NO ESTRENOS: ‘Frozen River’, de Courtney Hunt

[[Crítica de @PauGarcia179]]
Es curioso como el cine ha dado gran cantidad de películas ambientadas en la frontera entre México y Estados Unidos (la excelente ‘The Three Burials of Melquíades Estrada’, por ejemplo), pero son pocas las localizadas en la frontera entre Estados Unidos y Canadá. ‘Frozen River’ es una de ellas. Ópera prima de Courtney Hunt, se llevó el premio a Mejor Película en el Festival de Sundance de 2008 y obtuvo dos nominaciones en los Óscar a Mejor actriz principal (Melissa Leo) y a Guión original. 
El primer plano de ‘Frozen River’ es precisamente la imagen del río helado (río Lawrence) que da nombre al film. A continuación aparecen diversos planos de la frontera entre Estados Unidos y Canadá que nos da pistas sobre la temática de la película: la inmigración y el cruce de la frontera. El sueño americano, la prometida igualdad de oportunidades en la tierra donde todas las personas que se esfuerzan y trabajan duro pueden escalar socialmente hasta llegar a una elevada posición social y económica. Obviamente, al poco de observar la realidad del país norteamericano, todas estas ilusiones se tornan irreales. 
Ray (Melissa Leo) vive modestamente en un pueblo del estado de Nueva York, cerca de la reserva mohawk y de la frontera con Canadá. Un día, su marido, un adicto al juego, desaparece y Ray se ve obligada a cuidar ella sola de sus hijos. Al poco tiempo conoce a Lila (Misty Upham), nativa americana y contrabandista que se dedica a cruzar la frontera con inmigrantes sin papeles. 
La realización y la fotografía parecen encaminadas a pasar desapercibidas, seguramente con el propósito de que el espectador se centre en los personajes, rechazando así cualquier atisbo de esteticismo en la composición de planos o iluminación, más allá de los paisajes inherentemente bellos del río helado. La directora consigue tejer una historia interesante que mantendrá nuestra atención durante buena parte de la película aunque, sorprendentemente, el interés puede ir decreciendo hacia al final, cuando se supone que debe haber un mayor impacto emocional. 
Paradójicamente, el momento más emotivo del film (me refiero al de la pareja pakistaní, para el que haya visto la película) lo protagoniza un personaje que no llega ni a secundario y cuya subtrama (si se puede considerar así) no tiene mayor importancia que una simple anécdota. Después de esta escena, el desenlace que intenta tocar la fibra del espectador (sin evidente manipulación, lo cual es de agradecer) se torna superfluo e insignificante, y acabamos el filme ligeramente decepcionados, pues había muchos elementos que nos anunciaban un gran film pero que después no se ha acabado de materializar. 
El cine ‘indie’ rural, negando el sueño americano 

‘Frozen River’ parece formar parte de una corriente de películas de cine independiente ambientadas en la América rural (como las recomendables ‘Winter’s Bone’ o ‘Shotgun stories’) que de alguna manera niegan o pervierten el sueño americano. Con la primera de las mencionadas también comparte el hecho de ser una película protagonizada y dirigida por mujeres, lo cual lamentablemente cobra relevancia por lo excepcional que resulta la situación en el arte cinematográfico. La negación del sueño americano que comentaba la podemos encontrar resumida en un diálogo entre los dos personajes protagonistas: Lila le cuenta a Ray que los llamados “cabezas de serpiente” pagan para traer inmigrantes sin papeles y éstos, a cambio, tienen que trabajar para ellos con tal de pagar la deuda. Ray le responde, sorprendida: “¿¿Para venir aquí?? No me jodas.” Ray, viviendo modestamente en uno de los países más ricos del planeta, es consciente de la mentira del sueño americano, y por eso no puede creerse el esfuerzo a veces inútil hecho por estas personas. Es una situación no muy diferente a la que podemos encontrar en la migración en Europa. Muchas personas se pasan años viviendo en pésimas condiciones para llegar a Ceuta o Melilla y desde ahí acceder a Europa, pero cuando después llegan a suelo europeo (si consiguen llegar), se dan cuenta de que la situación en el continente europeo no es tan perfecta como parecía.  
En cualquier caso, esa interesante conversación entre Lila y Ray nos da pistas sobre lo que podría haber sido la película: una exploración de las mafias que obligan a trabajar en condiciones pésimas y con trabajos moralmente cuestionables. Lamentablemente, la directora no se detiene a describir esa situación más allá de un par de líneas de diálogo entre las dos protagonistas, y la imagen que nos ofrece de la frontera no es lo suficientemente amplia para que nos podamos hacer una idea de esta atroz realidad. Otro aspecto que se presentaba estimulante pero que no ha acabado de funcionar es el retrato de la comunidad mohawk, de la que solo se solo se explican unas pocas pinceladas sin mayor profundidad, además del hecho de que los personajes mohawks que aparecen son trabajadores del casino o contrabandistas. 
‘Frozen River’ es una aceptable película con una gran interpretación de Melissa Leo que funciona como retrato de una mujer en una situación desesperada de la que surgen amistades improbables; es un film que se deja ver pero que no acaba teniendo suficiente hondura emocional ni presentando un retrato amplio y acertado tanto de la comunidad mohawk como de la situación de la frontera entre Canadá y Estados Unidos.
Título: Frozen River
Director: Courtney Hunt
Guión: Courtney Hunt

Fotografía: Reed Dawson Morano
Año: 2008
Duración: 97  min.
País: Estados Unidos
Productora: Sony Pictures Classics
Reparto: Melissa Leo, Misty Upham, Charlie McDermott, Michael O’Keefe, Mark Boone Junior
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NO ESTRENOS: ‘Blue Valentine’, de la melena a las entradas, del amor al desamor

