Foxcatcher, de Bennett Miller (II)

[[Crítica de @marckwire21]]

Foxcatcher‘ es un drama aséptico basado en hechos reales que brilla sobre todo, gracias a sus tres protagonistas. Antes que nada querría avisar que la película gana unos enteros si no se conoce la historia de lo ocurrido, mi humilde recomendación personal es que si vais a ver ‘Foxcatcher‘ no leáis nada sobre la verdadera historia en Wikipedia, la disfrutareis mucho mas. Podéis estar tranquilos por los spoilers, que en esta crítica, no los hay. Producida por Sony PicturesAnnapurna Pictures en colaboración con Likely Story, Media Rights Capital y distribuida en España por Vértigo Films, Bennet Miller vuelve a estar este año en la carrera hacia los Oscar con 5 nominaciones, mejor actor, mejor actor secunadario, director, maquillaje y guión original. Tras recibir otros cinco por ‘Truman Capote‘ en 2005, de los cuales solo gano uno el tristemente fallecido P. Seymour Hoffman (único y último en su carrera) a mejor actor, Miller recibió de nuevo en 2011 otras seis nominaciones por el también drama deportivo basado en hechos reales e interpretado por Brad Pitt, ‘Moneyball‘. Lamentablemente, tampoco ganó en ninguna categoría.


Duros traspiés los que el director neoyorquino ha tenido que afrontar y sacarle provecho para el enfoque de esta nueva apuesta por la estatuilla llamada, ‘Foxcatcher‘ porque, no nos engañemos, es carne de Oscar mucho antes de rodar la primera escena. La historia es la siguiente: el campeón ganador de la medalla olímpica de oro en 1984, Mark Schultz (Channing Tatum), es invitado una tarde para sorpresa de este que no sabe ni quien es, por el millonario magnate John du Pont (Steve Carrell). Este le propone instalarse allí con su hermano mayor Dave Schultz (Mark Ruffalo), y usar sus instalaciones de último nivel para preparar bien un equipo que compita al máximo en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, Du Pont quiere ganarse el respeto de los de su ‘especie’ y mas que nada la aprobación de su madre (Vanessa Redgrave), mientras que Mark encuentra la posibilidad de despegarse deportivamente de su hermano y superarlo en éxitos. La negación de Dave al inicio provocará fisuras irreparables entre los tres y con ello, la inesperada tragedia.



El guión original es de E. Max Frye y Dan Futterman. Frye llevaba sin aparecer por Hollywood desde 2003 y en cuyo currículum vemos flojas producciones como ‘Ten Minutes Older: The Cello‘, ‘Something Wild‘ o ‘Where the Money Is‘, y donde solo destaca un episodio para ‘Band of Brothers‘ en 2001. Futterman por su parte, con el que Miller ya trabajó en el guión de ‘Truman Capote‘ fue nominado a mejor guión adaptado y para esta ocasión, el dúo de escritores aplica junto a la puesta en escena de su director un tono serio y alejado del deporte que convierte toda la atmósfera en un clima diferente y distinto al que se puede ver en cualquier película que mezcle hechos reales deportivos y drama. La banda sonora con esa selectiva partitura de lentas y puntuales pulsaciones de piano es de Rob Simonsen, ganador del BMI TV Music Award por la música de la serie ‘Blue Bloods‘. Simonsen junto a Mychael Danna, su compañero de trabajo desde 2004, ganaron el Oscar a mejor música por su composición para el film ‘Life of Pi‘ y junto a el ha co-participado en ‘Surf’s Up‘, ‘Fracture‘ ,’Moneyball‘, ‘(500) Days of Summer‘, ‘Dollhouse‘, ‘The Way Way Back‘ o ‘The Spectacular Now‘ entre otros. La fotografía básica es del australiano Greig Fraser, que gracias al conciso diseño de producción y a las caracterizaciones de los personajes transmite muy bien la sensación de la época que se nos cuenta, 1984 en adelante. Desde su trabajo en ‘Bright Star‘ de 2009, a Greig Fraser, no paran de encargarle cada vez mejores proyectos como se puede comprobar en su currículum: ‘The Boys Are Back‘, ‘Let Me In‘, ‘Scenes from the Suburbs‘, ‘Killing Them Softly‘ o ‘Zero Dark Thirty‘. Además de en ‘Foxcatcher‘ este año, es el encargado de la fotografía también en el remake de reciente estreno ‘The Gambler‘ y se rumorea que hará lo propio en el futuro film de ‘Star Wars‘ que dirigirá Gareth Edwards.


