’12 Years a Slave’: emocionante y dura epopeya

Título: 12 years a slave (12 años de esclavitud)
Director: Steve McQueen
Guión: John Ridley (basado en la biografía de Solomon Northup)
Fotografía: Sean Bobbitt
Año: 2013
Duración: 133 min.
País: Reino Unido
Productora: Summit Entertainment / Plan B / River Road Entertainment / New Regency Pictures / Film4
Reparto: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Paul Giamatti, Lupita Nyong’o, Sarah Paulson, Brad Pitt, Alfre Woodard, Michael K. Williams, Garret Dillahunt, Quvenzhané Wallis, Scoot McNairy, Taran Killam, Bryan Batt, Dwight Henry

El director británico Steve McQueen (no confundir con el conocido actor de ‘Bullit’, de Peter Yates) sorprendió a todos con su ópera prima, la impactante ‘Hunger’ (2008). Después, sacudió las mentes conservadoras con ‘Shame’ (2011) y ahora vuelve con la película favorita para los Oscars, ’12 Years a Slave’. Además, como otros cineastas como David Lynch (‘Mulholland Drive’, 2001)y Julian Schnabel (‘Le scaphandre et le papillon’, 2007), es artista plástico y ganó en 1999 el Premio Turner, un importante galardón artístico que conceden en el Reino Unido. 
Basada en una historia real ocurrida en 1850, ’12 Years a Slave’ cuenta la fascinante epopeya de Solomon Northup, un respetado hombre libre de Nueva York, que es engañado y vendido como esclavo en una plantación de Louisana. Mientras muchos sucumben al abatimiento, Solomon Northup aguantará las condiciones inhumanas de las plantaciones con la esperanza de volver a ver su família. 
Antes de empezar la crítica, no puedo evitar expresar mi indignación con algunas entrevistas o noticias sobre esta película y Steve McQueen, a quién le preguntaban por qué le llevó tanto tiempo explorar sus raíces, cuando este gran cineasta no es afroamericano, es europeo y nació en el Reino Unido. Ante esta pregunta, McQueen respondió de forma ejemplar: “Porque soy europeo, me gusta la gente y hago películas sobre aquellos temas que me parecen importantes antes de pensar de qué color son las personas que están involucradas.”
El trabajo de Ejiofor con las expresiones faciales es para quitarse el sombrero
’12 Years a Slave’ ofrece un crudo, pero realista y necesario retrato de las condiciones infrahumanas a las que fueron sometidas las personas vendidas como esclavas. Tarantino ya se aproximó al tema en la sobrevalorada ‘Django Unchained’ (2012), pero su acercamiento no es serio ni refleja la crudeza de la esclavitud como sí lo hace McQueen en esta película. Ese realismo de ’12 Years a Slave’, como explica el director en una entrevista, se debe a que esta película “no se trata de una ficción, es un reflejo de la realidad. Eso es lo que creo que nunca se ha visto en una pantalla grande, y eso es lo que quería enfatizar, la realidad de la desafortunada situación de esclavitud.”
Una cosa que me ha gustado especialmente de la película es el reflejo no solo de la maldad explícita reflejada en el personaje de Edwin Epps (Michael Fassbender), sinó también en la hipocresía de Ford (Benedict Cumberbatch), quién a pesar de parecer un hombre razonable, buena persona y buen cristiano, es un esclavista al fin y al cabo (tal como dice el personaje de Eliza en un momento del filme) y es cómplice de una de las mayores injusticias que se han dado en la historia de la humanidad. 
Fassbender asume un papel secundario en su tercera colaboración con McQueen
En el terreno de las interpretaciones, Chiwetel Ejiofor convence como Solomon Eljifor, así como Paul Dano, Benedict Cumberbatch, Paul Giamatti y sobretodo Michael Fassbender, en un papel difícil de interpretar a nivel emocional, porque, al fin y al cabo, ¿cómo empatizar con el Mal personificado? Además, actrices menos conocidas como Lupita Nyong’o (Patsey) hacen un gran trabajo. Brad Pitt, también productor de la cinta, se guarda un buen personaje para sí, aunque a mí su actuación me deja bastante indiferente.

Tengo que confesar que viendo la por ahora corta trayectoria de McQueen, me esperaba algo diferente, pues aunque ni el tema ni el tratamiento realista son comunes en el cine actual, lo cierto es que a lo largo de la película tenía la sensación de ser testigo de estar viendo algo demasiado convencional (que no comercial), quizás más en la forma que en el contenido, porque aquí sí que subyace la valentía demostrada por el director británico en sus dos últimos trabajos, pero en el aspecto formal quizás no acaba de ser todo lo atrevido que podría esperarse del director de ‘Hunger’ (2008).   
’12 Years a Slave’ no sólo es una buena película, dentro de unos años será un documento audiovisual de gran importancia histórica para reflejar la injusticia de la esclavitud, pues lo que muestran las imágenes no son hechos ficticios, es historia. Steve McQueen, pese a dirigir una obra inferior a ‘Shame’, nos trae un filme que conmueve, que hace vibrar y empatizar con los protagonistas. Acabaremos de ver el filme emocionados y reflexionando sobre esta lacra que fue la esclavitud: ¿qué más se le puede pedir a una película?
Dentro de unos años, cuando pregunten por Steve McQueen, dirán:
– ¿Te acuerdas de las películas de Steve McQueen?
– Sí, el gran director de cine
– Yo me refería al actor de Bullit.
– ¿Había un actor que se llamaba igual que el maestro McQueen?
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’12 years a slave’, Steve McQueen y lágrimas en el cine

