NO ESTRENOS: ‘Extraterrestre’, de Nacho Vigalondo

[[Crítica de @PauGarcia179]]

Con un puñado de cortometrajes (con el famoso ‘7:35 de la madrugada nominado a los Óscar) y un notable largometraje (‘Los cronocrímenes’), Nacho Vigalondo volvía al formato largo con ‘Extraterrestre’, una comedia de ciencia-ficción protagonizada por Julián Villagrán y Michelle Jenner. Nos encontramos, probablemente, ante la peor película de Vigalondo, lo cuál no quiere decir que sea un filme prescindible, pero sí es cierto que está lejos de mantener el nivel mostrado en ‘Los cronocrímenes’. El filme, por cierto, estuvo en la selección oficial del Festival de Toronto, así que tampoco me hagan mucho caso cuando digo que no la recomiendo.  

Julio se despierta en la cama de Julia después de una notable borrachera sin recordar nada de lo que pasó la noche anterior. La incomodidad de la situación se hace patente entre los dos personajes y cuando parece que Julio se va a ir de la casa para poner fin a esa tensión, los dos protagonistas se dan cuenta que hay un ovni en el cielo. 

Lo de Jason Reitman diciendo de Vigalondo “el Woody Allen de la ciencia-ficción” debe ser por este plano
La premisa es curiosa, el desarrollo mínimamente interesante y el filme se deja ver sin demasiado esfuerzo. Hay algunos (pocos) momentos divertidos y también aparecen Carlos Areces y Raúl Cimas para sumar comicidad al conjunto, aunque no lo consiguen del todo. No estamos, pues, ante una película desternillante. Los elementos de ciencia-ficción se utilizan como mero contexto de fondo, sin aportar nada realmente interesante a la trama. Paradójicamente, lo que mueve al espectador a seguir viendo el largometraje es precisametne esa curiosidad por los ovnis (curiosidad nunca saciada), pero el filme se centra en los pocos personajes que aparecen en el film. Esto no tiene por qué ser negativo, al contrario, pero sucede que las interpretaciones no pasan de aceptables y los momentos divertidos no hacen gracia (al menos yo me encontré incapaz de reírme), de modo que algunos de los hechos ocurridos supuestamente graciosos se tornan únicamente inverosímiles, sin lugar para la risa. Así, mientras el espectador puede estar más atraído por la historia de fondo (los ovnis que aparecen en el cielo), el filme se centra en una historia romántica que ni nos creemos ni, sintiéndolo mucho, nos importa en ningún momento

Como decía al principio, la película tiene elementos interesantes; está lejos de ser un absoluto desastre, pero no hay que esperar algo como ‘Los cronocrímenes’, porque no tiene nada que ver con la presente película. El filme está cuidado visualmente, los movimientos de cámara son elegantes y se nota que el director ha desactivado el piloto automático y se ha detenido a pensar mínimamente el aspecto visual de la película; el cineasta sabe hacer una buena planificación, como después confirmaría en ‘Open Windows’. Los efectos especiales, aunque escasos, no desentonan y Vigalondo tiene el acierto de no confundir lo verosímil con lo espectacular, lo cuál se agradece. Además, el cineasta no alarga demasiado el metraje, algo que casi siempre va en favor de todo film.

‘Extraterrestre’ es algo así como una ‘Monsters’ española con menos presupuesto pero en clave comedia (fallida) y menos poética y romántica que el filme dirigido por Gareth Edwards. Una historia romántica con unos extraterrestres de fondo (que no aparecen en el film, por si alguien esperaba lo contrario) que se puede ver sin estrujarse el cerebro pero cuyo desarrollo dramático es torpe, poco creïble y por momento bastante imbécil sin llegar a ser gracioso. No se llega a empatizar con los personajes por las limitadas actuaciones (sin llegar a ser bochornosas) y por lo arbitrario de sus acciones y decisiones. La película es menos friki (y peor) que ‘Los cronocrímenes’ y también menos entretenida (y peor) que ‘Open Windows’, pero tanto por algunos atisbos de talento en esta citna como en lo demostrado en su siguiente largometraje, aun podemos tener fe en que Nacho Vigalondo continúe haciendo buenas películas.

