‘Inside Out’, viaje al centro de la mente

Una crítica de @TRuibal




“¿Cómo funciona la mente humana? ¿Qué hay dentro de nuestra cabeza? ¿Por qué somos como somos?”. La insondable profundidad de nuestra psique es, sin duda, el mayor misterio sin resolver sobre nosotros mismos. Tenemos teorías, convenciones y pocos, muy pocos, hechos objetivos, un caos que la cinta que hoy nos ocupa reúne y llena de color (y de verosimilitud). La nueva película de Pixar‘Inside Out’, gran éxito de taquilla en Estados Unidos y recibida con entusiasmo en Cannes, tiene su semilla en el momento en el que la hija de su co-director, Peter Docter (Monstruos, S.A., Up), pasó al cumplir los 11 añosa ser una niña mucho más introvertida, como le sucede paralelamente en la cinta a la pequeña Riley, al mudarse de su idílica Minnesota natal a una gris jungla de asfalto como San Francisco.



Pero la travesía por los sentimientos y emociones de la niña comienza mucho antes; desde su nacimiento se nos presenta un cosmos mental que hace que Riley sea Riley, personificado en las cinco emociones primarias: Alegría, Tristeza, Asco, Ira y Miedo. Cada una de ellas toma el mando de su cabeza según las situaciones que se presentan, desarrollando así diferentes facetas de su personalidad. Así pues, y sin querer desvelar más detalles del argumento, la crisis emocional queRiley vive al verse sacudida su vida por la inesperada mudanza se traduce en su mundo interior al perderse Alegría y Tristeza en la profundidad de la mente de la joven, lejos de la “Central” desde la que gestionan sus emociones.

El estallido de la acción inicia una “aventura-para-volver-a-casa”, desarrollada en paralelo a los apuros que el resto de emociones pasan para lidiar con la difícil situación de Riley, formando un cuadro muy al estilo de Pixar, que aúna imaginación, un gran sentido del humor y entornos y personajes llenos de colorcon referencias a conceptos psicológicos: los sueños presentados como unos estudios de cine, el subconsciente como una cárcel… conceptos didácticos pero cargados de ironía y guiños al público adulto. Esa conjunción entre realidad y fantasía marca de la casa, que consigue llegar por igual a públicos de todas las edades.



Pero como en todas las grandes películas del estudio de animación, su ‘target’ real es el niño que todos llevamos dentro, y ahí reside la mayor genialidad de la cinta: apelar a esa figura y recordarnos de un modo muy melancólico lo que se queda en el camino cuando crecemos, la pérdida de la inocencia y la aceptación de la tristeza como proceso vital.

‘Inside Out’ es, en conclusión, un nuevo canto a la vida de Pixar, desgarrado pero lleno de vida,alegre pero lleno de morriña. Un golpe en la mesa de la productora, que desde ‘Up’ no nos brindaba una nueva propuesta a su altura y ahora nos deleita y sorprende de nuevo. ¿Es esta odisea por la mente humana la mejor película de la compañía? Juzguen ustedes, pero sin duda forma parte ya, junto a juguetes, peces, robots y globos, del particular Monte del Olimpo de Pixar.

‘Calvary’, El buen pastor


[[Crítica de @TRuibal]]


Killing a priest on a Sunday… that’ll be a good one.

Retratar una sociedad compleja, transversal y con una extensa gama de claroscuros ha sido siempre uno de los más grandes desafíos de la narrativa. Del bullicioso Londres de Dickens a la Roma de dioses caídos que Paolo Sorrentino nos muestra en ‘La Gran Belleza’, un “aquí y ahora” puede trascender cualquier barrera cultural y pasar a formar parte del imaginario colectivo. Y precisamente esto es lo que busca la cinta que hoy nos ocupa.
En ‘Calvary’, (que nos llega, qué sorpresa, casi un año después de su estreno, aún habiendo cosechado el Premio del Jurado Ecuménico en la Berlinale 2014), John Michael McDonagh sitúa metafóricamente el monte Calvario, lugar en el que Jesucristo fue crucificado, en un remoto pueblo irlandés, en eterna lucha entre una majestuosa y cruda naturaleza, filmada con la confianza de quien sabe que paisajes de tanta potencia visual no necesitan mayor aderezo, y las desilusionadas vidas de sus habitantes, todos ellos víctimas y verdugos de sus pequeñas realidades.
El deambular de este rebaño tiene como piedra angular a James Lavelle, pastor de la comunidad y figura omnipresente en la cinta. Magistralmente interpretado por un Brendan Gleeson que derrocha carisma y compasión, en un papel que hace patente que Gleeson se entiende a la perfección con McDonagh. Actor y cineasta repiten la sociedad iniciada en esa suerte de “western irlandés” que es ‘The Guard’ (pésimamente traducida en nuestro país como ‘El Irlandés’), y que se alargará como mínimo en otro trabajo, ‘The lame shall enter first’, todavía en fase de preproducción.

