Recomendaciones de Cine de Terror Europeo: #10 – REC (2007) de Jaume Balagueró y Paco Plaza

[[Crítica de @marckwire21]]
La mejor película y más popular saga europea de zombies o infectados que se ha hecho. No, no me olvido de ‘Zombies party‘, obviamente. Y no es la única cinta de zombies… y humor. Ahí están las francesas ‘La horde‘ o ‘Goal of the dead‘ para confirmar el buen hacer europeo en comedias con zombies, pero ‘REC‘ es la única saga que se toma el tema en serio, como film de terror. La clave del éxito de la película es el tiempo. Son 76 minutos lo que dura la cinta, y en ese concreto espacio de tiempo sólo podrás respirar tranquilamente durante los primeros 20 puesto que luego todo es una sucesión de sobresaltos continuos a cada cual más explosivo. El uso del found footage/falso documental le añade ese toque de credibilidad necesario para que la película funcione como un tremendo estimulante. Porque funciona. Esta técnica lleva usándose en el cine desde los años 80 y principalmente ha estado aplicada al cine de terror aunque también al de ciencia-ficción. Éxitos como la americana ‘The Blair Witch Project‘ en 1999 sirvieron para abrir la veda que sagas como ‘Paranormal Activity‘ o ‘VHS‘ se han encargado de explotar.

REC‘ llega al mismo tiempo que la primera parte de ‘Paranormal Activity‘, a finales de 2007, y se presenta en el festival de Cine de Sitges dónde se lleva cuatro premios (director, actriz, critica y publico), y más tarde triunfa con dos premios Goya (actriz revelación y montaje). Ángela Vidal (Manuela Velasco) es reportera de una televisión local que cada noche sigue a un gremio distinto de trabajadores en algunos de sus quehaceres diarios. En esta ocasión Ángela hará el reportaje desde la estación de bomberos. Durante las entrevistas a los trabajadores, estos, reciben una llamada de  emergencia en la que informan de unos gritos que provienen de un piso donde se halla encerrada una señora mayor. La reportera junto a su cámara, el ya mítico Pablo, deciden acompañarlos para grabar en directo la situación. Una vez allí y tras derribar la puerta encuentran a la señora en camisón, moribunda, bañada en sangre y rodeada de gatos. A esto me refería con el tiempo antes, no sólo tiene una duración más cercana al mediometraje sino que la primera explosión vírica por así decirlo llega a los 15 minutos, el metraje restante hasta el final es una continua angustia con tan sólo un espacio de 10 minutos para volver a coger aire gracias a las entrevistas a los vecinos y la entrada del doctor experto.

Y es este hecho en concreto el que vuelve a elevar la tensión aún más si cabe hasta ese golpe seco final, como en ‘The Blair Witch Project‘ pero a un ritmo fulgurante. Un ya clásico del cine de terror firmado por dos grandes directores españoles, el catalán  Jaume Balagueró (‘Los sin nombre‘, ‘Darkness‘, ‘Frágiles‘) y el valenciano Paco Plaza (‘El segundo nombre‘). Ambos dirigieron las dos primeras partes de esta saga para luego encarar cada uno por solitario ‘REC 3‘ y ‘REC 4‘ respectivamente. No comentaré nada de ‘OT, la película‘. Supongo que todos tenemos que comer, ¿no? Sino que se lo digan a Álex de la Iglesia con ‘Messi‘. Bromas aparte, también hay que alabar el buen trabajo de Manuela Velasco y su interpretación de Ángela Vidal, la ya mítica Ángela Vidal, nuestra Teniente Ripley española. Su ‘Pablo grábalo todo, por tu puta madre’ ya es una de las frases más míticas y repetidas por los incondicionales de la saga y, en esta primera entrega, Manuela está muy creíble, irritante con sus gritos y ataques de histeria al inicio y absolutamente acertada con sus reacciones en la oscuridad. Ángela Vidal es efusiva, espontánea y muy miedosa, no tiene porqué caernos bien, es simplemente una reportera casi novata haciendo un reportaje nocturno seguramente para una especie de Callejeros Workers o algo parecido, un personaje matizado con brillantez por Manuela Velasco a la perfección.


