pasa desapercibido es la banda sonora. Que una película de este tipo no tenga una música épica acorde a los grandiosos y milagrosos hechos que se relatan debería ser delito. No hay fanfarria, no hay siquiera una melodía reconocible. Con tremenda historia detrás, con un libro en el que fijarse y con 137 minutos de duración se ha de ser muy malo, o mala en este caso, dirigiendo para no lograr ni un momento de epica, ni de empatizamiento con alguien al que están torturando. Torturando por decir algo, quien quiera que vea esta película va a tener en mente todo el tiempo al enorme Alec Guinness de ‘The bridge on the river kwai‘ sin ningún tipo de duda. Fallan cosas tan simples como la recreación de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 (solo se ve 1 bandera nazi), que si por si la señora de Pitt no lo sabe, fue uno de los acontecimientos propagandisticos nazis mas importantes del regimen, sino el que más; el excesivo maquillaje de O’Conell en las escenas durante el vuelo en el bombardero y las cicatrizes inflgindas por sus torturadores al parecer desaparecen al pisar suelo estadounidense. En resumidas cuentas, ‘Unbroken (Invencible)‘ es un fallido intento de Angelina Jolie por instalarse en el olimpo de los directores en Hollywoood y que, por suerte para algunos, no sera este año cuando lo consiga.
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LUNES DE RECOMENDACIONES: ‘The Village’ o ‘Porqué a mi aún me gusta Shyamalan y hay gente a la que no’

[[Crítica de @PaulPorcoRosso]]
En el año 2004, el público cinéfilo se acercó al cine más próximo porque habían sacado “la nueva del director del Sexto Sentido”, después de ver un tráiler que prometía la vuelta del terror clásico a las salas de cine. Yo mismo (poco fan del cine terror por aquel entonces) esperé muchos años para verla, pensando que The Village se trataba de una película de terror. Pero no, The Village(cuyo título en español ‘El Bosque‘ cambia totalmente el sentido que le quiere dar Shyamalan) es una película social, una reflexión intelectual sobre el uso del miedo y el terror para condicionar patrones de conducta y controlar a las masas. Lo importante no es lo que vaga por el bosque (sea lo que sea) sino lo que se cuece en el corazón del pueblo, cómo la mente al cargo de gestionar la pequeña comunidad trata de cortar toda libertad individual con miedo, dolor, castigo, pérdida y, como siempre, con educación conducida. Cual dictadura despótica, pero escondida tras el velo del Mago de Oz.
Eso, sin duda, enfurruñó a muchos aficionados que esperando un tornado de sustos y sobresaltos con monstruos salidos de otro planeta, se encontraron con otro de los giros de guión a los que el indio-americano nos tiene tan acostumbrados, pero que a sus fans siguen sorprendiéndonos para bien. La película llega a recordarme (muy vagamente) a Canino de Giorgios Lanthimos, en el sentido de que una excesiva sobreprotección acaba por acabar con la libertad de los protegidos, y el uso de manipulación y engaño continuado para un bien mayor acaba por ser injustificado y desmesurado. Cómo una pequeña mentira se les fue de las manos y acabó por ser la base de una sociedad aparentemente perfecta.

The Village está bellamente dirigida, consiguiendo crear un sentimiento de tensión e intriga envidiables y casi constantes, amén de desatarse en los momentos de profundidad dramática que tan bien se le dan a Shyamalan. Para ayudar a la empresa, cuenta con actuaciones magníficas de un reparto donde no hay nombres desconocidos (a destacar Joaquin Phoenixy Bryce Dallas Howard), la excelentísima banda sonora de James Newton Howard: cuando la película pierde el rastro de diálogos intimistas y pausados (casi susurrándose al oído) y se queda muda, las melodías a golpe de violín impulsan la acción por ellas solas, al igual que una bellísima fotografía (obra de Roger Deakins, de quién sino) que tira de simbolismos coloristas con perfección manifiesta.
A mi aún me gusta Shyamalan. Pese a Airbender, pese a la justa After Earth, pese a la floja La joven del Agua y a la ridícula El Incidente. Yo aún creo que el genio que escribió y dirigió esta película está escondido en algún lugar dentro de Shyamalan. Yo sigo creyendo que es un contador de cuentos profesional. Que aún puede sorprender al público una vez más, que puede volver a rodar obras-casi-maestras como con las que empezó sus andadas en el mundo del cine. Que Labor of Love y Sundowning le retornarán la confianza del espectador que, sin duda alguna, aún merece.
Lo mejor: dirección, actuaciones, guión, fotografía.
Lo peor: que esta sea (por el momento) la última gran película de Shyamalan.

