Fiesta del Cine 2014 #1 – Les Garçons et Guillaume, à table!

Título: Les Garçons et Guillaume, à table!
Director: Guillaume Gallienne
Guión: Guillaume Gallienne (basado en su obra de teatro)
Fotografía: Glyn Speeckaert
Año: 2013
Duración: 85 min.
País: Francia
Productora: Coproducción Francia-Bélgica; Gaumont / LGM Films / Rectangle Productions / Banque Postale Image 4 / Canal+ / Ciné
Reparto: Guillaume Gallienne, Françoise Fabian, Yves Jaques, André Marcon, Diane Kruger, Nanou Garcia, Yvon Back, Pierre Derenne, Catherine Salviat, Reda Kateb
La obra de teatro en que se basa el filme de Guillaume Gallienne se estrenó en 2008 en el Théâtre de l’Ouest Parisien. El texto, autobiográfico, escrito e interpretado por el mismo Guillaume, ganó el premio Molières de teatro (una suerte de Premios Tony a la francesa) el año 2010, y este año pasado, que decidió llevarla a gran pantalla, fue la gran triunfadora en los premios de cine francés, arrebatándole a La vie d’Adèle, al Polanski de La Venus a la forrure, y a la aclamada L’inconnu du lac la estatuilla a la mejor película francesa de 2013.
A caballo entre el drama y la comedia, el filme de Galliennerelata las peripecias desde su edad más temprana (entiendo que empieza el filme que Guillaume no tiene ni 20 años) hasta la edad adulta. Durante el crecimiento del personaje y su desarrollo intelectual, el filme intenta comprender (tirando de tópico en algunas ocasiones) la identidad sexual de Guillaume, compleja y con la confusión propia de un adolescente. Pero, como todo en esta película, se trata des del amor y el respeto: el amor y el respeto de aquel que lo ha vivido en sus propias carnes, la ternura del hombre que mira para atrás y ve al chaval que una vez fue, aquel que puede ver en el pasado trágico la comedia simpática.
¡Y olé!
Guillaume, pero, habla de la necesidad de labrarse un camino propio, y la dificultad de dicha empresa, más difícil aún cuando la sociedad y la familia te llenan de etiquetas, como si fueran capaces de comprender lo que eres, piensas o sientes solo con mirarte, o a veces, sin haberte mirado. El cómico, nacido en el seno de una familia burguesa del corazón de Francia, interpreta durante toda la película el papel principal (insisto, autobiográfico) y el de su madre, y cumple ambos papeles a la perfección.
Les Garçons es, además, un filme eminentemente multicultural, pues la vida lleva a Guillaume a pasar un verano entero en España (en una ciudad limítrofe con Gibraltar), a un internado en Inglaterra, y a un balneario en Baviera: en todas las localizaciones, la comedia se fabrica a costa de la diferencia cultural, los juegos con el lenguaje, y, en última instancia, de humor físico. En ninguno de los casos, pero, se enfocan estas diferencias desde el desprecio o la crítica, sino des del amor y el cariño de aquel que ha vivido esa diversidad y ha saboreado el dulce néctar de la variedad en toda sociedad humana.
Fräulein, tráteme con cuidado…
Entre sonoras carcajadas, chascarrillos afrancesados y viajes de autoconocimiento, pero, se esconde un mensaje de amor a las mujeres, y más concretamente a las madres: las únicas mujeres a las que se ama inherentemente y durante toda la vida. Por desgracia, al final, Monsieur Gallienne se sobreexplica y se lo da todo masticado al espectador, tratándolo un poco como un necio sin capacidad de reflexión.
Lo mejor: la actuación de Gallienne, su capacidad cómica, un guión magnífico.
Lo peor: la sobreexplicación final del filme trata un poco como  tonto al espectador.