Al margen de la heroína y los cuerpos de seguridad varios, otra gran baza con la que cuenta el film es esa comunidad de vecinos tan real (enormes la pareja de abuelos) o esa portería típica de cualquier ciudad en la que se sitúa toda la acción (un sólo escenario para todo). Allí sucede todo, bajo extensas lonas de plástico que aíslan el edificio y todo lo que dentro ocurre del resto del mundo. ‘REC‘ supuso el inicio de la mejor saga de infectados o zombies europea que se ha hecho hasta la fecha, incluyendo por primera vez en este tipo de películas el falso documental para dar realismo a los hechos y recortando el metraje lo justo y necesario para que la acción no decayera en ningún momento. No entiendo cómo se pueden quejar algunos de la cantidad o los constantes movimientos de cámara cuando lo que vemos es lo que Pablo grabó bajo una situación de máximo estrés como es el estar encerrado en un edificio donde todos van cayendo muertos como moscas unos tras otros. Está acojonado. Como la estaríamos todos en esa situación y de ahí esos movimientos de cámara tan bruscos y abruptos, que ya bastante inteligentes son parándose siempre lo justo para mostrarnos esa imagen espeluznante como la de Conchita cogiendo aire cual toro bravo antes de embestir y recibir dos balazos o el instante en Ángela se asoma por el hueco de la escalera desde el último piso y ve a todos los convertidos subiendo a por ella. Touché.
Son Ángela y Pablo, dos personajes, dos seres humanos que sienten y padecen todo tipo de sensaciones bajo un nivel de presión tan exagerado, como nos pasaría a todos repito. Y si la película intenta tratar el tema desde un punto de vista realista como hace, debo, y tengo que entender sin rechistar tanto el carácter soberbio de Ángela como los nervios de Pablo. Por cierto, el famoso Pablo es Pablo Rosso, encargado de la fotografía en el film y un habitual tanto de Balaguerócomo de Plaza, incluso trabajó en la primera producción de Pascal Laugier, el director de ‘Martyrs‘, ‘Saint Ange‘ en 2004.
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Recomendaciones de Cine de Terror Europeo: #9 – Profondo Rosso (1975) de Dario Argento

[[Crítica de @marckwire21]]
La eterna pregunta. ¿’Suspiria‘ o ‘Profondo Rosso‘? Adoro ambas películas y gusto del cine que propone Dario Argento. Por eso mismo no se puede entender cómo hacer un film como ‘Suspiria‘, que es la quintaesencia del giallo, cuidando hasta el último detalle y dejándose la vida en el juego de luces tan visualmente potente y luego cerrar tan ardua tarea con un portazo en las narices y una silueta dibujada en 3D con tiza. Estoy más que seguro que si esta película no tiene a día de hoy la valoración que se merece es justamente por ese final tan cutre y repentino. Esto no pasa con ‘Profondo Rosso‘, dónde Argento cierra y bien un film curioso y llamativo, uno de los máximos exponentes del giallo (corriente cinematográfica precursora del slasher), un regalo para la vista y para esas partes oscuras de la mente humana que todos tenemos. Algunas de sus premisas principales son la de recrearse en las escenas violentas, en los asesinatos más explícitos haciendo de estos una bellísima coreografía visual y morbosa, distanciándose del thriller policial lineal, plasmando cada muerte como un paso más hasta llegar al giro final con la revelación del asesino.

El giallo tuvo su auge entre los años 60 y 80 donde decenas de producciones mostraban a enmascarados o asesinos perturbados matando a cuantos se ponían por delante, especialmente adolescentes. Movimiento iniciado por Mario Bava y al que otros directores insuflaron de inmortalidad como Sergio Martino, Lucio Fulcio Dario Argento. En ‘Profondo Rosso‘ de 1975 se nos cuenta la historia de Marcus Daly (David Hemmings) un músico inglés que tras encontrarse con su amigo Carlo (Gabriele Lavia), presencia como una médium, Helga Ulmann (Macha Méril), es asesinada en su ventana. Un argumento bastante simple que transmite, puesto en pantalla bajo las directrices de Argento, mucho más de lo que parece. Si Carpenterreconoció haber estado influido por ‘Les Yeus Sans Visage‘ para la máscara de Michael Myers en ‘Halloween‘, sin duda, el tema principal del mítico slashernorteamericano nace con el creado por el grupo italiano Goblin para ‘Profondo Rosso‘. Lo primero en que se piensa tras ver la película de Argentoes que es un trabajo bien hecho, con un estilo definido y reconocible 100%, que habían ganas de innovar y expresar muchas ideas que venía guardando y lo hace sin tapujos, sin importarle la coherencia de algunos tramos del guión en pos de acrecentar las muertes que en él se ven.

