Recomendaciones de Cine de Terror Europeo: #4 – Låt den rätte komma in (Let The Right One In) (2008) de Tomas Alfredson

[[Crítica de @marckwire21]]
Al borde del suicidio. Ahí se encontraba el genero de vampiros antes de llegar la película dirigida por Tomas Alfredson. Mientras que la temática zombie se regeneraba poco a poco con films como ‘Zombies Party‘, ‘a saga ‘28 days later‘ o series como ‘The Walking Dead‘ y ‘Les revenants‘, los vampiros sufrían el fenómeno ‘Crepúsculo‘ en silencio (sólo series como ‘True blood‘ o ‘The vampire diaries‘ se tomaban a los chupasangres de una manera ‘digna’). Va por temporadas, años 60 y la infinidad de versiones de Dracula de Christopher Lee, años 70 los zombies de Romero, años 80-90 el vampirismo se une a la comedia y también llegan cintas como ‘Dracula‘ de Bram Stoker o ‘Entrevista con el vampiro‘ sin olvidar ‘Queen of the damned‘ mientras que los zombies seguían de retiro. Principios del 2000 en adelante los vampiros sufren el arrollador fenómeno teen fan con la saga ‘Crepúsculo‘ y los zombies toman el control. 

Llegados a este punto aparece la fábula de Tomas Alfredson en 2008. Un cuento sutil sobre vampiros ambientado en Estocolmo a principios de los años 80. Ciertamente hay películas que cambian la progresión de un genero, ‘Let the right one in‘ es la ‘Matrix‘ del género de vampiros, es la prueba visible de que hasta un personaje surgido de la imaginación del hombre y tratado con la seriedad necesaria puede llegar a ser tan real como nosotros mismos. Oskar, un niño de 12 años que pasaría por hijo de alguno de los miembros del grupo Abba vive acosado por los matones de su colegio y en su propio hogar no encuentra el consuelo necesario afrontar la situación gracias a una madre totalmente ausente y divorciada del alcohólico de su padre. Oskar pasa las noches soñando con vengarse de los niños de su colegio. Durante una de esas salidas nocturnas conoce a Eli, una niña que hace poco se ha mudado junto a un hombre mayor al edificio donde el vive. Entre ambos surgirá algo mas que amistad, algo mas que amor. 


Basada en la novela de John Ajvide Lindqvist que también escribió el guión y con la portentosa fotografia de Hoyte van Hoytema, ‘Let the right one in‘ es la mejor película sobre vampiros desde ‘Dracula‘ de Bram Stoker o ‘Entrevista con el vampiro‘ y, curiosamente, ambas también son adaptaciones de grandes novelas. El hecho que esté ambientada en una fría Estocolmo llena de nieve como el gran telón de fondo la hace aún más perfecta si cabe. El vampirismo incrustado de esa manera en la sociedad es tan escalofriantemente real que hace olvidar por completo que estamos ante un personaje salido de la fantasía del ser humano. Diálogos medidos, justos y necesarios que transcurren a un ritmo preciso, que no lento, que es muy distinto. Se deja respirar al protagonista, podemos acercarnos a él y sentir lo que Oskar siente por Eli, amor, curiosidad, confianza. A esto ayuda la brillante interpretación de Kåre Hedebrant con esa mirada perdida, esos gestos ante las continuas vejaciones de sus compañeros y como con su mirada nos transmite que su miedo hacia ellos ya es algo contra lo que no puede luchar. A quien debería tenérselo en teoría y en cambio es quien le suministra el valor necesario para revolverse, es Eli. 