Título: 12 years a slave (12 años de esclavitud)
Director: Steve McQueen
Guión: John Ridley (basado en la biografía de Solomon Northup)
Fotografía: Sean Bobbitt
Año: 2013
Duración: 133 min.
País: Reino Unido
Productora: Summit Entertainment / Plan B / River Road Entertainment / New Regency Pictures / Film4
Reparto: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Paul Giamatti, Lupita Nyong’o, Sarah Paulson, Brad Pitt, Alfre Woodard, Michael K. Williams, Garret Dillahunt, Quvenzhané Wallis, Scoot McNairy, Taran Killam, Bryan Batt, Dwight Henry
En 12 years a slave, el bueno de Steve McQueen (llamado a ser uno de los grandes directores del siglo XXI) trata un tema recurrente en los dos títulos de su corta filmografía de largometrajes: la esclavitud, esta vez desde el sentido primario de la palabra. En Hunger, su protagonista era esclavo de unos principios morales que le obligaban a cumplir con la huelga de hambre, y en Shame, su protagonista era esclavo de una obsesión enfermiza por el sexo que le hacía incapaz de establecer una relación emocional normal con cualquier otro ser humano. 12 years a slave es la esclavitud en sí misma, la lucha de un hombre, Solomon Northup, que ataño fue libre, respetado, y familiar, y que ahora se encuentra bajo el yugo y el látigo de distintos amos durante los 12 años que dura el relato.
El primero, William Ford (fruto de una algo corta pero muy intensa interpretación de Cumberbatch), es una especie de protector del protagonista, un hombre que se aprovecha del tiempo que le ha tocado vivir, pero sin alardear del poder que tiene sobre sus subordinados de raza negra. Junto a él hay un capataz, Tibeats (el brillante Paul Dano en su segunda actuación de aplauso del año), que frente a la sobreprotección de Ford sobre Solomon (renombrado como Patts en su nueva vida como esclavo) decide acabar de raíz con el problema y atacar por cualquier mínima razón al protagonista del relato. Esto lleva a Ford, [SPOILER] después de pasar por una escena de casi-ahorcamiento que ciertamente hiela la sangre [/SPOILER], a condenar a Solomon (según él como “último recurso”) al peor de los infiernos: la plantación de algodón de Edwin Epps (un magnífico Michael Fassbender tirano, alcohólico, y dominado por su sociópata mujer), personaje que se jacta de sus maltratos a los esclavos y no los considera seres humanos, comparando su inteligencia con la de un babuino.

“I don’t want to survive. I want to live.”
El estilo seco y tremendamente realista que esgrimía McQueen en la totalidad del metraje de sus dos anteriores películas, Hunger y Shame (ambas dos, obras maestrísimas) queda reducido aquí a unos cuantos momentos del filme. Esto nos dice (esto, y los más de 30 segundos de anuncios de productoras del principio), que el realizador inglés se ha, para decirlo de alguna manera, “vendido al capital” para narrar un relato más accesible para el Gran Público. Y lo ha conseguido. No he leído ni una crítica mala de esta película (evidentemente tampoco la merecería), y por lo tanto eso significa que ha llegado (mucho más, si era posible, que sus dos anteriores obras) a todo el mundo. Aquí pues, rehúye de esos planos-secuencia casi hipnóticos de Shamey los planos fijos de Hunger (hay de ambos, sí, pero en menor medida), y da a luz algo un poco más “convencional”. Respeto a quién así lo prefiere, pero definitivamente no lo comparto.
Ahora: ni en la actuación del secundario con menos de dos frases en la película chirría el filme de Steve McQueen: empezando por la de Chiwetel Ejiofor(más que digno competidor al Oscar a Mejor Actor Principal) y el estreno delante de las cámaras de Lupita Nyong’o, pasando por las ya nombradas de Cumberbatch, Dano, y mi amado Fassbender, y acabando con los testimoniales Pitt y Giamatti, todo el elenco de actores está en estado de suma gracia. Como valor añadido, cabe comentar el excelso trabajo de fotografía (iluminación espectacular) mérito de Sean Bobbitt, un conocido de Cianfrance, y el montaje, otra delicia de la película.
“Si no fuera blanco y libre…”
Como nota negativa, está la banda sonora de Hans Zimmer. Me explico. Es una banda sonora soberbia, algo a lo que nos tiene acostumbrados el compositor de hitos del sonido cinematográfico como son la BSO de Inception, Gladiator, y Thin Red Lineentre otras, pero muchas veces (como nos ha demostrado el mismo McQueen en sus ya nombradas dos primeras películas) la ausencia de música y la potencia del sonido de ambiente resultan mucho más impactantes que un redoble de tambores. Para reforzar mi argumento me remito a una de las últimas escenas del filme, que, por cierto, ha conseguido que se me saltaran las lágrimas (y no soy de lloro fácil), en la que el personaje de Nyong’o está recibiendo azotes y el sonido del látigo cortando el aire, los lamentos de Ejiofor, el quejido de la víctima y las constantes amenazas y reproches de Fassbender se unen para formar la mejor música que se le puede poner a una escena: la música de la realidad. Y es que aunque no sea real, lo parece.
Siento haberme alargado más de lo normal, pero ¿acaso una de las mejores películas de 2013 no lo merece?
Lo mejor:la excelencia técnica, la dirección de actores, el potente mensaje, la dramática historia. La autorreferencia de McQueen al New York, New York de Carey Mulligan.
Lo peor:el punto de convencionalidad y comercial del filme, y un (en ciertas ocasiones) excesivo uso de la banda sonora, por otro lado mucho más que correcta.