Aunque la historia cuente con la baza del wrestling olímpico y los hermanos Schulz, el verdadero totem rompecabezas y la pieza clave de Bennet Miller como apuesta descarada para meterse en los Oscar, es el gran papel (y la impresionante caracterización) de Steve Carell que le ha valido la nominación a mejor actor. Su cambio de registro interpretando a un personaje dramático tan controvertido y polémico es verdaderamente impactante. Lejos de la serie ‘The Office‘, Steve Carell no se ha prodigado en grandes producciones ni tampoco se le conocía otro registro que el cómico, es mas, todas las películas que ha rodado hasta ahora, son comedias. Esto solo hace que alimentar el morbo por ver a un Carell serio, de mirada extraña, andar corvado y singular, totalmente opuesto al que nos tenia acostumbrados y al que además, le llueven las buenas criticas por su interpretación. Curiosamente su próximo proyecto es ‘Freeheld‘, un drama médico junto a una de las actrices de moda del momento, Julianne Moore. Channing Tatum está perfecto en su interpretación contenida de un Mark Schultz sumergido en constantes dilemas y pensamientos aguantando hasta no poder más. Esta futura promesa del cine se estrenó en 2005 con el film deportivo ‘Coach Carter‘, recientemente lo hemos visto en la popular comedia ‘21 Jump Street‘ y su secuela, también en ‘G.I. Joe: Retaliation‘ o ‘White House Down‘. Pronto podremos verlo repitiendo protagonismo en la esperada ‘Jupiter Ascending‘, también en ‘The Hateful Eight‘ de Tarantino y como Gambito, en la película que se prepara de este personaje de Marvel. Ruffalo, Hulk para los amigos, tiene un papel tan secundario como el de Tatum pero se sobrepone al de este gracias al brillante (nominación al Oscar inclusive) y serio registro que aplica a su personaje y lo alejado que lo mantiene su director de la acción principal hasta el tramo final. Ruffalo, que lleva actuando en películas desde 1994, ahí es nada, es una estrella consagrada y hace poco le vimos en la espléndida tv-movie sobre el SIDA en los años 80, ‘The Normal Heart‘, junto a Julia Roberts y Jim Parsons; para 2015 estrenará la comedia ‘Red Light Winter‘ al lado de Kirsten Dunst, el thriller ‘Spotlight‘ junto con Rachel McAdams y Michael Keaton, y la esperadísima ‘Avengers: Age of Ultron‘, repitiendo como Hulk.



Con una sobriedad y una seriedad más patente respecto a ‘Moneyball‘ este nuevo abordamiento dramático del deporte en su filmografía centra todo su potencial sobre todo en el trío protagonista que ponen el contrapunto de intensidad e interés a un trasfondo deportivo rodado como simple telón de fondo dejando a un lado la épica deportiva nada más que para concatenar la historia y hacernos participes de los hechos que llevaron a los hermanos Schulz y al magnate millonario, escritor, filántropo John du Pont, hacia un momento trágico y crucial en sus vidas, un hecho que los cambiaría para siempre. ‘Foxcatcher‘ es un drama deportivo pausado con miradas criticas a varios otros temas como el abandono financiero de las federaciones americanas a deportes poco conocidos como el wrestling en aquellos años, al poder económico tras el deporte como cuando se menciona que el gobierno ruso esta detrás de la preparación de sus atletas, a las relaciones e intenciones no declaradas entre los tres, y también a esa casta de millonarios conservadores y acomodados que viven de las herencias de sus antepasados, consentidos, podridos de dinero y sin saber que hacer con él, una comprada y farsa vida para una mente inestable que con el paso de los años solo hace que empeorar. Al margen de la escena final tan seca e increíble no por lo raro sino por lo imprevisible de la misma (aunque su director ya nos avisa con esa otra escena donde Du Pont entra en el gimnasio con ‘el objeto’ en la mano ante la pasividad de los 5 o 6 que están ahí entrenando) me ha gustado el momento en que la madre entra a comprobar a que se dedica su hijo y como entrena a su equipo, las caras de Dave y el resto son de una vergüenza colectiva asumida brillante o la conversación que tienen cara a cara madre e hijo, cuando le deja el trofeo en el regazo, también la ´liberación’ de los caballos, las escenas deportivas y la preparación de actores para las mismas es perfecta, la celebración del millonario vitoreado por sus ‘pupilos’ al que dejan ganar de una manera cómico-vergonzosa es una muestra más del poder que tenía sobre cuanto le rodeaba gracias a su dinero, el falso documental sobre Team Foxcatcher (el momento Ruffalo….) y nunca mejor dicho lo de falso, la escena del helicóptero, los primeros planos de Carrell y las interpretaciones tanto de este como las del propio Ruffalo, que casi se podría decir que tienen el mismo número de frases. En su contra diré que a falta de un poco más de ritmo en el ecuador de la película, existen puntos sin definir como entre otros esa obsesión inicial con los pájaros a los que remite Du Pont varias veces, la compra del tanque y ametralladora o  los años en que se viven las acciones mas importantes, en ese sentido hay bastante desinformación respecto a cuando se suceden los hechos exactamente. Miller dirige este buen drama psicológico con tres personajes que viven y entienden la vida de un modo diferente realizando un trabajo mas serio que sus anteriores producciones, demostrando que cada vez tiene mas pulido su estilo y que pronto dará con la tecla que le haga no solo llevarse nominaciones sino conseguir su tan deseada estatuilla que adorne la repisa de la chimenea por Navidad.

