La falsa trascendencia y la insultante actuación de Jack Sparrow

Título: Transcendence
Director: Wally Pfister
Guión: Jack Paglen, Jordan Goldberg, Alex Paraskevas, Wally Pfister
Fotografía: Jess Hall
Año: 2014
Duración: 119 min.
País: Estados Unidos
Productora: Warner Bros. Pictures / Alcon Entertainment
Reparto: Johnny Depp, Rebecca Hall, Paul Bettany, Kate Mara, Morgan Freeman, Cillian Murphy, Cole Hauser, Clifton Collins Jr., Josh Stewart, Olivia Taylor Dudley

Crítica por @PauGarcia179

Wally Pfister, el director de fotografía de la mayoría de las películas de Christopher Nolan, debuta en la dirección con ‘Transcendence’. Con la ayuda del director de ‘Batman Begins’ en labores de producción, saca adelante esta película que cuenta con algunos de los actores habituales de Nolan , como Cillian Murphy y Morgan Freeman. 

Will Caster es el más importante investigador en materia de inteligencia artificial. Aunque obtiene elogios y  despierta admiración entre muchos, también se ha ganado antipatías desde los sectores más anti-tecnológicos. Después de una conferencia, Caster es víctima de un atentado que le deja al borde de la muerte. Para salvar su consciencia, su mujer y un amigo (también científicos como Caster), deciden conectarlo a una inteligencia artificial.

Hay que reconocerlo: el inicio es prometedor. Se nos presenta, mediante un flashforward, un futuro en el que la tecnología ya no se utiliza. Sin duda, ese principio despierta el interés del espectador y genera expectativas para saber qué ha pasado para llegar a esta situación, pero cuando salimos del flashforward y empieza la narración lineal, las cosas se empiezan a torcer. 

Para empezar, tenemos que aguantar la lamentable actuación de Johnny Depp, que parece sumarse a la escuela interpretativa de Colin Farrell y Ben Affleck. Gracias a su anti-actuación, consigue despertar en el espectador la más absoluta indiferencia por lo que pueda pasarle al personaje que interpreta. Es cierto que los guionistas tampoco acaban de dibujar bien al personaje, pero ni el actor, ni el propio director consiguen imprimirle un poco de alma.  El resto de personajes tampoco acaban de estar bien retratados, y por ejemplo vemos pasar por ahí a Cillian Murphy, correcto (pero vacío) como policía del FBI y a Morgan Freeman, que hace creíbles sus líneas de diálogo por muy absurdas que puedan ser. El amigo científico es quizás el mejor personaje, con sus dudas y sus humanas contradicciones, y además Paul Bettany está creíble en todo momento. Rebecca Hall también se esfuerza en dar un poco de vida a Evelyn, la mujer del protagonista, pero aunque lo intenta no puede hacer verosímil la historia de amor si su pareja argumental nos importa un rábano y el actor que lo interpreta no se toma en serio su actuación. 


‘Transcendence’ intenta hablar sobre los peligros de la tecnología y en concreto de la inteligencia artificial, planteando que ésta se podría volver en nuestra contra. Stephen Hawking (entre otros científicos) reflexionaba sobre esto en un artículo publicado en The Independent, y advertía de los peligros de la inteligencia artificial: “El éxito en la creación de IA podría ser el más grande acontecimiento de la humanidad. Desafortunadamente, también podría ser el último.”  Y es algo que también pretende transmitir la película, pero la verdad es que el guión está tan plagado de errores y la ejecución resulta tan inverosímil que no nos lo podemos tomar en serio, a pesar de sus aires de grandilocuencia y solemnidad, que justamente actúan en su contra. 

Está muy bien querer dar un poco de cuerpo, de reflexión a la película, faltaría más, pero si se opta por el camino de la seriedad y la trascendencia, el guión tiene que estar a la altura de esa ambición. Por desgracia, aquí es tan poco consistente que roza lo ridículo. Y es que seguramente, el director acaba transmitiendo lo contrario a sus intenciones: si quiere que el espectador se inquiete y se formule preguntas, el planteamiento tiene que ser mínimamente verosímil; si no lo es, le resta importancia al debate propuesto e instala a los espectadores en una falsa tranquilidad respecto a la inteligencia artificial. Esa falsa tranquilidad, esa burbuja de indiferencia que invita al conformismo puede ser peligrosa, como advierten los científicos en el artículo de The Independent, porque la inteligencia artificial ya es una realidad y avanza rápidamente. 

‘Transcendence’ no funciona ni como película de ciencia-ficción, ni de acción (demasiado aburrida para ser un blockbuster) ni tampoco como historia romántica, porque pese al noble intento de Rebecca Hall de insuflar vida a su personaje ahí está Johnny Depp para neutralizar lo conseguido por su compañera de reparto y hacer totalmente inviable la conexión emocional del espectador con los protagonistas del film. Los aires de trascendencia y solemnidad solo se palpan en la superficie y en el fondo no hay más, de manera que la película se convierte en un frívolo intento de reflexión acerca de la tecnología y la inteligencia artificial. 

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