Crónica del Festival de Sitges – DÍA 5

[[Crónica de @marckwire21]]
Hoy es mi quinto día consecutivo acudiendo fielmente al Festival de Sitges. Para este martes tocan 3 películas solamente ya que la primera, L’altra frontera no ha conseguido llamar mi atención. Son poco mas de las 8 de la mañana, hemos ganado un par de horitas de sueño, que siempre es de agradecer. Tras los deberes habituales del hogar, me dirijo al tren. Vuelvo a coger un café en el bar de la estación (precios decentes y opción de poderte llevar lo que pidas) y me paseo por la ruta hacia el Auditori salteada de otros asistentes al Festival que van camino de Retiro o Prado. Hace un sol espléndido, y hoy toca empezar con el señor David Cronenberg, veremos que nos trae…
Maps to the Stars: Woody Cronenberg Allen

El último trabajo del director canadiense David Cronenberg ha sido recibido por una gran cantidad de público en Auditori. Agatha (Mia Wassikowska) es una joven que cubre totalmente sus dos brazos debido a unas quemaduras que también tiene en parte de la cara. Su llegada a Hollywood revolucionará a tres personajes en cuyas vidas se cruzará: un niño prodigio llamado Benjie (Evan Bird), Havana Segrand (Julianne Moore) una veterana actriz a punto de perder su último tren hacia el estrellato y un gurú/entrenador personal de celebrities, el doctor Stafford (John Cusack). ¿Una comedia de Cronenberg? Una comedia negra, muy negra, negrísima. En ciertos momentos incluso donde su realizador dispara sin miramiento a esa constelación de estrellas que pululan por la meca del cine. Es un trabajo más flojo a lo que nos tiene habituado el canadiense (aunque hay mucho del cine al que nos tiene acostumbrados), aunque, eso sí, bastante superior a Cosmopolis. Esta Maps to the Stars tiene momentos en los que uno puede llegar a pensar que Woody Allen ha tenido algo que ver en ella con esos diálogos tan llenos de sátira o cinismo. Una sucesión de escenas con diálogos, sin música, llenos de retorcido humor y multitud de referencias cinéfilas altamente disfrutables. Intercala con estas escenas otras para que el espectador respire, momentos donde la música esta vez sí aparece y se muestra como un elemento más, Benjie vomitando y esa melodía estilo Badalamenti de fondo, el momento yoga de Havana y las campanas movidas por el viento o la escena que sale de la casa emocionada, burlándose, cantando y haciendo cantar a Agatha con ella tras enterarse de cierta noticia. La banda sonora es de Howard Shore (conocido por ser el perpetrador de la inolvidable música de The Lord of the Rings), habitual en la mayoría de films de Cronenberg así como de Scorsese. La película no se hace pesada en ningún momento, mantiene el ritmo gracias a unas grandísimas interpretaciones, de entre las que (además de la muy destacada por todos los medios de Julianne Moore-estupenda, muy natural y creíble-) quién se lleva la palma es el canadiense Evan Bird, que interpreta al niño prodigio Benjie. Me he quedado fascinado con su actuación, tiene una soltura y unas maneras que realmente merecen ser destacadas, brillante y con un grandioso futuro por delante con tan solo 14 años. También me gustaría destacar a Bruce Wagner (desconozco si Cronenberg intervino en el guión o no), guionista del filme con un currículum extraño – no hay registro de sus trabajos en un tramo de 13 años-. Aunque el recibimiento en Auditori ha sido excelente y no se han parado de oír risas continuas y aplausos, el final no ha dejado un buen sabor entre cierto sector del público: termina de una forma poco Cronenberg. No es que toda la película fuera 100% su estilo, pero si se deja entrever en varias escenas del filme. Al margen de esto, a escasos 25 minutos del final de la película hubo un fallo y la proyección se paró durante al menos 10 minutos. Al retomarse, las luces estuvieron encendidas durante poco rato más, y el respetable se lo tomo con buena filosofía. Algo que también debe haber influido en las críticas negativas, es que el tema de las excentricidades del mundo hollywoodiense no es la primera vez que se llevan a la gran pantalla y que puede llegar a no interesar en absoluto dado que por todos son las rarezas de esta “especie” en particular. Si os gustaron The Player y Celebrity, y el humor negro bañado en decenas de referencias a la cultura cinéfila hollywoodiense, no os la podéis perder.
Jamie Mark is Dead: Harry Potter y la hija de Brody
Tercera película con presentación, esta vez su director, Carter Smith, saltaba al escenario entre aplausos y remarcaba la importancia de ver una película como la íbamos a ver en pantalla grande y no en dispositivos móviles. Smith fue el director de la curiosa The Ruins, un slasher que parece normal y corriente hasta que descubres los matices que la hacen diferente, algo pasable para ver. Jamie Marks is Dead(la película en cuestión) fue alabada en Sundance, lo cual ya nos indica que vamos a ver algo muy, muy indie. Apesta a Donnie Darko por sus cuatro costados sin tocar ni de lejos el mismo argumento, no esperéis un thriller drama ni nada similar, ni en broma, esto es un drama. Un chico es encontrado muerto en el margen de un río, se trata de Jamie Marks. Adam, un joven del instituto donde iba Jamie se empieza a interesar por lo sucedido ya que era compañero de su clase, se sentaba delante de él. A los pocos días Adam observa atónito como Jamie no solo se le aparece sino que también habla con él. Esto será el principio de una gran amistad entre ambos. Así, tal cual es su argumento es lo que se puede ver en ella. No hay más. Con muchísimas preguntas sin respuesta (¿de donde aparece la chica de la cabaña? ¿quién es? ¿donde están los padres de Jamie? ¿porqué a nadie del pueblo le importa un pimiento su muerte? ¿porque solo en una escena alguien se da cuenta que Adam habla solo? ¿una chica que colecciona piedras? ¿porqué aparece un ciervo colgado de la canasta de baloncesto?). El hecho de la amistad entre muerto y vivo coincide con el nacimiento del amor entre Adam y Gracie, a quien da vida la hija de Brody en Homeland, Morgan Saylor. La película es extremadamente lenta, aburre y la espantada de público conforme iban dándose cuenta que no había ningún giro final interesante (ni nada más que drama y más drama) ha sido la más frecuente que he vivido en Auditori, incluso más que con The Midnight After. Amor, amistad y fantasmas se mezclan en un ladrillo de film muy difícil de aguantar hasta el final, cosa que hice entre bostezos. Para colmo, Jamie Marks tiene un parecido impresionante con Harry Potter, cosa que ha dado y dará para muchos tweets (como se ha visto reflejado en la red social), donde las críticas negativas tras su visionado han superado a las positivas.
Goodnight Mommy: déjense llevar, señores