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Foxcatcher, de Bennett Miller (I)

[[Crítica de @AdriNaranjo2]]
Todos los años por estas fechas nos vemos con la obligación de darle las gracias a Hollywood por habernos dado unas nominadas tan dispares y con unas historias que nos llevan a sitios tan alejados. Este año hemos viajado a las escuelas de música (‘Whiplash‘), a Broadway (‘Birdman‘), a la vida de científicos (‘The Theory of Everything‘ o ‘The Imitation Game‘), de adolescentes (‘Boyhood‘) o del mismísimo Martin Luther King (‘Selma‘). Pero ahora nos llega ‘Foxcatcher‘ y revienta todos los esquemas temáticos que habíamos hecho. No es un biopic clásico, pero tampoco es una comedia actual; no retrata un mundo conocido por todos, pero tampoco se adentra en la ciencia ficción. Basada en hechos reales, ‘Foxcatcher‘ nos sumerge en el extraño y apasionante mundo de la lucha olímpica de los años ochenta.
Está muy claro quiénes son los mejores luchadores de Wrestling del mundo: los hermanos Schultz. El mayor, David (Mark Ruffalo), es el que lleva las riendas de la situación; es el disciplinado, el que tiene una familia y el que se preocupa de que todo vaya como tiene que ir. En cambio, Mark (Channing Tatum), siempre ha vivido a la sombra de su hermano y, la verdad, tampoco le ha importado mucho. Lleva años con una vida simple basada en entrenar y competir, entrenar y competir; y el resultado que ha obtenido con esta disciplina tan espartana no puede ser mejor: ambos son campeones olímpicos. Todo su mundo de tranquilidad y gloria se verá trastocado el día en el que Mark, el pequeño, recibe una llamada en la que se le comunica que el señor du Pont (Steve Carell) quiere hablar con él. Ni corto ni perezoso, el chico de 27 años coge un avión y se dirige a los inmensos terrenos que rodean la imperial mansión de la multimillonaria familia du Pont. En la majestuosa finca viven John, un misterioso cincuentón obsesionado con la lucha, y su anciana madre. La mujer dedica todas las horas del día a dos cosas: sus caballos y recordarle a su hijo que es un fracasado y que no aprueba ninguno de sus intereses. El estrambótico “ornitólogo, filántropo y filatélico” (palabras suyas) le ofrece al más joven de los Schultz formar un equipo de lucha grecorromana que no tenga parangón en la historia. Para eso no sólo quiere a Mark, sino que también pretende que David lo deje todo y se venga a las impresionantes instalaciones de entrenamiento que ha construido. Aunque David no acepte en un primer momento, John du Pont conseguirá atrapar al chico en sus redes y moldearlo a su antojo; idea que, lógicamente, acabará de un modo horroroso.