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‘Captain Phillips’, Greengrass,y el renacimiento de Hanks

Título: Captain Phillips (Capitán Phillips)
Director: Paul Greengrass
Guión: Billy Ray (adaptado del libro de Richard Phillips y Stephan Talty)
Fotografía: Barry Ackroyd
Año: 2013
Duración: 135 min.
País: Estados Unidos
Productora: Michael De Luca Productions / Scott Rudin Productions / Trigger Street Productions
Reparto: Tom Hanks, Barkhan Abdi, Mahat M. Ali, Barkhad Abdirahman, Faysal Ahmed, Michael Chernus, Catherine Keener, David Warshofsky, Corey Johnson, Chris Mulkey, Yul Vazquez, Max Martini, Omar Berdouni, Mohamed Ali
Tenía que llegar Paul Greengrass, el realizador británico de docucine, para adaptar el desarrollo del secuestro real de un barco carguero por parte de unos piratas somalíes. Como ya es típico, rehúye de sentimentalismos y drama familiar, y se centra en los hechos y el desarrollo de una trama interesante, contando en este filme con la increíble presencia de Tom Hanks.
En marzo de 2009 se encontraron en el cuerno de África dos grupos de personas de mundos muy diferentes en una situación límite. Por una parte, los marineros tripulantes del carguero Maersk Alabama, liderados por el capitán Richard Phillips (Tom Hanks), un hombre tranquilo y sencillo, preocupado por entregar la carga a tiempo y volver a casa a encauzar su situación familiar, y por la otra, un grupo de pescadores somalíes empujados a convertirse en piratas por un señor de la guerra que les pone un fusil de asalto en las manos, y aunque inexpertos, les obliga a intentar un abordaje suicida por conseguir un botín del que no podrán disfrutar un solo centavo. Es pues, Capitán Phillips, la odisea real del hombre que da el nombre a la película, que fue secuestrado por dichos piratas, y rescatado por parte del gobierno de los Estados Unidos.


Captain Phillips impresiona, hasta nos mantiene en una alta tensión en ciertos momentos del largo y algo pesado metraje que acusa de una brutal falta de ritmo en la segunda parte del filme: los enfrentamientos entre capitán y pirata somalí se suceden de forma algo repetitiva, y hace que (como mínimo un servidor) pierda todo interés. Esta segunda parte, además, culmina en un rescate americanizado algo petulante, pero, no voy a mentir, resultón. Además, y por si todo esto no fuera poco, la dirección de Greengrasses excesivamente nerviosa e inquieta culpa de una cámara en mano que sólo consigue el mareo típico de un grumete de agua dulce en su primera misión al alta mar.
Captain Phillips, eso sí, tiene tres puntos a favor que la pasan de película mediocre a interesante espectáculo. Primero el elenco, con el descubrimiento de Barkhad Abdi (que interpreta a Muse), y la vuelta del mejor Hanks, ese que hacía ya tiempo que no veíamos: él se entrega en cuerpo, alma, sudor, y sangre, y Greengrass le convierte en protagonista absoluto del filme (eso sí, quizás reverenciándole en demasía). Segundo, la mano del director británico en el diseño de secuencias de acción. Sobre todo en el primer tercio de película la planificación consigue una tensión creciente y hasta un temor de lo que se viene encima del barco carguero. Y tercero y último, el no posicionamiento de la historia, mérito del guionista Billy Ray, que sólo nos escupe la verdad y deja que el espectador juzgue por sí mismo: no señala a los somalíes como “malos de la película”, ni justifica sus actos, señalando tenuemente a los responsables reales.

En resumen, Captain Phillips es la peor versión de Greengrass, que sigue siendo un buen cine, aliada con el mejor Hanks, que da como resultado algo sustancialmente mejor que la acción vacua de Ronald Emmerich, pero descaradamente inferior al brillante espectáculo que ofrece el directo en Bloody Sunday o United 93.
También podéis revisar la crítica que realizó @PauGarcia179 durante la Fiesta del Cine de esta misma película pinchando aquí.
Lo mejor: Tom Hanks. Simple y llanamente.
Lo peor: el decaimiento de la tensión (trepidante en los primeros 45 minutos) a medida que avanza la película.