Título: The Village
Director: M. Night Shyamalan
Guión: M. Night Shyamalan
Fotografía: Roger Deakins
Año: 2004
Duración: 108 min.
País: Estados Unidos
Productora: Touchstone Pictures / Blinding Edge Pictures / Scott Rudin Productions
Reparto: Joaquin Phoenix, Bryce Dallas Howard, William Hurt, Sigourney Weaver, Adrien Brody, Judy Greer, Brendan Gleeson, Michael Pitt, Cherry Jones, Jayne Atkinson, Celia Weston

RETROSPECTIVA Hermanos Coen: Larry Gopnik y la cuadratura del círculo virtuoso

Rodada íntegramente en Minnesota, los hermanos Coenbuscaban como localización para esta película un vecindario similar al de St. Louis Park de mediados de la década de los sesenta. A caballo entre la fábula autobiográfica y la reinterpretación del Libro de Job, A Serious Man no fue en su momento un éxito rotundo (sin llegar a ser tampoco un fracaso), debido a su escasa promoción y su estreno muy limitado. Vuelve a colaborar por décima vez con los Coen (tras su ausencia en Burn After Reading) el director de fotografía Roger Deakins. En los cines, se acompañó de un cortometraje previo, que lleva una estrecha relación simbólica con el filme en sí. En los títulos de crédito finales aparece la frase: “Ningún judío resultó herido durante la realización de esta película”.
En un tiempo indefinido en un pueblo de Polonia, una pareja de judíos dejan entrar a su casa al rabino Groshkover, hasta que empiezan a sospechar que éste ha muerto y le ha sustituido un dybbuk (demonio judío). En el año 1967, y en el medio-oeste americano, Larry Gopnik (Michael Stuhlbarg) ve como su vida se derrumba de golpe y porrazo: siempre ha sido un hombre bueno, un marido fiel, un padre ejemplar, y un profesor brillante, pero un buen día su mujer le deja y le confiesa que tiene un amante, que le convence para dejar el domicilio conyugal y se mude a un hotel, recibe anónimos que le acusan de traición a la Universidad donde trabaja, su hermano jugador se va a vivir con él… Todo se desmorona a una velocidad vertiginosa, al mismo tiempo que esta gran broma divina nos arranca sonrisas y carcajadas a partes iguales.
Michael Stuhlbarg la divertida mezcla entre Joaquin Phoenix y Tony
Shalhoub
Podría hablar del maravilloso cast de actores, de la preciosa fotografía de Deakins, del magnífico guión, o de los divertidos anacronismos musicales presentes en el filme, típicos del que cuenta una historia pero mezcla varias. Pero no, en A Serious Man lo verdaderamente importante es el humor del que los hermanos Coen hacen gala. Un humor que me gusta llamar (sin ánimo de ofender a ningún lector) “humor judío”. El “humor judío” es la respuesta de un pueblo históricamente muy culto a una trayectoria llena de grandes putadas. Siempre se ha relacionado el humor con la inteligencia de manera muy directa: es difícil manejar sarcasmo e ironía sin un mínimo de raciocinio, y ambas virtudes de la comedia son dominadas por Joel y Ethan con absoluta maestría. Para el pueblo judío, que Moisés muera justo antes de llegar a la Tierra Prometida es una gran broma cósmica: humor negro a nivel de deidad. Para los Coen, cabe sumar a esa divinidad humorística el héroe, que en sus películas se nos presenta como medio genio, pero a la vez medio loco, y un perdedor al fin y al cabo.
…there’s a storm coming like nothing you’ve ever seen and not a one
of you is prepared for it.
” –Take Shelter, 2011
Así es exactamente cómo se forma la comedia alrededor de Larry Gopnik: un brillante profesor de física (medio genio), pero a la vez con la inteligencia emocional de una patata (medio loco), revive el mito bíblico de Job (revisitado y actualizado), para acabar siendo, al fin y al cabo, un perdedor como todos los demás.
Lo mejor: imperdible obra maestra, la más infravalorada de las grandes películas de los hermanos Coen. La fotografía, el guión, los tres diferentes rabinos que se cruzan con Gopnik. Todo.
Lo peor: puede que le cueste un poco arrancar, y que el cortometraje previo deje al espectador con cara de tonto. Dale una oportunidad y disfruta.