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‘Kingsman: The Secret Service’, This is not that kind of movie

[[Critica de @PauGarcia179]]

Matthew Vaughn, que empezó en esto del cine produciendo películas como ‘Lock & Stock’ y ‘Snatch’ (ambas recomendables y dirigidas por Guy Ritchie), se ha labrado una interesante carrera como director de productos comerciales como ‘Kick-Ass’ o ‘X-Men: First Class’ (ambas, según mi opinión, mejores que sus respectivas secuelas) y ahora llega a nuestras carteleras ‘Kingsman: The Secret Service’, protagonizada por Colin Firth y Taron Edgerton. El film vuelve a ser una adaptación cinematográfica de un cómic, y Vaughn escribe el guión junto a su colaboradora habitual, Jane Goldman.  
El veterano Harry Hart propone a un joven macarra (hijo de un amigo muerto con el que está en deuda) como nuevo espía de Kingsman, una agencia secreta independiente. El joven tendrá que competir con los otros candidatos a través de un duro entrenamiento mientras un loco megalómano amenaza el futuro de la humanidad.
En más de una ocasión, los protagonistas repiten la frase “This is not that kind of movie” haciendo referencia a las antiguas películas de James Bond, pero también se entiende como una declaración de intenciones de los responsables del film que le dicen indirectamente al espectador que lo que están viendo no es el insulso, convencional y aburrido filme de acción que podemos encontrar en las carteleras cada semana. Y efectamente, ‘Kingsman: The Secret Service’ no es ese tipo de películas, para bien o para mal.
Y es que las escenas de acción aquí buscan ser lo menos realista posible (vendría a ser la antítesis del estilo de Michael Mann) y se sirven con música rockera de fondo como invitando al espectador a disfrutar de la violencia. Las aceleraciones, ralentizaciones y adrenalíticos movimientos de cámara son una constante en el filme y motivo de deleite para el espectador, más allá del realismo o del componente ético (o la falta  de él) que conlleva el disfrute de la violencia cinematográfica. Cuando uno se dispone a visionar una película de Tarantino, o un film como ‘Abierto hasta el amanecer’ (‘From Dusk Till Dawn’, 1997, Robert Rodríguez), ya sabe lo que se va a encontrar (violencia a raudales, obviamente), pero cuando va a ver ‘Kingsman: The Secret Service’, al menos el que esto escribe (sí amigos, al ver la película olvidé completamente que el director era el responsable de ‘Kick-Ass’, donde ya había momentos bastante sanguinarios) uno no se espera encontrar semejante orgia de violencia desenfrenada. La escena de la Iglesia, es de lo más bestia que servidor ha visto en una pantalla de cine. Es el tipo de violencia que repugna a Michael Haneke (aunque a mí me repugna más su debut en el cine, sinceramente) y aquí cada cual decidirá si se lo pasa bien o no viendo este tipo de escenas.
En cualquier caso, ‘Kingsman: The Secret Service’ no es sólo un entramado de secuencias de acción, ni mucho menos, porque bien podemos disfrutar del sentido de humor del filme aderezado con un siempre agradable acento inglés, un hilarante Samuel L. Jackson con un defecto en la pronunciación o la presencia en el reparto de actores siempre brillantes como Colin Firth o Michael Caine (aunque éste último aparezca más bien poco, todo hay que decirlo). También es destacable la ausencia de Colin Firth (principal tirón comercial en el apartado actoral) durante ciertos momentos del filme, y conviene alabar la valentía y la capacidad del director para conseguir que la película no se resienta de la desaparición de su estrella y también el buen hacer del joven Taron Edgerton, que si bien no puede competir con Colin Firth en cuánto a presencia en pantalla, salva los muebles de manera competente durante la ausencia de su compañero de reparto.
‘Kingsman: The Secret Service’ no es perfecta, si nos paramos a buscar sus errores los encontraremos fácilmente, pero es tan deliciosamente divertida y gamberraque no vale la pena analizarla tan fríamente con estándares cinematográficos aplicables al resto de películas. Es un filme comercial cuya presencia en la cartelera se agradece para descansar, de vez en cuando, de la seriedad y trascendencia de otras películas cuyo valor artístico, eso sí, está fuera de toda duda.

Resumiendo, ‘Kingsman: The Secret Service’ is not that kind of movie. 