‘The Bling Ring’, el estilo, y la narrativa vacía de Sofia Coppola

Título: The Bling Ring
Director: Sofia Coppola
Guión: Sofia Coppola (basado en hechos reales, artículo de Vanity Fair de Nancy Jo Sales “The Suspects wore Louboutins”)
Fotografía: Christopher Blauvelt, Harris Savides
Año: 2013
Duración: 90 min.
País: Estados Unidos
Productora: American Zoetrope / NALA Films / Pathé Distribution
Reparto: Israel Broussard, Katie Chang, Emma Watson, Leslie Mann, Taissa Farmiga, Erin Daniels, Nina Siemaszko, Gavin Rossdale, Stacy Edwards, Maika Monroe, Claire Julien, Joe Nieves, Halston Sage, Paris Hilton, Kirsten Dunst
The Bling Ringes el último trabajo de la hija del increíble realizador Francis Ford Coppola, Sofia Coppola. Con esta película firma su quinto largometraje en una carrera cinematográfica altamente irregular. The Virgin Suicides (1999) y Lost in Translation (2003) representaron su espectacular entrada en el negocio del cine, dos filmes de factura impecable que la hicieron entrar de golpe y porrazo en la lista de directores con más futuro de aquel entonces. Basada en hechos reales y inspirada por un artículo de la Vanity Fair, The Bling Ring (traducción literal: “el anillo ostentoso”) cuenta la historia de un grupo de jóvenes de entre 16 y 17 años que durante meses se estuvieron colando en casas de famosos (Paris Hilton, Orlando Bloom, Megan Fox, entre otros) para llevarse dinero, ropa, bolsos y zapatos, por el valor de más de 3 millones de dólares. Los medios y la sociedad de los Estados Unidos se volcaron en la historia y le dieron el nombre The Bling Ring a la banda. Varios de ellos acabaron en la cárcel, pero consiguieron lo que perseguían con todos esos robos: ser famosos.
Un chaval tímido y descontento con su apariencia, Marc (Israel Broussard) llega a un nuevo instituto y se hace un gran amigo de Becca (Katie Chang), una chica descarada y obsesionada con la vida ostentosa del famoseo que pulula por los Estados Unidos, ya sea en forma de modelos, actores, actrices, cantantes o vividores. Poco a poco Marc va siendo aceptado en el reducido grupo de amigas de Becca, que seguirá desde entonces un estilo de vida cíclico: marihuana, robos, cocaína, fiestas, metanfetamina, bolsos Gucci, vestidos Louis Vuiton…

“Let’s go to Paris. I want to rob!”


Sofia Coppolaconvierte una buena historia como es The Bling Ring en un aburrido ejercicio de su propio y definido estilo, que cuenta, eso sí, con una muy buena banda sonora (destaco por encima de los demás el tema del marido de Coppola, Bankrupt! de Phoenix), y con una gran fotografía y un trato precioso de la luz (obra de Christopher Blauvelty Harris Savides) ya típico de todas las producciones de la realizadora, que aquí conjuga a la perfección con los personajes fríos, distantes y superficiales que conforman el guión de la Coppola. Y es que los personajes merecen un punto y aparte.
Totalmente desdibujados e insípidos, creados como esclavos del estilo de vida superficial de los famosos a los que quieren emular, retratan de forma magnífica, eso es cierto, la generación joven de los Estados Unidos y por desgracia la creciente en todo el mundo. Esos niños-bien obsesionados con las marcas y la fama pomposa, y definidos por la falta de moralidad y de raciocinio (incluso después del accidente de coche totalmente colocados, sólo alardean de ello en vez de poner remedio a su situación). 

Leslie Mann perfecta en su papel de madre obsesionada con la filosofía
 medio sectaria del libro The Secret.

Hablando de los jóvenes, me veo obligado a recordar los padres de los miembros de la banda: despreocupados de las ocupaciones de sus hijos y, por lo que parece, ajenos al número desorbitado de fiestas por semana, parecen carecer de importancia en el relato. De entre todos los actores y actrices que conforman este mural de personajes unidimensionales, destacan en sobremanera Emma Watson, increíble en su papel de pija, y Leslie Mann, que consiguen (como mínimo en mí) llevarse las únicas risas de todo el metraje.
En resumen, Sofia Coppola desea con tanta firmeza retratar en este relato a unos personajes necios y superficiales en el mundo aún más necio y superficial de la moda y la fama, que acaba por resultar tediosa, vacía y altamente mediocre, pero, aún así, mejor que Marie Antoinette.
Lo mejor:Emma Watson confirma que hay mucho más allá de su Hermione Granger, y la belleza formal del filme.
Lo peor: es una película insustancial y aburrida, y, por lo tanto, totalmente prescindible.