P.S.: aquí tenéis mi lista enFilmaffinity de lo mejor del año 2009, en la que A Serious Man ocupa el imponente primer lugar.


Título: A Serious Man
Director: Joel y Ethan Coen
Guión: Joel y Ethan Coen
Fotografía: Roger Deakins
Año: 2009
Duración: 105 min.
País: Estados Unidos
Productora: Focus Features / Working Title Films

Reparto: Michael Stuhlbarg, Richard Kind, Fred Melamed, Sari Lennick, Adam Arkin, Aaron Wolff, Jessica McManus, Simon Helberg, George Wuyner, Fyvush Finkel

‘Inside Llewyn Davis’, el retrato de un perdedor a la sombra de Bob Dylan

Después del éxito que supuso su última película, ‘True Grit’ (2010), los hermanos Coen nos regalan una película mucho más arriesgada: ‘Inside Llewyn Davis’, aunque probablemente no tanto como ‘A Serious Man’ (hermanos Coen, 2009), una brillante comedia dramática que encandiló a la crítica, pero no al público. El guión de la nueva de los Coen está vagamente inspirado en un libro de Dave van Ronk, (cambian incluso el nombre y el origen del personaje, desmarcándose del libro) un músico que inspiró y promocionó a gente como Bob Dylan, Phil Ochs y Joni MitchellLlewyn Davis es un músico de folk que malvive en el Greenwich Village, sin casa, durmiendo en los sofás de casa de sus amigos, esperando que Bud Grossman, magnate de la música, realce su carrera como cantante y guitarrista de folk.

No es la primera vez que la música tiene presencia en una película de los Coen, pues en ‘O’Brother’ ya había atisbos del interés de estos cineastas por el folk.  En ‘O’Brother’ (2000), la música, aparte de protagonizar una de las tramas y complementar las bellas imágenes (con la elegante fotografía de Roger Deakins) de la América rural, tenía un papel secundario, pero en esta película la música es el eje que vertebra la trama.  

Oscar Isaac se adentra en el personaje de este músico de folk, que vuelve a ser uno de esos perdedores que tanto acostumbran a poblar las películas de los Coen. En una entrevista reciente en SOFILM (totalmente recomendable tanto la entrevista como la revista, por cierto) decían que aunque lo intentaban, siempre volvían a los personajes perdedores. “Bob Dylan es genial, pero qué puedes contar sobre él que resulte original? ¡Nada!” decía Joel Coen en esta misma entrevista. Así, no sorprende que los Coen estén interesados en un personaje perdedor como Llewyn Davis, que pese a ello no resulta nada entrañable, pues es bastante irascible, arrogante y a veces bastante insoportable.

El gato es uno de los tantos detalles que hacen grande a este film

A pesar de que cuesta querer a este personaje, lo cierto es que nos dejamos llevar armoniosamente en el enésimo retrato del perdedor de Ethan y Joel Coen, como un homenaje a los que no alcanzaron el reconomiento y el éxito que otros sí conocieron, a veces más por un golpe de suerte y por azar que por talento y méritos propios. Se nota, por cierto, el cambio de director de fotografía, ya que si el habitual de los Coen era Roger Deakins, que nos regala siempre una espléndida y elegante fotografía, ahora ésta recae en Bruno Delbonnel, conocido por sus trabajos en ‘Dark Shadows’ (Tim Burton, 2012) y ‘Amelie’ (Jean-Pierre Jeunet, 2001), entre otras. El resultado del trabajo de Delbonnel es una fotografía con apariencia de  antigua, buscando la conexión con aquella época a la par que consigue darle un toque poético y melancólico.  
John Goodman, hilarante como Roland Turner

