LUNES DE RECOMENDACIONES: ‘Catch Me If You Can’, de Steven Spielberg

[[Crítica de @PauGarcia179]]

Después de filmar la notable ‘Minority Report’, Steven Spielberg enlazaría tres películas “basadas en hechos reales”, a saber: ‘Catch Me If You Can’, ‘The Terminal’ y ‘Munich’. Hoy recomendamos la primera de esta trilogía (nunca definida por el director y que aquí nos tomamos la irreverencia de proclamar) del creador de ‘Schindler’s List’: ‘Catch Me If You Can’. Protagonizada por Leonardo DiCaprio y Tom Hanks, este drama con toques de humor está basado en la autobiografía del protagonista de esta historia, el estafador Frank W. Abagnale. Hollywood, siempre interesado en las historias de sus más ilustres héroes (como el Jordan Belfort de ‘The Wolf of Wall Street’), compró los derechos del libro de Abagnale, que pasaron por diversas manos, incluso por las de David Fincher (que decidió dirigir en su lugar ‘Panic Room’), hasta llegar a las de Steven Spielberg
En los años 60, Frank Abagnale Jr. vive con sus padres de forma acomodada en Nueva York hasta que su padre pierde su posición social y económica y la familia tiene que mudarse a un hogar más modesto. El pobre Frank Jr. tiene que conformarse con la escuela pública, y cuando sus padres se divorcian, se escapa de casa y empieza a destacar en el noble empleo de la estafa con el objetivo de “devolverle a su familia lo que les ha sido arrebatado” de manera que vuelvan a ser la familia perfecta que siempre habían sido. Con este material de partida, no sorprende que Spielberg se aviniera a dirigir esta película. 
Steven Spielberg es un director que parece haberse inspirado en la máxima de Lars von Trier de “el cine debe ser como una piedra en el zapato” para erigir su propio mantra, formulando (metafóricamente) lo opuesto a lo que proclamaba el genio danés. “El cine debe ser como un café caliente en invierno, como el más cómodo de los zapatos o como un buen masaje después de un duro día de trabajo. “ Algo así sería la definición de cine de Steven Spielberg, al menos el Spielberg de películas como ‘Catch If You Can’, ‘The Terminal’ o cualquier película de aventuras que haya ideado el director de ‘Jaws’. 


Y es que a Steven Spielberg le gusta dejárnoslo todo masticado, todo perfectamente preparado para el disfrute del amplio público que solo pretende pasar un buen rato con las historias contadas por el ‘Rey Midas’. Ahora vendría el momento de criticar abiertamente a Spielberg, pero hacerlo sería negar la calidad incuestionable de su cine, su gran puesta en escena y, en definitiva, minusvalorar todas aquellas grandes películas que nos ha regalado, aunque no destaquen precisamente por su compromiso social o su visión crítica de la sociedad.

Decía esto porque ‘Catch Me If You Can’ es una muy buena película, entretenida como pocas gracias al ritmo que le imprime su director, y que, como tantas otras del realizador de Ohio, tiene una elaborada puesta en escena que no podemos pasar por alto. Además, el elenco escogido hace un trabajo extraordinario, especialmente Leonardo DiCaprio y Tom Hanks (en el papel de agente del FBI), y verlos jugar al gato y al ratón es una delicia. Amy Adams, Christopher Walken y Martin Sheen completan el gran reparto, quedándose en segundo término ante el papel decisivo que juegan los dos protagonistas. 
El tono dramático se impone a lo cómico, aunque hay que destacar la genial escena en la que Frank Abignale se hace pasar por el profesor suplente de francés. A veces, sin embargo, se impone el sentimentalismo clásico de Spielberg, pero es algo que en esta ocasión se puede perdonar debido a lo satisfactorio de la cinta. Es de alabar el tratamiento del personaje de Carl Hanratty, pues el retrato de un agente del FBI podría caer en lo anodino, pero el director, inesperadamente, le confiere una gran personalidad reforzada, eso sí, por la interpretación de Tom Hanks

