‘Another me’, el horrible thriller ¿terrorífico? de Isabel Coixet

Título: Another me
Director: Isabel Coixet
Guión: Isabel Coixet
Fotografía: Jean-Claude Larrieu
Año: 2014
Duración: 86 min.
País: Reino Unido
Productora: Coproducción Reino Unido-España; Rainy Day Films / Tornasol Films
Reparto: Sophie Turner, Geraldine Chaplin, Claire Forlani, Jonathan Rhys Meyers, Rhys Ifans, Ivana Baquero, Gregg Sulkin, Leonor Watling, Sara Lloyd-Gregory, Charlotte Vega
Crítica por @PaulPorcoRosso 

Another me podría formar un tríptico sobre la identidad juntamente con The Double y Enemy. Las tres películas, estrenadas en un corto período de tiempo, versan sobre el mismo tema: el quiénes somos y qué es nos hace diferentes. Pero mientras Enemycon increíble tensión y pulso narrativo, y The Double con un finísimo humor negro triunfan en hacer llegar el mensaje al espectador, Another me se hunde a todos los niveles menos el interpretativo, y sus intentos de mostrar la crisis de identidad más o menos presente en todos los adolescentes se pierden en un guión desesperadamente malo. El filme narra la historia de Fay (Sophie Turner), una joven adolescente con una vida aparentemente perfecta hasta que todo empieza a torcerse: su padre enferma, su madre tiene un affaire con alguien muy cercano a Fay… Para colmo, empieza a tener la sensación de que alguien la está siguiendo, alguien que es exactamente igual que ella, una persona que no se conforma con tener su mismo aspecto, sino que quiere tener su vida entera y suplantarla.
Pese a sus fallos, la película de Coixet nos descubre el talento que la teatral
Sansa Stark esconde bajo esos ropajes invernales.
Si extraemos el elemento paranormal del guión de Coixet, el argumento del filme es un drama decente: una adolescente lucha para hacer frente a una situación familiar muy complicada con su padre enfermo y deprimido y una madre adúltera, a su primer amor, a la crisis económica y a un papel importante en una obra de teatro (que le ha dado el profesor con el que su madre es adúltera). Me interesa más esta película que el desastroso ejercicio de estilo que es Another me. Pero la película es como es: el añadido de una capa sobrenatural no se une bien al elemento dramático, y todo intento de hacer que el filme sea un reflejo de las ansiedades de la adolescente en pleno proceso de convertirse adulta queda en menos y nada: no consigue generar empatía y mucho menos los escalofríos que imagino pretende que sintamos (y yo soy de los fáciles de asustar), ni define bien la psicología de ninguno de los personajes. Todos los elementos a los que Coixet sabe recurrir para asustar al espectador no son más que puertas que se cierran, luces que se apagan, ventanas que se rompen o otros clichés del género arrojados a la pantalla y a los altavoces sin criterio alguno. Incluso elementos con los que busca generar tensión y desconcierto (gente que dice haber visto a Fay en lugares donde no ha estado o caras borrosas en fotografías) resultan gastados e indignantes.
En esta ocasión, Coixet dirige bien a sus actores (y actrices), pero falla en
todo lo demás.
Eso sí, en el sector interpretativo todos los actores cumplen en sus respectivos roles, destacando por encima de todos a la protagonista Sophie Turner (Sansa Stark para los seguidores de Game of Thrones, desconocida para todos los demás), que deja con ganas de verla interpretando un papel más serio en una película mejor. Pero como es de suponer, unas actuaciones que se sitúan en el espectro de correctas a buenas son incapaces de salvar tanto las debilidades del guión como una dirección mediocre de Isabel Coixet. Aunque visualmente es poderosa y el director de fotografía Jean-Claude Larrieu logra una conseguida composición de planos, esta belleza de las imágenes no es más que eso: una belleza vacía.
Isabel Coixet es, como ya ha demostrado en varias ocasiones, una directora que no va corta de talento. Pero en este filme parece haberlo extraviado con un guión muy flojo (de su autoría) casi cómico sin pretenderlo, y en la búsqueda de un público (adolescente) que no le corresponde. Another me es una pérdida de tiempo para el espectador, y la desagradable sensación de que Coixet puede haber perdido el norte.
Lo mejor: descubrir que Sophie Turner tiene más registros que la cara de palo con la que se pasea por Poniente en Game of Thrones.
Lo peor: de entre todos los elementos que fallan en Another me, el peor de todos es su desastroso guión.

