‘Interstellar’, de Christopher Nolan

[[Crítica de @PaulPorcoRosso]]
Descubrir los misterios del Universo, saltar al interior de un agujero negro, ir más allá de donde ha ido cualquier otro ser humano, explorar páramos de soledad y buscar un planeta habitable para salvar a la humanidad. Pero a la vez sufrir por la gente que se deja atrás en el proceso, el abandono en pos de un bien mayor, lo que se quiere hacer contra lo que se tiene que hacer. Épica y grandilocuencia (música de Hans Zimmer a tope mediante) contra intimidad y familia. La frialdad del raciocinio científico contra el calor de las emociones humanas y íntimas. Estas son las dicotomías que (enmarcadas en un futuro dónde es constante el contraste entre lo viejo y lo nuevo que conviven en perfecta harmonía) presenta Nolan en su última (gran) película, ‘Interstellar‘: ciencia ficción des de la óptica más realista del cine desde ‘Contact‘ (aunque sin su moralina sobre la fe), y antes desde ‘2001: A Space Odyssey‘ (pero sin la frialdad pretendida que imprime Kubrick en una de sus obras maestras), pero con el inigualable sentido del espectáculo visual y la técnica propias del cine de Nolan -el cambio de director de fotografía de Pfister a van Hoytema es imperceptible-, uno de los únicos directores del cine actual que son apuestas seguras en cuanto a entretenimiento absoluto (y casi seguras en cuanto a disfrute intelectual).
Cómo ha cambiado la carrera de Nolan, que empezó con dos historias sesudas (ambas de introspección mental del protagonista) y sin avisar se pasó a la pirotecnia sonora y visual (con enormes resultados), poniendo su magnífico savoir-faire al servicio del espectáculo y el disfrute del espectador. ‘Interstellar‘ es la culminación de este gran Nolan, un Nolan que sólo le debe a él mismo, a sus riesgos y a sus ambiciones, la grandeza de esta space opera a la vez íntima y epopéyica, deudora de la gran ciencia ficción de la historia del cine. Lo único que flojea (un mínimo casi imperceptible y que destaco a título totalmente personal) son ciertos elementos algo tópicos del guión en lo referente al drama familiar de un imponente McConaughey.
Igual no se puede hablar de ‘Interstellar‘ como una película innovadora (curiosamente, adjetivo que va acompañado de casi todas -sino todas- las películas anteriores de Nolan) dentro de su género, pero es el encuentro entre el drama familiar del cine de Spielberg, la ciencia ficción reflexiva de Kubrick, y el discurso científico de Carl Sagan: uno de los títulos imperdibles del año. ¿Perfecta? No. ¿Brillante, intensa y fantástica? Lo afirmo sin duda alguna. Casi tres horas de cine puro que pasan en un suspiro: la mejor película del británico desde ‘Insomnia‘. 
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‘Coherence’, de James Ward Byrkit