Título: Kingsman: The Secret Service
Director: Matthew Vaughn
Guión: 
Matthew Vaughn, Jane Goldman (Cómic: Mark Millar, Dave Gibbons)

Fotografía: 
George Richmond
Año: 2014
Duración: 129  min.
País: Reino Unido
Productora:
Twentieth Century Fox Film Corporation / Marv Films / TSG Entertainment

Reparto: Colin Firth, Taron Egerton, Samuel L. Jackson, Mark Strong, Michael Caine, Sofia Boutella, Sophie Cookson, Mark Hamill

‘Inherent Vice’, la irresistible nueva película de Paul Thomas Anderson

[[Crítica de @PauGarcia179]]
Consciente de las decepciones que me llevo al ver una película cuyas expectativas tengo por las nubes, decidí hacer un ejercicio mental de lo más complicado: intentar convencerme de que de una película de Paul Thomas Anderson en la que adapta una genial novela del escurridizo Thomas Pynchon con Joaquin Phoenix de protagonista, no tiene porqué salir una obra maestra. Es la primera vez que Thomas Pynchon deja que se adapte una de sus novelas, y pondría la mano en el fuego que James Franco, que parece querer adaptar al cine toda la literatura norteamericana (ya ha adaptado a Cormac McCarthy, a William Faulkner un par de veces y ahora hará lo propio con John Steinbeck), intentó, sin éxito, convencer a Thomas Pynchon (si es que existe en realidad…) para adaptar alguna de sus novelas.
Aunque intenté equilibrar mis expectativas, no me había preparado para evitar comparaciones con la novela de Pynchon (que desde aquí aprovecho para recomendar) y durante el visionado de ‘Inherent Vice’ me encontré buscando las diferencias con el libro. Mal asunto. Al final de la película, aunque había disfrutado del trayecto, el filme me había dejado un poso de decepción por los cambios introducidos por Paul Thomas Anderson. Después de un día de reflexión, me di cuenta de lo estúpido que había sido al quedar decepcionado, pues esperar que se adapte a la gran pantalla una novela de forma casi literal no sólo no es justo, sino totalmente ridículo. Si la película tiene que ser igual a la novela, mejor nos quedamos con la novela. Así que lección aprendida/nota mental: evitar comparaciones con la novela original, se disfrutará mucho más la película. 
Después de este rollo introductorio, pasamos a la crítica: Paul Thomas Anderson vuelve a confiar en Joaquin Phoenix para protagonizar su nueva película dos años después de la recomendable ‘The Master’, y ahora interpreta a Larry “Doc” Sportello, un detective fumeta en la California de finales de los sesenta. Su ex novia, Shasta Fay Hepworth se presenta un día en su casa y le pide ayuda: Sloane, la mujer de su amante, Mickey Wolfmann, planea junto a su “guía espiritual” el secuestro de Wolfmann, un pez gordo del sector inmobiliario. A partir de aquí, seguiremos los titubeantes pasos de Doc Sportello con tal de resolver el asunto planteado por su ex novia, de la que aún sigue enamorado. 
Y así, entre canuto y canuto Doc Sportello se abrirá camino entre dentistas, masajistas que quizás se exceden en su trabajo, sicarios que dicen ser prestamistas, ex convictos nazis, promotores inmobiliarios, psiquiatras, músicos de surf, policías violadores de derechos humanos con ínfulas de actores y un sinfín de personajes que desfilarán por la pantalla sin saber del todo su función en el embrollo en que se convierte esta trama criminal. Porque, hay que decirlo ya, Paul Thomas Anderson no resuelve todas las subtramas ni se molesta en aclarar al espectador todo el asunto de Mickey Wolfmann y Glen Charlock, tampoco explica demasiados detalles del Colmillo Dorado y oye, ni falta que hace, porque lo que importa aquí, al menos desde mi punto de vista, es el hilarante trayecto de un  buen tipo aun enamorado de su ex novia, un viaje por Los Angeles en el que protagoniza multitud de secuencias para el recuerdo y en las que Phoenix demuestra porque es uno de los mejores actores actuales. El resto de actores, que tienen una importancia claramente menor en comparación con Doc Sportello, también ofrecen grandes actuaciones, quizás destacando entre ellos a Josh Brolin como Bigfoot o Katherine Waterspon como Shasta Fay Hepworth. 
‘Inherent Vice’ es una irresistible experiencia fílmica en la que es preferible dejarse llevar a intentar seguir las contadísimas pistas que deja el guión de Paul Thomas Anderson; es una rara mezcla entre ‘The Big Sleep’ (Howard Hawks, 1946) y ‘The Big Lebowski’ (Hermanos Coen, 1998) y también un retrato de una época, la América en plena Guerra del Vietnam post Charlie Manson, en la que el movimiento hippie empezaba a agonizar. Sin duda, una gran película que, como la novela de la que parte, no desmerece un segundo acercamiento para disfrutar, en el caso del film, de la magia cinematográfica del gran Paul Thomas Anderson.