Desencadena la acción un largo plano fijo en el que el padre Lavelle es amenazado de muerte por un miembro de su comunidad, que busca castigar a un “pastor íntegro” por los terribles abusos que sufrió en su infancia a manos de un cura pederasta, ya fallecido. Siete días es todo el tiempo con el que contará el párroco para poner las cosas en orden antes de enfrentar su fatal destino.
Uno de los grandes méritos de la película es precisamente la tensión narrativa que consigue crear esta sorprendente amenaza que, aparte de marcar el tempo del film, nos ayuda a comprender el interés del protagonista en dedicar el poco tiempo con el que cuenta a, en vez de intentar salvar su alma, salvar la de sus feligreses. Interpretados por un extenso reparto a buen nivel en líneas generales, en el que encontramos un socarrón doctor cargado de cinismo, un joven inadaptado al que le gusta Dolly Parton, una adultera masoquista o un millonario petulante que necesita presumir de un dinero que no sabe disfrutar. A James le apena y le frustra ser testigo directo de la vanidad y el rencor de sus parroquianos, encontrando únicamente amor en su hija (la angelical pelirroja Kelly Reilly), incapaz aún de comprender que entrase en el seno de la Iglesia tras morir la madre de ésta.

La variedad de situaciones y personajes provoca algún breve altibajo durante el desarrollo de la cinta, en el que el nivel de interés de la misma decae ligeramente, pero esto no tumba una propuesta firme que tiene bien claro hacia dónde va en todo momento. McDonagh sabe mezclar con elegancia drama, comedia y algunas dosis de ‘thriller’ para someter a Irlanda a una deconstrucción, muy lejos de visiones idílicas como las de ‘El hombre tranquilo’.

‘Calvary’, a través de la particular crucifixión de un hombre que simboliza todo lo que la Iglesia debería ser, dibuja un país marcado por el catolicismo como seña de identidad, el vínculo popular que supone el alcohol, la aceptación del IRA como un estamento de la sociedad, el desarraigo de su carácter terrenal celta… todo pasa por los ojos de un resignado padre Lavelle que, pese a todo, quiere a su rebaño.

Como habréis podido apreciar, escribe esta crítica un nuevo rostro de la página. Mi nombre es Tomás Ruibal y, tras haber finalizado mis estudios de Producción Audiovisual en la EMAV de Barcelona, busco adentrarme en el mundo del cine por todos los flancos. Llego pues a ‘Siempre en V.O.’, con ganas de aprender y de compartir mi amor por el séptimo arte con todos vosotros.
Podéis seguirme en Twitter en mi perfil, @TRuibal, y ver los dos cortos que hasta ahora he realizado con ‘Hazte Fun’, productora en ciernes, en nuestro canal de YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCLSgy0thHmbGNhA8t03l4-g.

‘Nightcrawler’, de Dan Gilroy

[[Una crítica a dos voces de @AdriNaranjo2 y @PaulPorcoRosso]]
Teniendo la suerte de poder cubrir este pase con dos redactores, surgió la opción de dar una visión positiva y otra negativa, pero siendo ambas impresiones tan parejas, hemos creído más conveniente, original y divertido convertir esta crítica en un diálogo. Esperamos que lo disfruten tanto leyendo como nosotros haciéndolo.

Adrià Naranjo: Una de las cosas que más me ha sorprendido de ‘Nightcrawler’ ha sido el planteamiento inicial y la manera en la que conocemos al protagonista (Gyllenhaal). No me sorprende haber leido que “es el ‘Drive’ del año”; tiene ese mismo empezar misterioso.

Pol Llongueras: Ciertamente. Dan Gilroy define de forma genuina al personaje principal de la película: Louis Bloom, un hombre que coge lo que quiere como y cuando quiere. Un pobre perdedor que se dedica al robo y al allanamiento, pero que busca triunfar en el ámbito laboral. Insaciable, sucio y loco, pero también muy y muy inteligente, con mucha visión comercial.

AN: La idea de empezar de cero siempre es esperanzadora, y más en los tiempos que corren. Esta podria haber sido una historia en la que toda una generación se viera reflejada, pero el protagonista está tan rematadamente loco que todo punto de conexión desaparece por completo. Es interesante que un psicópata de este tipo acabe en el mundo de la televisión y el sensacionalismo.

PL: Como también es acertado el título de la película (y la profesión a la que decide dedicarse Bloom tras presenciar un rescate policial en un accidente de tráfico): ‘Nightcrawler’ (n. del t.: crawl = arrastrarse, rebajarse). Sabandijas que se arrastran por la noche en busca de gráficas y violentas imágenes que sacien las morbosas mentes de los norteamericanos y los amorales productores de telenoticias sensacionalistas.

