Hardy vuelve a la carga

[[Crítica de @PaulPorcoRosso]]
The Drop es la primera adaptación al cine de una novela de Dennis Lehane hecha por el mismo autor. Aunque a muchos ese nombre pueda sonarles a desconocido, seguro que han disfrutado de al menos una de sus novelas plasmadas en la gran pantalla: Dennis Lehane es el escritor de los libros en que se basan Mystic River, Shutter Island y Gone Baby Gone (dirigidas las tres con mano de hierro por dos grandes directores asentados y uno emergente). Su temática, como podemos ver, versa siempre en torno al thriller dramático y The Drop no es una excepción.
Según la potente voz en off de Hardy nos informa al principio de The Drop, Brooklyn es el hogar de locales llamados ‘bares de entrega’, sitios en los que de vez en cuando enormes cantidades de dinero sucio pasan de mano en mano lejos de la vista de la policía neoyorkina. Uno de estos bares es el ‘Cousin Marv’s‘, que una noche (que por suerte no es de entrega) es atracado por dos individuos con la cabeza cubierta. La vida aparentemente tranquila de Bob (Hardy) y Marv (Gandolfini), camareros del bar, se verá afectada por la férrea reacción del jefe del local, Chovka (Michael Aronov), un capo de la mafia chechena que les exige que recuperen el dinero. Un día de camino a casa, Bob encuentra en un contenedor un cachorro de pitbull malherido y traba amistad con Nadia (Noomi Rapace), una chica que le ve hurgando en el contendor. El amo del perro, Eric, no tardará en ponerse en contacto con Bob, desencadenando una serie de eventos que no tardarán en cruzar entre sí ambas historias.
Por segunda vez este año (tras el thriller de 2013 “Locke“), el británico Tom Hardy demuestra con su glacial expresión facial que es capaz de actuar mucho mejor que sus músculos y su cara de niño guapo sugieren. Su contenida actuación como camarero de un bar atrapado en una trama de mafia y corrupción en los bajos fondos de Brooklyn no sólo es lo mejor de un thriller plano y cargado de estereotipos, sino que es lo que consigue atrapar al espectador y crear la máxima tensión. Su persuasivo y trabajadísimo acento neoyorkino, aunado con la antes mencionada capacidad del actor para contener sus emociones y a la vez parecer vulnerable, hace el deleite de la audiencia pese a estar asistiendo al desfile de un personaje algo vacío. Incluso le planta cara (interpretativamente hablando) al finado James Gandolfini, quien ofrece un valioso respaldo con no pocos destellos de calidad que recuerdan a su superlativa actuación televisiva en The Sopranos.

El director belga decide abrir varios frentes al perpetrar este thriller dramático. La intriga (que sí está conseguida), que supone un enfrentamiento a tres bandas entre los personajes de Hardy, Gandolfini y Schoenaerts, se mantiene hasta su explosión climática y se resuelve de forma muy satisfactoria con cierto aire a humor negro. Pero el drama no termina de encajar con la trama: la narrativa paralela que usa el director para contar ambas historias no las hace parecer cohesionadas excepto cuando ambas chocan al acercarse el ya nombrado clímax, consiguiendo crear un thriller de esos en los que (me atrevería a decir que al contrario que las tres obras de Lehane llevadas a la gran pantalla) el destino final es más satisfactorio que el camino andado.
No es una opción inválida disfrutar de este tipo de thriller, y es inevitable hacerlo cuando la tensión consigue medirse tan bien como en el nombrado apartado de The Drop, ayudado por la sutil banda sonora de Beltrami y el precioso retrato de Brooklyn de Karakatsanis. Pero resulta que tampoco es un thriller con unos personajes especialmente memorables: aparte de los sobradamente alabados de Hardy y Gandolfini (que se convierten en memorables gracias a sus intérpretes) uno no puede evitar sentirse algo cansado de la mafia este-europea que campa a sus anchas por el cine americano de mafiosos. Aún rehuyendo de la también manida camorra italiana, los jefazos albano-kosovares de Hardy y Gandolfini no pueden evitar ser mucho más que un cliché con piernas que conduce un BMW pagado con dinero negro de la venta de droga, armas, o lo que sea que se dedique la fauna de The Drop.
Valdrá la pena ver cuáles son los pasos siguientes tanto del director de la cinta, Michael R. Roskam, como de las andadas como guionista de Lehane (del que no dudo de sus capacidades en novela) que tiene un estilo aún por pulir. Y, por supuesto, valdrá la pena visionar este entretenido (aunque poco memorable) thriller dramático.

Lo mejor: el personaje creado por Tom Hardy y la fotografía de Karakatsanis.
Lo peor: la no cohesión entre drama y tensión en la trama, y la sensación de que se podría haber hecho algo mayor puliendo el material de Lehane.

Título: The Drop
Director: Michael R. Roskam
Guión: Dennis Lehane
Fotografía: Nicolas Karakatsanis
Año: 2014
Duración: 106 min.
País: Estados Unidos
Productora: Chernin Entertainment / Fox Searchlight Pictures

Reparto: Tom Hardy, Noomi Rapace, James Gandolfini, Michael Esper, Lauren Susan, Erin Drake, Morgan Spector, Chris Sullivan, Michael Aronov, Matthias Schoenaerts, Alex Ziwak, Danny McCarthy, John Ortiz, Elizabeth Rodriguez, James Frecheville
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