Recomendaciones de Cine de Terror Europeo: #10 – REC (2007) de Jaume Balagueró y Paco Plaza

[[Crítica de @marckwire21]]
La mejor película y más popular saga europea de zombies o infectados que se ha hecho. No, no me olvido de ‘Zombies party‘, obviamente. Y no es la única cinta de zombies… y humor. Ahí están las francesas ‘La horde‘ o ‘Goal of the dead‘ para confirmar el buen hacer europeo en comedias con zombies, pero ‘REC‘ es la única saga que se toma el tema en serio, como film de terror. La clave del éxito de la película es el tiempo. Son 76 minutos lo que dura la cinta, y en ese concreto espacio de tiempo sólo podrás respirar tranquilamente durante los primeros 20 puesto que luego todo es una sucesión de sobresaltos continuos a cada cual más explosivo. El uso del found footage/falso documental le añade ese toque de credibilidad necesario para que la película funcione como un tremendo estimulante. Porque funciona. Esta técnica lleva usándose en el cine desde los años 80 y principalmente ha estado aplicada al cine de terror aunque también al de ciencia-ficción. Éxitos como la americana ‘The Blair Witch Project‘ en 1999 sirvieron para abrir la veda que sagas como ‘Paranormal Activity‘ o ‘VHS‘ se han encargado de explotar.

REC‘ llega al mismo tiempo que la primera parte de ‘Paranormal Activity‘, a finales de 2007, y se presenta en el festival de Cine de Sitges dónde se lleva cuatro premios (director, actriz, critica y publico), y más tarde triunfa con dos premios Goya (actriz revelación y montaje). Ángela Vidal (Manuela Velasco) es reportera de una televisión local que cada noche sigue a un gremio distinto de trabajadores en algunos de sus quehaceres diarios. En esta ocasión Ángela hará el reportaje desde la estación de bomberos. Durante las entrevistas a los trabajadores, estos, reciben una llamada de  emergencia en la que informan de unos gritos que provienen de un piso donde se halla encerrada una señora mayor. La reportera junto a su cámara, el ya mítico Pablo, deciden acompañarlos para grabar en directo la situación. Una vez allí y tras derribar la puerta encuentran a la señora en camisón, moribunda, bañada en sangre y rodeada de gatos. A esto me refería con el tiempo antes, no sólo tiene una duración más cercana al mediometraje sino que la primera explosión vírica por así decirlo llega a los 15 minutos, el metraje restante hasta el final es una continua angustia con tan sólo un espacio de 10 minutos para volver a coger aire gracias a las entrevistas a los vecinos y la entrada del doctor experto.

Y es este hecho en concreto el que vuelve a elevar la tensión aún más si cabe hasta ese golpe seco final, como en ‘The Blair Witch Project‘ pero a un ritmo fulgurante. Un ya clásico del cine de terror firmado por dos grandes directores españoles, el catalán  Jaume Balagueró (‘Los sin nombre‘, ‘Darkness‘, ‘Frágiles‘) y el valenciano Paco Plaza (‘El segundo nombre‘). Ambos dirigieron las dos primeras partes de esta saga para luego encarar cada uno por solitario ‘REC 3‘ y ‘REC 4‘ respectivamente. No comentaré nada de ‘OT, la película‘. Supongo que todos tenemos que comer, ¿no? Sino que se lo digan a Álex de la Iglesia con ‘Messi‘. Bromas aparte, también hay que alabar el buen trabajo de Manuela Velasco y su interpretación de Ángela Vidal, la ya mítica Ángela Vidal, nuestra Teniente Ripley española. Su ‘Pablo grábalo todo, por tu puta madre’ ya es una de las frases más míticas y repetidas por los incondicionales de la saga y, en esta primera entrega, Manuela está muy creíble, irritante con sus gritos y ataques de histeria al inicio y absolutamente acertada con sus reacciones en la oscuridad. Ángela Vidal es efusiva, espontánea y muy miedosa, no tiene porqué caernos bien, es simplemente una reportera casi novata haciendo un reportaje nocturno seguramente para una especie de Callejeros Workers o algo parecido, un personaje matizado con brillantez por Manuela Velasco a la perfección.