AN: Que alguien con la cabeza de Bloom no tenga ningún tipo de escrúpulo no sorprende, pero cuando aparece Nina (Rene Russo) podemos averiguar que realmente no existe moral alguna en el fabuloso mundo de “las noticias de la mañana” en los Estados Unidos. Es escalofriante ver como la comercializacion de la desgracia ajena ha monopolizado el mundo de los telediarios del país americano.

PL: El perverso guión (escrito por el mismo Gilroy) está nominado al Oscar a Mejor Guión Original, pero, pese a ser un trabajo muy sólido, no creo que consiga la victoria. Recordemos que se mide con el de Iñárritu, Giacobone, Dinelaris y Bo (‘Birdman’), el de Linklater (‘Boyhood’) o el de Wes Anderson (‘Grand Hotel Budapest’).

AN: Ciertamente este año todo lo que esté nominado con ‘Birdman’ y ‘Boyhood’ tendrá las cosas muy difíciles. Esto no quita que es sorprendente que ‘Nightcrawler’ sólo haya obtenido una nominación. Seguramente será un tema puramente de gusto personal, pero a mí me ha parecido que la obra de Gilroy está un par de peldaños por encima como ‘Foxcatcher’ o ‘American Sniper’. Pero tampoco será la primera vez que una producción de este tipo se aleja del radar de Hollywood.

PL: Como por ejemplo, para la espléndida actuación de Gyllenhaal o a la estilizada fotografía de Elswit: es una delicia ver cómo Bloom se arrastra por el sucio y violento L.A. nocturno con mucho grano (buscando el estilo sucio de los setenta), e iluminado por la luz de los neones y las farolas, cabalgando con su Mustang cantón de color rojo.


AN: Otra cosa que este novel director deja clara, es que ha basado todo su trabajo en tres pilares: personaje, personaje y personaje. No se puede entender nada si no comprendemos la tormentosa psique del desquiciante Louis Bloom que, por cierto, esconde un oscuro parecido con el Javier Bardem de ‘No Country for Old Man‘. Los personajes con matices Asperger hace tiempo que aparecen en el cine como curiosos (‘The Theory of Everything‘ o ‘A Beautiful Mind‘) o como cómicos (‘Big Bang Theory‘); pero Gilroy lleva este trastorno psicológico al lugar más oscuro; al que acojona y hace que uno se replantee la propia condición humana.

PL: El sadismo de Bloom nos provoca risa nerviosa (en el mejor de los casos) o miedo profundo (en el peor) dependiendo de los valores éticos o morales que esté rompiendo en ese momento. Una creación tan asombrosa como la propia película, que termina con una persecución asfixiante por los barrios bajos del nido de víboras que es, y siempre será, hogar del Louis Bloom de turno.

AN: Un elemento que me ha enamorado ha sido la manera en la que el guión y los demás departamentos logran enlazar el contenido con el continente. La película habla de la atracción por el morbo que tiene el ser humano y la atroz industria que mueve los hilos de este sentimiento. Pero es genial que los aspectos formales del filme también tengan una intención dirigida a lo morboso: los claroscuros de la fotografía, los planos cortos y, como no podía ser de otra manera, la pregunta “¿de qué más será capaz este hombre?” que se instala inmediatamente en la cabeza del espectador.

PL: Completamente de acuerdo. Da la impresión que Gilroy busca advertir sobre en qué clase de basura nos estamos volviendo. Además, todo se acompaña del beat mecánico y persistente de la partitura de James Newton Howard (un habitual de Shyamalan), que si bien sirve de correcto copiloto en el viaje a la locura general de todos los personajes del filme, no es especialmente memorable.


AN: Sea como sea, mis sensaciones han sido muy positivas al salir de la sala y creo que mantendré esta opinión durante mucho tiempo. No estoy seguro si, como algunos auguran, ‘Nightcrawler‘ se convertirá en un clásico, pero sí considero que va a quedar en la memoria de los que vayan a verla. Una película muy completa y que entretiene y fascina a partes iguales.

PL: Gilroy mezcla un enorme personaje, una potente crítica al sensacionalismo y un manejo de la tensión (envidiable para un novato tras las cámaras) con maestría, y le sale un filme muy notable. Tendremos que estar atentos a su avance por la indústria.