‘Calvary’, El buen pastor


[[Crítica de @TRuibal]]


Killing a priest on a Sunday… that’ll be a good one.

Retratar una sociedad compleja, transversal y con una extensa gama de claroscuros ha sido siempre uno de los más grandes desafíos de la narrativa. Del bullicioso Londres de Dickens a la Roma de dioses caídos que Paolo Sorrentino nos muestra en ‘La Gran Belleza’, un “aquí y ahora” puede trascender cualquier barrera cultural y pasar a formar parte del imaginario colectivo. Y precisamente esto es lo que busca la cinta que hoy nos ocupa.
En ‘Calvary’, (que nos llega, qué sorpresa, casi un año después de su estreno, aún habiendo cosechado el Premio del Jurado Ecuménico en la Berlinale 2014), John Michael McDonagh sitúa metafóricamente el monte Calvario, lugar en el que Jesucristo fue crucificado, en un remoto pueblo irlandés, en eterna lucha entre una majestuosa y cruda naturaleza, filmada con la confianza de quien sabe que paisajes de tanta potencia visual no necesitan mayor aderezo, y las desilusionadas vidas de sus habitantes, todos ellos víctimas y verdugos de sus pequeñas realidades.
El deambular de este rebaño tiene como piedra angular a James Lavelle, pastor de la comunidad y figura omnipresente en la cinta. Magistralmente interpretado por un Brendan Gleeson que derrocha carisma y compasión, en un papel que hace patente que Gleeson se entiende a la perfección con McDonagh. Actor y cineasta repiten la sociedad iniciada en esa suerte de “western irlandés” que es ‘The Guard’ (pésimamente traducida en nuestro país como ‘El Irlandés’), y que se alargará como mínimo en otro trabajo, ‘The lame shall enter first’, todavía en fase de preproducción.

Desencadena la acción un largo plano fijo en el que el padre Lavelle es amenazado de muerte por un miembro de su comunidad, que busca castigar a un “pastor íntegro” por los terribles abusos que sufrió en su infancia a manos de un cura pederasta, ya fallecido. Siete días es todo el tiempo con el que contará el párroco para poner las cosas en orden antes de enfrentar su fatal destino.
Uno de los grandes méritos de la película es precisamente la tensión narrativa que consigue crear esta sorprendente amenaza que, aparte de marcar el tempo del film, nos ayuda a comprender el interés del protagonista en dedicar el poco tiempo con el que cuenta a, en vez de intentar salvar su alma, salvar la de sus feligreses. Interpretados por un extenso reparto a buen nivel en líneas generales, en el que encontramos un socarrón doctor cargado de cinismo, un joven inadaptado al que le gusta Dolly Parton, una adultera masoquista o un millonario petulante que necesita presumir de un dinero que no sabe disfrutar. A James le apena y le frustra ser testigo directo de la vanidad y el rencor de sus parroquianos, encontrando únicamente amor en su hija (la angelical pelirroja Kelly Reilly), incapaz aún de comprender que entrase en el seno de la Iglesia tras morir la madre de ésta.

La variedad de situaciones y personajes provoca algún breve altibajo durante el desarrollo de la cinta, en el que el nivel de interés de la misma decae ligeramente, pero esto no tumba una propuesta firme que tiene bien claro hacia dónde va en todo momento. McDonagh sabe mezclar con elegancia drama, comedia y algunas dosis de ‘thriller’ para someter a Irlanda a una deconstrucción, muy lejos de visiones idílicas como las de ‘El hombre tranquilo’.

