#reflexionesdecine – Mis cinco películas de animación Disney (TOP 5 INFANCIA)

Hoy, las #reflexionesdecine corren a cargo de @PaulPorcoRosso

Somos unos niños grandes. Y más cuando se trata de cine. Todos (unos más, otros menos) recordamos días enteros en los que poníamos una película de animación en bucle y la repetíamos hasta saber todos los diálogos. La factoría de animación Disney ha sido y sigue siendo la reina en su campo. Incluso ahora que ya no tiene el monopolio y con el descenso de calidad en sus producciones, es el referente de toda productora que quiere entrar en el mundillo.
Hoy, apelo a ese niño interior para exprimirme la sesera y dejar testimonio de mis películas favoritas de la factoría Disney, algo así como mi ‘TOP 5 infancia’, filmes que recuerdo con intenso cariño y que incluso, en tardes frías de invierno, rememoro (palomita en mano y manta en cuerpo) con el brillo en los ojos del infante que aún vive en mí. Los filmes con los que he crecido y que espero, en algún momento, poder mostrar a mi futuro hijo.
The Lion King (El rey león, 1994)
La máxima obra maestra que ha dado la factoría de animación Disney: definitoria de toda una generación. Reinterpretación de la obra de ShakespeareHamlet, pero ubicada en la sabana africana, y con leones, hienas y tucanes como protagonistas principales. Pese a los grandes éxitos cosechados desde la incorporación de Pixar a la gran empresa de la animación, des del ya lejano 1994 no se ha repetido un éxito como el de las aventuras de Simba. Fue reestrenada en el otoño de 2011, recaudando en todo el mundo un poco más de 950 millones de dólares.

Ratatouille (Ratatouille, 2007)
La preciosa fábula animada de la rata que quería ser chef. Rémy y Disney maravillaron al crítico, al cocinero, y al espectador, con una película magnífica, deliciosa y triste a partes iguales. Brad Bird, el director de la película y de The Incredibles, y todo su equipo técnico vieron un gran número de películas francesas para animar a los personajes “lo más francés posible”, llegándose a inspirar en Brigitte Bardot, Serge Gainsbourg y hasta Charles de Gaulle en la creación de algunos personajes.
Toy Story (Toy Story, 1995)
Uno de los primeros trabajos de Joss Whedoncomo guionista fue su colaboración en el guión de Toy Story. La película, primera de la unión Disney-Pixar, creó toda una legión de niños esperando a atrapar sus juguetes con las manos en la masa. Las aventuras de Buzz y Woody continuaron en dos secuelas que, pese a ser divertidas y mantener la nostalgia del crecimiento de los niños y su madurez, no fueron capaces de igualar a esta obra maestra.
101 Dalmatians  (101 Dálmatas, 1961)
101 Dálmatas retrata dos historias de amor paralelas en el marco magnífico de un Londres brumoso. Es Disney al más puro estilo: amor, acción, tensión, y sentimentalismo en su dosis exacta. Con uno de los villanos más histriónicos de toda la factoría, la música jazz que puebla el metraje, y su perfecto pulso narrativo, es la gran infravalorada de las producciones Walt Disney.

Fantasia (Fantasía, 1940)
Locura maestra surrealista, la perfecta representación animada de la música clásica. Rehúye de la narrativa típica de ‘planteamiento-nudo-desenlace’, para representar toda la belleza de la música clásica de Bach, Beethoven, Tchaikovski, Stravinski y Schubert a base de una sucesión de cinco cortometrajes de entre veinte y veinticinco minutos. La primera película Disney recomendable tanto para padres como para hijos. 
Cinco descartadas igualmente buenísimas
Viéndome haciendo esta lista de #reflexionesdecine me era imposible dejar fuera algunos títulos imprescindibles, must que adoro y me apena no poder situar entre los cinco primeros, así que he seleccionado cinco más (y basta) que son: The Jungle Book (El Libro de la Selva, 1967), increíble musical, genuina adaptación, y un final dramático, al nivel de las otras cinco; A Bug’s Life (Bichos, una aventura en miniatura, 1998) una de las primeras Disney-Pixar, que tiene un no-sé-qué-que-qué-sé-yo que me hace adorarla; The Great Mouse Detective(Basil, el ratón superdetective, 1986), gran infravalorada y una delicia para fans de Sherlock Holmes (pequeños detectives como lo era yo); The Aristocats (Los Aristogatos, 1970), una aventura de jazz y gatetes monos en el corazón de Francia; y por último Finding Nemo (Buscando a Nemo, 2003), el padre a la búsqueda de su hijo, la divertida Dory, los tiburones vegetarianos.
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