Foxcatcher, de Bennett Miller (I)

[[Crítica de @AdriNaranjo2]]
Todos los años por estas fechas nos vemos con la obligación de darle las gracias a Hollywood por habernos dado unas nominadas tan dispares y con unas historias que nos llevan a sitios tan alejados. Este año hemos viajado a las escuelas de música (‘Whiplash‘), a Broadway (‘Birdman‘), a la vida de científicos (‘The Theory of Everything‘ o ‘The Imitation Game‘), de adolescentes (‘Boyhood‘) o del mismísimo Martin Luther King (‘Selma‘). Pero ahora nos llega ‘Foxcatcher‘ y revienta todos los esquemas temáticos que habíamos hecho. No es un biopic clásico, pero tampoco es una comedia actual; no retrata un mundo conocido por todos, pero tampoco se adentra en la ciencia ficción. Basada en hechos reales, ‘Foxcatcher‘ nos sumerge en el extraño y apasionante mundo de la lucha olímpica de los años ochenta.
Está muy claro quiénes son los mejores luchadores de Wrestling del mundo: los hermanos Schultz. El mayor, David (Mark Ruffalo), es el que lleva las riendas de la situación; es el disciplinado, el que tiene una familia y el que se preocupa de que todo vaya como tiene que ir. En cambio, Mark (Channing Tatum), siempre ha vivido a la sombra de su hermano y, la verdad, tampoco le ha importado mucho. Lleva años con una vida simple basada en entrenar y competir, entrenar y competir; y el resultado que ha obtenido con esta disciplina tan espartana no puede ser mejor: ambos son campeones olímpicos. Todo su mundo de tranquilidad y gloria se verá trastocado el día en el que Mark, el pequeño, recibe una llamada en la que se le comunica que el señor du Pont (Steve Carell) quiere hablar con él. Ni corto ni perezoso, el chico de 27 años coge un avión y se dirige a los inmensos terrenos que rodean la imperial mansión de la multimillonaria familia du Pont. En la majestuosa finca viven John, un misterioso cincuentón obsesionado con la lucha, y su anciana madre. La mujer dedica todas las horas del día a dos cosas: sus caballos y recordarle a su hijo que es un fracasado y que no aprueba ninguno de sus intereses. El estrambótico “ornitólogo, filántropo y filatélico” (palabras suyas) le ofrece al más joven de los Schultz formar un equipo de lucha grecorromana que no tenga parangón en la historia. Para eso no sólo quiere a Mark, sino que también pretende que David lo deje todo y se venga a las impresionantes instalaciones de entrenamiento que ha construido. Aunque David no acepte en un primer momento, John du Pont conseguirá atrapar al chico en sus redes y moldearlo a su antojo; idea que, lógicamente, acabará de un modo horroroso.

El primer elemento que nos da en la cara con virulenta fuerza cuando empezamos a ver ‘Foxcatcher‘ son los actores. La transformación física de la tripleta protagonista, la creación de estos personaje y, sobretodo, la solvencia con la que se mueven todos en este registro que tanto dista de lo que nos tienen acostumbrados. Ver a Chaning Tatum en el cartel de alguna cinta recién estrenada es sinónimo de comedia adolescente. Después de ‘21 Jump Street‘ (producción que en nuestro país cayó en las “maravillosas” manos de los dobladores y pasó a llamarse ‘Infiltrados en clase‘), la secuela de esta, ‘This is the end‘ (‘Juerga hasta el fin‘) o ‘White House Down‘ (‘Asalto al poder‘), pocos podían esperar que Tatumse aventurara con un papel tan exigente y con tanta dureza como este. Algo parecido podemos decir de la filmografía de Steve Carell: ‘The Office‘, ‘Como Dios‘, ‘Crazy Stupid Love‘ o ‘Virgen a los 40‘, no dejan de ser un pequeño ejemplo de la cantidad de producciones de puro entretenimiento que ha protagonizado el actor de Massachusetts. Pero hay una diferencia abismal con su compañero y es ‘Little Miss Sunshine‘. En la obra de Jonathan Dayton y Valerie Faris ya pudimos ver que Carellera mucho más que un simple actor de comedias entretenidas y que su potencial nos podía sorprender de un momento a otro; pues bien, seguramente este momento ha llegado. Con una nariz protésica y un físico irreconocible, nos regala uno de los papeles más difíciles, curiosos y atrayentes de todo el año. Para completar esta rocambolesca tripleta nos encontramos con el polivalente Mark Ruffalo; un intérprete que ya nos deslumbró con ‘The Kids are All Right‘ (con la que consiguió su primera nominación), el ‘Zodiac‘ de Fincher, el ‘Shutter Island‘ de Scorsese, el ‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind‘ (que volvimos a liarla con la traducción y se presentó en nuestro Estado como ¡Olvídate de mí!) o la ‘My Life Without Me‘ de nuestra Isabel Coixet. Pero Ruffalo también ha demostrado ser el hombre de las mil caras y no ha tenido miedo de ponerse la capa o el antifaz y adentrarse en los blockbusters de superhéroes que llegan con demasiada asiduidad a nuestras carteleras. En ‘Foxcatcher‘ aparece con una musculatura que quita el hipo y una caracterización que refuerza el impecable trabajo que nos regala el actor de Wisconsin.
¿Y por qué hablamos tanto de los actores y no de los otros elementos del film? Muy sencillo: ellos son lo mejor y más destacable de toda la obra. Aunque esta tercera producción de Bennett Miller (las otras dos son las laureadas ‘Capote‘ y ‘Moneyball‘) haya obtenido 5 nominaciones a los premios de la Academia norteamericana (de los que seguramente no vaya a ganar ninguno), la técnica con la que se desenvuelve toda la historia goza de talento, pero no se intuye riesgo por ningún lado. Si tuviéramos que definir la dirección de arte, de fotografía, el sonido, el montaje o la dirección en una sola palabra, esta sería CORRECCIÓN. Los formalismos son clásicos y perfectos, pero no podemos analizar ninguno de estos departamentos y ver algo que nos remueva y nos recuerda las maravillas que se pueden hacer en el cine.
¿Y qué decir del guión? Pues que la creación de personajes no es la de ‘Whiplash‘, la trama no tiene el gancho de ‘Birdman‘ y la manera en la que se lleva a la pantalla no sigue ninguno de los arriesgados patrones en los que se mueve ‘Boyhood‘. Además, el final es uno de los momentos más decepcionantes de la cinematografía hollywoodiense de los últimos lustros. Nos plantean un protagonista (Tatum) que cuando llega el momento culminante de la obra desaparece por completo y deja todo el peso a Carell. Este fallo de principiante es imperdonable a estas alturas, pero más lo es aún que la cinta haya obtenido la nominación a Mejor Guión Original (¿puede ser que no haya habido nada mejor en todo el año?). Sea como sea, ‘Foxcatcher‘ posee unos primeros 40 minutos muy buenos, unos 40 siguientes aceptables y un tramo final errático y lleno de decisiones incomprensibles. Toda una pena.