Llewyn Davis, interpretado de forma magistral por Oscar Isaac, quién también firma las actuaciones musicales, es el protagonista absoluto de la película, pero por ella van pasando un buen número de secundarios de gran originalidad e ingenio -Troy, Al, el tipo callado que conduce el coche cuando Isaac se va a Chicago, etc.- que suman puntos a esta gran película. Hay que destacar, por supuesto, la aparición de John Goodman, que esta vez (y no como en ‘O’Brother’, por ejemplo) es absolutamente hilarante y te ríes de él y con él. Aunque los Coen se pongan serios no significa que no haya momento para las risas, porque ‘Inside Llewyn Davis’ es una gran comedia dramática que probablemente tiene más de drama que de comedia, porque es la triste historia de un perdedor, pero que aún así, si te gusta el humor de los Coen, te reirás mientras asistes a este retrato de un músico de folk fracasado. Además, claro está, si te gusta la música en general y el folk en particular esta historia te atrapará como pocas. 

Davis vive para la música, quiere hacer algo importante en la vida, aunque para conseguirlo tenga que ir de sofá en sofá y viva una vida más bien solitaria e inestable, porque no quiere contentarse únicamente con “existir”, tal como le dice con total desprecio y falsa superioridad a su hermana en un momento del film. Él no está para “juegos de sociedad”, es músico de folk, eso es lo que hace, y no quiere  formar parte de la mundanidad de los que “sólo” existen. 
Inside Llewyn Davis’ es una gran película que no cuenta una historia convencional, de hecho, en el filme no pasan muchas cosas, hay actuaciones musicales, viajes en carretera, gatos que se escapan, se pierden y vuelven; es una historia sencilla de un frustrado músico de folk, esa música “que nunca ha sido nueva y nunca envejece.”

Lo mejor: La música, la hilarante aparición de John Goodman, el humor y el riesgo de hacer algo diferente
Lo peor: La larga espera hasta la nueva película de estos genios.


Título: Inside Llewyn Davis (A Propósito de Llewyn Davis)
Director: Joel y Ethan Coen
Guión: Joel y Ethan Coen
Fotografía: Bruno Delbonnel
Año: 2013
Duración: 105 min.
País: Estados Unidos
Productora: Scott Rudin Productions / StudioCanal / Mike Zoss Productions
Reparto: Oscar Isaac, Carey Mulligan, John Goodman, Garrett Hedlund, Justin Timberlake, F. Murray Abraham, Adam Driver, Ricardo Codero, Alex Karpovsky, Max Casella, Ethan Phillips, Stark Sands, Jerry Grayson

RETROSPECTIVA Hermanos Coen: ‘The Big Lebowski’

Cuando se estrenó en 1998, The Big Lebowski fue un rotundo fracaso que se colocó en el puesto 96 en Estados Unidos de la lista de las más taquilleras. Este hecho es sorprendente, ya sea por el éxito posterior de esta genial película, o por el increíble notoriedad de los hermanos Coencon su anterior filme Fargo, en 1996. En su momento incomprendida, es la nombrada “primera película de culto de la era de Internet”, ya que es pasado un tiempo que se le ha atribuido el estatus de obra maestra del cine independiente.
The Dude (Jeff Bridges) un día es confundido por un par de matones con el multimillonario Jeff Lebowski, con quien sólo comparte el apellido. Después de que estos matones se meen en la alfombra que “armoniza el salón”, Dude empezará una búsqueda de “el Gran Lebowski”, de cuyo encuentro saldrá un trato: éste le dará una recompensa si The Dude es capaz de encontrar a la esposa del magnate.
La historia de The Big Lebowski, sin ser nada del otro mundo, se eleva hasta un nivel de obra de culto gracias a los momentos brillantes y los geniales personajes que saben crear estos monstruos del cine que conforman el director bicéfalo: la conversación en la cafetería sobre dónde conseguir un dedo gordo (por cierto, en la misma dónde se rodó unos años antes la escena inicial de Reservoir Dogs), los nihilistas alemanes, las escenas onírico-musicales (a los que Roger Deakins sabe sacar un enorme rendimiento en el excelente trabajo de fotografía) o la breve pero hilarante aparición de John Turturro como un pederasta cubano-estadounidense jugador de bolos (“nobody fucks with the Jesus“).

