NO ESTRENOS: ‘Extraterrestre’, de Nacho Vigalondo

[[Crítica de @PauGarcia179]]

Con un puñado de cortometrajes (con el famoso ‘7:35 de la madrugada nominado a los Óscar) y un notable largometraje (‘Los cronocrímenes’), Nacho Vigalondo volvía al formato largo con ‘Extraterrestre’, una comedia de ciencia-ficción protagonizada por Julián Villagrán y Michelle Jenner. Nos encontramos, probablemente, ante la peor película de Vigalondo, lo cuál no quiere decir que sea un filme prescindible, pero sí es cierto que está lejos de mantener el nivel mostrado en ‘Los cronocrímenes’. El filme, por cierto, estuvo en la selección oficial del Festival de Toronto, así que tampoco me hagan mucho caso cuando digo que no la recomiendo.  

Julio se despierta en la cama de Julia después de una notable borrachera sin recordar nada de lo que pasó la noche anterior. La incomodidad de la situación se hace patente entre los dos personajes y cuando parece que Julio se va a ir de la casa para poner fin a esa tensión, los dos protagonistas se dan cuenta que hay un ovni en el cielo. 

Lo de Jason Reitman diciendo de Vigalondo “el Woody Allen de la ciencia-ficción” debe ser por este plano
La premisa es curiosa, el desarrollo mínimamente interesante y el filme se deja ver sin demasiado esfuerzo. Hay algunos (pocos) momentos divertidos y también aparecen Carlos Areces y Raúl Cimas para sumar comicidad al conjunto, aunque no lo consiguen del todo. No estamos, pues, ante una película desternillante. Los elementos de ciencia-ficción se utilizan como mero contexto de fondo, sin aportar nada realmente interesante a la trama. Paradójicamente, lo que mueve al espectador a seguir viendo el largometraje es precisametne esa curiosidad por los ovnis (curiosidad nunca saciada), pero el filme se centra en los pocos personajes que aparecen en el film. Esto no tiene por qué ser negativo, al contrario, pero sucede que las interpretaciones no pasan de aceptables y los momentos divertidos no hacen gracia (al menos yo me encontré incapaz de reírme), de modo que algunos de los hechos ocurridos supuestamente graciosos se tornan únicamente inverosímiles, sin lugar para la risa. Así, mientras el espectador puede estar más atraído por la historia de fondo (los ovnis que aparecen en el cielo), el filme se centra en una historia romántica que ni nos creemos ni, sintiéndolo mucho, nos importa en ningún momento

Como decía al principio, la película tiene elementos interesantes; está lejos de ser un absoluto desastre, pero no hay que esperar algo como ‘Los cronocrímenes’, porque no tiene nada que ver con la presente película. El filme está cuidado visualmente, los movimientos de cámara son elegantes y se nota que el director ha desactivado el piloto automático y se ha detenido a pensar mínimamente el aspecto visual de la película; el cineasta sabe hacer una buena planificación, como después confirmaría en ‘Open Windows’. Los efectos especiales, aunque escasos, no desentonan y Vigalondo tiene el acierto de no confundir lo verosímil con lo espectacular, lo cuál se agradece. Además, el cineasta no alarga demasiado el metraje, algo que casi siempre va en favor de todo film.

‘Extraterrestre’ es algo así como una ‘Monsters’ española con menos presupuesto pero en clave comedia (fallida) y menos poética y romántica que el filme dirigido por Gareth Edwards. Una historia romántica con unos extraterrestres de fondo (que no aparecen en el film, por si alguien esperaba lo contrario) que se puede ver sin estrujarse el cerebro pero cuyo desarrollo dramático es torpe, poco creïble y por momento bastante imbécil sin llegar a ser gracioso. No se llega a empatizar con los personajes por las limitadas actuaciones (sin llegar a ser bochornosas) y por lo arbitrario de sus acciones y decisiones. La película es menos friki (y peor) que ‘Los cronocrímenes’ y también menos entretenida (y peor) que ‘Open Windows’, pero tanto por algunos atisbos de talento en esta citna como en lo demostrado en su siguiente largometraje, aun podemos tener fe en que Nacho Vigalondo continúe haciendo buenas películas.

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¡Cuidado! ¡Ñoñería romántica francesa a la vista!