‘Calvary’, a través de la particular crucifixión de un hombre que simboliza todo lo que la Iglesia debería ser, dibuja un país marcado por el catolicismo como seña de identidad, el vínculo popular que supone el alcohol, la aceptación del IRA como un estamento de la sociedad, el desarraigo de su carácter terrenal celta… todo pasa por los ojos de un resignado padre Lavelle que, pese a todo, quiere a su rebaño.

Como habréis podido apreciar, escribe esta crítica un nuevo rostro de la página. Mi nombre es Tomás Ruibal y, tras haber finalizado mis estudios de Producción Audiovisual en la EMAV de Barcelona, busco adentrarme en el mundo del cine por todos los flancos. Llego pues a ‘Siempre en V.O.’, con ganas de aprender y de compartir mi amor por el séptimo arte con todos vosotros.
Podéis seguirme en Twitter en mi perfil, @TRuibal, y ver los dos cortos que hasta ahora he realizado con ‘Hazte Fun’, productora en ciernes, en nuestro canal de YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCLSgy0thHmbGNhA8t03l4-g.

LUNES DE RECOMENDACIÓN: ‘FRANCES HA’, de Noah Baumbach (y Greta Gerwig)

[[Crítica de @PauGarcia179]]
Resulta de lo más estimulante descubrir artistas que desconocíamos hasta el momento. Es lo que me pasó al otro día cuando me topé con ‘Frances Ha’, película que en su estreno (abril de 2014 pese a producirse en 2012) me llamó la atención pero que por un motivo u otro finalmente no pude disfrutar en su momento. Así es como he descubierto a Noah Baumbach y a Greta Gerwig, director y actriz protagonista respectivamente, ambos también a cargo del guión y que desde ahora tendrán mi atención para ver qué proyectos les depara el futuro.  
Frances es una joven que intenta sobrevivir viviendo su sueño: convertirse en bailarina de una compañía de danza en la ciudad de Nueva York. Pero la realidad es que vivir en una ciudad como Nueva York, “dónde solo los ricos pueden permitirse ser artistas”, dedicarse profesionalmente a la danza es más difícil de lo que parecía. Frances duda, se complica la vida y se equivoca pero se enfrenta a la vida con optimismo y se niega a abandonar sus sueños, aun aceptando que éstos nunca se amoldarán del todo a la realidad cambiante y mercantilista en la que parece que solo puede haber espacio para nuestras más firmes aspiraciones si se consigue antes cierta estabilidad laboral y económica. 
Greta Gerwig, como decía, da vida a la protagonista, Frances, realizando una de las mejores interpretaciones del año. La actriz hace gala de una naturalidad y una expresividad que ya querrían para sí muchas estrellas de Hollywood. Ella es el centro de una película y compone un personaje divertido, contradictorio y alocado que nos robará el corazón y nos divertirá como pocas veces se ve en una pantalla de cine. El resto de actores, aunque empequeñecen al lado de Gerwig, también están geniales y entre ellos intercambian ágiles diálogos que desprenden frescura y autenticidad y nos arrancarán un buen puñado de carcajadas. La música, que se integra de forma asombrosa en la fotografía en blanco y negro de Sam Levy, le da un encanto extra a una película que ya de por sí resultaba de lo más estimulante.
Noah Baumbach parece captar con la cámara la realidad sin filtros, sin manipulaciones y sin clichés, haciendo gala también de un buen montaje y gran concisión narrativa (el viaje de la protagonista a Sacramento, por ejemplo), pues consigue describir de forma verosímil unas pocas situaciones y unos pocos personajes que en contados minutos en pantalla parecen tener más vida que algunos protagonistas en determinadas películas. 
La película es divertida, inteligente y luminosa, con una visión de la vida que rebosa sinceridad y que se aleja completamente de esos filmes de voluntad terapéutica que intentan despertar en el espectador un optimismo forzado construido a partir del tópico y de la superficialidad. Desmarcándose de estos tipos de películas, ‘Frances Ha’ consigue enlazar su punto de vista realista con un optimismo personificado en Frances y reflejado en su mirada. Así, acabaremos el filme con una sonrisa en los labios y agradeciendo a sus responsables que no nos tomen por estúpidos con mensajes positivos pero cuya estupidez insulta a la inteligencia del espectador.    