‘Mr. Kaplan’, de Álvaro Brechner

[[Crítica de @marckwire21]]
Mr. Kaplan‘ es la segunda película que escribe, produce y dirige Álvaro Brechner, un uruguayo de 38 años afincado en Madrid desde 1999. Su primer largo, la comedia ‘Mal día para pescar‘ en 2009, obtuvo una critica general muy positiva y casi treinta galardones en festivales de todo el mundo. Tras 5 años llega lo difícil para Álvaro. La confirmación. ‘Mr. Kaplan‘ nace fruto de dos fuentes, la novela escrita en 2005 por Marco Schwartz, ‘El salmo de Kaplan‘, y los recuerdos que el director posee de su abuelo, que al igual que el protagonista del film y muchos otros, emigraron a sur-américa durante la guerra buscando esa segunda oportunidad. Producción uruguaya en unión con España y Alemania (Baobab Films y Razor Film) además de contar con la coparticipación del canal de TV franco-alemán, ZDF/ARTE. Candidata con varias nominaciones en los Goya 2014 y representante uruguaya a los Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

Jacobo Kaplan. Jacobo (Héctor Noguera) es un anciano judío de 76 años nacido en Polonia que emigro a Uruguay en el año 1937 al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Siente que no ha hecho nada por lo que pueda ser recordado cuando muera, que ha pasado por la vida sin hacer nada relevante y para colmo su familia lo trata como a un bebe que no puede valerse por si mismo. Cansado de esta situación y tras un comentario de su nieta acerca de un viejo como él al que apodan, ‘El nazi’, que regenta un chiringuito en la playa donde ella para con sus amigos, Jacobo encontrara la manera de redimirse, de sentirse vivo de nuevo y quedar en paz con el mundo, con la humanidad y sobretodo con él mismo.
Pocas cosas se le pueden reprochar al nuevo film de Brechner ya que en todas sus facetas está en su punto. Una comedia simpática, irónica y ágil, con su punto de thriller y un giro bastante dramático como contrapunto que le sirve de firmeza para ganarse el corazón del espectador. Si a alguien se le ocurre ver el tráiler o leer la sinopsis puede que le vengan pensamientos de ‘Amelie‘, ‘Micmacs‘, ese cine de Jean-Pierre Jeunet que también se vió en la argentina ‘Un cuento chino‘ con Ricardo Darín. Y sí, es cierto. La cinta uruguaya tiene ese toque, esa atmósfera de cuento, de fabula visual tan llamativa, gracias mayormente a la fotografía de Álvaro Gutierrez (‘Mal día para pescar‘ o ‘Todos están muertos‘) que muestra un Montevideo años 90 perfecto con una tendencia siempre al color amarillo. La recreación de ese Montevideo 1997 me parece algo fantástico, no se abusa de objetos de aquella época para remarcar constantemente el año, tan solo vemos un pinball y las noticias de aquellos años en una televisión, nada más. Como bien dijo el director antes de empezar la proyección, todos en el reparto habían formado una gran familia, y eso es algo que se nota en las actuaciones. La pareja protagonista esta impecable llevando todo el peso del film en los 98 minutos, Jacobo es el ‘protagonista’ pero su Sancho, como nos lo venden en el poster del film, no es para nada un secundario al uso, es tan o mas protagonista que el propio Jacobo. Wilson (Néstor Guzzini), que así se llama nuestro Sancho, es un ex-policía al que la familia intenta contratar para que sea el chofer de Jacobo y que termina convirtiéndose en el ayudante de este en la caza, captura y traslado de ‘El nazi’ a Israel. Jacobo podría salir metiendo en una coctelera al abuelo de ‘Up‘, al Melvin de ‘Mejor… imposible‘ y al ferretero de ‘Un cuento chino‘. Héctor Noguera no lleva a un nuevo nivel ese perfil de viejo encantadoramente testarudo y cascarrabias, pero aplica unos matices a su personaje durante todo el film muy característicos gracias a su humor seco, cortante y su mirada desafiante. Por otro lado Wilson, el honrado, descuidado y pasota acompañante en esta aventura de Jacobo proporciona esa parte racional, creíble y natural como contrapunto a la ‘locura’ del anciano. Básicamente la película son ellos dos, existe una familia de Jacobo así como una ex-mujer de Wilson, pero realmente son meros complementos inicialmente para ayudarnos a definir la personalidad de ellos dos y sus motivaciones. La banda sonora original esta compuesta por el navarro nominado a un Goya, Mikel Salas (‘Bajo las estrellas‘, ‘El segundo nombre‘ o ‘REC 3‘). 