“Dirás lo que quieras del nacional-socialismo, pero al menos eso es una doctrina”
Este viaje al corazón de unos antihéroes con una severa crisis existencial, no sería lo mismo sin la ya mencionada fotografía de Deakins, pero sobretodo sin la aclamada banda sonora (también encargada a un habitual de los Coen, Carter Burwell) que es una amalgama de temas clásicos del pop-rock, música clásica, y divertidas versiones de ciertos títulos (como el ‘Hotel California‘ de los Gypsy Kings, con más sentido ya que The Dude odia a los Eagles).
En The Big Lebowski encontramos casi todos los tics en la dirección de autoría de los hermanos Coen. Puede que el más gracioso y en sí el más característico sea la confección de unos personajes que, aunque estrafalarios y llevados al límite, representan una feroz sátira y una fidedigna representación de parte de la sociedad norteamericana de Los Angeles. The Dude (El Nota en la versión española, interpretado por un Jeff Bridges en el que a lo mejor sea el filme más recordado de su carrera), vago, objetor de conciencia, desempleado y despreocupado solterón que arrastra en sus hombros un pasado marcado por las mejores épocas musicales de su país (él es un ferviente admirador de los Creedence Clearwater Revival) y una mente que parece decidido a continuar dañando con las drogas que aún consume, es la antítesis del sueño americano, con el pasotismo y el “ir tirando” como forma de vida (existe una religión el Dudeism, que trata de emular el estilo de vida de The Dude), sin aspirar a un éxito mayor por su predisposición al fracaso (su única reacción posible a las provocaciones de Jesús en la bolera es “bueno, en fin, eso es lo que tu opinas, tío”). Se pasea con su white russian, fuma maría, y cree que la alfombra en la que se han meado los matones “armoniza el salón”.

“Nadie le toca los huevos a Jesús”
Sus compañeros de la bolera, viven en su mismo mundo: Walter Sobchak (brillantemente interpretado por John Goodman), judío impostado dominado por su ex esposa, director de su propia empresa de seguridad (“Sobchak Security“) y con daños mentales colaterales de su estancia en Vietnam, no duda en hacer callar a Donny Kerabatsos (Steve Buscemi), personaje ingenuo y necesario en los diálogos de la bolera, pero de poca presencia en el filme, con una coletilla usada en múltiples ocasiones (“shut the fuck up, Donny“), autoreferenciando al personaje, creado también por los Coen, de Buscemi en Fargo.
Todos estos elementos convierten a The Big Lebowski (en mi opinión) en una de las obras cumbre del cine de los Coen, la demostración de su capacidad para crear una genial comedia satírica, impía, salvaje, avinagrada, y por supuesto endiabladamente divertida.
Lo mejor: sin dudarlo ni un momento, esta escena. Bueno, o esta. Tal vez esta. Vaya, esto es más jodidamente difícil de lo que pensaba…
Lo peor: ese final, esa rotura del hilo argumental de la película que a nadie le gusta. Sin embargo, esto es una mancha menor en una inmensa película.

Título: The Big Lebowski (El Gran Lebowski)
Director: Joel Coen, Ethan Coen
Guión: Joel Coen, Ethan Coen
Fotografía: Roger Deakins
Año: 1998
Duración: 127 min.
País: Estados Unidos
Productora: Coproducción EEUU-Gran Bretaña: Polygram Filmed Entertainment / Working Title Films

Reparto: Jeff Bridges, John Goodman, Julianne Moore, Steve Buscemi, Tara Reid, David Huddleston, Ben Gazzara, John Turturro, Peter Stormare, Phillip Seymour Hoffman, Loyd Catlett, Flea

RETROSPECTIVA Hermanos Coen: ‘O Brother, Where Art Thou?’, una simpática y alegre aventura

‘O Brother, Where Art Thou?’ es la película que hicieron los hermanos Coen después de la genial ‘The Big Lebowski’ (1999), y aunque era prácticamente imposible igualar el filme protagonizado por Jeff Bridges, lo cierto es que ‘O Brother, Where Art Thou?’, sin ser una obra maestra, es una muy buena película (¿alguen lo duda, tratándose de estos genios?).
Ya desde el inicio nos dicen que ‘O Brother, Where Art Thou?’  está libremente inspirada en la ‘Odisea’ de Homero, y uno no puede evitar pensar en la broma del “basado en hechos reales” que incluyeron en ‘Fargo’ (1996) pese a ser un relato totalmente inventado. Sin embargo, y aunque parezca imposible, sí que guarda ciertas semejanzas con el poema griego, a pesar de que los cineastas han declarado que nunca lo han leído. Sí que vieron, eso sí, la película de Camerini protagonizada por Kirk Douglas en la que que se basa en el famoso poema, ‘Ulisse’ (Mario Camerini, 1954) por lo que en realidad ‘O Brother, Where Art Thou?’  está basada más bien en algunos detalles de esta película.