Título: Blue Valentine
Director: Derek Cianfrance
Guión: Derek Cianfrance, Cami Delavigne, Joey Curtis
Fotografía: Andrij Parekh
Año: 2010
Duración: 114 min.
País: Estados Unidos
Productora: Incentive Filmed Entertainment / Silverwood Films / Hunting Lane Films / Chrysler Corporation / Shade Pictures / Motel Movies / Cottage Industries
Reparto: Ryan Gosling, Michelle Williams, Mike  Vogel, John Doman, Ben Shenkman, Liam Ferguson, Maryann Plunjett, Faith Wladyka, Samii Ryan, Tamara Torres, Carey Westbrook, Eileen Rosen
Blue Valentine es la historia definitiva sobre el nacimiento y la pérdida del amor. Un relato precioso, tremendamente triste y brutalmente cautivador sobre un matrimonio en plena decadencia, que rememora los orígenes de su relación para saber en qué punto todo se empezó a torcer, aunque encontrar el punto exacto sea tarea imposible. El guión, que firma el mismo director, derrocha sensibilidad, y trabaja los dos personajes (el femenino y el masculino) con excesivo tacto y cuidando todos y cada uno de los detalles, con un trato más coherente hacia el desarrollo de acontecimientos encima del personaje de Gosling. Michelle Williams y él demuestran en esta cinta una química en pantalla que hace parecer real el romance que se trata, y una capacidad interpretativa que los remarca como dos grandes actores jóvenes del momento, regalándonos unas actuaciones de sobresaliente.
En el apartado técnico, Blue Valentine también roza la excelencia. Cianfranceacosa a sus personajes, les presiona y les saca todo el jugo con el uso de primeros planos asfixiantes, para resaltar la expresividad máxima de sus ojos y gestos. Mientras, el director de fotografía Andrij Parekh consigue una atmosfera deprimente en el declive de la pareja, creada mediante colores fríos, que da el perfecto matiz a la historia que se está contando, y hace un muy buen uso de la luz y los colores en los flashbacks que muestran el inicio de la relación. El encargado de la música Grizzly Bear, consigue una banda sonora repleta de temas que conjugan a la perfección con la acción del filme.
You always hurt the one you love.

En resumen, Blue Valentine es el inicio perfecto para la carrera de un director que seguro nos va a regalar más de una obra maestra en su, esperemos, larga y prospera carrera.

Vida rural en America según Jeff Nichols, vol. III

Título: Mud
Director: Jeff Nichols
Guión: Jeff Nichols
Fotografía: Adam Stones
Año: 2012
Duración: 130 min.
País: Estados Unidos
Productora: Everest Entertainment / FilmNation Entertainment / Brace Cove Productions
Reparto: Matthew McConaughey, Ty Sheridan, Jacob Lofland, Reese Witherspoon, Sam Shepard, Ray McKinnon, Paul Sparks, Bonnie Sturdivant, Sarah Paulson, Michael Shannon, Joe Don Baker, Stuart Greer
Mud  llegó a la taquilla española con 4 meses de retraso respecto a los Estados Unidos, hecho que no hizo más que producir una especulación y expectación hacia el tercer largometraje de Jeff Nichols que en principio no le hacían mucho bien. El director de “Shotgun Stories” y la increíble “Take Shelter” nos trae un filme sorprendentemente no protagonizado por su actor fetiche Michael Shannon (que tiene un pequeño papel en Mud que se podria considerar como un cameo), sino por Tye Sheridan, joven actor de “The Tree of Life” que se está labrando un futuro en la empresa cinematográfica. Cuenta también con un secundario de lujo: Matthew McConaughey, que desde hace un tiempo parece haber abandonado el rollo comedia romántica de calidad domingo-por-la-tarde para descubrirnos a un actor que se come la pantalla cada vez que aparece.
Además, McConaughey ha trabajado en la próxima película de Martin Scorsese (“The Wolf of Wall Street“, de estreno previsto para fin de año), y en un drama basado en la vida de Ron Woodroof, drogadicto y homófobo diagnosticado de SIDA en 1986 (“Dallas Buyers Club“) del que los críticos americanos se deshacen en elogios.
“He loves her, Neck. He told me.”
En el filme, Mud (McConaughey) es el fugitivo que ha matado a un hombre para proteger a su gran amor, Juniper (Witherspoon), y que se esconde en un pequeño islote del río Mississipi. Allí le van a encontrar Ellis (Sheridan) y su amigo Neckbone (interpretado por el novato Lofland), que decidirán ayudarle a reunirse con Juniper y a escapar con ella para poder estar juntos finalmente.
Esta historia está claramente influenciada por Mark Twain, siendo Mud un tipo de Huckleberry Finn, un cuento sobre la pérdida de inocencia juvenil, sobre la entrada en la adolescencia. Nos la cuenta Jeff Nichols, con su clásica narración de la vida rural en los Estados Unidos en clave indie, de ritmo lento pero increíblemente abosrbente en el que sólo hay que dejarse perder en el Universo de Nichols.
“There are fierce powers at work in the world, boys. Good, evil, poor luck, best luck. As man, we’ve got to take advantage where we can.”
Cabe destacar la brillantísima actuación de Matthew McConaughey, el asentamiento de uno de los mejores niños actores de los Estados Unidos, Tye Sheridan, y una banda sonora en perfecta conjunción con las imágenes.
Como nota negativa, cabe decir que al igual que ocurre en “Take Shelter” hay una pequeña obsesión por parte del director para dar a su historia un “happy end” que, a mi parecer, no conjuga exactamente con el desarrollo de la historia.
Lo mejor: McConaughey sin duda alguna.
Lo peor: el desenlace de la historia.