[[Crítica de @marckwire21]]
El norteamericano James Ward Byrkit dirige con gran eficacia y elegancia su opera prima, ‘Coherence‘. Se trata de un ciencia ficción de tinte clásico y drama light de fondo, que sin efectos especiales consigue embaucar al espectador desde los primeros minutos hasta su colosal final. Estrenada a finales de septiembre de 2013 en el Austin Fantastic Festival y un mes más tarde el festival de Sitges, por fin llega a las grandes pantallas tras casi medio año largo después. Más vale tarde que nunca: estamos ante de uno de los aciertos de la ciencia-ficción vista en cines en los últimos años. Pocas veces una cinta de este género suele dejar tan buen sabor de boca en términos generales como ocurre aquí en ‘Coherence‘ donde el planteamiento más simple consigue volverse una espiral sin fin en la mente del espectador.
Byrkit trabajó antes en el guión de ‘Rango‘, y posteriormente en el videojuego del film, además de ser director de tres cortometrajes. No es nuevo en el mundo del cine, pero tampoco se puede decir que tenga una extensa carrera y poder firmar un film como ‘Coherence‘ en su primer salto al vacío lo hace entrar en todas las listas de directores a seguir. Como podemos saber gracias a la entrevista que Ryan Lattanzio le hizo para la web IndieWire (en inglés) podréis conocer algunos detalles más de esta magnífica opera prima. Muchas de las situaciones que se viven se sienten tan reales precisamente porque los actores recibían su parte del guión a diario sin conocer ningún detalle más ni de sus compañeros de escena ni de lo que ocurriría más adelante, y no solo esto sino que algunos de los elementos exteriores que ocurren eran desconocidos para los actores. Incluso llego a llamar al timbre un pizzero a domicilio en mitad del rodaje.
En esta enigmática película, un cometa sobrevuela la tierra la noche en que 4 parejas disfrutan de una cena en casa de una de ellas. Al poco rato comprobaran que sus teléfonos móviles no solo han dejado de funcionar sino que están literalmente rotos. A partir de ese momento empezarán una serie de sucesos a cual más extraño y misterioso, consiguiendo que la máquina de teorías mentales que cada espectador posee arranque su producción en masa exprimiendo todas las variables posibles ante lo que está ocurriendo delante de sus propios ojos. Sin respiro, sin pausa y sin tiempo para pensar más que lo justo en cada teoría y pudiendo al final respirar tranquilo y sentirse preparado para desconectar la máquina. 90 minutos llenos de magia, llenos de pura ciencia-ficción clásica. El casting lo forman un par de actores conocidos como Nicholas Brendon, Xander en la mítica ‘Buffy‘ y Maury Sterling, Max en ‘Homeland‘, y junto a ellos showrunners de segunda fila como Emily Baldoni, la belleza de ojos intensos que protagoniza la película y Elizabeth Gracen. También cuenta con otros actores menos experimentados como Lauren Maher, Alex Manugian, Hugo Armstrong y Lorene Scafaria. En total ocho actores, ocho personajes que son los únicos que veremos en pantalla.



El filme se sirve de la (ahora) famosa paradoja del gato de Schrödinger, usada para explicar la mecánica cuántica -un gato encerrado en una caja junto a un matraz fácilmente rompible está a la vez vivo y muerto en ramas distintas del universo que no interactúan entre sí debido a la decoherencia cuántica-, 
para hacer avanzar una trama de la que no se puede contar mucho porque estropearía el clímax y las diversas escenas clave que existen en ella. Si diré que es un film de matices en personajes, de detalles en la producción y un guión lleno de frases y actitudes tan extrañas en algunos momentos que solo se harán totalmente entendibles al final. Puede sonar trillado y complicado pero no lo es, Byrkit no sólo dirige perfectamente esta atrevida proposición, sino que también cuida al detalle el guión y eso se nota. La incoherencia de los personajes ante las situaciones que les toca vivir y mostrado como lo muestra su director, cámara en mano todo el tiempo y viviendo los momentos de tensión como si de otro personaje más se tratara son imprescindibles para meter al espectador dentro de la película. Los sucesos se desatan y la incoherencia de algunos de los personajes también. Para nuestra suerte nos podemos agarrar a Em (la chica rubia protagonista de ojos intensos que cité antes), es el mástil al que nos sujetamos y nos atamos con cuerdas cuando vienen curvas pero… incluso ella tendrá sus momentos incoherentes, ojo a eso. Hay escenas que deben convertir a este film en uno de culto desde ya como el cruce en la carretera con “los otros”, la escena en que Em se encuentra con quien se encuentra cuando salen todos al coche, todo el final previo desde que Em “abre los ojos” y busca en la ruleta del destino un “hogar” adecuado y como no, ese desenlace tan sutilmente Hitchcock. Brillante. Realmente estamos ante una delicia de película, disfrutable 100% y apasionante, que soporta varios visionados posteriores en los que descubrir muchos más detalles, y que -por suerte o por desgracia- no llega a la hora y media. Un placer.