‘Pain and Gain’: ciclados a por el oro


Título: Pain and Gain (Dolor y dinero)
Director: Michael Bay
Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely (Basado en los artículos de Pete Collins)
Fotografía: Ben Seresin
Año: 2013
Duración: 130 min.
País: Estados Unidos
Productora: Paramount Pictures / Platinum Dunes / De Line Pictures
Reparto: Mark Wahlberg, Dwayne “The Rock” Johnson, Anthony Mackie, Tony Shalhoub, Ed Harris, Rebel Wilson, Bar Paly, Ken Jeong, Rob Corddy, William Haze, Peter Stormare
No soy un gran fan de Michael Bay, es más: les tengo mucha manía tanto a él como a sus trabajos, exceptuando sólo su primera película “Bad Boys“. Me produce una sensación un tanto desagradable (casi vomitiva) el saber que hay gente que defiende películas como “Armageddon” (la epopeya espacial de Bruce Willis), la sumamente sobrevalorada “Pearl  Harbor” (no merece ni aparecer en éstas lineas) y, por supuesto, la trilogía de los robots alienígenas con  Shia LaBeouf y esos personajes femeninos (a falta de otra palabra, “interpretados” por Megan Fox y Rosie Huntington-Whiteley en las diferentes entregas) “sin chicha ni limoná”.
Aún con esas, tenia ganas de ver “Pain and Gain“, por tener otro motivo más para criticar al californiano, y además para ver que era capaz de hacer con un presupuesto de “sólo” 26 millones US$. Digo sólo teniendo en cuenta que la media de presupuesto de sus anteriores producciones es de ni más ni menos que de 129 millones US$. Casi nada. También da que hablar (por lo menos a priori) un reparto liderado por Mark Wahlberg, que no sabe exactamente si es un buen o un mal actor, y por un Dwayne “The Rock” Johnson que, bueno, su carrera puede hablar por mi. Bien, pues la sorpresa es mayúscula.
“He visto muchas pelis, Paul. Sé lo que hago”
Basada en hechos reales, la película nos cuenta la historia de Daniel Lugo (Wahlberg), un hombre de Miami obsesionado con el culto al cuerpo y la realización del “american dream” que intentará conseguir bajo las directrices de Johnny Wu (Ken Jeong). Se asociará con Paul Doyle (“The Rock”) y Adrian Doorbal (Anthonie Mackie), sus dos compañeros de trabajo en el gimnasio, cada uno más cazurro que el otro, para secuestrar a un rico empresario de la ciudad (Tony Shalhoub) y obligarle a entregarles todo su dinero y propiedades. Parece un trabajo fácil, pero las constantes meteduras de pata de estos tres curiosos miembros de la pandilla lo convertirán en misión casi-imposible…
La película es una sátira del habitante medio de los Estados Unidos, repleta de acción (esta vez sin refritos de otros filmes de Bay) sorprendentemente bien rodada, y comedia negra muy bien trabajada por los autores del libreto Christopher Markus y Stephen McFeely (guionistas también de “Captain America“). Cabe destacar la magnífica actuación de Dwayne Johnson, que se sale en su papel de culturista con poco cerebro (ehem…).
“¡Ni yo mismo me creo lo bien que lo estoy haciendo!”
Aún con sus virtudes, que son muchas, el filme tiene un par de fallos “marca de la casa Bay”: resulta un poco molesto que se nos recuerde durante la película hasta tres veces que lo que estamos viendo es una historia real (vale, lo hemos pillado), el típico personaje femenino insulso que sólo aporta buenas curvas, y todo ocurre forzadamente deprisa. 
Eso si: por primera vez en muchos años, Bay es original… ¡Y cómo se agradece!
Lo mejor: una escena en concreto. El personaje de Mark Wahlberg reúne a sus nuevos vecinos para ayudar a mejorar la seguridad del vecindario, con “The Rock” totalmente ciclado enrareciendo aún más la situación. Hilarante.
Lo peor: que Michael Bay caiga una y otra vez en los mismos errores. Esta vez bien, pero… ¿y la próxima?