Título: Une Rencontre
Director: Lisa Azuelos
Guión: Lisa Azuelos
Fotografía: Alain Duplantier
Duración: 80 min.
Año: 2014
País: Francia
Productora: Pathé / Bethsabée Mucho
Reparto: Sophie Marceau, François Cluzet, Lisa Azuelos, Alexandre Astier, Arthur Benzaquen, Jonathan Cohen, Niels Schneider
Crítica de @PaulPorcoRosso
Debo empezar esta crítica indicando que no soy el mayor seguidor de cine romántico del planeta. O como mínimo del tipo de cine romántico al que pertenece Une rencontre. Soy el mayor amante de los dramas que se antojan reales, donde los problemas trascienden el chica/o malinterpreta acciones de chico/a (la clase de The Notebook, Titanic y otras del montón) y no abundan las frases que no dejan de ser ñoñerías escritas para sólo un cierto sector de la población que asiste a los cines. Yo disfruto y sufro y me gusta disfrutar y sufrir con unos personajes realistas, con problemas de verdad parecidos a los míos, o como mínimo parecidos a algo que haya visto antes en mi casa o mi entorno, o incluso con locos personajes que aman a su bizarra manera. Los problemas de Adéle en La Vie d’Adéle, de Gosling en Blue Valentine, de DiCaprio en Revolutionary Road, de Adam Sandler en Punch-Drunk Love. Situaciones reales y gente real, personajes alocados y entrañables. Situaciones nuevas, o situaciones viejas bajo el prisma de la mirada de un autor de verdad. Cinema verité. Dejar la cámara encendida y discutir. Parezco Vertov.
Une Rencontre es el cuarto trabajo de largometraje de la directora francesa Lisa Azuelos, conocida por haber “revolucionado” la comedia adolescente francesa con la película LOL (Laughing Out Loud) y por posteriormente haber dirigido ella misma el remake americano (titulado simplemente LOL) protagonizado por Demi Moore y Miley Cyrus. Uso el entrecomillado porqué para el que esto escribe, la de producción francesa (bastante mejor que su hermana americana) no pasa de ser un entretenimiento pasajero algo vacío, y el remake americano un cúmulo de despropósitos de tal magnitud que se puede decir que Miley Cyrus es lo mejor que hay en él. En esta nueva historia de amor ñoño, Pierre (François Cluzet) está felizmente casado desde hace 15 años con Anne (Lisa Azuelos). Una noche, pese a llevar una vida feliz y perfecta, conoce a Elsa (Sophie Marceau) con quien congenia al instante. Abandonan la idea de empezar un romance (él quiere ser fiel a su esposa y ella no se lía con hombres casados), pero vuelven a encontrarse por París al cabo de poco volviendo a sentir una muy fuerte atracción: su aparente falta de interés el uno en el otro provoca conversaciones sin tabús que les enganchan aún más.

La directora se pierde, como en las dos obras antes nombradas, en las ñoñerías socialmente aceptadas que deben enternecer a la demografía de edad que se puede identificar con los personajes. Personajes que, dicho sea de paso (no todo podía ser malo en esta película) son interpretados de forma sensible y genial por un Cluzet que se encuentra en la cumbre de su carrera y la bella Marceau. La directora, que se guarda un pequeño papel con el cual no se la ve cómoda, se rodea de grandes profesionales también tras las cámaras con la contratación de Alain Duplantier, que engalana la película con una buena composición de planos y uso del color. Azuelos llena la segunda parte de la película con cortos pasajes fruto de la imaginación fantasiosa de ambos protagonistas. Recalco el término imaginación. Porque en ellas todo rastro de realidad es borrado en pos del disfrute del espectador que busca el beso, la caricia y la historia de amor cremosa y empalagosa de los personajes. Así, el desarrollo amoroso que hemos venido a buscar, además de empalagoso, es inexistente. Bravo, Lisa. Bravo.


No me gustan las vidas perfectas, y las vidas de Pierre y Anne son perfectas. No me gusta que un cineasta confíe al azar todo el desarrollo de una de sus películas, y Azuelos lo hace. El 90% de Une Rencontre es otra ñoñería como las hay a montones en la historia del cine, un romance perfecto sacado de un cuento de hadas. Parece que alguien tiene que explicarle a Lisa Azuelos que la vida amorosa de las personas es un poco más complicada que como la retrata ella. Supongo que hay un target de gente a la que le interesa este tipo de cine, pero conmigo no ha acertado. Prefiero acercarme al cine a ver la última locura de Nacho Vigalondo o el desvarío holandés Borgman. Sin dudarlo ni un minuto.