‘Mr. Kaplan’, de Álvaro Brechner

[[Crítica de @marckwire21]]
Mr. Kaplan‘ es la segunda película que escribe, produce y dirige Álvaro Brechner, un uruguayo de 38 años afincado en Madrid desde 1999. Su primer largo, la comedia ‘Mal día para pescar‘ en 2009, obtuvo una critica general muy positiva y casi treinta galardones en festivales de todo el mundo. Tras 5 años llega lo difícil para Álvaro. La confirmación. ‘Mr. Kaplan‘ nace fruto de dos fuentes, la novela escrita en 2005 por Marco Schwartz, ‘El salmo de Kaplan‘, y los recuerdos que el director posee de su abuelo, que al igual que el protagonista del film y muchos otros, emigraron a sur-américa durante la guerra buscando esa segunda oportunidad. Producción uruguaya en unión con España y Alemania (Baobab Films y Razor Film) además de contar con la coparticipación del canal de TV franco-alemán, ZDF/ARTE. Candidata con varias nominaciones en los Goya 2014 y representante uruguaya a los Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

Jacobo Kaplan. Jacobo (Héctor Noguera) es un anciano judío de 76 años nacido en Polonia que emigro a Uruguay en el año 1937 al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Siente que no ha hecho nada por lo que pueda ser recordado cuando muera, que ha pasado por la vida sin hacer nada relevante y para colmo su familia lo trata como a un bebe que no puede valerse por si mismo. Cansado de esta situación y tras un comentario de su nieta acerca de un viejo como él al que apodan, ‘El nazi’, que regenta un chiringuito en la playa donde ella para con sus amigos, Jacobo encontrara la manera de redimirse, de sentirse vivo de nuevo y quedar en paz con el mundo, con la humanidad y sobretodo con él mismo.
Pocas cosas se le pueden reprochar al nuevo film de Brechner ya que en todas sus facetas está en su punto. Una comedia simpática, irónica y ágil, con su punto de thriller y un giro bastante dramático como contrapunto que le sirve de firmeza para ganarse el corazón del espectador. Si a alguien se le ocurre ver el tráiler o leer la sinopsis puede que le vengan pensamientos de ‘Amelie‘, ‘Micmacs‘, ese cine de Jean-Pierre Jeunet que también se vió en la argentina ‘Un cuento chino‘ con Ricardo Darín. Y sí, es cierto. La cinta uruguaya tiene ese toque, esa atmósfera de cuento, de fabula visual tan llamativa, gracias mayormente a la fotografía de Álvaro Gutierrez (‘Mal día para pescar‘ o ‘Todos están muertos‘) que muestra un Montevideo años 90 perfecto con una tendencia siempre al color amarillo. La recreación de ese Montevideo 1997 me parece algo fantástico, no se abusa de objetos de aquella época para remarcar constantemente el año, tan solo vemos un pinball y las noticias de aquellos años en una televisión, nada más. Como bien dijo el director antes de empezar la proyección, todos en el reparto habían formado una gran familia, y eso es algo que se nota en las actuaciones. La pareja protagonista esta impecable llevando todo el peso del film en los 98 minutos, Jacobo es el ‘protagonista’ pero su Sancho, como nos lo venden en el poster del film, no es para nada un secundario al uso, es tan o mas protagonista que el propio Jacobo. Wilson (Néstor Guzzini), que así se llama nuestro Sancho, es un ex-policía al que la familia intenta contratar para que sea el chofer de Jacobo y que termina convirtiéndose en el ayudante de este en la caza, captura y traslado de ‘El nazi’ a Israel. Jacobo podría salir metiendo en una coctelera al abuelo de ‘Up‘, al Melvin de ‘Mejor… imposible‘ y al ferretero de ‘Un cuento chino‘. Héctor Noguera no lleva a un nuevo nivel ese perfil de viejo encantadoramente testarudo y cascarrabias, pero aplica unos matices a su personaje durante todo el film muy característicos gracias a su humor seco, cortante y su mirada desafiante. Por otro lado Wilson, el honrado, descuidado y pasota acompañante en esta aventura de Jacobo proporciona esa parte racional, creíble y natural como contrapunto a la ‘locura’ del anciano. Básicamente la película son ellos dos, existe una familia de Jacobo así como una ex-mujer de Wilson, pero realmente son meros complementos inicialmente para ayudarnos a definir la personalidad de ellos dos y sus motivaciones. La banda sonora original esta compuesta por el navarro nominado a un Goya, Mikel Salas (‘Bajo las estrellas‘, ‘El segundo nombre‘ o ‘REC 3‘). 

