‘Captain Phillips’, Greengrass,y el renacimiento de Hanks

Título: Captain Phillips (Capitán Phillips)
Director: Paul Greengrass
Guión: Billy Ray (adaptado del libro de Richard Phillips y Stephan Talty)
Fotografía: Barry Ackroyd
Año: 2013
Duración: 135 min.
País: Estados Unidos
Productora: Michael De Luca Productions / Scott Rudin Productions / Trigger Street Productions
Reparto: Tom Hanks, Barkhan Abdi, Mahat M. Ali, Barkhad Abdirahman, Faysal Ahmed, Michael Chernus, Catherine Keener, David Warshofsky, Corey Johnson, Chris Mulkey, Yul Vazquez, Max Martini, Omar Berdouni, Mohamed Ali
Tenía que llegar Paul Greengrass, el realizador británico de docucine, para adaptar el desarrollo del secuestro real de un barco carguero por parte de unos piratas somalíes. Como ya es típico, rehúye de sentimentalismos y drama familiar, y se centra en los hechos y el desarrollo de una trama interesante, contando en este filme con la increíble presencia de Tom Hanks.
En marzo de 2009 se encontraron en el cuerno de África dos grupos de personas de mundos muy diferentes en una situación límite. Por una parte, los marineros tripulantes del carguero Maersk Alabama, liderados por el capitán Richard Phillips (Tom Hanks), un hombre tranquilo y sencillo, preocupado por entregar la carga a tiempo y volver a casa a encauzar su situación familiar, y por la otra, un grupo de pescadores somalíes empujados a convertirse en piratas por un señor de la guerra que les pone un fusil de asalto en las manos, y aunque inexpertos, les obliga a intentar un abordaje suicida por conseguir un botín del que no podrán disfrutar un solo centavo. Es pues, Capitán Phillips, la odisea real del hombre que da el nombre a la película, que fue secuestrado por dichos piratas, y rescatado por parte del gobierno de los Estados Unidos.


Captain Phillips impresiona, hasta nos mantiene en una alta tensión en ciertos momentos del largo y algo pesado metraje que acusa de una brutal falta de ritmo en la segunda parte del filme: los enfrentamientos entre capitán y pirata somalí se suceden de forma algo repetitiva, y hace que (como mínimo un servidor) pierda todo interés. Esta segunda parte, además, culmina en un rescate americanizado algo petulante, pero, no voy a mentir, resultón. Además, y por si todo esto no fuera poco, la dirección de Greengrasses excesivamente nerviosa e inquieta culpa de una cámara en mano que sólo consigue el mareo típico de un grumete de agua dulce en su primera misión al alta mar.
Captain Phillips, eso sí, tiene tres puntos a favor que la pasan de película mediocre a interesante espectáculo. Primero el elenco, con el descubrimiento de Barkhad Abdi (que interpreta a Muse), y la vuelta del mejor Hanks, ese que hacía ya tiempo que no veíamos: él se entrega en cuerpo, alma, sudor, y sangre, y Greengrass le convierte en protagonista absoluto del filme (eso sí, quizás reverenciándole en demasía). Segundo, la mano del director británico en el diseño de secuencias de acción. Sobre todo en el primer tercio de película la planificación consigue una tensión creciente y hasta un temor de lo que se viene encima del barco carguero. Y tercero y último, el no posicionamiento de la historia, mérito del guionista Billy Ray, que sólo nos escupe la verdad y deja que el espectador juzgue por sí mismo: no señala a los somalíes como “malos de la película”, ni justifica sus actos, señalando tenuemente a los responsables reales.

En resumen, Captain Phillips es la peor versión de Greengrass, que sigue siendo un buen cine, aliada con el mejor Hanks, que da como resultado algo sustancialmente mejor que la acción vacua de Ronald Emmerich, pero descaradamente inferior al brillante espectáculo que ofrece el directo en Bloody Sunday o United 93.
También podéis revisar la crítica que realizó @PauGarcia179 durante la Fiesta del Cine de esta misma película pinchando aquí.
Lo mejor: Tom Hanks. Simple y llanamente.
Lo peor: el decaimiento de la tensión (trepidante en los primeros 45 minutos) a medida que avanza la película.