Lo mejor: la fotografía, y las actuaciones de sus dos protagonistas.
Lo peor: todo lo demás.

Open Windows, la pesadilla tecnológica de Vigalondo

Título: Open Windows

Director: Nacho Vigalondo
Guión: Nacho Vigalondo
Fotografía: Jon D. Domínguez
Duración: 100 min.
Año: 2014
País: España
Productora: Coproducción España-Estados Unidos-Francia; Wild Bunch / Apaches Entertainment / Antena 3 / Woodshed / EITB / Canal +
Género
Reparto: Elijah Wood, Sasha Grey, Neil Maskell, Adam Quintero, Ivan Gonzalez, Jaime Olias, Rachel Arieff, Jake Klamburg

Crítica de @PauGarcia179


Tres años después de ‘Extraterrestre‘, Nacho Vigalondo estrena ‘Open Windows’, su primera película rodada en inglés. El director de ‘Los cronocrímenes’ (probablemente la mejor película española de ciencia-ficción) cuenta también por primera vez con actores internacionales (Elijah Wood, Sasha Grey, Neil Maskell) para filmar una película “de la forma que nunca se ha hecho”, la más comercial y experimental de su carrera, según el propio director. 

Nick Chambers es un chico que ha ganado un concurso para cenar con Jill Goddard, la actriz de moda del momento que estrena la película Dark Sky. Sin embargo, en el último momento le llama un tal Chord para comunicarle que al final el concurso se ha cancelado. Como contrapartida, Chord le ofrece la posibilidad de espiar a su actriz favorita sin que ésta se de cuenta. 



Como a estas alturas todo el mundo sabrá, la película se compone a partir de lo que se ve en una pantalla de ordenador, a través del portátil de Nick Chambers. Esta decisión formal se ajusta a la temática tecnológica de la película y también al género que pertenece, puesto que a través de esas ventanas que van apareciendo en el portatil de Chambers, Vigalondo capta una atmósfera de tensión propia del género y logra transmitir la pesadilla en la que se convierte la llamada de Chord. En todo caso, la propuesta puede gustar más o menos, pero hay que aplaudir, por un lado, la valentía de Vigalondo por utilizar ese sistema en una película tan comercial, y por otro, la solidez de la propuesta, pues técnicamente es perfecta. 

Con unas creíbles interpretaciones de Elijah Wood y Sasha Grey, amén de una inquietante actuación vocal de Neil Maskell (al que vimos en la serie ‘Utopia’), la trama puede resultar más o menos creíble para el espectador, pero si hacemos un esfuerzo para entrar en el universo de la película, podremos disfrutar de una correcta película de género que no hace daño a nadie. El film, por cierto, tiene un inicio de lo más curioso y delirante, con participación de Carlos Areces incluido, que nos hará preguntarnos si nos hemos equivocado de película. Pero finalmente entramos de lleno en el relato, que se va construyendo a base de golpes de efectos, entre los que aparece un inesperado toque de comedia (con los tres franceses, aunque quizás están un poco desaprovechados) que volverá casi al final de la película (momento Suicide). Lamentablemente, cuando parece que el desenlace se aproxima, Vigalondo alarga innecesariamente el film, añadiendo un giro totalmente inverosímil que rompe el pacto con los espectadores para aceptar lo menos creíble de la película. 


En una película que nada tiene de terror, sí encontramos uno de los momentos más aterradores e inquietantes, no por los sustos fáciles y tramposos que vemos en la mayoría de las películas de terror, sino por la escena en la que la vida o la muerte de cierto personaje depende de los usuarios de Internet, anónimos e indiferentes a la realidad. La vida de una persona o la predilección por lo morboso forman una dicotomía que hiela los corazones de los espectadores y reflexionan, incómodos, sobre la bondad o maldad de la naturaleza humana. 


‘Open Windows’ es una correcta película de género que suma interés por la originalidad de su propuesta, y sólo falla en un alargado tramo final que tampoco estropea un film con suficientes alicientes para darle una oportunidad y disfrutar de un entretenido producto comercial que por una vez no viene del otro lado del charco.