Cantidad de imágenes hipnóticas acompañadas de la banda sonora de Goblin que transmiten un tono macabro y sanguinolento a todo el ambiente. Impresionante el susto conseguido con el muñeco. Un ambiente rojo, cortinas rojas, suelos rojos, sangre roja, vestuario mayormente rojo, no tonos rojizos no, rojos absolutos, rojo profundo. Pese a parecer algo cutre por momentos no deja de perder su reconocible estilo estético en ninguna escena. Argentomaneja todo tipo de planos, detallados y primeros como los guantes de cuero o los ojos del asesino una y otra vez, los juguetes alineados, o planos generales picados como el de la fuente en la conversación con Carlo y al final cuando Marcus descubre lo que descubre. Talmente su historia no es que carezca de importancia, es que pasa totalmente a un segundo plano por toda la belleza de la puesta en escena que consigue el director italiano, uno no espera una frase brillante ni una respuesta doblemente brillante, espera que el asesino vuelva a matar y disfrutar de un nuevo número sangriento. Eso es así, sino, es imposible que pueda gustar el giallo: la corriente cinematográfica más cercana a la búsqueda del arte en sus imágenes.

Recomendaciones de Cine de Terror Europeo: #8 – Martyrs (2008) de Pascal Laugier

[[Crítica de @marckwire21]]
Dolor, mucho dolor. Pascal Laugier se propuso conseguir retorcernos las entrañas en 2008 con su segunda película, ‘Martyrs‘. Y lo consiguió. Una cinta de terror basada en el dolor y en la violencia justificada hasta el punto de convertirla en un personaje más, un personaje insufrible. ‘Martyrs‘ es la exposición de una historia para la que hay que tener estómago, un thriller repulsivo, gratamente desagradable y con un sorprendente y despiadado desenlace. Tranquilos, no es una versión de ‘The Human Centipede‘, no sigue esa estela. Chamfors. Años 70, una chica desaparecida hace un año llamada Lucie es encontrada absorta, semidesnuda y completamente llena de moratones y arañazos caminando por una solitaria carretera. Tras ser recogida por las autoridades, estas confirman no encuentran signos de abuso sexual y la hospitalizan hasta que se cure de todas las heridas, tanto físicas como psicológicas. ¿Dónde estuvo Lucie durante todo aquel año? ¿Porqué apareció en ese estado? ¿Porqué no puede articular palabra?

Hay bastantes webs que estropean el clímax inicial de este film contando más cosas de las debidas y que si, por casualidad alguien las lee antes, corre el peligro de no ‘sufrir’ tanto viendo ‘Martyrs‘. Algo que luego afectará sin duda a la valoración final. El arranque es sublime, espectacular, con un ritmo endiablado y que deja al espectador catatónico como la propia Lucie al inicio. Totalmente en shock por ese tornado inicial de violencia e imágenes impactantes Laugierconcede tramos de tranquilidad de unos 20-25 minutos para asestar un nuevo golpe que trastoque toda esa paz. Durísimas imágenes que calan hondo en el espectador, recuerdos de la saga ‘Hostel‘ o de aquellos slashers setenteros de braguitas ínfimas como ‘I spit in your grave‘, ‘The hills have eyes‘ o incluso ‘The texas chainsaw massacre‘. La violencia como medio para aterrorizar y poner al espectador inquieto, a disgusto con lo que ve y disfrutando a la vez. No es ‘Funny games‘ ni lo pretende, ‘Martyrs‘ no quiere dar explicaciones, va directa a sorprender, a dar el grito cuando todo está en silencio. Esta película ya forma parte de esa nueva (¿?) ola de terror francés que azota Europa y Estados Unidos en la que encontramos otros títulos como ‘Haute tension‘, ‘A l’interieur‘, ‘Le horde‘ o ‘Frontiere(s)‘. Que una película como esta no encienda automáticamente el interruptor de un posible remake americano es simplemente porque no pueden, o no les dejan, vayan ustedes a saber. Lo más parecido en cuanto a terror violento yankee es ‘Hostel‘, y les aseguro que ninguna de las dos partes hace sombra al film de Laugier, donde el sólo impacto del final ‘merece’ toda esa violencia excesiva y desmesurada.

Parte del gran éxito del film junto con el impacto visual de las escenas violentas y escabrosas son las grandes interpretaciones de su pareja protagonista, Mylène Jampanoï (Lucie) y Morjana Alaoui (Anna), ambas a un gran nivel, sobretodo Morjana. La fotografía de Stéphane Martin y Nathalie Moliavko-Visotzky junto a la banda sonora de los hermanos Cortesenvuelven este doloroso y perturbador producto. Para finalizar recalcaré el mal cuerpo que deja el film de Laugier, dejando la sensación de haber presenciado algo diferente y cruel a la vez. Un inteligente y macabro ejercicio de estilo con un fin claro, con un final que entra perfectamente en los cánones del cine de terror y que aporta un nuevo aire de frescura violenta. Aconsejable ver urgentemente otra película después para quitarse el mal trago si es que son capaces. Porque, si algo deja grabado a fuego Laugier es su marca en vuestro cerebro y mas que grabada a fuego, incrustada con tornillos.

