"La vida sin música sería un error"

Título: Begin Again (Can a song save your life?)
Director: John Carney
Guión: John Carney
Fotografía: Yaron Orbach
Año: 2013
Duración: 104 min.
País: Estados Unidos
Productora: The Weinstein Company / Exclusive Media
Reparto: Keira Knightley, James Corden, Mark Ruffalo, Adam Levine, Mos Def, Hailee Steinfeld, Catherine Keener, CeeLo Green
Crítica de @PaulPorcoRosso 

La vida sin música sería un error.F. Nietzsche
La corta y dilatada carrera de John Carney, que cuenta en su filmografía con cinco filmes distribuidos a lo largo de 13 años de forma muy irregular, dio un vuelco en el año 2006 con su segundo largometraje, Once (Una vez), una historia de amor entre un cantautor callejero y una inmigrante checa vendedora de flores, que situaba su acción por las calles de Dublín banda sonora sentimental mediante. Su rotundo éxito catapultó al director hacia dos olvidables películas (una comedia y un thriller terrorífico) que sólo llegaron a estrenarse en Irlanda y que raramente podremos llegar a ver algún día a no ser que sea mediante su descarga ilegal. Begin Again (titulada originalmente Can a song save your life?) es la primera producción americana del director irlandés, que trata un tema parecido al de Once pero des de otra perspectiva diferente, con más presupuesto, un reparto lleno de estrellas de la actuación y del mundo de la música, y con la hipsteriana ciudad de Nueva York como telón de fondo.
¡Mira! ¡el cantante de Maroon 5!”
En un garito perdido en las calles de Manhattan, un cantante rechoncho y de faz simpática que está ofreciendo un concierto, Steve (James Corden) introduce a la recién llegada a la ciudad Gretta (Keira Knightley) para que cante una canción que ella misma ha escrito. Sonrojada, sube al escenario y empieza a tocar no sin antes avisar de que “aún es un tema por pulir”. La canción es ignorada por todos los espectadores que hay en el bar musical, menos por un hombre de pelo negro rizado con canas con pinta de vagabundo y notablemente borracho. Ese hombre no es otro que Dan (Mark Ruffalo), un famoso productor musical que ha quedado cautivado por su actuación y está dispuesto a convertirla en una estrella…
Cualquiera que haya visto Once vislumbrará en Begin Again algo parecido a la que es la mejor obra del director. Esta versión americanizada del éxito de 2006 no aporta nada nuevo ni a nivel argumental ni a nivel narrativo a la industria cinematográfica. Es más, incluso hay varios agujeros de guión en la trama, pero se convierte en una recomendable experiencia cinematográfica gracias a su temática. Begin Again derrocha amor por la música, por el cine y por el autor de ambos artes. Uno de los puntos fuertes es su crítica (algo ligera, todo se tiene que decir) al mundo de la producción musical: de como un disco grabado y pagado con el dinero del artista se distribuye y vende en tiendas reportando al artista sólo un 10% del valor que pagará el cliente. 

Hailee Steinfeld va creciendo en pantalla. Aquí, es una adolescente
 en su fase de putilla.
Pese a la magnífica química en pantalla de la que hacen gala Ruffalo y Knightley, y la fina voz que pone al servicio del filme Adam Levine, el romance que trata la película abraza el tópico. Esta oda a Nueva York, la música y el cine igual pedía un poco más de drama y un poco menos de convencionalidad. Por ejemplo, el alcoholismo del personaje de Ruffalodel que se nos dan varios atisbos, está tratado con pinzas, y desaparece de la misma manera que llega: de forma inexplicable. Este,  pero, tampoco es un inconveniente mayor a la hora de disfrutar el filme como lo que es: una simpática comedia romántica que ningún melómano que se precie puede perderse. La película nos conquista buscando en nosotros no la sonora carcajada sino la sonrisa cómplice sinónimo de que aquella producción lo está haciendo bien.
Al final estar tanto con Johnny Depp le ha servido para cantar bien…
Y, además, nos conquista con su música. La bella selección y producción musical de Gregg Alexander cautiva los oídos del público y los corazones de los personajes, genios musicales todos ellos. Incluso CeeLo Green parece dotado para la improvisación de hip-hop en su pequeño pero determinante cameo. El bello retrato de la ciudad de Nueva York (plasmado con el ojo clínico de Yaron Orbach) tiene sus puntos álgidos en los interludios musicales interpretados en medio de puntos icónicos que cualquier habitante de la ciudad o cinéfilo que se precie sabrá reconocer sin mucho esfuerzo mental. En definitiva: John Carney repite la fórmula que ataño le funcionó, pero está dotado de sobras para hacer que funcione pese a sus pequeños (aunque numerosos) fallos. No creo que pretenda ser la mejor película del año (que no lo es), pero pese a sus limitaciones funciona como vía de escape a un mundo donde los problemas parecen menos problemas: el mundo de la comedia romántica.
Lo mejor: sin dudarlo ni un momento, la banda sonora.
Lo peor: le hace daño ser una comedia romántica como muchas otras, y la constante cara de palo de Adam Levine.