Comedia, drama y thriller en distintas proporciones se dan cita en ‘Mr. Kaplan‘ intercalándose durante todo el metraje. Brechner abre la función a ritmo de ‘SS Uruguay‘ de Serge Gainsbourg una comedia repleta de diálogos brillantes, y silencios, que mueve ligeramente al drama sin dejar caer todo el peso de la película en él. El punto de thriller que aporta el misterio en torno al Nazi potencia ese ‘viaje’ maravilloso que Jacobo y Wilson empiezan. A ambos la experiencia les abrirá los ojos para enfrentarse a sus miedos y asumir sus errores. El director uruguayo remata con un final enternecedor con ese plano silencioso y largo de la cara de Jacobo tras el equívoco de la puerta. Maravilloso.

Lo mejor: La pareja protagonista formada por Hector Noguera y Néstor Guzzini. Su humor justo y medido sin caer en lo absurdo. Brillantes diálogos.
Lo peor: Algo previsible en algunas escenas.

‘Dos tontos muy tontos’: trilogía en decadencia

[[Crítica de @marckwire21]]
Hace poco más de dos semanas se estrenaba lo nuevo de los hermanos Farrelly, la secuela de su éxito en los años 90, ‘Dumb and Dumber To‘. Protagonizada por la pareja de actores que hizo de aquella cinta un clásico de la comedia en el año 94, Jim Carrey y Jeff Daniels, esta propagación del humor absurdo del que hicieron bandera sus directores con otros títulos también como ‘There’s Something About Mary‘ o ‘Me, Myself & Irene‘, no sólo no está a la altura de trabajos anteriores, sino que infunde un grandioso sentimiento de lástima por todos ellos, actores y directores. El éxito de ‘Dumb & Dumber‘ tras su estreno en 1994 se debió mayormente a su éxito comercial y sobretodo al boca a boca generado por aquellos a los que gustó la película y no paraban de recordar la gran cantidad de escenas y momentos absurdos que acababan de ver. Este tipo de comedia tiene sus detractores pero también una gran masa de fans de todas las edades como se ha podido comprobar con otras grandes cintas cargadas de ese tipo de humor tan concreto y absurdo que el tiempo ha convertido en films de culto como son ya ‘Monty Python and the Holy Grail‘ o ‘Brian´s Life‘ en los años 70, ‘Top Secret‘, ‘Spaceballs‘ o la saga ‘Airplane!‘ en la década de los 80 y las dos partes de ‘Hot Shots‘ a principios de los 90. Los Farrelly junto a Bennett Yellin (tercer guionista) estrenaban tan sólo un año mas tarde que la secuela de ‘Hot Shots‘ su opera prima, ‘Dumb & Dumber‘. 

Jim Carrey venía de su primer exitazo con ‘The Mask‘ en pleno despegue en su carrera y tenía en cartelera otra comedia absurda como era ‘Ace Ventura‘. Daniels por su parte venía de ser el amigo enrollado de Keanu Reeves en ‘Speed‘ y al que aparte de ‘Aracnofobia‘ o ‘Grand Tour: Disaster in Time‘ no se le conocían más que papeles de secundario. Ambos se vieron respaldados por el tremendo éxito comercial de ‘Dumb & Dumber‘ y su repercusión a nivel mundial los consagró como una de las parejas cómicas mas famosas dentro de la comedia, Lloyd y Harry. Raro fue que no se hicieran secuelas en su momento, imagino que Carrey declinaría cualquier oferta para realizarlas dado que su carrera empezaba a consolidarse con mas papeles protagonistas (‘The Truman Show‘, ‘Man on the moon‘) mientras que Daniels ha seguido en papeles secundarios hasta consagrarse en el olimpo de las series con su personaje de Will McAvoy en la producción de HBO, ‘The Newsroom‘.
Antes que la secuela llegó la precuela, lo hizo 7 años después y cuando el humor absurdo ya no gozaba de tanto éxito en el publico. Es más, ya se encargaron de explotarlo al máximo los propios hermanos Farrelly durante toda su carrera y en especial durante la década de los 90 con títulos ‘Vaya par de idiotas‘, ‘There’s Something About Mary‘, ‘Me, Myself & Irene‘ u ‘Osmosis Jones‘. Troy Miller, un veteranisimo productor, guionista y director norteamericano curtido en televisión fue el encargado o mejor dicho, el culpable, de la horrible precuela hecha en 2003. La primera media hora de ‘Jay & Silent Bob strikes back‘ en 2001 es lo mismo que se puede ver en los casi 80 minutos que dura ‘Dumb and Dumberer: When Harry Met Lloyd‘ con muchísima menos gracia y buen gusto. ¿Qué diferencia una copia de escenas a un homenaje? Supongo que el resultado final de las mismas desvía la balanza hacia una opinión u otra. En ‘Dumb and Dumberer: When Harry Met Lloyd‘, Miller demostró que vió la dirigida por los Farrelly y le gustó tanto que no supo encontrar nuevos gags que superaran los mitificados por Carrey y Daniels. Historia made in Disney, infantil a más no poder, sin ese humor gamberro tan característico de su predecesora y con una pareja protagonista pésima. Película enfocada a justificar los carácteres absurdos de sus protagonistas en la cinta noventera. 