Fiesta del Cine 2013 #1 – ‘Prisoners’ o la definición de "thriller"

[[Crítica de @PaulPorcoRosso]]
El realizador canadiense Denis Villeneuve llega a la taquilla española con su primera producción americana, “Prisoners“, protagonizada por Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal. Este director, que lleva en el panorama cinematográfico canadiense desde mediados de los noventa, saltó a la fama con “Incendies” (2010), que fue nominada al Oscar a Mejor película de habla no inglesa amén de otras nominaciones de importantes premios de la industria, y presentó semanas atrás en San Sebastián y en Sitges la extraña “Enemy“, de producción hispano-canadiense, también protagonizada por Jake Gyllenhaal.
Es un Día de Acción de Gracias normal en la vida de la família Dover: Keller (Jackman) y su hijo Ralph (Dylan Minnette) están en el bosque cazando ciervos, y Grace (Bello) cuida de la pequeña Anne en casa, preparándose para ir a comer con la familia Birch, amigos de Keller y Grace, que tienen dos hijas de la edad de Ralph y Anne; Joy y la pequeña Eliza. Después de comer, Eliza y Anne salen para ir a buscar el silbato rojo de Anne y no vuelven nunca. Las dos familias unirán fuerzas para buscar a las niñas desaparecidas, sin éxito. La policia, por su parte, pondrá a cargo de la investigación al implacable detective Loki (Gyllenhaal), que ha resuelto todos los casos que se le han asignado…
Todo va viento en popa y es extremadamente destacable en este thriller de factura impecable. Primero, el duelo interpretativo que mantienen Jackman y Gyllenhaal: uno, mostrando la atroz evolución de su personaje cuando su condición humana se ve tambaleada por la desaparición de su hija, desaparecen el amor y el perdón, y se convierten en odio y desesperación; el otro, un solitario detective de policía obsesionado y entregado a su trabajo del que no conocemos su pasado, pero no nos hace falta: sus tatuajes, su característico corte de pelo, y unos tics que denotan el nerviosismo latente de toda una vida dedicada a la investigación de atroces crímenes, hablan más que cualquier explicación que se nos pudiera dar.

Después, un guión firmado por Aaron Guzikowski (autor del libreto de “Contraband“) que divide la visión sobre un hecho terrible como es la desaparición de las niñas en dos diferentes: la del personaje de Jackman, que nos somete a un dilema moral angustiante, impulsiva, atormentada, afectada por el insomnio; y la del personaje de Gyllenhaal, racional, más parecida a la del espectador. No se plantean como opuestas (una mejor, otra  peor) sino como dos alternativas a una situación desesperada. La historia no cae en la redundancia ni el melodrama consiguiendo mantener el relato realista. Hay ciertos golpes de efecto, cuidadosamente situados en el guión que convierten la experiencia de dos horas y media de duración en un pasatiempo introspectivo que se nos hace corto.
Por último, cabe destacar la fotografía de Roger Deakins (“Skyfall“) que consigue crear una atmósfera asfixiante e intensa, dándole a la iluminación un sentido narrativo; una banda sonora inquietante cuando está presente y cuando se prescinde de ella; y una dirección pulcra, plagada de planos secos, realistas y contundentes que ayudan, si es posible, a entrar aún más en la historia.

Lo mejor: La asentación de un director que consigue que con su película nos acordemos del Fincher más tenso de Zodiac y Seven. También las mejores versiones de Gyllenhaal y Jackman.
Lo peor: Que al ser contemporánea a Gravity no se le diera la misma promoción.