Anuncios

‘Inside Llewyn Davis’, un gato sin nombre, y una vida muy triste

Los hermanos Coen retratan en su nueva película su eterna pasión por las dos constantes más reconocibles de su filmografía: la música y las road-movies. Ya rindieron homenaje a la música en O Brother! (Odisea ambientada en el sur de los Estados Unidos en los años 30 de la que hizo crítica @PauGarcia179), y las road-movies son usadas por ellos más que como un género en sí, como un modo para mostrar el camino recorrido por sus personajes no sólo en cuerpo sino también en alma. En Inside Llewyn Davis, además, el director de fotografía Bruno Debonnel juega con la iluminación y una coloración grisácea e invernal que hará las delícias de cualquier amante del campo técnico del cine.
Llewyn Davis (Oscar Isaac) es un cantante de folk que vive sin casa fija en el barrio de Greenwich Village de Nueva York a principios de los años sesenta. Sobrevive cantando en pequeños garitos del barrio a cambio de la voluntad del público y gracias a la ayuda que los pocos conocidos que tiene le prestan. Al no encontrar éxito en la Gran Manzana, decide embarcarse en un viaje hacia Chicago para poder tocar ante el dueño de un prestigioso club musical.
Llewyn (interpretado por un glacial pero increíblemente expresivo Oscar Isaac), el protagonista (con permiso del gato atigrado cuyo nombre es mejor no conocer), es una hoja movida por el viento, un pobre fracasado que pasa los inviernos de sofá en sofá, sin una casa en la que acabar con el tedio de su desastrosa existencia. Un hombre incapaz de lidiar con los vaivenes de un negocio que no le comprende (o que no quiere comprenderle), y cuyo máximo triunfo será haber sido el telonero de Bob Dylan, un modo de contar su historia y dejar paso a aquél que será leyenda. En definitiva, un hombre triste, sin ataduras, y a la vez capaz de cortar con el amor, la genética, e incluso cualquier ciudad que sirva de fondo para su deprimente existencia.
No podemos evitar sentir pena por el pobre hombre que busca un espacio propio en medio de un mundo de dificultades interpuestas por la misma vida. O a lo mejor por sus actos. En este sentido, Inside Llewyn Davis establece un paralelismo con O Brother!: ya no por el hecho de una música que hace avanzar toda la trama, si no por el trasfondo de Odisea que contiene el relato (con easter egg incluido).
Inside Llewyn Davis es el nombre, también, del disco que Llewyn ha grabado en solitario. Un disco de folk que gira y da vueltas, y es triste y antiguo, un reflejo de la vida del cantautor. Un vinilo que se repite una y otra vez, cuya cara A es la vida, y el reverso, la muerte. Un LP que se nos lee mediante la adiamantada aguja de los hermanos de Minesota. Inside Llewyn Davis es la película que a muchos directores les gustaría tener en su filmografía, pero que en la de estos monstruos del cine supone una obra algo menor.
Lo mejor: Oscar Isaac, el gato hermafrodita, una historia que da para reflexionar.
Lo peor: en mi parecer no llega a la altura de las grandes obras de los Coen, y su humor negro se convierte casi en macabro.


Título: Inside Llewyn Davis
Director: Joel Coen, Ethan Coen
Guión: Joel Coen, Ethan Coen
Fotografía: Bruno Delbonnel
Duración: 105 min.
Año: 2013
País: Estados Unidos
Productora: StudioCanal / Scott Rudin Productions / Mike Zoss Productions

Reparto: Oscar Isaac, Carey Mulligan, John Goodman, Ethan Phillips, Garrett Hedlund, Justin Timberlake, Max Casella, F. Murray Abraham, Jeanine Serralles, Stark Sands, Jerry Grayson, Robin Bartlett, Adam Driver