RETROSPECTIVA Ridley Scott: ‘Legend’

[[Crítica de @PaulPorcoRosso]]
Filme de aventuras ligero (y blando) demasiado infantil para resultar (como ‘The Lord of the Rings‘) plenamente satisfactorio para los adultos, y demasiado tenebrosa para contentar a los niños que busquen saciar la sed de aventuras fantásticas que les autoimpone una mente inherentemente creativa. A este “terreno entre dos tierras” al que pertenece la película tampoco ayuda el jovencísimo Tom Cruise en el papel protagónico del filme: su verdura interpretativa aunada con una edad entre el caballero andante -guerrero clásico de la espada y brujería- y el Atreyu de Neverendig Story -protagonista que busca la identificación del público infantil en detrimento de la violencia- le hacen una elección más que reprochable, y generan en el espectador reflexivo el cuestionarse “¿cuáles debieron ser las otras opciones de casting?“. No tengo la respuesta a la pregunta, pero me aventuro a suponer que no fue el mejor momento de los directores de casting de Scotto del propio Scott, que luego sí acertaron de lleno al contar con Tim Curry (y un estupendo maquillaje) para el papel antagónico.
Tampoco es que la culpa de que ‘Legend‘ no sea más que un ligero filme de aventuras recaiga sólo en Tom Cruise y Scott al permitir que le eligieran. El guión (frío y confuso), de simpleza manifiesta, no resulta suficientemente épico o violento como para ser memorable, y los personajes que por él deambulan son más bien planos y tópicos (princesa preciosa en apuros/malo malísimo/bueno buenísimo). Pero lo que nunca, nunca podremos reprocharle a ‘Legend‘ (el verdadero triunfo de la película) es su imponente imaginario, y una factura técnica impecable. Ridley Scott sigue haciendo gala de su capacidad para crear atmósferas de una apabullante fuerza visual -los planos perfectos se suceden en lo que es un alarde de Alex Thompson al mando de la dirección de fotografía de la película-, una belleza estilística que no casa con la calidad del guión, más acorde con filmes de segunda categoría.

Legend‘ (no nos vamos a engañar ni a machacar gratuitamente la película) funciona correctamente como cuento de hadas para conciliar el sueño (una princesa cae en manos del Mal, y es salvada por un héroe improvisado que sólo podía soñar en grandes hazañas, nunca ser el protagonista de las mismas), y sus escapes cómicos y uso del imaginario habitual de Tierra Media (duendes, magos, demonios, espadachines y bosques encantados -bucólicas evocaciones de remansos de paz mágicos y misteriosos-) se dan cita en una cinta de aventuras que tiene una calidad fílmica manifiestamente inferior a los grandes filmes de Scott, pero sigue siendo un logro visual digno de ser visto. Eso sí, una tarde de verano.

Lo mejor: imaginario, composición de planos. Incluso, la actuación de Tim Curry.
Lo peor: guión, casting y la actuación de Tom Cruise.

RETROSPECTIVA Ridley Scott: ‘Blade Runner’

[[Crítica de @PauGarcia179]]
Hay películas que son consideradas por todo el mundo como obras maestras; te construyes grandes expectativas y cuando la ves, te sorprenden las alabanzas y reniegas de su discutible condición de Obra Maestra, así en mayúsculas. Es mi caso con Blade Runner, que junto con The Deer Hunter y La Dolce Vita, forman mi particular tríptico de blasfemias cinematográficas, películas aparentemente grandiosas que, siempre amparándome en la subjetividad cinéfila, considero sobrevaloradas.

A principios de siglo XXl, la Tyrell Corporation ha construido un robot llamado Nexus 6, comúnmente conocidos como replicantes, que son más ágiles y fuertes que los humanos y al menos tan inteligentes como los ingenieros genéticos que los crearon. Son usados como esclavos guerreros en las luchas de las colonias exteriores. Un día, un grupo de replicantes se rebela y se procede a su destierro de la Tierra. La policía tiene permiso para ejecutar a los replicantes que queden en la Tierra, acción a la que no se llamaba  ejecución, sino retiro.