Recomendaciones de Cine de Terror Europeo: #7 – Das Kabinett des Dr. Caligari (1920) de Robert Wiene

[[Crítica de @marckwire21]]
Antes que ‘Nosferatu‘, ‘Dracula‘ o ‘Frankenstein‘ existió Cesare. ‘Das Kabinett des Dr. Caligari‘ abre el telón mostrándonos a un preocupado Francis (Feher) conversando con un amigo al que relata unos hechos que vivió no hace mucho. A modo de flashback (durante todo el metraje prácticamente) Francis nos cuenta la llegada de una feria ambulante a Holstenwall, un pequeño pueblo al noroeste de Alemania. Uno de los feriantes, el extravagante doctor Caligari (Werner Krauss), presenta a su máxima estrella, Cesare (Conrad Veidt), un sonámbulo que lleva 25 años en hipnosis y es capaz de predecir el futuro. Extrañas y misteriosas muertes se sucederán en los días siguientes a la llegada de la feria. La obra cumbre del expresionismo cinematográfico la dirigió el checo Robert Wiene en 1920, dos años antes que ‘Nosferatu‘ de F.W. Murnau.

En principio, iba a ser otro gran director como Fritz Lang el encargado de dirigir el film, pero este se encontraba rodando la segunda parte de ‘Die Spinnen‘. El guión corre a cargo del también checo Hans Janowitz (‘The Janus Head‘, ‘Marizza, genannt die Schmuggler-Madonna‘) y el austríaco Carl Mayer (‘Der Letzte Mann‘, ‘Sunrise‘) basándose en historias personales de ambos. Os aconsejo que indaguéis, sobretodo en el aporte de la historia personal de Janowitwz al guión. El mítico nombre del doctor viene dado por un libro escrito por Stendhal, ‘Cartas desconocidas‘, donde el escritor relata un encuentro que tuvo con un oficial en la Scala de Milán llamado Caligari. El pintor e ilustrador Alfred Kubin iba a ser el diseñador de los decorados por petición de Janowitz, pero fueron los pintores expresionistas Walter Reinmann, Walter Röhrig y Hermann Warm quienes crearon finalmente esos fondos pintados en telas llenos de formas geométricas, esas calles retorcidas, sillas enormes en diminutos espacios, ventanas con marcos puntiagudos y un sinfín de ambientes totalmente opresivos y oscuros que la fotografía e iluminación de Willy Hameister (‘Hintertreppe‘, ‘Genuine‘) supo plasmar a la perfección en cada escena y cada plano de la película.

En cuanto a su banda sonora, fue creada por Giuseppe Becce (‘Der Letzte Mann‘, ‘Das blaue Licht‘), pero no existe ninguna versión con la partitura original del compositor italiano ya que esta está totalmente perdida. En las futuras restauraciones que la obra de Robert Wiene sufrió, el acompañamiento musical fue totalmente reescrito usando algunos trazos de otras composiciones de Becce para el cine mudo por autores como Lothar Prox en 1985, Richard Marriott en 1987, Rainer Viertelboeck en 1993, Timothy Brock en 1996 (aquí además se añadieron filtros de color dependiendo de la localización de la escena) y la última en 2014 por el neoyorquino John Zorndurante el Festival de Berlín. También pululan por cierta red social de vídeos una decena de versiones con imaginativas bandas sonoras, algunas muy logradas e incluso existe una en la que canta David Bowie.