Comedia, drama y thriller en distintas proporciones se dan cita en ‘Mr. Kaplan‘ intercalándose durante todo el metraje. Brechner abre la función a ritmo de ‘SS Uruguay‘ de Serge Gainsbourg una comedia repleta de diálogos brillantes, y silencios, que mueve ligeramente al drama sin dejar caer todo el peso de la película en él. El punto de thriller que aporta el misterio en torno al Nazi potencia ese ‘viaje’ maravilloso que Jacobo y Wilson empiezan. A ambos la experiencia les abrirá los ojos para enfrentarse a sus miedos y asumir sus errores. El director uruguayo remata con un final enternecedor con ese plano silencioso y largo de la cara de Jacobo tras el equívoco de la puerta. Maravilloso.

Lo mejor: La pareja protagonista formada por Hector Noguera y Néstor Guzzini. Su humor justo y medido sin caer en lo absurdo. Brillantes diálogos.
Lo peor: Algo previsible en algunas escenas.

‘Dos tontos muy tontos’: trilogía en decadencia

[[Crítica de @marckwire21]]
Hace poco más de dos semanas se estrenaba lo nuevo de los hermanos Farrelly, la secuela de su éxito en los años 90, ‘Dumb and Dumber To‘. Protagonizada por la pareja de actores que hizo de aquella cinta un clásico de la comedia en el año 94, Jim Carrey y Jeff Daniels, esta propagación del humor absurdo del que hicieron bandera sus directores con otros títulos también como ‘There’s Something About Mary‘ o ‘Me, Myself & Irene‘, no sólo no está a la altura de trabajos anteriores, sino que infunde un grandioso sentimiento de lástima por todos ellos, actores y directores. El éxito de ‘Dumb & Dumber‘ tras su estreno en 1994 se debió mayormente a su éxito comercial y sobretodo al boca a boca generado por aquellos a los que gustó la película y no paraban de recordar la gran cantidad de escenas y momentos absurdos que acababan de ver. Este tipo de comedia tiene sus detractores pero también una gran masa de fans de todas las edades como se ha podido comprobar con otras grandes cintas cargadas de ese tipo de humor tan concreto y absurdo que el tiempo ha convertido en films de culto como son ya ‘Monty Python and the Holy Grail‘ o ‘Brian´s Life‘ en los años 70, ‘Top Secret‘, ‘Spaceballs‘ o la saga ‘Airplane!‘ en la década de los 80 y las dos partes de ‘Hot Shots‘ a principios de los 90. Los Farrelly junto a Bennett Yellin (tercer guionista) estrenaban tan sólo un año mas tarde que la secuela de ‘Hot Shots‘ su opera prima, ‘Dumb & Dumber‘. 