Como decía, las expectativas estaban por las nubes, y todos sabemos que nada bueno puede salir de esto. Visionar lo que casi todo el mundo considera una obra maestra te condiciona. Al final, en algún caso tus expectativas serán igualadas por tus impresiones finales, en contadísimos casos superarán tus expectativas, y en el mayor de los casos, tus ojos no verán la obra maestra que todos se empeñan en ver. La película, esto es indiscutible, es lenta. Mi inadmisible ignorancia me hizo creer que estaba delante una película de acción con un trasfondo filosófico y reflexivo. Al final había contadas escenas de acción (bien servidas por el señor Scott, todo hay que decirlo) y la reflexión, siempre desde mi humilde opinión, era más bien escasa. Pero lo que es innegable es su completa falta de ritmo, llegando a veces a lo soporífero.


La explicación del principio nos pone en antecedentes para entender toda la película, intuimos que habrá un conflicto moral, y al final, efectivamente, lo hay. Los humanos, desde siempre seres hipócritas, usan a los robots como esclavos para poder vivir en colonias fuera de la Tierra, porque obviamente, la avaricia humana, a estas alturas, ha hecho inviable una vida digna para todos en nuestro planeta de origen. Un detalle interesante que sí me gustaría destacar es la analogía del sueño americano con la aventura interplanetaria. La oportunidad de vivir una vida nueva en otro planeta.se intuye igual de falsa e inviable que el ‘american way of life’. 

La policía de ‘Blade Runner’ es en realidad un grupo de mercenarios, y el personaje de Harrison Ford, uno de sus más estimables ejecutores. Aquí vendría el momento de alabar la ambigüedad de si el personaje es o no un replicante, y lo diría si en algún momento me llegara a importar el personaje. La historia es muy sencilla: un policía tiene que cargarse a cuatro replicantes y se enamora –no sabemos cómo- de otra de las replicantes. Aunque podría dar para un mediometraje, Ridley Scott dilata el metraje mostrándonos una sociedad –y una ciudad- deprimente, decadente, sórdida y a veces artificialmente oscura, que en realidad, se presenta como uno de los elementos más interesantes de la cinta. Con esa ambientación futurista también consigue crear cierta atmósfera, aunque en general provoca más bostezos que fascinación. Sí que hay, justo es reconocerlo, planos de una gran belleza, pero se pierden como “lágrimas entre la lluvia”.

De esta película prácticamente solo sabía que salía Harrison Ford y que había un gran discurso final, y como con las expectativas generales de la cinta, también me ha defraudado. No es un mal discurso, no es horroroso, pero me esperaba muchísimo más. Blade Runner es una cinta importante para entender la ciencia ficción en el cine que en su momento debió de impresionar a críticos y espectadores, pero que a mí me parece una obra muy sobrevalorada con graves problemas de ritmo, menos reflexiva de lo que aparenta y con unos personajes bastante desdibujados con los que nunca se llega a empatizar.

Título: Blade Runner
Director: Ridley Scott
Guión: David Webb Peoples, Hampton Fancher 
Fotografía: Jordan Cronenweth
Año: 1982
Duración: 112 min.
País: Estados Unidos
Productora: Warner Bros. Pictures
Reparto: Harrison Ford, Rugter Hauer, Sean Young, Daryl Hannah, Edward James Olmos, Joana Cassidy, Brion James