Al margen de la heroína y los cuerpos de seguridad varios, otra gran baza con la que cuenta el film es esa comunidad de vecinos tan real (enormes la pareja de abuelos) o esa portería típica de cualquier ciudad en la que se sitúa toda la acción (un sólo escenario para todo). Allí sucede todo, bajo extensas lonas de plástico que aíslan el edificio y todo lo que dentro ocurre del resto del mundo. ‘REC‘ supuso el inicio de la mejor saga de infectados o zombies europea que se ha hecho hasta la fecha, incluyendo por primera vez en este tipo de películas el falso documental para dar realismo a los hechos y recortando el metraje lo justo y necesario para que la acción no decayera en ningún momento. No entiendo cómo se pueden quejar algunos de la cantidad o los constantes movimientos de cámara cuando lo que vemos es lo que Pablo grabó bajo una situación de máximo estrés como es el estar encerrado en un edificio donde todos van cayendo muertos como moscas unos tras otros. Está acojonado. Como la estaríamos todos en esa situación y de ahí esos movimientos de cámara tan bruscos y abruptos, que ya bastante inteligentes son parándose siempre lo justo para mostrarnos esa imagen espeluznante como la de Conchita cogiendo aire cual toro bravo antes de embestir y recibir dos balazos o el instante en Ángela se asoma por el hueco de la escalera desde el último piso y ve a todos los convertidos subiendo a por ella. Touché.
Son Ángela y Pablo, dos personajes, dos seres humanos que sienten y padecen todo tipo de sensaciones bajo un nivel de presión tan exagerado, como nos pasaría a todos repito. Y si la película intenta tratar el tema desde un punto de vista realista como hace, debo, y tengo que entender sin rechistar tanto el carácter soberbio de Ángela como los nervios de Pablo. Por cierto, el famoso Pablo es Pablo Rosso, encargado de la fotografía en el film y un habitual tanto de Balaguerócomo de Plaza, incluso trabajó en la primera producción de Pascal Laugier, el director de ‘Martyrs‘, ‘Saint Ange‘ en 2004.
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Crónica del Festival de Sitges – DÍA 1

[[Crónica de @marckwire21]]


Y por fin llegó la edición número 47 del Festival de Cine Fantástico de Sitges. Este es el primer año que acudo a este gran festival y en SIEMPRE EN VO hemos decidido aprovechar tal situación para traeros fresquitas algunas críticas sobre los futuros estrenos que en él se van a exhibir. Para ello cuento con un abono Matinee el cual me permite acceder a cualquier película de la sección Auditori, me encargaré de hacer un resumen diario con lo visto cada día del festival, del 3 al 11 de Octubre (las maratones sorpresa del día 12 no entran dentro del abono). Ocho días de puro cine.

El día amaneció despejado, con la calor apretando desde bien temprano. Son alrededor de las 10 de la mañana, acabo de llegar a Sitges. No parece que aquí se celebre un festival de cine tan importante. Salvo cuatro o cinco carteles entre el andén y las primeras calles adyacentes, el resto del pueblo parece ignorar u obviar un evento de tal magnitud. No se siente, al menos a estas horas, ambiente cinéfilo por sus calles al margen de algunas personas con su acreditación ya colgada del cuello con las que me voy cruzando a cuentagotas. Ya empieza a ser insoportable pasar más de cinco minutos al sol. 
Me dirijo al Auditori guiándome por Google Maps hasta que termino perdido y sin respuesta del GPS que parece haber encontrado la cueva secreta de Benjamin Linus con la brújula apuntando en todas direcciones. Tras superar el ataque de pánico y preguntar a varias personas consigo llegar al Auditori donde unos operarios montan un inmenso cartel de Rec 4. Cerca de la puerta principal aguardan ya 2 colas de gente ansiosa por ver lo último de Jaume Balagueró. Tan sólo son las 10:45. Camino hacia la recogida del abono. Otra cola. El lugar para recogerlas está abarrotado de gente que se amontona en las diferentes secciones: prensa, acreditaciones, invitados, abonos. Pregunto y cada cual me dice una cosa distinta. Se forman 3 colas, siendo la de abonos la más grande. Los nervios empiezan a aflorar en mí y sumado al calor el momento se convierte en angustioso. Ser novato es lo que tiene. Tras situarme en la cola correcta los minutos pasan volando. Rec 4 empieza a las 11:15 y son las 10:46, y 52, y 59, las 11, y 5, y 10, y 17…horror, ¡que me pierdo el inicio! Ya me toca recoger lo que es mío.  Aparece un nuevo contratiempo, de más de 10 personas que hay encargándose de repartir abonos, acreditaciones, entradas y pases, solo 1 se encarga de los abonos. Tras mucho sudar consigo mi preciado abono y salgo casi corriendo para ver Rec 4 cuando me encuentro que la cola para entrar llega hasta la puerta de la recogida donde acabo de salir. Respiro. El último chico de la cola me informa que sí, que efectivamente esa la cola para Rec 4 pero que todavía no han entrado. Las 11.26. Ahora sólo queda esperar la larguísima cola y poder disfrutar, al fin, de una buena sesión de cine.
Pocos minutos más tarde me avisa el compañero @GammaTeruo por Whatsapp que esta llegando al pase de Rec 4. Una vez da conmigo, amablemente se acerca a la puerta para preguntar si las personas con abono debemos hacer semejante cola. Premio! Nos saltamos una cola inmensa y accedemos prácticamente directos a la inmensa sala del Auditori, una barbaridad de grande. El ambiente cinéfilo que echaba de menos en las calles por fin se hace realidad ante mis ojos. Ahora sí huele a cine, ahora sí me siento parte de la experiencia Sitges. El resto del patio de butacas se llena en pocos minutos, luces fuera….es la hora, empieza, para mí, la 47ª edición del Festival de Sitges.
REC 4: Apocalipsis, el Balagueró menos Balagueró

