RETROSPECTIVA Darren Aronofsky: ‘The Fountain’

Crítica de @PauGarcia179

‘The Fountain’ (2006) es la siguiente película del director Darren Aronofsky tras el éxito de ‘Requiem for a dream’ (2000). Podría pensarse que Aronofsky no habría de tener problemas para financiar la película, pero lo cierto es que el filme tuvo graves problemas de producción, cancelándose por un tiempo el proyecto, con cambios de reparto  y reescrituras de guión. Finalmente, el director de la intensa ‘Black Swan’ (2010) consiguió tener lista su película seis años después con la mitad del presupuesto previsto.

Tommy (Hugh Jackman) es un científico que intena curar  tumores cerebrales a través de la experimentación con monos. Su mujer, Izzi (Rachel Weisz), está enferma de cáncer, y Tommy intentará por todos los medios encontrar una cura para ella, quién escribió un libro cuyo final aún no está escrito.  
La película empieza con una secuencia con el personaje de la novela de Izzi, Tomás, interpretado también por Jackman, que intenta encontrar el Árbol de la vida, la fuente de la vida eterna, para traerla a la Reina de España y recuperar así el control del país que ahora está en manos del Inquisidor, además de conseguir la vida eterna y vivir junto con la Reina (también Rachel Weisz) eternamente. A partir de ahí, la película alterna el presente, con el científico y su mujer, la novela de Izzi y un futuro con Hugh Jackman con tatuajes, cabeza rapada y haciendo ejercicios de meditación y Taichí.

El argumento es extremadamente confuso y da la sensación de no saber qué es lo que realmente está pasando, qué es real y que es puramente simbólico. En una entrevista-conversación entre Hugh Jackman y Rachel Weisz, comentaban que cuando leyeron el guión no tenían una idea muy clara sobre el argumento, pero que la idea de fondo era la necesidad de aceptar la muerte para poder vivir la vida. Si los propios actores no saben de qué va el argumento podéis haceros una idea de lo que va a saber el espectador.

Aronofsky intenta hablarnos de la muerte, de los esfuerzos sobrehumanos que puede llegar a hacer una persona para intentar salvar un ser querido, pero lo cierto es que se pierde en un filme extremadamente fragmentado, sin hilo conductor, sin profundizar demasiado en la historia principal (que suponemos que es la del científico, pero todo puede ser) insistiendo en las desventuras de Tomás el conquistador y de Tom el monje astronauta de cabeza rapada, siendo esta última parte bastante repetitiva para el espectador, estupefacto ante la pantalla sin saber qué demonios le están contando.

Como siempre digo, se agradecen las historias originales que parten de un punto de vista personal y que no responden a fórmulas prefabricadas u objetivos puramente comerciales, ese cine de autor que resiste y que a pesar de las superproducciones, de esas películas fácilmente digeribles que se ven sin pensar y que luego se olvidan, ahí sigue, con una voz clara y firme que dice que el cine es algo más que un pasatiempo mundano que se consume para evadirse de la realidad.

Sin embargo, que sea cine de autor, original y diferente, no quiere decir, obviamente, que sea una buena película, y, para el que esto escribe, este es el caso de ‘The Fountain’, una propuesta atrevida que lamentablemente se queda en un intento, pues tanto su mensaje como su argumento llega confuso al espectador, que debido a lo fragmentado de la trama es incapaz de adentrarse en esta historia de amor, de vida y muerte.

Lo mejor: El intento de Aronofsky de hacer algo diferente, innovador, poco convencional y con un mensaje que trascienda.
Lo peor: Que se quede en eso, en un intento y no llegue a ser una buena película de autor.  

Título: ‘The Fountain’
Director: Darren Aronofsky
Guión: Darren Aronofsky, Ari Handel
Fotografía: Matthew Libatique
Año: 2006
Duración: 96 min
País: Estados Unidos
Productora: Warner Bros. Pictures / Regency Enterprises
Reparto: Hugh Jackman, Rachel Weisz, Ellen Burstyn, Sean Patrick Thomas, Donna Murphy, Cliff Curtis, Mark Margolis, Stephen McHattie, Ethan Suplee
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‘The Wolverine’, Jackman sigue con sus garras

Título: The Wolverine (Lobezno Inmortal)
Director: James Manglod
Guión: Scott Frank, Mark Bomback (cómic de Frank Miller y Chris Claremont)
Fotografía: Ross Emery
Año: 2013
Duración: 126 min.
País: Estados Unidos
Productora: Twentieth Century Fox Film Corporation / Marvel Entertainment / Dune Entertainment
Reparto: Hugh Jackman, Tao Okamoto, Rila Fukushima, Hiroyuki Sanada, Famke Janssen, Brian Tee, Svetlana Khodchenkova, Hal Yamanouchi, Will Yun Lee, Ken Yamamura, Shinji Ikefuji, Conrad Coleby, Taris Tyler, Kimi, Louis Toshio Okada, Hiroshi Kasuga
Llega The Wolverine, la sexta película del universo X-Men, que está dirigida por James Mangold, conocido por Walk the Line, 3:10 to Yuma y Knight & Day, que ya trabajó con Hugh Jackman en Kate & Leopold. Antes de recaer la dirección en Mangold, estuvo vinculado con el proyecto Darren Aronofsky (Black Swan, Requiem for a dream), que sin duda habría mejorado el resultado final.
En esta entrega, Logan (Jackman), atormentado por haber acabado con la vida de su amor, Jean Gray (Famke Janssen), viajará a Japón para visitar a Yashida, un antiguo amigo que está a las puertas de la muerte (Hal Yamanouchi). Allí, se enfrentará a la pérdida de sus poderes de regeneración y a la mafia yakuza que pretende acabar con la vida de la nieta de Yashida, Mariko (Tao Okamoto).