RETROSPECTIVA Ridley Scott: Alien

[[Crítica de @PauGarcia179]]
Después de debutar con The Duellists, Ridley Scott, haciendo gala de una admirable ambición, se embarcaba en el monumental proyecto que acabaría convirtiéndose en una obra maestra de la ciencia-ficción: Alien. Scott, que como nos explicaba @PaulPorcoRosso en su crítica de The Duellists, proviene del mundo de la publicidad (con 2000 anuncios a sus espaldas, según el propio director), consiguió defender su visión a la vez que respetaba el gran guión perpetrado por Dan O’Bannon. A diferencia de David Fincher, que debutó con la segunda secuela de la saga, el responsable de Gladiator no tuvo problemas en rodar otra portentosa película después de su aventura espacial, Blade Runner, mientras que el por aquel entonces joven Fincher declaró, a causa de su mala experiencia con su ópera prima, que no volvería a rodar una película en su vida. Afortunadamente tres años más tarde se tragaría sus palabras filmando la imprescindible Seven
La nave comercial de nombre Nostromo prepara su viaje para volver a casa. Sin embargo, el ordenador central detecta una extraña transmisión de una forma de vida desconocida procedente de un planeta inexplorado, así que los tripulantes del Nostromo se dirigen al planeta para investigar el origen de la transmisión. 
Durante los primeros 45 minutos de Alien, no hay terror, ni sustos ni alienígenas. Ridley Scott filma con paciencia la cotidianidad de la nave, logrando describir un ambiente y unos personajes verosímiles con los que podamos empatizar. En ese sentido, la discusión de las primas por parte de Parker y Brett (los dos ingenieros) resulta paradigmática de esa cotidianidad que guionista y director recrean magistralmente. El realismo conseguido en los primeros minutos resulta clave, no solo para una mayor identificación con los personajes, sino para crear un mayor suspense en el espectador con esa espera hasta la aparición del monstruo. Después de media hora sin señales de monstruos o aliens, el espectador puede relajarse en su sillón o en la butaca del cine hasta que, inexorablemente, el monstruo aparezca y los nervios afloren. 
Sin embargo, cuando la nave aterriza en el planeta y tres de los tripulantes salen a investigar, descubriendo los restos de una civilización aparentemente extinguida, volvemos a predisponernos ante la más que probable aparición del monstruo. Y finalmente el monstruo aparece, y nos preparamos mentalmente para ese viaje terrorífico a bordo del Nostromo. Antes de que se presente en su más conocida y terrible forma avanzada, parece que las cosas se arreglan. Kane (John Hurt) se encuentra mejor y pueden disfrutar todos juntos de una agradable comida volviendo a la confortable cotidianidad… o más bien no. Es entonces cuando tiene lugar una de las escenas más memorables de la película, de la ciencia ficción y de la historia del cine, que todos –seamos más o menos cinéfilos- hemos visto muchas veces y que se ha convertido, sin duda alguna, en un una de las imágenes más icónicas del Séptimo Arte.
A partir de ahí, no hay marcha atrás. La ilusoria cotidianidad se ha ido para siempre, y el octavo pasajero ha venido para quedarse. Se acabó la calma, y empieza el verdadero terror. A pesar de las pocas posibilidades de éxito, los tripulantes se convencen de la viabilidad de eliminar al peligroso alienígena, aunque nosotros nunca lo acabamos de tener claro. Y finalmente se presenta, el terrible e implacable alien en su forma avanzada que hiela tanto los corazones de los personajes como los nuestros, y secretamente nos congratulamos de nuestra suerte por estar en el confortable sofá (o en no la menos cómoda butaca de cine) y no en esa terrible pesadilla espacial. Un alien diseñado genialmente por H.R. Giger, fallecido en mayo de este año, y que se erigió como una de las claves del éxito de la película, pues tiene gran parte de culpa del terror que provoca esa espantosa criatura. 
Alien es una obra maestra de la ciencia ficción y del terror, con un suspense terriblemente bien conseguido y con unas grandes interpretaciones reforzadas por esa cotidianidad inicial que ayuda a dar vida y realismo a los personajes que luego se enfrentarán, inevitablemente, a ese alien diseñado por H.R. Giger y llevado a la gran pantalla magistralmente por Ridley Scott

Título: Alien

Director: Ridley Scott
Fotografía: Dereck Vanlint & Denys Ayling
Guión: Dan O’Bannon
Año: 1979
Duración: 116 min.
País: Estados Unidos
Productora: 20th Century Fox / Brandywine Productions
Reparto: Sigourney Weaver, John Hurt, Yaphet Kotto, Tom Skerritt, Veronica Cartwright, Harry Dean Stanton, Ian Holm

¿Puede una película de sci-fi y acción absurda contener revelaciones filosóficas?