Lo más abiertamente criticable de la película, es por, ejemplo, la caricatura que hace de los policías y las prisiones franceses, de manera que según Spielberg, en Francia los presos viven en unas condiciones inhumanas mientras que en Estados Unidos la humanidad se impone sin excepción (véase Guantánamo). La escena en la que el personaje de Tom Hanks intenta salvar a su perseguido de las autoridades francesas, es, en ese sentido, de vergüenza ajena. También de vergüenza ajena es la superficialidad con la que se trata el tema de los padres de Brenda (Amy Adams), fruto sin duda, del conservadurismo del director. ALERTA SPOILER: Brenda le confiesa a Frank que sus padres no le hablan y la echaron de casa porque abortó. Frank –supuesto doctor-, le dice a Brenda que le va a pedir a su padre consentimiento para casarse. Así pues, Frank se presenta y los padres de Brenda se olvidan del aborto y Brenda no tiene problemas en volver a hablarse con esos padres que no tuvieron ningún remordimiento en echarla de casa. Todo muy lógico, normal y verosímil. Por si fuera poco, Spielberg nos atormenta con ese plano en el que Frank (DiCaprio) descubre a los padres de Brenda en una tierna escena doméstica lavando juntos los platos, como si fueran los padres perfectos y no como los suyos que, oh herejía, se divorciaron. Su tesis conservadora sobre la familia se cae por sí sola. FIN SPOILER.

La participación de DiCaprio en esta película y el tipo de historia que se cuenta permite establecer un paralelismo con el último film de Martin Scorsese, ‘The Wolf of Wall Street’, pues en los dos casos se utiliza la estructura de auge y caída del protagonista, y curiosamente, en ambas películas, la caída no llega a ser tal, pues tanto el Jordan Belfort de ‘The Wolf of Wall Street’ como el Frank W. Agnabale de ‘Catch Me If You Can’ ni acaban de caer en desgracia como probablemente merecerían ni tenemos muy claro si se han redimido. La diferencia es que, mientras Martin Scorsese cerraba la película con la charla motivacional que servía de espejo (negro) de la sociedad, el final de Spielberg redimía patéticamente al personaje porque, literalmente, aprobó, estudiando y sin hacer trampas, un examen de Derecho. 

Dicho todo lo anterior, y aunque parezca contradictorio, ‘Catch Me If You Catch’ es una muy buena película de más de dos horas que pasa volando, con escenas memorables y grandes interpretaciones, que pese a sus puntos negativos (la mayoría extra-cinematográficos y yo mismo considero muy subjetivos), es un filme que desde Siempre en VO recomendamos sin pestañear.

Título: Catch Me If You Catch

Director: Steven Spielberg
Guión: Jeff Nathanson (Libro: Frank W. Abagnale & Stan Redding)
Fotografía: Janusz Kaminski
Año: 2002
Duración: 140 minutos
País: Estados Unidos
Reparto: Leonardo DiCaprio, Tom Hanks, Christopher Walken, Amy Adams, Nathalie Baye, Martin Sheen, Jennifer Garner, Brian Howe, Frank John Hughes, James Brolin, Elizabeth Banks, Chris Ellis, Ellen Pompeo
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Falling in love is like a socially acceptable form of insanity