El primer elemento que nos da en la cara con virulenta fuerza cuando empezamos a ver ‘Foxcatcher‘ son los actores. La transformación física de la tripleta protagonista, la creación de estos personaje y, sobretodo, la solvencia con la que se mueven todos en este registro que tanto dista de lo que nos tienen acostumbrados. Ver a Chaning Tatum en el cartel de alguna cinta recién estrenada es sinónimo de comedia adolescente. Después de ‘21 Jump Street‘ (producción que en nuestro país cayó en las “maravillosas” manos de los dobladores y pasó a llamarse ‘Infiltrados en clase‘), la secuela de esta, ‘This is the end‘ (‘Juerga hasta el fin‘) o ‘White House Down‘ (‘Asalto al poder‘), pocos podían esperar que Tatumse aventurara con un papel tan exigente y con tanta dureza como este. Algo parecido podemos decir de la filmografía de Steve Carell: ‘The Office‘, ‘Como Dios‘, ‘Crazy Stupid Love‘ o ‘Virgen a los 40‘, no dejan de ser un pequeño ejemplo de la cantidad de producciones de puro entretenimiento que ha protagonizado el actor de Massachusetts. Pero hay una diferencia abismal con su compañero y es ‘Little Miss Sunshine‘. En la obra de Jonathan Dayton y Valerie Faris ya pudimos ver que Carellera mucho más que un simple actor de comedias entretenidas y que su potencial nos podía sorprender de un momento a otro; pues bien, seguramente este momento ha llegado. Con una nariz protésica y un físico irreconocible, nos regala uno de los papeles más difíciles, curiosos y atrayentes de todo el año. Para completar esta rocambolesca tripleta nos encontramos con el polivalente Mark Ruffalo; un intérprete que ya nos deslumbró con ‘The Kids are All Right‘ (con la que consiguió su primera nominación), el ‘Zodiac‘ de Fincher, el ‘Shutter Island‘ de Scorsese, el ‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind‘ (que volvimos a liarla con la traducción y se presentó en nuestro Estado como ¡Olvídate de mí!) o la ‘My Life Without Me‘ de nuestra Isabel Coixet. Pero Ruffalo también ha demostrado ser el hombre de las mil caras y no ha tenido miedo de ponerse la capa o el antifaz y adentrarse en los blockbusters de superhéroes que llegan con demasiada asiduidad a nuestras carteleras. En ‘Foxcatcher‘ aparece con una musculatura que quita el hipo y una caracterización que refuerza el impecable trabajo que nos regala el actor de Wisconsin.
¿Y por qué hablamos tanto de los actores y no de los otros elementos del film? Muy sencillo: ellos son lo mejor y más destacable de toda la obra. Aunque esta tercera producción de Bennett Miller (las otras dos son las laureadas ‘Capote‘ y ‘Moneyball‘) haya obtenido 5 nominaciones a los premios de la Academia norteamericana (de los que seguramente no vaya a ganar ninguno), la técnica con la que se desenvuelve toda la historia goza de talento, pero no se intuye riesgo por ningún lado. Si tuviéramos que definir la dirección de arte, de fotografía, el sonido, el montaje o la dirección en una sola palabra, esta sería CORRECCIÓN. Los formalismos son clásicos y perfectos, pero no podemos analizar ninguno de estos departamentos y ver algo que nos remueva y nos recuerda las maravillas que se pueden hacer en el cine.
¿Y qué decir del guión? Pues que la creación de personajes no es la de ‘Whiplash‘, la trama no tiene el gancho de ‘Birdman‘ y la manera en la que se lleva a la pantalla no sigue ninguno de los arriesgados patrones en los que se mueve ‘Boyhood‘. Además, el final es uno de los momentos más decepcionantes de la cinematografía hollywoodiense de los últimos lustros. Nos plantean un protagonista (Tatum) que cuando llega el momento culminante de la obra desaparece por completo y deja todo el peso a Carell. Este fallo de principiante es imperdonable a estas alturas, pero más lo es aún que la cinta haya obtenido la nominación a Mejor Guión Original (¿puede ser que no haya habido nada mejor en todo el año?). Sea como sea, ‘Foxcatcher‘ posee unos primeros 40 minutos muy buenos, unos 40 siguientes aceptables y un tramo final errático y lleno de decisiones incomprensibles. Toda una pena.