[[Crítica de @PaulPorcoRosso]]

Estimado lector, vamos a jugar a un juego.
Imagina una película fruto de la mezcla entre 2001: A Space Odissey, The Tree of Lifey la serie Secretos del Universo con Morgan Freeman. Luces y colores en frente de la cara de Keir Dullea, mientras escudriñamos el origen del Universo, la Tierra, la vida y la humanidad a modo documental con la voz en off de Morgan Freeman. Ahora, imagina que esta mezcla se convierte en una película de acción. Con coches chocando, muchos tiroteos, persecuciones. Y ambientada medio en Taipei y medio en París. El director va a ser Luc Besson, así que sustituye al protagonista masculino, Keir Dullea, por una mujer que, además de ser un bellezón contemporáneo, sea buena actriz. Pongamos, Scarlett Johansson. Y ahora súmale al cocktail bizarro que estás elaborando en tu mente la droga de Limitless, pero que en vez de hacer a Scarlettmás inteligente (que también) le dé unos súper-poderes tipo X-Men o los de Neo en Matrix. ¿Lo tienes? Bien. Pues eso es resumido en unas pocas líneas Lucy. Una locura desmesurada que no debería funcionar bajo ningún concepto, pero que por suerte funciona maravillosamente.
La película viaja de los albores de la humanidad a Taiwán, y luego a París, donde el profesor Norman (Morgan Freeman) da una conferencia sobre la evolución, el cerebro y los seres humanos, elucubrando con futuro-ficción qué ocurriría si alguien pudiera usar más del 10% de su cerebro. Mientras, en Taipei, Lucy (Scarlett Johansson), una estudiante americana asentada allí, se ve envuelta en una red de tráfico de drogas bajo el comando del Sr. Jang (Choi Min-sik). Es forzada a convertirse en una mula, transportando una sustancia sintética extremadamente peligrosa llamada CPH4 que le han puesto en el estómago mediante una operación quirúrgica. Cuando la bolsa de droga se rompe, Lucy no sólo sobrevive la sobredosis, sino que la droga consigue que cada vez use un porcentaje más elevado de su cerebro.
Las películas fantásticas y de acción con protagonista femenina nunca han cuajado en taquilla, y más bien el espectador tiende a rehuir de ellas, tras las malas experiencias que le han aportado en el cine. Hablo de Aeon Flux, Underworld, Lara Croft, Resident Evil o Catwoman. Muchos lo han intentado por activa y por pasiva, pero el único que ha conseguido hacerse un hueco contando eminentemente con heroínas de acción en su cine es el director francés Luc Besson. Él es el principal importador de heroínas de cine que valen la pena, personajes duros y luchadores, y ante todo (y perdón por la expresión) molones de la ostia. No en vano todos caímos prendados de las peripecias de Leelo (esa Mila Jovovich de pelo naranja y poco ropaje) en The Fifth Element, vimos claro que lo mejor de Malavita(aparte de De Niro haciendo de gánster otra vez) era el personaje de Dianna Agron, y que Nikita y Mathilda son dos niñas de mucho cuidado. ¡Si es que incluso intentó una versión de Juana de Arco! No sé cómo lo hará, pero el caso es que los personajes femeninos de Besson, por H o por B, siempre son interesantes y simpáticos: cosas de su cine. Zach Snyder tiene apego por los abdominales marcados, Michael Bay por las mozas que enseñan pechuga y el ejército, Wes Andersonpor los travelling laterales y los colores pastel, y Luc Besson por las mujeres cañeras. Pero fuera coñas: el parisino ha hecho tanto por los personajes femeninos de acción y fantasía como Lars von Trier con los de drama. Y eso es una verdad como un templo.
Esa mezcla de homenajes a películas de ciencia ficción de Hollywood de la que hablaba al principio, forma un collage perfecto de referencias cinéfilas en el que perderse y disfrutar y no acabar irritado por ver en la película una burda copia. En la fina línea que separa la copia del homenaje, Besson se mantiene al filo: así trata de localizar la posición actual de la humanidad dentro del Universo, y se anticipa a la siguiente fase de la evolución humana (como hacen Malicky Kubrick en sus respectivas obras), y mientras Lucy se reconfigura en todos los ordenadores, smartphones y televisores del mundo, no podemos dejar de pensar que esto es más o menos lo que Trascendence querría haber sido pero por desgracia no pudo. Paradójicamente, con todas las referencias del film (supongo que buscadas) que podrían convertirlo en una amalgama del orden de Oblivion, y después de los fracasos con el drama The Lady y su aventura sin alma en el mundo de la animación con Arthur y los minimoys, esta es la pieza fílmica de Besson más enérgica desde que Bruce Willis salvara a Milla Jovovich (otro ser humano perfecto, o más bien hecho perfecto) en su cinta mítica de ciencia ficción distópica. La potencia de la fotografía de Thierry Arbogast jugando con el contraste de colores, escenas de impremeditado humor negro y la potente selección musical maquinera se combinan en algo que es, sin lugar a dudas, un trabajo de Besson.
Es justo remarcar las actuaciones de un Morgan Freemancon el piloto automático de su serie documental sobre el Universo y de un villano sobriamente interpretado por el magnífico actor coreano Choi Min-sik (al que espero que se le den más papeles en películas occidentales), y sobre todo, la de Scarlett Johansson en el papel más que complicado de comunicar sus observaciones, reacciones y epifanías morales con una falta de expresividad que se incrementa al mismo ritmo que su capacidad cerebral. Vemos perfectamente el cambio de la Lucy-humana a la Lucy-en-el-siguiente-peldaño-evolutivo a la perfección: su registro plano en los últimos minutos de película contrasta de forma brutal con la americana fiestera de los primeros. Y eso, es mérito de la actriz.
Y habiendo dicho todo esto, Besson combina a la perfección las escenas de persecución y tiroteos con monólogos de Lucy sobre las cuestiones biológicas y filosóficas que el filme plantea sobre la brevedad y belleza de cada momento, el antropocentrismo de la humanidad, y el tiempo como unidad única de todas las cosas. Sólo un ser eterno (como en el que ella se convierte) es capaz de descubrir las maravillas del Universo y sacar la venda de los ojos de los seres humanos. 