Una gran película de poco más de una hora llena de detalles a los que prestar atención, varios símiles políticos e ideológicos pueden salir de ella después de verla. Han pasado más de 90 años y sigue siendo un claro referente del cine de terror donde además de teorías políticas o posicionamientos ideológicos se disfruta del expresionismo alemán mas exaltado y por si esto no fuera suficiente contiene una narrativa brillante y caótica en los pocos textos que se nos muestran capaz de hacer que el espectador no sólo que no se pierda en sus escasos diálogos sino que termine sorprendido con ese giro final, esa vuelta de tuerca que ha servido de inspiración a tantos y tantos directores. La unión de tantos buenos artistas trabajando a la vez crea una atmósfera y ambientación únicas, incluidos los actores con sus portentosos maquillajes y exageradas interpretaciones, rodeados de formas cubistas, góticas y altísimas puertas oblicuas que comprimen todos los recovecos de la puesta en escena donde nada se escapó al ojo de su director que supo captar siempre la atención del espectador hacia donde quiso. El uso del iris junto a esos fundidos a negro trasladan de manera impresionante a saborear esa angustia, ese miedo tan inquietante que por ejemplo infunde la escena en que Cesare abre los ojos, ese instante que parece no tener fin o la fuga del mismo por las callejuelas estrechas de Holstenwall tras el intento de rapto de Jane (Lil Dagover).
Gran obra que influyó en otros magníficos directores como Hitchcock, David Lynch o Tim Burton, sobretodo en este último, ‘Edward Scissorhands‘ con Depp idéntico a Cesare, los decorados geométricos de ‘Bettlejuice‘ o el Penguin que intepretó DeVito en ‘Batman Returns‘. Al igual que al ‘Nosferatu‘ de Murnau, a ‘Das Kabinett des Dr. Caligari‘ se la puede considerar también un documento histórico filmado por un director adelantado a su época capaz de añadir un extenso flashback y un giro final a su obra en busca de la sorpresa del espectador y a su vez llenar de mensajes entre líneas toda su obra. Algo que está muy valorado a día de hoy y que Robert Wiene ya hizo hace casi 100 años. El cine sigue en pañales.

Recomendaciones de Cine de Terror Europeo: #5 – Les Yeux Sans Visage (1960) de Georges Franju

[[Crítica de @marckwire21]]
Hammer fue la principal productora de cine de terror británico durante los años 50 llevando a los monstruos clásicos a la gran pantalla. Precisamente debido a ese gran éxito llegaron films como ‘The Innocents‘ en un intento por desmarcarse del terror clásico hacia el psicológico contando para ello con un gran presupuesto. El cine de terror moderno no llegó a Francia hasta que el productor Jules Borkon decidió aventurarse en dicho mercado otorgando al director Georges Franju , la realización de ‘Les Yeux Sans Visage‘. Criado en el cine mudo junto a George Melies, Franju aceptó no sin ser antes advertido por Borkon en cuanto a la censura reinante en Europa, debía haber poca sangre, ningún animal podía sufrir daños y tampoco podía existir la figura del científico enajenado. Franju para semejante tarea se alió con los escritores Pierre Boileau y Thomas Narcejac, novelistas con trabajos que ya habían sido adaptados al cine con grandisimo éxito como ‘Les Diaboliques‘ en 1955 de Clouzot y ‘Vertigo‘ en 1958 de Hitchcock

Les Yeux Sans Visage‘ es una adaptación de la novela popular escrita por Jean Redon, seudónimo de Frédéric Dard, para una serie de publicaciones de la editorial Fleuve Noir en marzo de 1959, concretamente la número 56 de la colección ‘Angoisse‘. Definitivamente, 1960 es uno de los años mas prolíficos para el thriller donde se llegaron a estrenar junto a esta maravillosa ‘Les Yeux Sans Visage‘ otras obras de culto como la americana ‘Psicosis‘ de Hitchcock y la británica ‘Peeping Tom‘ de Michael Powell. Gran año para el cine. 88 minutos para contarnos la historia del doctor Génessier (Pierre Brasseur), un cirujano parisino de mediana edad, serio y profesional que trabaja en una distinguida clínica de la capital francesa. Mientras, su fría y manipuladora ayudante Louise (Alida Valli), se dedica a raptar chicas con aspecto similar a Christiane (Edith Scob), la hija del doctor, que vive recluida en la habitación mas alta de la mansión, Christiane tiene el rostro cubierto por una mascara debido a un accidente de trafico que le desfiguró la cara por completo y del que acusa directamente a su padre, quién no sólo acepta la culpa sino que intenta redimirse tratando de devolverle un aspecto normal. 

