Impresionante blockbuster con alma

Título: Dawn of the Planet of the Apes

Director: Matt Reeves
Guión: Rick Jaffa, Amanda Silver, Mark Bomback
Fotografía: Michael Seresin
Año: 2014
Duración: 130 min.
País: Estados Unidos
Productora: 20th Centurty FOX / Chernin Entertainment
Reparto: Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman, Keri Russell, Toby Kebbell, Kodi Smit-McPhee, Enrique Murciano, Kirk Acevedo, Judy Greer

Crítica de @PauGarcia179
El otro día leía un interesante artículo de Cinemanía en el que alertaban del peligro de que los directores más talentosos del momento se pasasen al blockbuster después del caso de Edgar Wright, quién abandonó ‘Ant-man’, el proyecto en el que llevaba cinco años trabajando, por “diferencias creativas” con Marvel. Disney, en su proyecto galáctico de inundar las carteleras de películas de Star Wars hasta que el producto se agote, tiene la intención de estrenar tres secuelas de la antigua trilogía y varios spin-offs, misión para la cual ya ha fichado algunos de los más jóvenes e interesantes cineastas de la actualidad: Josh Trank, Gareth Edwards y Rian Johnson. La pregunta que el artículo lanzaba al aire era, pues: “¿no nos estaremos perdiendo grandes películas con el talento concentrado en productos prefabricados?”. Matt Reeves, director de ‘Cloverfield’ y del remake de ‘Let Me In’, parece responder con un tajante NO a la pregunta con el filme que hoy estrena en nuestro país: ‘Dawn of the Planet of the Apes’

El final de ‘Rise of the Planel of the Apes’ (SPOILER de la precuela) nos dejaba con ese virus que hacía más inteligente a los simios y mataba a los humanos expandiéndose por todo el mundo. Diez años después de aquello, empieza la narración en el nuevo filme de Matt Reeves, con algunos supervivientes humanos y los simios haciéndose con la supremacía del planeta. 
Matt Reeves demuestra que se pueden hacer grandes películas sin tener que bajar la cabeza y resignarse a crear un producto prefabricado mutando, como siempre solemos pensar, en un simple artesano que conjuga las piezas para obtener un correcto producto final. Aunque negásemos los méritos artísticos de Reeves (algo imperdonable, según mi punto de vista), tendríamos que admirar al director “solo” por su impresionante elaboración, planificación y trabajo que hay tras las imágenes de ‘The Dawn of the Planel of the Apes’. Porque estamos hablando de una película protagonizada principalmente por simios proyectados a partir de CGI en base a los movimientos de los actores. En cada escena, en cada plano, vemos la labor de Reeves para que todo esté perfecto, cada detalle, cada personaje, con unas espectaculares escenas de acción que nos hacen olvidar los prejuicios contra el blockbuster y nos hace disfrutar de puro entretenimiento. Pero además, Reeves consigue imprimirle alma a la película y hacer compatible cierta profundidad con la perfección técnica. La personalidad del artista con la maestría del artesano. Porque puede que haya explosiones, ruido y acción a raudales, pero bajo esa superfície hay cierto idealismo por la paz que los amigos ultraconservadores de la Asociación Nacional del Rifle confunden -con mi más sincera preocupación por su estado mental y nivel intelectual- con una  conspiración en contra de la tenencia de armas en Estados Unidos. Aclaramos a nuestros amigos de la NRA (siglas en inglés) que las armas matan, y que, vaya como son las cosas, el diálogo es una alternativa sensata (algo utópica, a estas alturas de la historia de la humanidad) a la lucha armada.

El director, con esta extraña mezcla entre profundidad y comercialidad (que Aronofsky ya probó en ‘Noah’) marca el camino a seguir a los Josh Trank, Rian Johnson y compañía, que se enfrentarán al difícil reto de crear una obra más comercial sin renunciar a su personalidad. Y del éxito en taquilla de ‘Dawn of the Planet of the Apes’ también tendrían que tomar nota las grandes productoras: si dejan espacio para la libertad creativa del cineasta, esto repercutirá positivamente en su beneficios. 
Hablaba de la genialidad de Matt Reeves, pero si hay que destacar otro nombre propio de esta película es sin duda el de Andy Serkis. Es muy fácil decir que es todo CGI, que no tiene tanto mérito como una interpretación normal. Después de ver esta película, cualquier persona en su sano juicio dudaría de esta afirmación, porque la actuación de Serkis es impresionante. Cuando César aparece en pantalla, brilla por encima del resto de personajes, sean simios y humanos, se hace grande y lo vemos, paradójicamente, como el personaje más humano y expresivo de toda la narración. El resto de reparto (Jason Clarke, Gary Oldman, Keri Russell) cumple intentando no resultar invisibles al lado de Andy Serkis.  
The Dawn of the Apes’ es el mejor blockbuster en años,  una extraña película que aúna profundidad con espectáculo y que se revela como inesperada guía sobre como hacer una buena superproducción desmarcándose de los esquemas prefabricados, de los diálogos ridículos, de las situaciones inverosímiles y del más absoluto de los vacíos artísticos.
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