Veinte años mas tarde de que New Line Cinema produjera aquella locura escrita por tres amigos, Bobby Farrely, Peter Farrely y Bennett Yellin (guionista de la serie de dibujos) llega su secuela a nuestras pantallas. En esta ocasión los hermanos no participan en el guión, puesto que éste está escrito por Yellin junto a Sean Anders, John Morris y Mike Cerrone (dato a tener en cuenta), pero sí participan en la producción junto a la citada New Line Cinema y Warner Bros con su empresa Cunundrum Entertainment. También regresa la pareja protagonista, Jim Carrey y Jeff Daniels


Innecesaria. Así la definiría. No hay nada salvable en esta reunión de viejos amigos dos décadas después. Si la falta de originalidad y gamberrismo entre otros factores lastraron a la precuela, en esta ‘Dumb and Dumber To‘ lo que ocurre es similar. Una pecaba de corta y esta de excesivamente larga pese a no llegar a los 100 minutos. Esto, en una comedia de este tipo que vive del ritmo y la concatenación de gags absurdos en forma creciente es algo que destroza cualquier atisbo de ser recordada con el tiempo. La repetición de la mayoría de buenos gags llevan a esta secuela a recordar una y otra vez la cinta que originó que esta fuera creada. La nostalgia juegan en contra de ella desde su inicio: mismo argumento prácticamente cambiando unos personajes por otros. 

La aparición de una secuela después de tanto tiempo por enganchar a las nuevas generaciones con este tipo de humor es fallida a todos sus niveles y sus chistes de caca-culo-pedo-pis no provocan risas sino repulsión. Sus protagonistas acusan el paso del tiempo en sus caras por mucho maquillaje que se les ponga. Sus muecas parece forzadas y solo Carrey (al que se le ven las costuras) aguanta el tipo en algunos momentos. Daniels ha olvidado totalmente lo que hizo grande a un personaje como Harry, lo ha olvidado completamente. Una imagen vale mas que mil palabras. Hay un primer plano de Daniels cuando éste imagina como hubiera sido ser padre en el que se puede comprobar de lo que hablo cuando me refiero a que Jeff Daniels ha olvidado como era Harry, su cara totalmente forzada da lástima. 


Nostalgia, añoranza, lástima, uno no para de recordar aquella gran comedia de 1994 cuyos gags tras 20 años siguen sacándome alguna carcajada. Tuve la oportunidad de volver a verla hace escasos días y puedo decir con total seguridad que sigue siendo igual de buena que cuando la vi por primera vez. Ni siquiera el hecho de conocer todos los gags o diálogos absurdos le restan complicidad y humor. Fue la opera prima de unos amigos que coincidieron con el despegue de una de la estrellas cómicas norteamericanas mas reconocidas de las ultimas décadas, algo que no pasa habitualmente. Ahora, tras 20 años, todo, y todos, han cambiado. Quizás los Farrelly debieron darse cuenta cuando estrenaron la nefasta ‘Movie 43‘ pero no, siguieron, y siguieron mal. Una lástima. El reclamo (20 años después) fue bueno pero el sabor del pienso nos ha hecho recordar lo bien que cocinaba la abuela.