A ratos bellamente pausada, a ratos bellamente explícita y todo sin perder un ápice de interés. Un terror generado a fuego lento y con pocos personajes donde se sugiere mas que se nos cuenta. Algunos planos y escenas son puro lirismo, puro arte, sobretodo en las que aparece Christianne, al inicio en la cama de espaldas mientras conversa con su padre al que odia por dejarla en ese estado y también por los métodos que usa para intentar curarla o cuando vaga por la mansión tras esa máscara tan inexpresiva. Edith Scob era una novata por aquel entonces pero supo aprovechar al máximo las únicas dos ventanas por las que podía transmitir al publico los deseos y sensaciones de Christiane. Pierre Brasseur como el doctor Génessier ofrece un registro que invita a empatizar con su personaje hasta lo mas profundo. Su semblante serio y su voz grave y directa así como el trato con todos los otros personajes que nada saben sobre lo que ocurre (el padre de la primera chica, los miembros del hospital, el niño enfermo) nos confirma que no estamos ante un doctor desquiciado y psicótico, no es un psicópata y mucho menos alguien que mata por placer. Su único propósito es curar a su hija para así poder seguir viviendo sin ese sentimiento de culpa que lo tiente totalmente frustrado y capaz de concentrarse en nada más. 

Una fábula paterno-familiar con alto contenido dramático y algunos momentos realmente escabrosos como la escena de la operación donde no sólo se nos detalla minuciosamente la misma sino que todo lo relacionado a esta y a sus resultados son tratados casi como un documental al uso. La operación es la pedrada en el coche del espectador un jueves por la noche de camino a casa. Ese momento en que uno abre los ojos para no perder detalle de lo que esta ocurriendo. Hay tanto en 88 minutos que desde luego su disfrute aumenta con cada visionado. La idea de poner el quirófano clandestino pasando la habitación que custodian las diferentes jaulas de perros con las que el doctor practica es brillante así como la de acompañar a Louise en sus batidas de caras con la música del veterano y triplemente oscarizado Maurice Jarre, un genio de las bandas sonoras como demuestran sus trabajos en películas tan conocidas como ‘Lawrence de Arabia‘, ‘The Longest Day‘, ‘Jacob’s Ladder‘, ‘Top Secret‘, ‘Ghost‘, ‘A Passage to India‘, ‘Doctor Zhivago‘ o ‘The professionals‘. Y al mando de la fotografía, otro monstruo, Eugen Schüfftan. Schüfftan inició su carrera con Fritz Lang, casi nada, y fue un habitual de directores como Robert Siodmak y Marcel Carné. Además, inventó una técnica con la que mediante espejos era capaz de miniaturizar cualquier personaje dentro de una película (usada en ‘Metropolis‘ en 1927). ‘Les Yeux Sans Visage‘ es toda una película de culto de la que han bebido muchas producciones. En 1961 fue la italiana ‘Atom Age Vampire‘, en 1962 la española ‘Gritos en la noche‘, en 1968 ‘Corruption‘ y en 1988 ‘Faceless‘ incluso si solo nos ceñimos al hecho de transplante de caras tenemos en 1997 ‘Face off‘ y ‘Abre los ojos‘, sin olvidarnos claro, del referente más actual, la brillante producción de Pedro Almodóvar, ‘La piel que habito‘ con una superlativa banda sonora de Alberto Iglesias.

Recomendaciones de Cine de Terror Europeo: #4 – Låt den rätte komma in (Let The Right One In) (2008) de Tomas Alfredson

[[Crítica de @marckwire21]]
Al borde del suicidio. Ahí se encontraba el genero de vampiros antes de llegar la película dirigida por Tomas Alfredson. Mientras que la temática zombie se regeneraba poco a poco con films como ‘Zombies Party‘, ‘a saga ‘28 days later‘ o series como ‘The Walking Dead‘ y ‘Les revenants‘, los vampiros sufrían el fenómeno ‘Crepúsculo‘ en silencio (sólo series como ‘True blood‘ o ‘The vampire diaries‘ se tomaban a los chupasangres de una manera ‘digna’). Va por temporadas, años 60 y la infinidad de versiones de Dracula de Christopher Lee, años 70 los zombies de Romero, años 80-90 el vampirismo se une a la comedia y también llegan cintas como ‘Dracula‘ de Bram Stoker o ‘Entrevista con el vampiro‘ sin olvidar ‘Queen of the damned‘ mientras que los zombies seguían de retiro. Principios del 2000 en adelante los vampiros sufren el arrollador fenómeno teen fan con la saga ‘Crepúsculo‘ y los zombies toman el control. 

Llegados a este punto aparece la fábula de Tomas Alfredson en 2008. Un cuento sutil sobre vampiros ambientado en Estocolmo a principios de los años 80. Ciertamente hay películas que cambian la progresión de un genero, ‘Let the right one in‘ es la ‘Matrix‘ del género de vampiros, es la prueba visible de que hasta un personaje surgido de la imaginación del hombre y tratado con la seriedad necesaria puede llegar a ser tan real como nosotros mismos. Oskar, un niño de 12 años que pasaría por hijo de alguno de los miembros del grupo Abba vive acosado por los matones de su colegio y en su propio hogar no encuentra el consuelo necesario afrontar la situación gracias a una madre totalmente ausente y divorciada del alcohólico de su padre. Oskar pasa las noches soñando con vengarse de los niños de su colegio. Durante una de esas salidas nocturnas conoce a Eli, una niña que hace poco se ha mudado junto a un hombre mayor al edificio donde el vive. Entre ambos surgirá algo mas que amistad, algo mas que amor. 