Jim Carrey venía de su primer exitazo con ‘The Mask‘ en pleno despegue en su carrera y tenía en cartelera otra comedia absurda como era ‘Ace Ventura‘. Daniels por su parte venía de ser el amigo enrollado de Keanu Reeves en ‘Speed‘ y al que aparte de ‘Aracnofobia‘ o ‘Grand Tour: Disaster in Time‘ no se le conocían más que papeles de secundario. Ambos se vieron respaldados por el tremendo éxito comercial de ‘Dumb & Dumber‘ y su repercusión a nivel mundial los consagró como una de las parejas cómicas mas famosas dentro de la comedia, Lloyd y Harry. Raro fue que no se hicieran secuelas en su momento, imagino que Carrey declinaría cualquier oferta para realizarlas dado que su carrera empezaba a consolidarse con mas papeles protagonistas (‘The Truman Show‘, ‘Man on the moon‘) mientras que Daniels ha seguido en papeles secundarios hasta consagrarse en el olimpo de las series con su personaje de Will McAvoy en la producción de HBO, ‘The Newsroom‘.
Antes que la secuela llegó la precuela, lo hizo 7 años después y cuando el humor absurdo ya no gozaba de tanto éxito en el publico. Es más, ya se encargaron de explotarlo al máximo los propios hermanos Farrelly durante toda su carrera y en especial durante la década de los 90 con títulos ‘Vaya par de idiotas‘, ‘There’s Something About Mary‘, ‘Me, Myself & Irene‘ u ‘Osmosis Jones‘. Troy Miller, un veteranisimo productor, guionista y director norteamericano curtido en televisión fue el encargado o mejor dicho, el culpable, de la horrible precuela hecha en 2003. La primera media hora de ‘Jay & Silent Bob strikes back‘ en 2001 es lo mismo que se puede ver en los casi 80 minutos que dura ‘Dumb and Dumberer: When Harry Met Lloyd‘ con muchísima menos gracia y buen gusto. ¿Qué diferencia una copia de escenas a un homenaje? Supongo que el resultado final de las mismas desvía la balanza hacia una opinión u otra. En ‘Dumb and Dumberer: When Harry Met Lloyd‘, Miller demostró que vió la dirigida por los Farrelly y le gustó tanto que no supo encontrar nuevos gags que superaran los mitificados por Carrey y Daniels. Historia made in Disney, infantil a más no poder, sin ese humor gamberro tan característico de su predecesora y con una pareja protagonista pésima. Película enfocada a justificar los carácteres absurdos de sus protagonistas en la cinta noventera. 

Veinte años mas tarde de que New Line Cinema produjera aquella locura escrita por tres amigos, Bobby Farrely, Peter Farrely y Bennett Yellin (guionista de la serie de dibujos) llega su secuela a nuestras pantallas. En esta ocasión los hermanos no participan en el guión, puesto que éste está escrito por Yellin junto a Sean Anders, John Morris y Mike Cerrone (dato a tener en cuenta), pero sí participan en la producción junto a la citada New Line Cinema y Warner Bros con su empresa Cunundrum Entertainment. También regresa la pareja protagonista, Jim Carrey y Jeff Daniels


Innecesaria. Así la definiría. No hay nada salvable en esta reunión de viejos amigos dos décadas después. Si la falta de originalidad y gamberrismo entre otros factores lastraron a la precuela, en esta ‘Dumb and Dumber To‘ lo que ocurre es similar. Una pecaba de corta y esta de excesivamente larga pese a no llegar a los 100 minutos. Esto, en una comedia de este tipo que vive del ritmo y la concatenación de gags absurdos en forma creciente es algo que destroza cualquier atisbo de ser recordada con el tiempo. La repetición de la mayoría de buenos gags llevan a esta secuela a recordar una y otra vez la cinta que originó que esta fuera creada. La nostalgia juegan en contra de ella desde su inicio: mismo argumento prácticamente cambiando unos personajes por otros. 

La aparición de una secuela después de tanto tiempo por enganchar a las nuevas generaciones con este tipo de humor es fallida a todos sus niveles y sus chistes de caca-culo-pedo-pis no provocan risas sino repulsión. Sus protagonistas acusan el paso del tiempo en sus caras por mucho maquillaje que se les ponga. Sus muecas parece forzadas y solo Carrey (al que se le ven las costuras) aguanta el tipo en algunos momentos. Daniels ha olvidado totalmente lo que hizo grande a un personaje como Harry, lo ha olvidado completamente. Una imagen vale mas que mil palabras. Hay un primer plano de Daniels cuando éste imagina como hubiera sido ser padre en el que se puede comprobar de lo que hablo cuando me refiero a que Jeff Daniels ha olvidado como era Harry, su cara totalmente forzada da lástima. 


Nostalgia, añoranza, lástima, uno no para de recordar aquella gran comedia de 1994 cuyos gags tras 20 años siguen sacándome alguna carcajada. Tuve la oportunidad de volver a verla hace escasos días y puedo decir con total seguridad que sigue siendo igual de buena que cuando la vi por primera vez. Ni siquiera el hecho de conocer todos los gags o diálogos absurdos le restan complicidad y humor. Fue la opera prima de unos amigos que coincidieron con el despegue de una de la estrellas cómicas norteamericanas mas reconocidas de las ultimas décadas, algo que no pasa habitualmente. Ahora, tras 20 años, todo, y todos, han cambiado. Quizás los Farrelly debieron darse cuenta cuando estrenaron la nefasta ‘Movie 43‘ pero no, siguieron, y siguieron mal. Una lástima. El reclamo (20 años después) fue bueno pero el sabor del pienso nos ha hecho recordar lo bien que cocinaba la abuela.