Pero… ¿se lo suministra o se lo impone? Ella tiene unas necesidades que Hakan ya no puede solucionar y ha fijado sus ojos en Oskar, se podria entender así, que Eli quiere un nuevo esclavo que la alimente pero su relación con Oskar empieza antes que a Hakan le ocurra lo inevitable. No digo que Eli se enamore de Oskar nada mas verlo pero si distingue en él una inocencia pura, capacidad de sumisión inmediata y por ende altamente manipulable. Oskar, pasa a convertirse en objetivo claro de Eli cuando al poco de mudarse Hakan, no consigue realizar los trabajos que antes realizaba, no antes, antes solo era alguien que Eli esta testando por decirlo de alguna manera. ¿Hakan fue el anterior Oskar? Posiblemente. Cuando una historia tan sencilla se torna tan intensa, interesante y llena de escenas que ya son míticas como son las de Hakan ‘cazando’, Oskar revolviéndose contra uno de los matones, Eli subiendo a ver a Hakan en el hospital, la de la piscina o la del tren, esta termina convirtiéndose en película de culto irremediablemente. Y ante eso estamos, un must see por excelencia, sin peros. Una de las mejores películas de terror de la última década.
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‘Interstellar’, de Christopher Nolan

[[Crítica de @PaulPorcoRosso]]
Descubrir los misterios del Universo, saltar al interior de un agujero negro, ir más allá de donde ha ido cualquier otro ser humano, explorar páramos de soledad y buscar un planeta habitable para salvar a la humanidad. Pero a la vez sufrir por la gente que se deja atrás en el proceso, el abandono en pos de un bien mayor, lo que se quiere hacer contra lo que se tiene que hacer. Épica y grandilocuencia (música de Hans Zimmer a tope mediante) contra intimidad y familia. La frialdad del raciocinio científico contra el calor de las emociones humanas y íntimas. Estas son las dicotomías que (enmarcadas en un futuro dónde es constante el contraste entre lo viejo y lo nuevo que conviven en perfecta harmonía) presenta Nolan en su última (gran) película, ‘Interstellar‘: ciencia ficción des de la óptica más realista del cine desde ‘Contact‘ (aunque sin su moralina sobre la fe), y antes desde ‘2001: A Space Odyssey‘ (pero sin la frialdad pretendida que imprime Kubrick en una de sus obras maestras), pero con el inigualable sentido del espectáculo visual y la técnica propias del cine de Nolan -el cambio de director de fotografía de Pfister a van Hoytema es imperceptible-, uno de los únicos directores del cine actual que son apuestas seguras en cuanto a entretenimiento absoluto (y casi seguras en cuanto a disfrute intelectual).
Cómo ha cambiado la carrera de Nolan, que empezó con dos historias sesudas (ambas de introspección mental del protagonista) y sin avisar se pasó a la pirotecnia sonora y visual (con enormes resultados), poniendo su magnífico savoir-faire al servicio del espectáculo y el disfrute del espectador. ‘Interstellar‘ es la culminación de este gran Nolan, un Nolan que sólo le debe a él mismo, a sus riesgos y a sus ambiciones, la grandeza de esta space opera a la vez íntima y epopéyica, deudora de la gran ciencia ficción de la historia del cine. Lo único que flojea (un mínimo casi imperceptible y que destaco a título totalmente personal) son ciertos elementos algo tópicos del guión en lo referente al drama familiar de un imponente McConaughey.
Igual no se puede hablar de ‘Interstellar‘ como una película innovadora (curiosamente, adjetivo que va acompañado de casi todas -sino todas- las películas anteriores de Nolan) dentro de su género, pero es el encuentro entre el drama familiar del cine de Spielberg, la ciencia ficción reflexiva de Kubrick, y el discurso científico de Carl Sagan: uno de los títulos imperdibles del año. ¿Perfecta? No. ¿Brillante, intensa y fantástica? Lo afirmo sin duda alguna. Casi tres horas de cine puro que pasan en un suspiro: la mejor película del británico desde ‘Insomnia‘. 