Basada en la novela de John Ajvide Lindqvist que también escribió el guión y con la portentosa fotografia de Hoyte van Hoytema, ‘Let the right one in‘ es la mejor película sobre vampiros desde ‘Dracula‘ de Bram Stoker o ‘Entrevista con el vampiro‘ y, curiosamente, ambas también son adaptaciones de grandes novelas. El hecho que esté ambientada en una fría Estocolmo llena de nieve como el gran telón de fondo la hace aún más perfecta si cabe. El vampirismo incrustado de esa manera en la sociedad es tan escalofriantemente real que hace olvidar por completo que estamos ante un personaje salido de la fantasía del ser humano. Diálogos medidos, justos y necesarios que transcurren a un ritmo preciso, que no lento, que es muy distinto. Se deja respirar al protagonista, podemos acercarnos a él y sentir lo que Oskar siente por Eli, amor, curiosidad, confianza. A esto ayuda la brillante interpretación de Kåre Hedebrant con esa mirada perdida, esos gestos ante las continuas vejaciones de sus compañeros y como con su mirada nos transmite que su miedo hacia ellos ya es algo contra lo que no puede luchar. A quien debería tenérselo en teoría y en cambio es quien le suministra el valor necesario para revolverse, es Eli. 

Pero… ¿se lo suministra o se lo impone? Ella tiene unas necesidades que Hakan ya no puede solucionar y ha fijado sus ojos en Oskar, se podria entender así, que Eli quiere un nuevo esclavo que la alimente pero su relación con Oskar empieza antes que a Hakan le ocurra lo inevitable. No digo que Eli se enamore de Oskar nada mas verlo pero si distingue en él una inocencia pura, capacidad de sumisión inmediata y por ende altamente manipulable. Oskar, pasa a convertirse en objetivo claro de Eli cuando al poco de mudarse Hakan, no consigue realizar los trabajos que antes realizaba, no antes, antes solo era alguien que Eli esta testando por decirlo de alguna manera. ¿Hakan fue el anterior Oskar? Posiblemente. Cuando una historia tan sencilla se torna tan intensa, interesante y llena de escenas que ya son míticas como son las de Hakan ‘cazando’, Oskar revolviéndose contra uno de los matones, Eli subiendo a ver a Hakan en el hospital, la de la piscina o la del tren, esta termina convirtiéndose en película de culto irremediablemente. Y ante eso estamos, un must see por excelencia, sin peros. Una de las mejores películas de terror de la última década.

Recomendaciones de Cine de Terror Europeo: #3 – Les diaboliques (1955) de Henri Georges Clouzot

[[Crítica de @marckwire21]]
Ne soyez pas DIABOLIQUES! Ne detruisez pas l´intérêt que pourraient prendre vos amis à ce film. Ne leur racontez pas ce que vous avez vu. Merci pour eux. 
(¡No sean diabólicos! No destruyan el interés que puedan sentir sus amigos por esta película. No les cuenten lo que han visto. Gracias en su nombre.) 

Con este texto finaliza ‘Les diaboliques‘, mi TOP 3. ‘Celle qui n’était plus‘, la novela en la que esta basada ‘Les diaboliques‘, fue escrita por los novelistas Pierre Boileau y Thomas Narcejac, autores más tarde de otro gran título adaptado al cine como ‘D’entre les morts‘ por Hitchcok en 1958 con ‘Vertigo‘; en 1960 ayudaron a Georges Franju en la adaptación de ‘Les yeux sans visage‘ (que también encontraréis en este TOP) al cine. Co-escrita (con Jerome Geronimi, Rene Masson y Frederic Grendel), dirigida, producida y estrenada por el talentoso Henri Georges Clouzot en 1955, autor entre otras magnificas películas de ‘Le salaire de la peur‘, ‘Quai des Orfèvres‘ o ‘Le Corbeau‘, ‘Les diaboliques‘ supuso otra muesca más en la carrera del brillante director francés. 