‘Filth’, de Jon S. Baird

[[Crítica de @marckwire21]]
Lo primero, mi crítica está hecha sin haber leído la novela, a partir de aquí, continuo. Irvine Welsh escribió la nombrada en la que se basó ‘Trainspotting de Danny Boyle en 1993, después llegarían Marabou Stork Nightmares en el 95 y Filth en el 98. Trainspotting sólo tardó tres años en ser adaptada al cine con gran maestría por Boylemientras que esta adaptación de Jon S. Baird llega 16 años después. Con esto quiero remarcar además del tiempo transcurrido y lo cambiante de esta sociedad lo fuera de lugar que pueden quedar algunos de los temas expuestos. Estos temas, personajes o situaciones por aquel entonces hubieran causado un gran impacto en la sociedad cinéfila pero a día de hoy y tras varios otros filmes sino iguales pero si parecidos en ciertos puntos el impacto no es tal, y queda como algo desfasado. Puedo afirmar tranquilamente que de no ser por la impecable actuación de su protagonista James McAvoy y el ritmo fluido, que no intenso, que posee la cinta, estaríamos ante una película más dentro del género policía pasado de vueltas‘. El más claro ejemplo lo tenemos con nuestro querido Torrente. Las comparaciones son odiosas, de acuerdo, pero existen. ¿Porqué tenemos que desmerecer a infravalorar un personaje como Torrente y alabar a uno escocés? No lo entenderé nunca. Si tras ver Filth pensáis que del personaje que interpreta McAvoy se pueden llegar a hacer 4 secuelas con gran afluencia de público, es que no hemos visto la misma película. Y no sólo está Torrente‘, también tenemos a Jean Reno en Wasabi‘, o a Willis en The Last Boy Scout por decir una, quiero decir, que lo del policía pasado de rosca en sus está demasiado visto, demasiado gastado como para que llegue a interesar lo suficiente.

Ni digo que es peor que las citadas antes ni mejor, simplemente olvidable, más de lo mismo pero con el agregado dramático, imaginaros una versión de Torrente con mucha carga dramática, un final interesante y una banda sonora, o mejor dicho selección de temas, ramplona y vaga. Pues eso es ‘Filth‘. Querría hacer hincapié en la música. Clint Mansell a los mandos: caída de un mito. Admiro a este compositor, mucho, pero su selección de temas para la película me parece horrorosa, no por la calidad de las canciones elegidas  sino porque parece que la única función que tienen, al margen de ir su letra acorde con lo que vemos, es la de ayudar al espectador a no dormirse del aburrimiento mientras llega otro momento exaltado de McAvoy. Creo sinceramente que una banda sonora creada exclusivamente para el film, con ese toque tan oscuro que sabe darle Mansell hubiera dotado a éste de más seriedad, empaque o consistencia que es lo que parece más escasea. Entras al cine teniendo algo que te ronda la cabeza sobre cualquier otro tema y en cuanto salgas volverás a ese tema como si nada de lo visto hubiera trastocado algo dentro. No cuenta nada que no hayamos visto antes. 

Su tono dramático y oscuro en ocasiones la hacen distinta al resto (que no única) y el final anti-Hollywood es tan original como previsible. Si me ha gustado ese mundo surrealista que aparece en momentos puntuales donde McAvoy ve a ciertas personas como animales, algo lejanamente parecido a lo que vi en los créditos iniciales de Relatos Salvajes‘. Desconozco como se ve ese Edimburgo en la novela de Welshpero desde luego en la película no tiene presencia en absoluto. No voy a negar que tiene un gran toque de comedia negra, pero en ocasiones se excede o simplemente, no hace gracia. La escena con la menor me parece grosera a más no poder y no, no es que me escandalice por todo ni sea un beato, es que no hace gracia. No hace mucho vi The world of Kanako y su crítica es igual o más cruda que la de ésta, y en ella se destilan buenas maneras, aquí su director pretende que le cojamos asco al personaje, que lo veamos como se ve él, como un cerdo. Y lo consigue, sobradamente. Ese toque retorcido, negro y oscuro se mantiene hasta el final, aquí no hay moralinas que valgan. La película fluye a su ritmo, apoyada en las oportunas canciones seleccionadas hasta su final crudo. Detalles frikis: aparece en un papel secundario el doctor Fitz de Agents of S.H.I.E.L.D.‘, el actor Iain De Caestecker; curiosos también los créditos finales, no os los perdáis, mejores que los insulsos iniciales. En definitiva, el segundo trabajo de Jon S. Baird es una comedia muy negra con tintes dramáticos, surrealistas y un final digno de thriller pero nada más, totalmente olvidable en su conjunto salvo por la actuación de McAvoy.

Lo mejor: McAvoy

Lo peor: No cuenta nada nuevo, película desfasada a su tiempo. Final tan original como previsible