RETROSPECTIVA David Fincher: ‘Zodiac’

[[Crítica de @PaulPorcoRosso]]
La delgada línea que separa realidad y ficción ya ha sido tratada por Fincher a lo largo de toda su filmografía. ‘The Game‘, ‘Fight Club‘, la recientemente estrenada ‘Gone Girl‘ son claros ejemplos. Pero en todas ellas se sufre de sobre-explicación: la vida real y la reinterpretación de la misma por parte de sus personajes se separan de forma evidente en el clímax de la película, para despejar dudas al espectador y que vuelva a su hogar con la lección aprendida. Todo lo contrario ocurre en ‘Zodiac‘: los hechos reales y las falsas pistas alimentan las dudas de policía, medios de comunicación y sobre todo espectador sobre donde se encuentra y donde termina la estela del verdadero asesino del Zodiaco, creando la sensación más de documento histórico que de experiencia fílmica: los crímenes que este cometió durante casi dos décadas, mantuvieron aterrorizados a los habitantes del norte de California. Pero lo que hizo que entrara en el imaginario colectivo de la ciudad y cautivó a Fincher a la hora de realizar esta película de 2007 fue la relación que el peculiar homicida mantuvo tanto con los inspectores de policía como con la prensa local. El criminal mandaba mensajes en clave con referencias a la ópera, al cine o a la astrología (lo que le hizo ganarse tan reconocible apodo), amenazaba con sembrar escuelas de cadáveres, y llegó a atribuirse un total de 37 crímenes sin resolver repartidos por ciudades de todo el norte de California (de los cuales 7 han sido confirmados como suyos y 6 más se tienen archivados como posibles).
Muchos aseguraron haberle conocido, y cientos de aficionados elaboraron diversas hipótesis sobre la identidad del asesino: algunas aventuran que fue arrestado por otros delitos, otros que el susodicho ya había fallecido. Pero la policía de San Francisco nunca confirmó la veracidad de ninguna de estas versiones. Los sufridos investigadores del caso de este asesino en serie siguieron diversas investigaciones, la más fiable la que apuntaba a Arthur Leigh Allen como principal sospechoso. Todas ellas fueron derrocadas (esta última por diferencias con las huellas dactilares y la caligrafía) y aún a día de hoy permanece como una incógnita a resolver. En esta narración coral, retrato de los veinte años de actividad del asesino del Zodiaco, el personaje de Gyllenhaal (que como todos, completa una superlativa actuación) es lo más parecido al espectador, que encuentra en ‘Zodiac‘ un ensayo sobre la obsesión absorbente que atrapa a todos sin dejarles escapar: no es ni un thriller (aunque es tenso) ni una película de intriga (aunque la tiene), pero la atmósfera fincheriana campa a sus anchas por toda la película y provoca la inmersión inmediata de todo aquél que se atreva a inmiscuirse en el proceso investigativo a seis (a veces ocho) manos. ‘Zodiac‘ es un drama sobre una investigación policial sin rumbo ni fin, así que a lo mejor es más apropiado hablar de ella como una investigación dramática.
Una larga (sobretodo) descripción de cómo se recogen pruebas, y lo enfermizo que es el trabajo policial: lento, cansino, minucioso. Descubrir que todo detalle, por pequeño que sea, puede ser determinante a la hora de evitar la muerte de más personas, y lo fatal que es reencontrar ese detalle tiempo más tarde de cuando se tendría que haber hecho. Conocer de primera mano cuál es la inmensa frustración que supone darse de bruces contra puertas cerradas, puertas tapiadas y calles sin salida. Fincher consigue plasmar con elegancia, profundidad, excelencia técnica y sin emitir juicios morales los principales temas de su filmografía: el miedo a lo desconocido y la fascinación por las zonas oscuras del alma del ser humano con este relato sobre un psycho-killerque extiende el pánico entre la población.
La crónica de una época y el clasicismo narrativo aunados en este primer filme moderno de Fincher se aleja finamente de la pirotecnia de obras como ‘Fight Club‘ o ‘The Game‘ y se convierte en todo lo que ‘La dalia negra‘ de Brian De Palma quiso ser pero no pudo. Otra imperdible obra del realizador americano.

"La vida sin música sería un error"

Título: Begin Again (Can a song save your life?)
Director: John Carney
Guión: John Carney
Fotografía: Yaron Orbach
Año: 2013
Duración: 104 min.
País: Estados Unidos
Productora: The Weinstein Company / Exclusive Media
Reparto: Keira Knightley, James Corden, Mark Ruffalo, Adam Levine, Mos Def, Hailee Steinfeld, Catherine Keener, CeeLo Green
Crítica de @PaulPorcoRosso 