“You tried to kill your daughter. Live with that.”
Esta es la segunda parte de la saga de películas X-Men basadas en el origen del personaje de Lobezno. Cronológicamente estaría situada entre X-Men 3: The Last Stand y X-Men: Days of future pastque se estrenará el año próximo. Esta nueva entrega del carismático superhéroe de las garras de adamantium y la rápida regeneración de tejidos interpretado por Hugh Jackman es sustancialmente mejor que la primera, X-Men Origins: Wolverine, pero, en los tiempos que corren (de revolución en el los filmes de superhéroes que nos ha dejado grandes títulos de ciencia ficción como The Dark Knight y The Avengers), es bastante floja.
Es una película bastante entretenida, diferente (como ya lo fue X-Men: First Class) a todas las demás de la saga, pero no buena, y además decepcionante, teniendo en cuenta la escena inicial que sitúa la acción en Nagasaki el 9 de agosto de 1945, que bien vale el precio de la entrada. 

Cronología de las películas de X-Men. Fuente: http://meteoritoperdido.blogspot.com.es/
The Wolverine entra en esa categoría de filmes fallidos de los que probablemente no te acordarás dentro de un mes (o una semana, qué más da). La introducción de la cultura asiática de yakuza, samuráis y ninjas es fresca y jugosa, pero desaprovechadapor guionistas y director, el drama romántico se hace pesado como ya ocurría en Origins (y en Last Stand), y la acción es totalmente insuficiente a lo que se le requiere a un filme de estas características. Lo más indignante, eso sí, es el final más típico de películas de acción de mala calidad en que Jackman deberá enfrentarse al malo malísimo en un duelo a muerte.
En definitiva, sólo falta desear que la próxima película de X-Men siga más los derroteros de First Class y Bryan Singer consiga realzar la saga de la patrulla X.
Lo mejor: la lucha entre Jackman y Hiroyuki Sanada, y la escena post-créditos.
Lo peor: que los guionistas desaprovechen la carisma de Lobezno, y que se repitan las escenas románticas pseudo-dramáticas que hicieron de X-Men Origins: Wolverine una mala película.

Fiesta del Cine 2013 #1 – ‘Prisoners’ o la definición de "thriller"

[[Crítica de @PaulPorcoRosso]]
El realizador canadiense Denis Villeneuve llega a la taquilla española con su primera producción americana, “Prisoners“, protagonizada por Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal. Este director, que lleva en el panorama cinematográfico canadiense desde mediados de los noventa, saltó a la fama con “Incendies” (2010), que fue nominada al Oscar a Mejor película de habla no inglesa amén de otras nominaciones de importantes premios de la industria, y presentó semanas atrás en San Sebastián y en Sitges la extraña “Enemy“, de producción hispano-canadiense, también protagonizada por Jake Gyllenhaal.
Es un Día de Acción de Gracias normal en la vida de la família Dover: Keller (Jackman) y su hijo Ralph (Dylan Minnette) están en el bosque cazando ciervos, y Grace (Bello) cuida de la pequeña Anne en casa, preparándose para ir a comer con la familia Birch, amigos de Keller y Grace, que tienen dos hijas de la edad de Ralph y Anne; Joy y la pequeña Eliza. Después de comer, Eliza y Anne salen para ir a buscar el silbato rojo de Anne y no vuelven nunca. Las dos familias unirán fuerzas para buscar a las niñas desaparecidas, sin éxito. La policia, por su parte, pondrá a cargo de la investigación al implacable detective Loki (Gyllenhaal), que ha resuelto todos los casos que se le han asignado…
Todo va viento en popa y es extremadamente destacable en este thriller de factura impecable. Primero, el duelo interpretativo que mantienen Jackman y Gyllenhaal: uno, mostrando la atroz evolución de su personaje cuando su condición humana se ve tambaleada por la desaparición de su hija, desaparecen el amor y el perdón, y se convierten en odio y desesperación; el otro, un solitario detective de policía obsesionado y entregado a su trabajo del que no conocemos su pasado, pero no nos hace falta: sus tatuajes, su característico corte de pelo, y unos tics que denotan el nerviosismo latente de toda una vida dedicada a la investigación de atroces crímenes, hablan más que cualquier explicación que se nos pudiera dar.

Después, un guión firmado por Aaron Guzikowski (autor del libreto de “Contraband“) que divide la visión sobre un hecho terrible como es la desaparición de las niñas en dos diferentes: la del personaje de Jackman, que nos somete a un dilema moral angustiante, impulsiva, atormentada, afectada por el insomnio; y la del personaje de Gyllenhaal, racional, más parecida a la del espectador. No se plantean como opuestas (una mejor, otra  peor) sino como dos alternativas a una situación desesperada. La historia no cae en la redundancia ni el melodrama consiguiendo mantener el relato realista. Hay ciertos golpes de efecto, cuidadosamente situados en el guión que convierten la experiencia de dos horas y media de duración en un pasatiempo introspectivo que se nos hace corto.
Por último, cabe destacar la fotografía de Roger Deakins (“Skyfall“) que consigue crear una atmósfera asfixiante e intensa, dándole a la iluminación un sentido narrativo; una banda sonora inquietante cuando está presente y cuando se prescinde de ella; y una dirección pulcra, plagada de planos secos, realistas y contundentes que ayudan, si es posible, a entrar aún más en la historia.

Lo mejor: La asentación de un director que consigue que con su película nos acordemos del Fincher más tenso de Zodiac y Seven. También las mejores versiones de Gyllenhaal y Jackman.
Lo peor: Que al ser contemporánea a Gravity no se le diera la misma promoción.