‘Dos tontos muy tontos’: trilogía en decadencia

[[Crítica de @marckwire21]]
Hace poco más de dos semanas se estrenaba lo nuevo de los hermanos Farrelly, la secuela de su éxito en los años 90, ‘Dumb and Dumber To‘. Protagonizada por la pareja de actores que hizo de aquella cinta un clásico de la comedia en el año 94, Jim Carrey y Jeff Daniels, esta propagación del humor absurdo del que hicieron bandera sus directores con otros títulos también como ‘There’s Something About Mary‘ o ‘Me, Myself & Irene‘, no sólo no está a la altura de trabajos anteriores, sino que infunde un grandioso sentimiento de lástima por todos ellos, actores y directores. El éxito de ‘Dumb & Dumber‘ tras su estreno en 1994 se debió mayormente a su éxito comercial y sobretodo al boca a boca generado por aquellos a los que gustó la película y no paraban de recordar la gran cantidad de escenas y momentos absurdos que acababan de ver. Este tipo de comedia tiene sus detractores pero también una gran masa de fans de todas las edades como se ha podido comprobar con otras grandes cintas cargadas de ese tipo de humor tan concreto y absurdo que el tiempo ha convertido en films de culto como son ya ‘Monty Python and the Holy Grail‘ o ‘Brian´s Life‘ en los años 70, ‘Top Secret‘, ‘Spaceballs‘ o la saga ‘Airplane!‘ en la década de los 80 y las dos partes de ‘Hot Shots‘ a principios de los 90. Los Farrelly junto a Bennett Yellin (tercer guionista) estrenaban tan sólo un año mas tarde que la secuela de ‘Hot Shots‘ su opera prima, ‘Dumb & Dumber‘. 

Jim Carrey venía de su primer exitazo con ‘The Mask‘ en pleno despegue en su carrera y tenía en cartelera otra comedia absurda como era ‘Ace Ventura‘. Daniels por su parte venía de ser el amigo enrollado de Keanu Reeves en ‘Speed‘ y al que aparte de ‘Aracnofobia‘ o ‘Grand Tour: Disaster in Time‘ no se le conocían más que papeles de secundario. Ambos se vieron respaldados por el tremendo éxito comercial de ‘Dumb & Dumber‘ y su repercusión a nivel mundial los consagró como una de las parejas cómicas mas famosas dentro de la comedia, Lloyd y Harry. Raro fue que no se hicieran secuelas en su momento, imagino que Carrey declinaría cualquier oferta para realizarlas dado que su carrera empezaba a consolidarse con mas papeles protagonistas (‘The Truman Show‘, ‘Man on the moon‘) mientras que Daniels ha seguido en papeles secundarios hasta consagrarse en el olimpo de las series con su personaje de Will McAvoy en la producción de HBO, ‘The Newsroom‘.
Antes que la secuela llegó la precuela, lo hizo 7 años después y cuando el humor absurdo ya no gozaba de tanto éxito en el publico. Es más, ya se encargaron de explotarlo al máximo los propios hermanos Farrelly durante toda su carrera y en especial durante la década de los 90 con títulos ‘Vaya par de idiotas‘, ‘There’s Something About Mary‘, ‘Me, Myself & Irene‘ u ‘Osmosis Jones‘. Troy Miller, un veteranisimo productor, guionista y director norteamericano curtido en televisión fue el encargado o mejor dicho, el culpable, de la horrible precuela hecha en 2003. La primera media hora de ‘Jay & Silent Bob strikes back‘ en 2001 es lo mismo que se puede ver en los casi 80 minutos que dura ‘Dumb and Dumberer: When Harry Met Lloyd‘ con muchísima menos gracia y buen gusto. ¿Qué diferencia una copia de escenas a un homenaje? Supongo que el resultado final de las mismas desvía la balanza hacia una opinión u otra. En ‘Dumb and Dumberer: When Harry Met Lloyd‘, Miller demostró que vió la dirigida por los Farrelly y le gustó tanto que no supo encontrar nuevos gags que superaran los mitificados por Carrey y Daniels. Historia made in Disney, infantil a más no poder, sin ese humor gamberro tan característico de su predecesora y con una pareja protagonista pésima. Película enfocada a justificar los carácteres absurdos de sus protagonistas en la cinta noventera. 

Veinte años mas tarde de que New Line Cinema produjera aquella locura escrita por tres amigos, Bobby Farrely, Peter Farrely y Bennett Yellin (guionista de la serie de dibujos) llega su secuela a nuestras pantallas. En esta ocasión los hermanos no participan en el guión, puesto que éste está escrito por Yellin junto a Sean Anders, John Morris y Mike Cerrone (dato a tener en cuenta), pero sí participan en la producción junto a la citada New Line Cinema y Warner Bros con su empresa Cunundrum Entertainment. También regresa la pareja protagonista, Jim Carrey y Jeff Daniels


Innecesaria. Así la definiría. No hay nada salvable en esta reunión de viejos amigos dos décadas después. Si la falta de originalidad y gamberrismo entre otros factores lastraron a la precuela, en esta ‘Dumb and Dumber To‘ lo que ocurre es similar. Una pecaba de corta y esta de excesivamente larga pese a no llegar a los 100 minutos. Esto, en una comedia de este tipo que vive del ritmo y la concatenación de gags absurdos en forma creciente es algo que destroza cualquier atisbo de ser recordada con el tiempo. La repetición de la mayoría de buenos gags llevan a esta secuela a recordar una y otra vez la cinta que originó que esta fuera creada. La nostalgia juegan en contra de ella desde su inicio: mismo argumento prácticamente cambiando unos personajes por otros. 

La aparición de una secuela después de tanto tiempo por enganchar a las nuevas generaciones con este tipo de humor es fallida a todos sus niveles y sus chistes de caca-culo-pedo-pis no provocan risas sino repulsión. Sus protagonistas acusan el paso del tiempo en sus caras por mucho maquillaje que se les ponga. Sus muecas parece forzadas y solo Carrey (al que se le ven las costuras) aguanta el tipo en algunos momentos. Daniels ha olvidado totalmente lo que hizo grande a un personaje como Harry, lo ha olvidado completamente. Una imagen vale mas que mil palabras. Hay un primer plano de Daniels cuando éste imagina como hubiera sido ser padre en el que se puede comprobar de lo que hablo cuando me refiero a que Jeff Daniels ha olvidado como era Harry, su cara totalmente forzada da lástima. 


Nostalgia, añoranza, lástima, uno no para de recordar aquella gran comedia de 1994 cuyos gags tras 20 años siguen sacándome alguna carcajada. Tuve la oportunidad de volver a verla hace escasos días y puedo decir con total seguridad que sigue siendo igual de buena que cuando la vi por primera vez. Ni siquiera el hecho de conocer todos los gags o diálogos absurdos le restan complicidad y humor. Fue la opera prima de unos amigos que coincidieron con el despegue de una de la estrellas cómicas norteamericanas mas reconocidas de las ultimas décadas, algo que no pasa habitualmente. Ahora, tras 20 años, todo, y todos, han cambiado. Quizás los Farrelly debieron darse cuenta cuando estrenaron la nefasta ‘Movie 43‘ pero no, siguieron, y siguieron mal. Una lástima. El reclamo (20 años después) fue bueno pero el sabor del pienso nos ha hecho recordar lo bien que cocinaba la abuela.
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