Cuarta, y no última, entrega de una de las sagas de terror más famosas e internacionales de nuestro país. Tras las numerosas y polémicas opiniones que provocó la diferente tercera parte dirigida por Paco Plaza, Jaume Balagueró vuelve a tomar las riendas de la saga que el mismo empezó en 2007 junto a Manuela Velasco, su intérprete principal. Antes de nada me gustaría recalcar la poca promoción que se ha hecho de esta película en comparación con ‘Rec 3: Genesis’, desconozco a que se debe pero la diferencia se ha notado y mucho, sobre todo a nivel redes sociales. La historia continua donde acababa la primera parte, y nos trasladamos hasta un barco situado en alta mar, donde la reportera Ángela Vidal (Manuela Velasco) y los otros supervivientes son puestos en cuarentena mientras que un equipo médico trata de encontrar el retrovirus que termine definitivamente con la infección. Hasta aquí su argumento. No hay nada más. No parece una película al estilo Balagueró, no hay suspense, no hay terror, no hay nada de lo que hizo famosa esta franquicia, parece un producto típico de acción norteamericano. El film esta notablemente dirigido, de eso no hay duda, pero la sensación de que no se ha visto nada nuevo también existe. Demasiado movimiento de cámara donde no se aprecian muchos de los detalles que en las escenas de acción interesan al espectador. Personajes diseñados para no caer en el estereotipo base de la saga con los que en ningún momento acabas de empatizar. Sangre hay, pero escasa. El respetable aplaudía cada escena de carnicería eufórico y con ganas de más, pero sencillamente, no hay más, se cuentan con los dedos de una mano y sobran dedos. Es la más floja de las cuatro partes realizadas hasta la fecha. Me ha gustado Manuela Velasco toda sudada al más puro estilo Ripley con el motor de lancha en la mano y la sangre cayendo a borbotones. Y qué decir del final, más comercial imposible, sin giros dramáticos, ni cómicos ni de ningún tipo. 95 minutos que por suerte pasan bastante rápido debido al ritmo imprimido en el primer cuarto de hora donde todas las cartas están sobre la mesa. “REC 4: Apocalipsis” es un film de Balagueró sin Balagueró.
Sin tiempo para nada más que comprar un refrigerio en el único bar cerca del Auditori (2.70€ una lata de Fanta), entro a la proyección de nuestra siguiente película, la australiana The Babadook.
The Babadook, la sorpresa australiana

Primer largometraje de esta directora aussie, Jennifer Kent. Estamos ante un cuento de terror casi clásico pero con matices bastante originales. Madre viuda vive con hijo problemático que ve un monstruo en el armario. El hombre del saco en este caso es quien da título al film, Babadook. Ante las continuas insistencias de su hijo Samuel (Noah Wiseman) sobre la verdadera existencia de Babadook, su madre, Amelia (Essie Davis) empieza a desesperarse y a no saber cómo controlar los terrores que en su hijo devienen mas tarde en un cierto tipo violencia light, arrogancia e inestabilidad. Samuel pide a su madre que le lea un libro como cada noche para poder dormir, pero esta vez será él quien elija cual. Tapas gruesas y rojas, el libro se titula “The Babadook”. Ese será el comienzo para que el monstruo coja fuerzas y se muestre de una manera sobrenatural ante ambos desquiciando aun más a Amelia y revelando un secreto con el que nadie cuenta. Si bien como dije estamos ante un cuento de terror que hemos podido ver otras veces, su directora sabe aplicarle un cierto tono de humor negro en los momentos más oportunos para no caer en clichés absurdos y mostrarnos un nuevo Candyman o un nuevo Boogeyman. Sus dos protagonistas principales, Esseie Davis y Noah Wiseman están estupendos, sobretodo este último, clavando los momentos de pavor ante Babadook o la inocencia con la que afronta alguna de las situaciones; la capacidad para ofrecer diferentes registros que tiene este niño es asombrosa. Lo mismo pasa con su madre en la película, Essie Davis, que ofrece 2 registros casi totalmente opuestos a cual mejor. La banda sonora del film está creada por Jed Kurzel y va perfecta acompañando los momentos más importantes del metraje. Interesante película de una directora novel a tener en cuenta que puede mejorar mucho en su próximo trabajo.
Hasta aquí la crónica del día 1 en la 47 edición del Festival internacional de Cine Fantástico de Sitges, mañana será un día largo, duro, con 4 película a reseñar y que pienso afrontar más tranquilo que hoy y con muchas más ganas. Fin de la crónica. Sitges. Día 1.