Última del día para mí, y cuarta con presentación del equipo, esta vez los directores Severin Fiala y Veronika Franz tras la ovación de los asistentes han confesado que se conocieron a los 14 años y que uno hacia de canguro del otro donde aprovechaban para ver todas las películas que podían juntos. Film de terror austríaco, o thriller visto lo visto. Una mujer regresa a casa tras haber pasado por una operación de cirugía estética, donde sus dos hijos no entienden los comportamientos de su madre (que sigue con los vendajes en la cara) y empiezan a sospechar que realmente no se trata de su madre. Película para el disfrute y para dejarse sorprender con su giro final, que no es extremadamente original pero al menos denota inventiva o ganas de hacer las cosas decentes. Todo empieza muy tranquilo, como el lugar donde viven, una casa de ultimo diseño en plena naturaleza, no hay más escenario que este: la casa donde los niños campan a sus anchas sin nadie que interrumpa sus vidas en kilómetros a la redonda. El suspense y la tensión van en aumento hasta llegar al momento de la verdad, donde la sorpresa es desvelada. Goodnight Mommy se gana al espectador que acepta lo que le proponen, ese espectador que tiene un momento de duda ante lo que puede suceder. Las escenas de mas tensión y violencia irán subiendo de tono en cuanto pasen los minutos. No es un mal thriller ni una mala película de terror, es un interesante thriller de terror psicológico que contiene varias escenas bastante bien rodadas con momentos de gran tensión como esa actitud agresiva de la madre al inicio, cuando abre la puerta y uno de los hijos está en la sombra muerto de miedo, cuando la sorprende otro de ellos en el baño sin los vendajes, el momento Cruz Roja, el gato acuático, o los bichos. Si decidís verla, os aseguro que no olvidaréis varias de las escenas (en concreto una que incluye SuperGlue). Lo mejor son es el in crescendo que posee el filme: el minimalismo con el que empieza (pocos muebles, pocas personas, mínimos diálogos marcando al espectador donde centrarse) que se convierte en un frenesí imparable de escenas bestias y desagradables. El sector interpretativo es brillante: los tres actores están perfectos, desde Susanne Wuest como la madre, hasta Eliasy Lukas Schwarz, que dan vida a los niños (que curiosamente se llaman igual en la película). Es entendible (que no justificable) que se la critique porque esa violencia que va de menos a más, ese subidón de escenas a cada cual más fuerte y desagradable, que puede ser tachada de excusa barata para mantener al espectador contento y satisfecho, como si a partir de cierto punto ya todo valiera. El público ha empezado igual que el film, tranquilo y con pocos aplausos, hasta que esa vorágine de momentos pasados de sangre han llegado.
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