En un colegio internado alejado de Paris junto a decenas de niños conviven, el director Michel Delassalle (Paul Meurisse), su mujer Christina (Véra Clouzot), los profesores Nicole Horner (Simone Signoret), Drain (Pierre Larquey), Raymond (Michel Serrault) y el personal de servicio. Todos allí conocen el triangulo amoroso que forman el director, su mujer y la profesora Nicole, una rubia de lengua cortante. Y cuando digo todos, es todos, hasta los niños. Este triángulo que desde el inicio ya conocemos, tanto nosotros como el resto de personajes, es el primer aviso del director para que estemos muy atentos a cada escena y no perdamos detalle. El director, el machista y autoritario Michel, hace y deshace a su antojo tanto con su mujer, su amante, los empleados y hasta la propia institución infantil, la cual regenta con mano dura descarada. Mujer y amante, hartas ambas de sus continuos desprecios buscaran la forma de acabar con la situación a cualquier precio. 

Algunos datos curiosos proporcionan un valor añadido a esta cinta como que la productora asociada (Filmsonor era la principal) es Vera Films, llamada así en honor a su mujer Vera Clouzot que interpreta el papel de Christina Delassalle. Lo todavía mas curioso, extraño y que forma parte de la leyenda que acompaña la película es que al igual que Christina, su personaje, Vera Clouzot también sufría del corazón y murió fruto de un ataque tan solo 5 años después del estreno de ‘Les diaboliques‘. Otro detalle menos escabroso es que este fue el film que ayudó a Hitchcock (quien llego tarde a la compra de los derechos para rodar ‘Les diaboliques‘) a adaptar finalmente la novela de Robert Bloch, ‘Psycho‘. Además, el escritor confesó en una entrevista que el film francés era su película de terror favorita. Estamos ante un perfecto thriller psicológico, una maravilla de principio a fin. Clouzot va mezclando todas las piezas compuestas por los personajes, los carácteres tan exquisitamente perfilados y lugares u objetos clave (colegio, apartamento, piscina, tintorería, baúl, mechero, figura porcelana, llave con forma de estrella) aumentado el suspense hasta un final apoteósico que ya es parte de la historia del cine. 


Nunca más volverás a ver una piscina de la misma manera después de visionar ‘Les diaboliques‘. Ni tan siquiera una bañera. Posee tantos momentos brillantes que si la primera vez que se ve se disfruta más por no conocer el giro final, en posteriores ocasiones uno saborea toda esa esencia de Clouzot, entendiendo el porqué de muchos de los planos con los que el realizador francés intentaba decirnos más cosas de las mostradas a simple vista (esos planos de mujer y amante separados por un árbol o una columna, la inocencia y la maldad, el bien y el mal (?)). La fotografía del habitual de Clouzot, el veterano con mas de 200 películas Armand Thirard, es otro de los aciertos de este thriller aportando un enfoque casi victoriano a ese internado ya desde el arranque mostrándonos en contrapicado su nombre grabado en la valla metálica. Su banda sonora solo aparece en los títulos de crédito iniciales y finales, firmada por Georges Van Parys y compuesta principalmente por violines, pianos y unos diabólicos coros de voces infantiles casi al final donde aparece el siguiente texto: ‘Une peinture est toujours assez morale quand elle est tragique et qu´ele donne l´horreur des choses qu´elle retraceBarbey D´Aurevilly‘ (Una pintura siempre es lo suficientemente moral cuando es trágica y refleja el horror de las cosas que describe). 

Thriller psicológico con unas pinceladas dramáticas, pues obviamente las tiene como son esa mujer inocente, católica, enferma y ninguneada por su propio marido quién la ama sólo por su dinero y es capaz de flirtear con su amante delante de ella, la propia amante maltratada fisicamente, la pobreza patente en la gestión del internado con un director rácano y violento (cuando manda a Drain callar a los niños lo levanta del brazo y lo obliga literalmente o el mismo Drain suplicando por un vaso de vino) que no se ocupa de los deberes que  un cargo así exige. Pinceladas dramáticas porque aquí lo que premia no es el drama sino el ir sumando factores para el shock final. El guión es ágil, sin profundizar en el drama y sin engaños consigue mantener el interés hasta su tensionado final. Película que serviría de pauta para muchos otros directores en el futuro y al que su aire hitchcockiano y su particular natural fotografía en blanco y negro no conducían a crear una atmósfera oscura y oprimente sino mas bien un clima de suspense y tensión palpable en cada escena. Solo me queda remarcar las actuaciones en las que ninguna destaca más que otra siendo todas de gran talante. Clásico imperecedero de potente dirección y puesta en escena. Thriller impecable, de principio a fin.