‘Capitán Philips’: Trepidante thriller con trasfondo de denuncia

Título: Capitán Phillips (Captain Phillips)
Director: Paul Greengrass
Guión: Billy Ray (Libro: Richard Phillips, Stephan Talty)
Fotografía: Barry Ackroyd
Año: 2013
Duración: 149 min.
País: Estados Unidos
Productora: Michael De Luca Productions / Scott Rudin Productions / Trigger Street Productions
Reparto: Tom Hanks, Barkhad Abdi, Mahat M. Ali, Barkhad Abdirahman, Faysal Ahmed, Michael Chernus, Catherine Keener, David Warshofsky, Corey Johnson, Chris Mulkey, Yul Vazquez, Max Martini, Omar Berdouni, Mohamed Ali

Paul Greengrass, director de dos de las cuatro películas de Bourne (‘El mito de Bourne‘, 2004 y ‘El ultimátum de Bourne’, 2007) vuelve a dirigir un thriller tras ‘The Green Zone’ (2010). En esta película ambientada en la Guerra de Iraq protagonizada por Matt Damon, Greengrass firmaba una película de acción con un trasfondo de denuncia: la búsqueda de armas de destrucción masiva que nunca se encontraron. En ‘Captain Phillips’ (2013), también existe una voluntad de denuncia, aunque no tiene tanta importancia como en la anterior obra del director británico. 
‘Captain Phillips’, con guión de Billy Ray (responsable de los libretos de ‘Código fuente’, de Duncan Jones y ‘El precio de la verdad’, dirigida por él mismo) está basado en el libro de Stephan Talty, basado asimismo en hechos reales. Cuenta la historia del secuestro de un buque carguero por unos piratas somalíes. En otras manos, la película podría parecer una historia de buenos (los americanos) y de malos (los crueles piratas somalíes), pero Greengrass no se limita a contar el secuestro, sino que busca los motivos de los somalíes -pescadores convertidos en piratas-, y los encuentra en la injusta situación que viven: no tienen trabajo porque los europeos les quitan el pescado. La película no es tan reivindicativa como la canción ‘Cançó pirata somalí’ del grupo catalán Brams (“Nos hemos hecho piratas somalíes los que antes eramos pescadores, hasta que los ladrones europeos se vayan”), pero se acerca, sin demasiada profundidad, a las causas de los pescadores convertidos a piratas. En un diálogo entre el capitán Phillips y Muse, (interpretado brillantemente por el debutante Barkhad Abdi) el líder de los piratas, descubrimos que los somalíes no son autónomos, rinden cuentas a sus jefes y no se llevan, ni por asomo, la mayor parte del dinero. 
Greengrass consigue mantener la tensión en buena parte de la película, sobretodo cuando aparece en pantalla uno de los somalíes que parece estar a punto de vaciar el cargador de su arma y matar a alguien de la tripulación. Realmente Greengrass refleja el miedo en toda la tripulación (“no acepté este trabajo para enfrentarme a unos piratas”) y las emociones que siente el capitán del barco, un Tom Hanks que firma una muy buena interpretación. El trasfondo personal del capitán Philips no languidece en ningún momento como sí lo hacía en el personaje de Sandra Bullock en la experiencia ‘Gravity’ (Alfonso Cuarón, 2013) o la ridiculez que era el trasfondo familiar del protagonista de ‘Argo’ (Ben Affleck, 2013), que sumado a la anti-interpretación que hacía Affleck de su personaje restaba puntos a la película (si es que le quedaban puntos por restar a la sobrevalorada película de Affleck.) Es lo complicado de los thrillers, que no se centran en los dramas personales y algunos intentan incluir ese trasfondo dramático sin mucho éxito. No es el caso de ‘Captain Phillips’, que a pesar de que su mujer solo aparece un momento al principio de la película (y sus hijos solo se mencionan), no necesitamos más escenas familiares que complementen el puro thriller que supone el resto de la película.
Estamos ante un muy buen thriller con tensión permanente, buenas interpretaciones y un trasfondo de denuncia, sin una criminalización excesiva de los piratas y que también muestra las diferencias económicas entre países tan diferentes como Somalia, donde los pescadores se ven obligados a robar barcos, y Estados Unidos, que despliega barcos de la Marina como si nada para salvar al capitán de un buque carguero. El capitán Phillips le dice en un momento a Muse que en el barco trae, entre otras cosas, material humanitario para algunos países de África, incluido Somalia. Muse se ríe irónicamente, pues se da la paradoja de que los occidentales fingen preocuparse mucho por las crisis alimentarias de países como Somalia e incluso envían alimentos mientras sus barcos entran en aguas somalíes para apropiarse del pescado que podría alimentar a los habitantes de este país africano.