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‘Capitán Philips’: Trepidante thriller con trasfondo de denuncia

Título: Capitán Phillips (Captain Phillips)
Director: Paul Greengrass
Guión: Billy Ray (Libro: Richard Phillips, Stephan Talty)
Fotografía: Barry Ackroyd
Año: 2013
Duración: 149 min.
País: Estados Unidos
Productora: Michael De Luca Productions / Scott Rudin Productions / Trigger Street Productions
Reparto: Tom Hanks, Barkhad Abdi, Mahat M. Ali, Barkhad Abdirahman, Faysal Ahmed, Michael Chernus, Catherine Keener, David Warshofsky, Corey Johnson, Chris Mulkey, Yul Vazquez, Max Martini, Omar Berdouni, Mohamed Ali

Paul Greengrass, director de dos de las cuatro películas de Bourne (‘El mito de Bourne‘, 2004 y ‘El ultimátum de Bourne’, 2007) vuelve a dirigir un thriller tras ‘The Green Zone’ (2010). En esta película ambientada en la Guerra de Iraq protagonizada por Matt Damon, Greengrass firmaba una película de acción con un trasfondo de denuncia: la búsqueda de armas de destrucción masiva que nunca se encontraron. En ‘Captain Phillips’ (2013), también existe una voluntad de denuncia, aunque no tiene tanta importancia como en la anterior obra del director británico. 
‘Captain Phillips’, con guión de Billy Ray (responsable de los libretos de ‘Código fuente’, de Duncan Jones y ‘El precio de la verdad’, dirigida por él mismo) está basado en el libro de Stephan Talty, basado asimismo en hechos reales. Cuenta la historia del secuestro de un buque carguero por unos piratas somalíes. En otras manos, la película podría parecer una historia de buenos (los americanos) y de malos (los crueles piratas somalíes), pero Greengrass no se limita a contar el secuestro, sino que busca los motivos de los somalíes -pescadores convertidos en piratas-, y los encuentra en la injusta situación que viven: no tienen trabajo porque los europeos les quitan el pescado. La película no es tan reivindicativa como la canción ‘Cançó pirata somalí’ del grupo catalán Brams (“Nos hemos hecho piratas somalíes los que antes eramos pescadores, hasta que los ladrones europeos se vayan”), pero se acerca, sin demasiada profundidad, a las causas de los pescadores convertidos a piratas. En un diálogo entre el capitán Phillips y Muse, (interpretado brillantemente por el debutante Barkhad Abdi) el líder de los piratas, descubrimos que los somalíes no son autónomos, rinden cuentas a sus jefes y no se llevan, ni por asomo, la mayor parte del dinero. 
Greengrass consigue mantener la tensión en buena parte de la película, sobretodo cuando aparece en pantalla uno de los somalíes que parece estar a punto de vaciar el cargador de su arma y matar a alguien de la tripulación. Realmente Greengrass refleja el miedo en toda la tripulación (“no acepté este trabajo para enfrentarme a unos piratas”) y las emociones que siente el capitán del barco, un Tom Hanks que firma una muy buena interpretación. El trasfondo personal del capitán Philips no languidece en ningún momento como sí lo hacía en el personaje de Sandra Bullock en la experiencia ‘Gravity’ (Alfonso Cuarón, 2013) o la ridiculez que era el trasfondo familiar del protagonista de ‘Argo’ (Ben Affleck, 2013), que sumado a la anti-interpretación que hacía Affleck de su personaje restaba puntos a la película (si es que le quedaban puntos por restar a la sobrevalorada película de Affleck.) Es lo complicado de los thrillers, que no se centran en los dramas personales y algunos intentan incluir ese trasfondo dramático sin mucho éxito. No es el caso de ‘Captain Phillips’, que a pesar de que su mujer solo aparece un momento al principio de la película (y sus hijos solo se mencionan), no necesitamos más escenas familiares que complementen el puro thriller que supone el resto de la película.
Estamos ante un muy buen thriller con tensión permanente, buenas interpretaciones y un trasfondo de denuncia, sin una criminalización excesiva de los piratas y que también muestra las diferencias económicas entre países tan diferentes como Somalia, donde los pescadores se ven obligados a robar barcos, y Estados Unidos, que despliega barcos de la Marina como si nada para salvar al capitán de un buque carguero. El capitán Phillips le dice en un momento a Muse que en el barco trae, entre otras cosas, material humanitario para algunos países de África, incluido Somalia. Muse se ríe irónicamente, pues se da la paradoja de que los occidentales fingen preocuparse mucho por las crisis alimentarias de países como Somalia e incluso envían alimentos mientras sus barcos entran en aguas somalíes para apropiarse del pescado que podría alimentar a los habitantes de este país africano.