Falling in love is like a socially acceptable form of insanity

Título: Her
Director: Spike Jonze
Guión: Spike Jonze
Fotografía: Hoyte van Hoytema
Año: 2013
Duración: 109 min.
País: Estados Unidos
Productora: Sony Pictures Wolrldwide Acquisitions (SPWA) / Annapruna Pictures
Reparto: Joaquin Phoenix, Scarlett Johansson, Amy Adams, Rooney Mara, Olivia Wilde, Chris Pratt, Sam Jaeger, Portia Doubleday, Katherine Boecher, Alia Janine
El actor, director, productor y guionista norteamericano Spike Jonze es el autor del relato sobre el amor futurista que llega el 28 de febrero de 2014 a las salas de cine de España, Her, filme que encontramos en muchas listas de lo mejor del año 2013, y en todas las papeletas para llevarse alguna nominación al Oscar. Cuenta con el apoyo de un reparto impresionante, con Joaquin Phoenixen la cabeza, y una larga plantilla de mujeres con nombres tan importantes como Amy Adams, Rooney Mara o Scarlett Johanson.
Nuestro protagonista Theodore, encarnado por un brutalmente natural Joaquin Phoenix en otra demostración de su potencial interpretativo, es un escritor solitario (adjetivo que puede que en cierto modo engloba a la sociedad que retrata Jonze), un ‘bicho raro’ en una sociedad avanzada, amante de los libros y el papel en una realidad volcada en la electrónica, que se profesa melancólico hacia el amor perdido de su amada Catherine (Rooney Mara con el justo tiempo que le dan los flashbacks). Debido a un esquivo estilo de vida que le impide engrosar su círculo de amistades, que consta de una vecina suya, Amy (Amy Adams) y del recepcionista de la empresa donde trabaja, Paul (Chris Pratt), decide hacerse con un OS llamado Samantha (voz de Scarlett Johanson) basado en el modelo de Inteligencia Artificial, con el que poco a poco trabará una relación romántica…
La primera “cita”.
La cinta es una mezcla (por momentos mucho más optimista) del capítulo de Black MirrorBe Right There‘ (salvando las distancias) con la atmósfera melancólica de la deliciosa Lost in Translation: incluso donde Jonze decide situar la acción, la ciudad de Los Angeles en un punto indeterminado del futuro, parece inspirada en la apariencia actual de cierta ciudad del este asiático. Un escenario impersonal, perfecto para mostrar la incapacidad de comunicación del protagonista con la sociedad, el olvido en el que está sumido, su pérdida amorosa. Un escenario que, a medida que avanza la película, se va mostrando más bello para el espectador, más colorista, más luminoso, para mostrar cómo Theodore consigue reemplazar su roto corazón con la cálida e increíblemente sexy voz de Scarlett Johanson.
Este bello retrato sobre el nacimiento y ascenso del romance entre hombre y Inteligencia Artificial tiene, para mí, un punto culmen que sobresale encima de todos los demás: una de las mejores(si no la mejor) escena de sexo en la historia del cine, en la que el orgulloso director retira todo rastro de imagen para que nos concentremos en el sonido. Sonido que, en la vida amorosa de Theodore, lo es todo. Durante esta historia de amor, él siente su tacto, y ella ve, oye, y siente, y le prepara una preciosa banda sonora para la vida (que se atribuye, pero es en realidad obra de Arcade Fire).
Skyline de LA futurístico, y en el centro, Joaquin Phoenix.
Pero durante este idilio, en la mente del espectador se siembra desde el primer momento la duda moral sobre el uso de los Sistemas Operativos (OS, de ahora en adelante), consigue que se pregunte qué hay de real en la relación entre Theodore y Samantha (¿hasta qué punto puede amar una máquina?). Esa duda momentánea, esa pérdida de esperanza del protagonista hacia la mitad del metraje, ¿responde a la desconfianza del espectador respecto al OS que, aunque algo tarde, se materializa en Theodore?, ¿o es sólo un paso natural en cualquier relación personal (sea ésta con una máquina o no)?
Así pues, Her, bajo la íntima batuta de Spike Jonze, encuentra su sitio entre la grandilocuencia dramática de Gravity, la trascendencia histórica de 12 years a slave, y la locura sana de American Hustle, y se cuela en las apuestas para los grandes premios (el pasado domingo ya ganó el Globo de Oro al Mejor Guión). Transforma un ambiente deprimente en un bello retrato de las relaciones interpersonales y con la electrónica: una mezcla única de ciencia ficción y romance, un filme sensible de aires indies, una bella locura, la quintaesencia del sentimiento amoroso.
Lo mejor: dirección artística, fotografía, Joaquin Phoenix, la VOZ.
Lo peor: más de tres meses de espera para verla en nuestro país. Que está “destruyendo” la industria cinematográfica: ¿la piratería o este delay tan molesto?