Título: Her
Director: Spike Jonze
Guión: Spike Jonze
Fotografía: Hoyte van Hoytema
Año: 2013
Duración: 109 min.
País: Estados Unidos
Productora: Sony Pictures Wolrldwide Acquisitions (SPWA) / Annapruna Pictures
Reparto: Joaquin Phoenix, Scarlett Johansson, Amy Adams, Rooney Mara, Olivia Wilde, Chris Pratt, Sam Jaeger, Portia Doubleday, Katherine Boecher, Alia Janine
El actor, director, productor y guionista norteamericano Spike Jonze es el autor del relato sobre el amor futurista que llega el 28 de febrero de 2014 a las salas de cine de España, Her, filme que encontramos en muchas listas de lo mejor del año 2013, y en todas las papeletas para llevarse alguna nominación al Oscar. Cuenta con el apoyo de un reparto impresionante, con Joaquin Phoenixen la cabeza, y una larga plantilla de mujeres con nombres tan importantes como Amy Adams, Rooney Mara o Scarlett Johanson.
Nuestro protagonista Theodore, encarnado por un brutalmente natural Joaquin Phoenix en otra demostración de su potencial interpretativo, es un escritor solitario (adjetivo que puede que en cierto modo engloba a la sociedad que retrata Jonze), un ‘bicho raro’ en una sociedad avanzada, amante de los libros y el papel en una realidad volcada en la electrónica, que se profesa melancólico hacia el amor perdido de su amada Catherine (Rooney Mara con el justo tiempo que le dan los flashbacks). Debido a un esquivo estilo de vida que le impide engrosar su círculo de amistades, que consta de una vecina suya, Amy (Amy Adams) y del recepcionista de la empresa donde trabaja, Paul (Chris Pratt), decide hacerse con un OS llamado Samantha (voz de Scarlett Johanson) basado en el modelo de Inteligencia Artificial, con el que poco a poco trabará una relación romántica…
La primera “cita”.
La cinta es una mezcla (por momentos mucho más optimista) del capítulo de Black MirrorBe Right There‘ (salvando las distancias) con la atmósfera melancólica de la deliciosa Lost in Translation: incluso donde Jonze decide situar la acción, la ciudad de Los Angeles en un punto indeterminado del futuro, parece inspirada en la apariencia actual de cierta ciudad del este asiático. Un escenario impersonal, perfecto para mostrar la incapacidad de comunicación del protagonista con la sociedad, el olvido en el que está sumido, su pérdida amorosa. Un escenario que, a medida que avanza la película, se va mostrando más bello para el espectador, más colorista, más luminoso, para mostrar cómo Theodore consigue reemplazar su roto corazón con la cálida e increíblemente sexy voz de Scarlett Johanson.
Este bello retrato sobre el nacimiento y ascenso del romance entre hombre y Inteligencia Artificial tiene, para mí, un punto culmen que sobresale encima de todos los demás: una de las mejores(si no la mejor) escena de sexo en la historia del cine, en la que el orgulloso director retira todo rastro de imagen para que nos concentremos en el sonido. Sonido que, en la vida amorosa de Theodore, lo es todo. Durante esta historia de amor, él siente su tacto, y ella ve, oye, y siente, y le prepara una preciosa banda sonora para la vida (que se atribuye, pero es en realidad obra de Arcade Fire).
Skyline de LA futurístico, y en el centro, Joaquin Phoenix.
Pero durante este idilio, en la mente del espectador se siembra desde el primer momento la duda moral sobre el uso de los Sistemas Operativos (OS, de ahora en adelante), consigue que se pregunte qué hay de real en la relación entre Theodore y Samantha (¿hasta qué punto puede amar una máquina?). Esa duda momentánea, esa pérdida de esperanza del protagonista hacia la mitad del metraje, ¿responde a la desconfianza del espectador respecto al OS que, aunque algo tarde, se materializa en Theodore?, ¿o es sólo un paso natural en cualquier relación personal (sea ésta con una máquina o no)?
Así pues, Her, bajo la íntima batuta de Spike Jonze, encuentra su sitio entre la grandilocuencia dramática de Gravity, la trascendencia histórica de 12 years a slave, y la locura sana de American Hustle, y se cuela en las apuestas para los grandes premios (el pasado domingo ya ganó el Globo de Oro al Mejor Guión). Transforma un ambiente deprimente en un bello retrato de las relaciones interpersonales y con la electrónica: una mezcla única de ciencia ficción y romance, un filme sensible de aires indies, una bella locura, la quintaesencia del sentimiento amoroso.
Lo mejor: dirección artística, fotografía, Joaquin Phoenix, la VOZ.
Lo peor: más de tres meses de espera para verla en nuestro país. Que está “destruyendo” la industria cinematográfica: ¿la piratería o este delay tan molesto?