La vida sin música sería un error.F. Nietzsche
La corta y dilatada carrera de John Carney, que cuenta en su filmografía con cinco filmes distribuidos a lo largo de 13 años de forma muy irregular, dio un vuelco en el año 2006 con su segundo largometraje, Once (Una vez), una historia de amor entre un cantautor callejero y una inmigrante checa vendedora de flores, que situaba su acción por las calles de Dublín banda sonora sentimental mediante. Su rotundo éxito catapultó al director hacia dos olvidables películas (una comedia y un thriller terrorífico) que sólo llegaron a estrenarse en Irlanda y que raramente podremos llegar a ver algún día a no ser que sea mediante su descarga ilegal. Begin Again (titulada originalmente Can a song save your life?) es la primera producción americana del director irlandés, que trata un tema parecido al de Once pero des de otra perspectiva diferente, con más presupuesto, un reparto lleno de estrellas de la actuación y del mundo de la música, y con la hipsteriana ciudad de Nueva York como telón de fondo.
¡Mira! ¡el cantante de Maroon 5!”
En un garito perdido en las calles de Manhattan, un cantante rechoncho y de faz simpática que está ofreciendo un concierto, Steve (James Corden) introduce a la recién llegada a la ciudad Gretta (Keira Knightley) para que cante una canción que ella misma ha escrito. Sonrojada, sube al escenario y empieza a tocar no sin antes avisar de que “aún es un tema por pulir”. La canción es ignorada por todos los espectadores que hay en el bar musical, menos por un hombre de pelo negro rizado con canas con pinta de vagabundo y notablemente borracho. Ese hombre no es otro que Dan (Mark Ruffalo), un famoso productor musical que ha quedado cautivado por su actuación y está dispuesto a convertirla en una estrella…
Cualquiera que haya visto Once vislumbrará en Begin Again algo parecido a la que es la mejor obra del director. Esta versión americanizada del éxito de 2006 no aporta nada nuevo ni a nivel argumental ni a nivel narrativo a la industria cinematográfica. Es más, incluso hay varios agujeros de guión en la trama, pero se convierte en una recomendable experiencia cinematográfica gracias a su temática. Begin Again derrocha amor por la música, por el cine y por el autor de ambos artes. Uno de los puntos fuertes es su crítica (algo ligera, todo se tiene que decir) al mundo de la producción musical: de como un disco grabado y pagado con el dinero del artista se distribuye y vende en tiendas reportando al artista sólo un 10% del valor que pagará el cliente. 

Hailee Steinfeld va creciendo en pantalla. Aquí, es una adolescente
 en su fase de putilla.
Pese a la magnífica química en pantalla de la que hacen gala Ruffalo y Knightley, y la fina voz que pone al servicio del filme Adam Levine, el romance que trata la película abraza el tópico. Esta oda a Nueva York, la música y el cine igual pedía un poco más de drama y un poco menos de convencionalidad. Por ejemplo, el alcoholismo del personaje de Ruffalodel que se nos dan varios atisbos, está tratado con pinzas, y desaparece de la misma manera que llega: de forma inexplicable. Este,  pero, tampoco es un inconveniente mayor a la hora de disfrutar el filme como lo que es: una simpática comedia romántica que ningún melómano que se precie puede perderse. La película nos conquista buscando en nosotros no la sonora carcajada sino la sonrisa cómplice sinónimo de que aquella producción lo está haciendo bien.
Al final estar tanto con Johnny Depp le ha servido para cantar bien…
Y, además, nos conquista con su música. La bella selección y producción musical de Gregg Alexander cautiva los oídos del público y los corazones de los personajes, genios musicales todos ellos. Incluso CeeLo Green parece dotado para la improvisación de hip-hop en su pequeño pero determinante cameo. El bello retrato de la ciudad de Nueva York (plasmado con el ojo clínico de Yaron Orbach) tiene sus puntos álgidos en los interludios musicales interpretados en medio de puntos icónicos que cualquier habitante de la ciudad o cinéfilo que se precie sabrá reconocer sin mucho esfuerzo mental. En definitiva: John Carney repite la fórmula que ataño le funcionó, pero está dotado de sobras para hacer que funcione pese a sus pequeños (aunque numerosos) fallos. No creo que pretenda ser la mejor película del año (que no lo es), pero pese a sus limitaciones funciona como vía de escape a un mundo donde los problemas parecen menos problemas: el mundo de la comedia romántica.
Lo mejor: sin dudarlo ni un momento, la banda sonora.
Lo peor: le hace daño ser una comedia romántica como muchas otras, y la constante cara de palo de Adam Levine.