La película trata sobre la odisea de tres prisioneros que se escapan de una prisión para hacerse con un tesoro que el protagonista, Everest Ulyssess McGill -o eso es lo que les cuenta a sus dos compañeros de aventura- ocultó antes de ser encarcelado. A partir de aquí, nuestros tres personajes, cada cuál más estrambótico, vivirán mil aventuras, cruzándose con personajes de lo más variopintos: un ladrón de bancos, un estafador, un músico de blues, etc.

George Clooney interpreta al protagonista, Everett y le acompañan John Turturro como Pete y Tim Blake Nelson como Delmar, curiosamente los tres también directores de cine además de actores. Los tres lo hacen bien interpretando a sus divertidos personajes, aunque John Turturro no me guste especialmente, probablemente por culpa de sus colaboraciones en las películas de Adam Sandler. John Goodman también aparece brevemente, casi a modo de cameo, aunque sus contadas escenas no son todo lo divertidas que cabría esperar.

La música juega un papel muy destacado en esta aventura
El tono de la película es fresco, alegre y despreocupado, nada que ver con ‘No Country for Old Men’ (hermanos Coen, 2007), con una banda sonora compuesta por canciones folk, blues y country que acaba convirtiéndose en un personaje más de la película, como la genial Man of Constant Sorrow (canción originalmente compuesta por Dick Burnett versionada también por Bob Dylan) que el trío protagonista graba en una de sus aventuras. El ambiente rural suma puntos a esta simpática película que pese a ser entretenida, no es la película más divertida de los Coen, aunque sí es cierto que tiene escenas memorables (cuando van a grabar el disco junto a Tommy Johnson). Además, también hay guiños a la cultura norteamericana de la época, como el personaje de Tommy Johnson, inspirado en el músico de blues Robert Johnson, que como en la película también se decía que vendió su alma al diablo para interpretar el mejor blues. Además, el personaje de Baby Face Nelson también existió de verdad, aunque en ‘O Brother, Where Art Thou?’, ajustándose al tono general del filme, no es más que un loco ladrón de bancos (en realidad era un gángster y un vil asesino) 
Todos estos elementos hacen de ‘O Brother, Where Art Thou?’ una gran película que deja grandes momentos cinematográficos (imposible olvidar la última actuación o la escena justo antes de la grabación) que no olvidaremos en mucho tiempo. Hay que reconocer que no es especialmente divertida, quién espere carcajadas constantes que busque otra cosa, porque ésta es una película de aventuras con unos entrañables personajes que dibujarán una gran sonrisa en tu rostro cada vez que te acuerdes de ellos.


Título: O Brother, Where Art Thou?
Director: Joel Coen
Guión: Joel Coen, Ethan Coen (Poema: Homero)
Año: 2000
Fotografía: Roger Deakins
Duración: 146 min.
País: Estados Unidos
Productora: Touchstone Pictures / Universal Pictures / Studio Canal / Working Title
Reparto: George Clooney, John Turturro, Tim Blake Nelson, John Goodman, Holly Hunter, Charles Durning, Michael Badalucco, Daniel von Bargen

RETROSPECTIVA Hermanos Coen: ‘No Country for Old Men’

Para hablar de No Country for Old Men, hace falta recordar que este filme le arrebató a There will be blood el Oscar a Mejor Película en 2007, amén de ganar 3 premios Oscar más. Después de Ladykillers y Intolerable Cruelty, los grandes fans de los hermanos Coen esperaban que con No Country for Old Men (adaptación del libro homónimo de Cormac McCarthy) volviera el cine negro bañado por una inconfundible mezcla de géneros (tintes de comedia negra, thriller, acción) ya característica de los genios de Minnesota.
En 1980 en la frontera de Texas con México, cerca de río Grande, Llewelyn Moss (Brolin) un cazador de antílopes, descubre a unos hombres acribillados a balazos, un cargamento de heroína y un maletín con más de dos millones de dólares en efectivo.
Estamos ante la película más puramente de autor de los hermanos Coen. La definición de los personajes se produce más por sus actos que por sus palabras, reposando así el gran peso de la película sobre la actuación de tres impresionantes pilares: Josh Brolin, Javier Bardem, y Tommy Lee Jones. Brolin fue rescatado de las entrañas del cine de serie B, Lee Jones mostró que aún queda brillantez en su sosa trayectoria actoral, y Bardem libera una exultante luz propia en su cuarta participación en un filme americano (completando un papel con el que consiguió el Oscar a mejor actor de reparto).