‘American Hustle’, la importancia del cine precendente, y un buen reparto

Título: American Hustle (La gran estafa americana)
Director: David O. Russell
Guión: Eric Singer, David O. Russell
Fotografía: Linus Sandgren
Año: 2013
Duración: 138 min.
País: Estados Unidos
Productora: Annapruna Pictures / Atlas Entertainment
Reparto: Christian Bale, Bradley Cooper, Amy Adams, Jennifer Lawrence, Jeremy Renner, Louis C.K., Michael Peña, Jack Huston, Alessandro Nivola, Shea Whigham, Paul Herman, Elisabeth Röhm, Saïd Taghmaoui, Adrian Martinez, Robert de Niro
Creo que no necesita ninguna presentación el director de The Fightery Silver Linings Playbook, que llega otra vez (sólo un año más tarde) a la gran pantalla. Recuperando parte del reparto de anteriores producciones (Bale, Lawrence, y Cooper) nos trae un thriller político con trazas de comedia negra ambientado en los años 70. ¿Que nos depara su visionado?
Una frase mucho más modesta que la habitual (e intencionalmente vaga) “basado en hechos reales”, que, parafraseando a Mark Twain, reza “some of this actually happened” es la que da apertura al nuevo filme de Russell. Y es que, aunque modificado a las conveniencias de los guionistas (él mismo y Eric Singer), el caso ABSCAM fue un caso de corrupción real entre los miembros del Congreso estadounidense que fue investigado por el FBI. Bien, el fundido a negro de dicha frase nos lleva a una habitación de hotel en la que el personaje de Christian Bale se coloca un peluquín de forma estrictamente metódica, como si de un ritual se tratase. La alopecia galopante que esgrime y tanto se esfuerza en tapar durante los primeros compases de American Hustle, es revelada de golpe y porrazo, y con un simple manotazo, por el personaje de Bradley Cooper escasos minutos después.
Otra transformación física de Christian Bale. ¿Y van…?
Nuestros personajes viven en un mundo en el que las apariencias, aunque sumamente elaboradas, no son más que eso: apariencias. Y con sólo un soplido pueden desmontarse y evidenciar la cruda realidad en la que se vive. Pero no es la única artimaña que se trae entre manos nuestro protagonista (un Christian Bale convertido en la antítesis física de su personaje de The Machinist), puesto que durante toda la película se bastará de artimañas, tretas, triquiñuelas, engaños, argucias, maniobras y trucos, para urdir la gran estafa americana que reza el título de la película en España.
El guión derrocha chispa e ingenio a raudales, además de unos personajes sumamente bien definidos, y, aunque no haga falta decirlo, muy bien interpretados: los cinco que forman la plantilla de principales (Amy Adams y sus escotes imposibles, un impecable Jeremy Renner, la estupenda e histriónica Jennifer Lawrence y los ya nombrados Bale y Cooper) denotan la dirección de actores como uno de los puntos fuertes de David O. Russell. He leído que uno de sus puntos fuertes es que deja improvisar mucho a sus actores, y eso se traslada a la pantalla en forma de más naturalidad en las actuaciones y, por lo tanto, credibilidad.
Si bien la película (amén de ser técnicamente impecable) tiene una dirección enérgica y más que competente, y el estilo de su realizador, podemos ver que toma prestadas ciertas “marcas” del cine de otros autores a los que es imposible no mirar cuando se tratan temas como la mafia, el dinero, y la corrupción. Claro ejemplo de este hecho son unas voces en offclaramente reminiscentes del Martin Scorsese de Goodfellas (atentos también al ‘cameo’ de Robert de Niro), el contrapicado del maletero propio de Tarantino(y en parte su humor negro), y el estilo dance-setentero de Boogie Nights. Además de celebrar con su banda sonora (como se hizo en las antes nombradas Goodfellas y Boogie Nights) ese tacto épico del mejor pop-rock y música disco de los años 70, y dar a su historia una potencia adicional. Esto último es mérito del encargado de la música, Danny Elfman, que ya trabajó con el director en su anterior película, Silver Linings Playbook.
Pechos que salen de sus respectivos escotes para decir ‘hola’ y genuinas
interpretaciones… ¿qué puede salir mal?
Pero, por desgracia, American Hustle tiene dos problemas clave que le impiden convertirse en culto instantáneo o alcanzar la grandeza de las obras ya mencionadas. Uno es la falta de mala leche, de violencia. Ya que David O. Russell mama claramente de la teta de Scorsese y Tarantino, se echa de menos algo de crudeza en las imágenes para que veamos lo que en definitiva es la película: estafadores, corrupción, gente de la calle, y, finalmente, mafia. Quizás su visión ‘buenrollista’ de la historia es lo que coarta la aparición de violencia. O simplemente, no tiene cabida en la mente de Russell. Y el otro (quizás al fin y al cabo el más importante) es el hecho de que aún haciendo las cosas bien no cuente nada que no se haya contado antes de otra forma o con la misma gracia: no aporta nada narrativamente hablando, no deja poso.
Aún así, la película se disfruta (en momentos mucho), y sería más que digna de los premios que susceptiblemente podría recibir en las presentes galas.
Lo mejor: ambientación, guión, referencias, actuaciones. Todo parece indicar que estamos ante una película sobresaliente, pero…
Lo peor: … le falta algo de violencia y aportar algo de novedad al género.

‘Man of Steel’, no todo en el monte son abdominales y el arte de nolanizar hasta los trajes

Título: Man of Steel (El hombre de acero)
Director: Zack Snyder
Guión: David S. Goyer (historia de David S. Goyer y Christopher Nolan)
Fotografía: Amir Mokri
Año: 2013
Duración: 143 min.
País: Estados Unidos
Productora: Producción Estados Unidos-Canadá-Reino Unido: Warner Bros. Pictures / Legendary Pictures / Atlas Entertainment
Reparto: Henry Cavill, Amy Adams, Russell Crowe, Kevin Costner, Michael Shannon, Laurence Fishburne, Diane Lane, Ayelet Zurer, Christopher Meloni, Richard Schiff, Antje Traue, Jadin Gould, Tahmoh Penikett, Michael Kelly, Dylan Spryberry, Harry Lennix
En la nueva película de Superman, dirigida por Zack Snyder, todo parece enfocado a resultar espectacularmente ruidoso y serio, destinado al público consumidor de blockbusters. En ella, un joven trabajador itinerante (Henry Cavill) deberá enfrentarse al hecho de su origen extraterrestre para salvar la Tierra, cuando esta esté pendiente de la invasión de miembros de su raza (entre ellos, Michael Shannon), convirtiéndose en el primer superhéroe de la historia del planeta.
La verdad es que no sé exactamente por dónde empezar: la película es tan mala que me había planteado no hacer crítica para no perder más tiempo del necesario en algo que no me ha aportado nada nuevo.
 