Ir buscando en Lucy una película definitiva es equivocarse tremendamente de sala, de película y de director, pero sí que es muchas cosas a la vez: una película de verano con acción y superhéroes fruto de la mente esteta del autor francés (por lo tanto, casi tan raro como un perro verde), el enésimo personaje femenino molón de su cine, un guilty pleasure pulp con bastante CGI, y un excesivo pasatiempo cuyos 85 minutos pasan como un rayo. Y si aún después de leerme no cree, estimado lector, que Lucypueda ser un genial entretenimiento fruto de una mente privilegiada, piense un momento: el hombre que ha hecho tanto por la carrera de Milla Jovovich y Jean Renono puede estar equivocado.
Lo mejor: la fotografía, la dirección de Besson, y las actuaciones de los tres personajes principales (Choi Min-sik, Scarlett Johansson, y Morgan Freeman).
Lo peor: en cuanto al guión, en ningún momento hay sensación de peligro real hacia Lucy, pues es un personaje prácticamente indestructible.

Crítica original en Pandora Magazine

Título: Lucy

Director: Luc Besson
Guión: Luc Besson
Fotografía: Thierry Arbogast
Año: 2014
Duración: 90 min.
País: Francia
Productora: Universal Pictures / EuropaCorp / TF1 Films Production
Reparto: Scarlett Johansson, Morgan Freeman, Choi Min-sik, Amr Waked, Pierre Poirot, Yvonne Gradelet, Jan Oliver Schroeder, Julian Rhind-Tutt

