NO ESTRENOS: Terrence Malick, filósofo y poeta

Título: The New World (El Nuevo Mundo)

Director: Terrence Malick
Guión: Terrence Malick
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Año: 2005
Duración: 133 min.
País: Estados Unidos
Productora: New Line Cinema
Reparto: Colin Farrell, Q’orianka Kilcher, Christian Bale, Christopher Plummer, Yorick van Wageningen, David Thewlis, August Schellenberg, Noah Taylor, Eddie Marsan, Wes Studi, Raoul Trujillo, Jonathan Pryce

Crítica de @PauGarcia179

Terrence Malick es un director que acostumbra a generar reacciones opuestas entre la gente: hay quienes lo odian y otros que lo admiran profundamentePersonaje peculiar -no da entrevistas ni se deja fotografiar-, tardó dos décadas en estrenar una nueva película después de ‘Days of Heaven’ (1978) y estos veinte años los pasó en Francia alejado de cualquier atención mediática. Por suerte para nosotros, en 1998 volvía a ser noticia con el estreno de ‘The Thin Red Line’, y “sólo” 7 años después llegaba ‘The New World’, la película de la que hoy hablamos. El film de Malick está inspirada en la famosa historia de Pocahontas y el Capitán Smith.
En el siglo XVII, llega a tierras americanas un barco inglés para establecer una colonia en el Nuevo Mundo, Jamestown. En él viaja John Smith, soldado condenado a muerte en Inglaterra pero perdonado por el Capitán Newport. Smith, nombrado capitán, conocerá a Pocahontas y descubrirá el modo de vida de los nativos americanos.
Se ha tergiversado la historia durante siglos,  llamando descubrimiento de América (aunque parezca idiota el tener que recordarlo, el continente ya estaba habitado) a lo que en realidad fue un genocidio en toda regla, eliminando, además, toda la diversidad cultural del continente. En ‘The New World’, a pesar de conservar un título de cariz europeísta, Terrence Malick elabora un bonito homenaje a los nativos de América, con actores amerindios que aprendieron la lengua original (lenguas algonquinas) gracias a algunos de los pocos hablantes que quedan en la actualidad. Malick retrata la forma de vida y de pensamiento de los nativos que ya vivían en aquella tierra mucho antes de que los europeos llegaran con aires imperialistas y deseosos de riquezas.

“They are gentle, loving, faithful, lacking in all guile and trickery. The words denoting lying, deceit, greed, envy, slander, and forgiveness have never been heard. They have no jealousy, no sense of possesion. Real, what I thought a dream.”
(“Son gentiles, amables, fieles, carentes de todo engaño. Las palabras que denotan mentira, engaño, avaricia, envidia, calumnia y perdón nunca han sido escuchadas. No tienen celos, no tiene sentido de posesión. Realidad, lo que pensaba que era un sueño”)
De ritmo lento, ‘The New World’ avanza deteniéndose en los gestos y detalles, en las miradas, los árboles y otros elementos de la naturaleza. Mientras el relato se sitúa en el mal llamado Nuevo Mundo, parece que el paisaje gravado por Malick cobre vida produciendo una sincera fascinación hacia un continente y una cultura donde todo es tan bello, tan lírico, que parece un sueño, como de hecho dice en un momento de la película el Capitán Smith. Llegados a Inglaterra, a pesar de la sublime dirección de Malick, la película pierde magia, aunque quizás es un efecto buscado por el director para contrastar las diferencias entre los dos continentes. 
Terrence Malick ya tenía el guión escrito a finales de los 70, pero hablar de guión en el caso del director de ‘The Tree of Life’ es un poco vago, pues en sus películas un personaje que se considera principal puede quedar en la nada (como Adrien Brody en ‘The Red Thin Line’) y la estructura de la película se construye sobre todo en el montaje, por lo que se entiende que el estreno de sus películas acaben retardándose tanto, pues el hombre debe tener horas y horas de grabación.
Querido Colin, si cambias de expresión tampoco te va a doler la cara…
El montaje final acabó por dar el protagonismo a Colin Farrell (John Smith) que, fiel a su estilo de interpretación, pone la misma cara en toda la película. Q’orianka Kilcher, pese a ser su primera actuación, consigue imprimirle una verosimilitud a su personaje que Farrell no conseguiría ni en 1000 años de preparación. Christopher Plummer actúa bien en las contadas (y recortadas) ocasiones en la que aparece, y Christian Bale hace creíble a su personaje.

Como dijo el propio Malick, ésta es una película de sensaciones. Lo consigue con la asombrosa fotografía de Emmanuel Lubezki (quién ya ganó un Óscar por ‘Gravity’) que, junto con el director, captura y compone unas imágenes increíblemente bellas. Además, los elegantes movimientos con steadycam le dan mayor autenticidad y una magia cinematográfica difícil de describir, como en la escena del niño corriendo, que es la magia de capturar la vida misma. Cabe destacar, además, la gran banda sonora de James Horner, que acompaña y transmite las emociones de los protagonistas. Las voces en off, una constante en el cine de Malick, en esta ocasión favorecen la lírica de la película y no se usan en exceso como en su posterior ‘To the Wonder’ (de igual manera sucede con los movimientos de cámara con steadycam, que mientras aquí resultan elegantes, allí me parecen carentes de encanto)
‘The New World’ es una película mágica y bellísima, que demuestra una vez más la poesía visual de Terrence Malick, un director por encima de los egos de los actores que aquí nos regala otra experiencia sensorial de gran espiritualidad.

Lo mejor: lirismo, fotografía, la interpretación de Kilcher
Lo peor: la “actuación” Colin Farrell

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