“Si, hijo. Tu papá es Kevin Costner vestido de granjero”


Primero de todo, hay que decir que estoy algo cansado de la obsesión de los directores por “nolanizar” a todos los superhéroes que llegan al cine últimamente. Batman, por ejemplo, es un personaje muy atormentado por la muerte de sus padres y harto de la podredumbre que le rodea en una de las ciudades con el índice criminal más alto del mundo, la oscuridad que rodea al personaje en las adaptaciones de Christopher Nolan le corresponde más que la estética ochentera que rodea al de Tim Burton. Y que conste que lo digo como un gran fan (decepcionado por el fin de la trilogía de Nolan) de ambas sagas. También acepto el tormento y la angustia que le produce, en una medida controlada, al protagonista de Iron Man 3 la aparición de alienígenas en la película anterior de la fase 1 de Marvel, Los Vengadores.
Superman es un personaje, si, a lo mejor algo solitario por el hecho de haber perdido y no conocido su planeta y ser único en su especie en la Tierra, pero con unos padres adoptivos que le quieren más que a nada en el mundo, y un planeta que aclama su nombre y agradece su gran ayuda hasta la saciedad. Aquí, como en buena producción “nolanizada”, Superman es una especie de héroe-vengador atormentado por motivos desconocidos. En Man of Steel, deja morir a su padre adoptivo pudiéndolo haber evitado (aparentemente por guardar su identidad) y luego salva a un montón de desconocidos a plena luz del día y a pecho descubierto, sin importar su tapadera. Ah, y, pese a unos férreos valores morales que le imponen sus padres adoptivos, no le tiembla la mano a la hora de destrozar el camión de un hombre por el simple hecho de estar un poco borracho en un bar.

Don’t mess with Superman, bro.
El filme está repleto de sinsentidos de este tipo que me producen hastío y sonrojo al mismo tiempo: no soy capaz de parar la cinta, por las ganas que tengo de localizar el siguiente agujero en el guión.

Además está el hecho de que en esta película no paren de mostrarse similitudes entre Superman y Jesucristo: brazos en cruz constantes, su edad (33 años, la misma que Cristo cuando se sacrificó por los pecados del hombre), las apariciones anunciadoras del arcángel Russell Crowe… 
Debe ser la película con más catástrofes, explosiones y apología del abdominal de la historia (en esta categoría a lo mejor le gana 300, también de Zack Snyder): parece como si el director sólo pudiera mantener el interés del público en la trama con un gasto tremendo en efectos especiales, una avalancha de situaciones pseudo-dramáticas y planos constantes del anabolizado torso de Henry Cavill, al que no le dan oportunidad de revelar su capacidad interpretativa. No vale la pena destacar ninguna actuación. Bueno, a lo mejor la de Amy Adams que consigue la Lois Lane más repelente de la historia.
 

¡Aprieta más ese traje, Zack! ¡Los abdominales no se marcan lo suficiente!

También cabe destacar el romance, famoso por su ausencia, entre Clark Kent y Lois Lane que culmina en un beso carente de sentido. Por desgracia, atrás queda ese hombre-héroe-salvador que interpretó Christopher Reeve en la primera adaptación al cine de Superman allá por 1978, trabajando un romance con Margot Kidder sin necesidad de usar su traje, pidiendo consejo a Marlon Brando en su Fortaleza de la Soledad, y luchando contra Gene Hackman, uno de los grandes villanos de la historia del cine.

Ojalá Zach Snyder hubiera hecho algo más cercano a Watchmen que, sin ser perfecta, es una gran adaptación de la novela gráfica de Frank Miller, y no algo tan parecido a Sucker Punch. Supercristo rece por vuestras almas, pecadores, si seriamente véis en Man of Steel una buena película.
Lo mejor:los efectos especiales, y la escena de acción que ocurre poco antes de cerrar la película. No se salva nada más.
Lo peor:Kevin Costner haciendo de Kevin Costner vestido de granjero, Russell Crowe, y en general toda la película.