La película de vampiros de Jim Jarmusch

Título: Only Lovers Left Alive
Director: Jim Jarmusch
Guión: Jim Jarmusch
Fotografía: Yorick Le Saux
Año: 2013
Duración: 123 min.
País: Estados Unidos
Productora: Recorded Picture Company / Pandora Films / Faliro House Productions
Reparto: Tilda Swinton, Tom Hiddleston, Mia Wasikowska, John Hurt, Anton Yelchin, Slimane Dazi, Jeffrey Wright
Crítica de @PaulPorcoRosso
¾     Un día va a ser famosa.
¾     Espero que no, es demasiado buena para ello.
Only Lovers Left Alive” no es una película para todos los públicos, para nada. Pero visto su director, tampoco es nada sorprendente: Jim Jarmusch es el cineasta americano independiente por excelencia, y su cine, excéntrico y tremendamente personal, se caracteriza por básicamente dos puntos. El primero, es su huída de las estructuras narrativas convencionales de Hollywood, y el segundo es la confección de guiones (que pueden ser más o menos buenos) donde la historia no es tan importante como la conexión entre sus personajes, que vagan de un sitio para otro sin dejar claro al espectador porqué lo hacen. Así que una película de vampiros en la que él dirige y escribe el guión es cuanto menos una experiencia interesante.
Un vampiro y músico llamado Adam (Tom Hiddleston) habita en la oscuridad de su caserón de dos pisos en un suburbio de la ciudad de Detroit. Duerme de día y compone música y experimenta de noche, y se encuentra en un estado de profunda depresión hasta el punto de pensar en el suicidio. Su amada esposa, Eve (Tilda Swinton) es lo opuesto: vitalista, amante de la cultura, observadora del idílico modo de vida de Tánger, donde reside con un enigmático vampiro escritor amigo suyo. Que Adam y Eve se encuentren será la única forma de salvar a Adam de su espiral de desesperación.
La vuelta de tuerca al subgénero que da Jarmusches hacia la integración de los vampiros al mundo moderno, y la visión del mundo des de los ojos de estos seres. Gentes solitarias, incomprendidas y con una extraña modernidad que han vivido varias vidas y aman tanto el planeta que desprecian a la mayoría de humanos (a los que ellos llaman zombis) por el mal trato que éstos hacen del que es su hogar. Desprecian su incomprensión hacia el mundo cultural y hacia la Historia. Y desprecian a una sociedad que está podrida, igual de podrida que la humanidad en sí misma. Las drogas, las enfermedades fruto del maltrato al medio habiente, el efecto invernadero. Constantes maltratos al mundo que les rodea que es la única cosa por la que existen. Sólo su mutua compañía les salva de la tristeza mayúscula que les provoca la vida humana.
Estos eruditos personajes, vampiros coolbrillantemente interpretados por Hiddlestony Swinton, narran sus experiencias vitales como cronistas que han conocido más de lo que haría un ser humano en diez vidas. Sus relatos, a veces amargos y nostálgicos y otras veces contados des de la angustia más profunda, ofrecen una visión deprimente de una ciudad de Detroit antes florida y rimbombante, y ahora en el olvido más absoluto y doloroso. El uso de la música es primordial en “Only lovers left alive“, es un pequeño oasis de serenidad y belleza en un mundo sórdido y profundamente dramático. Un pequeño respiro del mundo para espectador y personajes: melancolía en un pentagrama que combina con las tinieblas de una Detroit oscura y deprimente perfectamente retratada por Yorick Le Saux.
Por la película transitarán, aparte de Adam y Eve, personajes que intentarán romper el equilibrio que consiguen entre ellos dos (la hermana de Eve, Ava), humanos (o zombis) que usarán para conseguir alimento y caprichos materiales varios, e incluso un sabio vampiro escritor de las novelas de Shakespeare (Kit, el amigo de Eve en Tánger). Todos ellos desaprovechados. Pero es que lo importante en “Only lovers…” es el amor que se profesan Adam y Eve, que soporta el erosivo paso del tiempo y convierte sus existencias en algo más sobrellevable.
Dirán algunos que “Only lovers left alive es la película más pretenciosa sobre vampirismo hipster hecha por el cineasta más hipster, una obra pedante en contra de lo mainstream o el esnobismo hecho película. Pero para mí, es un poema musical tremendamente melancólico. Igual es que soy algo hipster, también.
Lo mejor: dirección, guión y las geniales interpretaciones de Hiddleston y Swinton.
Lo peor: su ritmo lento por momentos soporífero, y los desaprovechados personajes de John Hurty Mia Wasikowska.