“What business is it of yours where I’m from… friendo?
En el primer extremo de estos tres pilares, o más bien en los personajes que hay detrás, encontramos a Llewelyn Moss (Brolin), un personaje que es moralmente ambiguo en sus primeras apariciones, pero que a medida que avanza la trama consigue que el espectador sienta empatía por él, a causa de su voluntad por escapar de un destino fatal. Muy al fondo de su ser, él percibe el final que se acerca: desde el momento en que roba el maletín a los mexicanos, se convierte en su propio verdugo, por ambición, o por quererle dar una mejor vida a su amada Clara Jean. Al final de la cuerda, el asesino del aire a presión, Anton Chigurh: la reencarnación del mal elevada al máximo exponente, un personaje que deja a su paso un rastro incontable de cadáveres y diálogos surrealistas mediante la intromisión del azar en vida y muerte de sus víctimas (un azar que se vuelve finalmente en su contra), que vive en la máxima serenidad, ajeno al daño que causa. Chigurh se rige por unos estrictos principios: terminar su trabajo a toda costa, pasando por encima de quién sea necesario, dando así sentido a su vida. Por tanto, el choque entre los dos personajes es harto inevitable. La actuación de Bardem (que no me canso de alabar) deja sin palabras y hiela la sangre con su mera sonrisa o sus simples miradas. Increíblemente justo el Oscar recibido.

“Your mother’s dead, Llewelyn…” “Well, then I’ll tell her myself”
Y en medio de estos dos, el sheriff Ed Tom Bell (Lee Jones), que representa a un espectador externo a la masacre y el vórtice de violencia que se arma en torno a los otros dos personajes. Es un narrador, pero también es un hombre viejo, abatido y cansado de intentar comprender a una juventud criada en medio de la violencia y las guerras (dice “mi padre no llevaba arma” y mientras Brolin carga dos con él), por lo cual es comprensible que se mantenga lo más al margen posible de la trama principal. Como reza el acertado título de la película, éste no es un país para viejos: los Coenya han reflexionado sobre el aumento de violencia en Estados Unidos, y además hablan sobre el proceso de relevo por parte de las generaciones venideras.
Los increíbles paisajes naturales del sur de Texas también parece que cobren vida en esta obra de los Coen, en parte gracias a la belleza natural del paraje, pero sobre todo por la excelente fotografía de nuestro ya conocido Roger Deakins: la desolación del desierto es el contrapunto idóneo a la belleza que transmite el panorama, y a la vez es el marco perfecto para el desarrollo de una historia dura y apabullante sobre la creciente violencia y la veneración a la guerra, pero en cierto modo, esperanzadora para el futuro del país.
Lo mejor:la escena de la gasolinera, y la que transcurre en el hotel, y, sobra decirlo, la interpretación de Bardem.
Lo peor:es un clásico instantáneo (otro de los Coen), pero no para todos los públicos debido a esa estructura de “falso thriller” que esconde (pequeña reminiscencia de Hitchcock) bajo su duro y profundo mensaje.

Título: No Country for Old Men (No es país para viejos)
Director: Joel Coen, Ethan Coen
Guión: Joel Coen, Ethan Coen (novela original de Cormac McCarthy)
Fotografía: Roger Deakins
Año: 2007
Duración: 122 min.
País: Estados Unidos
Productora: Miramax Films / Paramount Vantage / Scott Rudin Productions

Reparto: Josh Brolin, Tommy Lee Jones, Javier Bardem, Kelly Macdonald, Woody Harrelson, Stephen Root, Garret Dillahunt, Tess Harper, Barry Corbin, Rodger Boyce, Beth Grant