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‘Patético intento de retratar la Segunda Guerra Mundial’, de George Clooney

Título: The Monuments Men
Director: George Clooney
Guión: George Clooney y Grant Heslov (basado en la novela de Robert Edsel)
Fotografía: Phedon Papamichael
Año: 2014
Duración: 118 min.
País: Estados Unidos
Productora: 20th Century Fox / Columbia Pictures / Smoke House / Studio Babelsberg
Reparto: George Clooney, Matt Damon, Bill Murray, John Goodman, Cate Blanchett, Bob Balaban, Jean Dujardin, Hugh Bonneville, Dimitri Leonidas, Justus von Dhnányi, Zahary Baharov, Serge Hazanavicius, Grant Heslov, Alexandre Desplat, Lee Asquith-Coe, Nick Clooney
Crítica de @PaulPorcoRosso
Con múltiplos retrasos durante su producción, Monuments Men, prevista para estrenarse a finales de 2013, no llegó al gran público hasta que se presentó (fuera de concurso) en el Festival de Cine de Berlín. Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de valientes expertos en arte (algo así como los Indiana Jones de la realidad) son reclutados para salvar la mayor cantidad de obras de las manos de Hitler, que las está robando de museos y casas particulares para construir el Museo del Reich en su ciudad natal. El grupo, liderado por Frank Stokes (Clooney), viajará por toda Europa durante los últimos años de guerra.
El sermón pseudo-moralista y pro-yanqui de Clooneyy Heslov en la película es irritante. Para él, Clooney se ha guardado el personaje con más discursos épicos de la historia del cine, suelta tres o cuatro speeches sobre el valor de la misión, el valor del arte, y el sentido de la guerra. Además, al tratarse de una película coral, dónde no hay un protagonista claro (como es el caso de Monuments Men), los personajes están desdibujados y no se consigue la empatía que hace que el espectador entre de pleno en la película. Así, con un guión malo, los actores no pueden más que recitar sus líneas. Cate Blanchettparece que no sea la misma actriz deliciosa que, en Blue Jasmine (película rodada el mismo año, cuya crítica podéis encontrar aquí) maravilló con su magnífica actuación. El resto de la banda, Damon, Murray, Goodman, Bonneville, Balaban, no hacen más que estar ahí y recitar los aburridos diálogos vacíos de contenido que los guionistas han escrito para ellos. Como ya dijo en su momento el maestro Kurosawa, “con un buen guión, un buen director puede producir una obra maestra; con el mismo, uno mediocre puede hacer una película encomiable. Pero con un mal guión, incluso un buen director es incapaz de realizar una buena“.
Clooney y sus amigos han hecho de una historia que, tratada por Spielberg, Tarantino o incluso Wes Anderson, podría haber sido un bombazo, una película más que justa, aburrida, plana y lineal, y que falla en sus facetas tanto cómicas como dramáticas. Un drama bélico sin apenas guerra, sin acción, con diálogos muy simplones. Una aventura sin tensión ni sorpresa, sin duda la peor película del Clooney-director. Eso sí, él se luce.
Lo mejor: la, como siempre, deliciosa banda sonora de Alexandre Desplat, y el diseño de producción.

Lo peor: que se desaproveche una historia tan interesante pese a la multitud de recursos de los que dispone el Sr. Clooney. Y el cameo de su padre.

That Awkward Moment… en el que te das cuenta de que lo que estás viendo NO te gusta

Título: That Awkward Moment
Director: Tom Gormican
Guión: Tom Gormican
Fotografía: Brandon Trost
Año: 2014
Duración: 94 min.
País: Estados Unidos
Productora: Treehouse Pictures / Aversano Films / What If It Barks Films
Reparto: Zac Efron, Miles Teller, Michael B. Jordan, Imogen Poots, Addison Timlin, Jessica Lucas, Alysa Reiner, Lola Glaudini, Emily Meade, Josh Pais, Mackenzie Davis
Crítica por @PaulPorcoRosso
Tres jóvenes amigos de veintitantos muy guapos, muy inteligentes, muy machos, muy divertidos, muy malotes, y que están muy buenos, y todo el conjunto de tópicos que puedan definir a Zac Efron (no ya como personaje, sino como persona), están solteros a la vez en la ciudad de Nueva York, y hacen un pacto por el cual los tres se mantendrán sin novia. Pacto que, obviamente, van a romper en cuanto conozcan a sus medias naranjas y llegue ‘ese extraño momento‘ en el que tienen que decidir a dónde va la relación.
Sí, lo has adivinado: That Awkward Moment no es más que otra estúpida comedia romántica ambientada en el punto neurálgico americano del amor y del humor, Nueva York. Eso, pues, supone el retorno de las sábanas en L (aquellas que tapan hasta la cintura al macho para que podamos observar bien sus abdominales marcados, y casi hasta el cuello a la mujer), de primeras citas increíbles en las que él va a hacer cualquier proeza por imposible que parezca para hacerla feliz, y sobre todo, de finales previsibles. Bueno, y de humor escatológico y en la mayoría de los casos, humor malo.
Pero algo se le tiene que reconocer al filme de debut del director y guionista de The Awkward Moment, y (dato que me ha matado) coproductor de la horriblemente mala Movie 43: el reparto está magníficamente elegido, pues la química entre los tres es muy buena (sobre todo entre Miles Teller y Zac Efron), y es corta, cosa que se agradece cuando llega el final. Feliz, obviamente, porque en la vida siempre acaba todo bien.
Lo mejor: los tres actores principales tienen buena química, y sin duda hay algún gag divertido. Su duración (una hora y media).
Lo peor: clichés a mansalva, otra del montón. Ni reinventa el género ni aporta novedad.

P.S.: supongo que el personaje de Zac Efron (del cual no recuerdo el nombre, y tampoco es que me importe mucho) piensa, antes de decidir no ir al entierro del que hubiera sido su futuro suegro: “pero bueno, Spiderman no fue al entierro del padre de Gwen Stacey y sigue acostándose con ella… ¿no?”.