‘Noah’, entre lo espectacular y lo profundo

Título: Noah
Director: Darren Aronofsky
Guión: Darren Aronofsky, Ari Handel
Fotografía: Matthew Libatique
Año: 2014
Duración: 138 min.
País: Estados Unidos
Productora: Paramount Pictures / New Regency
Reparto: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Emma Watson, Anthony Hopkins, Ray Winstone, Logan Lerman, Marton Csokas, Dakota Goyo, Douglas Booth


Después del éxito de ‘Black Swan’, Darren Aronofsky estuvo a punto de dirigir ‘The Wolverine’, pero acabó desentendiéndose del proyecto y se centró en la película que hoy nos ocupa: ‘Noah’. Obviando las absurdas discusiones sobre si Aronofsky ha traicionado el espíritu de la Bíblia o si no la ha adaptado bien, hay que decir que ‘Noah’ es una película bastante aceptable. No es ni ‘Black Swan’ ni mucho menos ‘Requiem for a Dream’, pero afortunadamente tampoco es ‘The Fountain
Cuenta la historia que todos conocemos sobre Noé, un buen hombre a quién un día Dios le dijo que iba a destruir el mundo con un gran diluvio a causa de la corrupción y el pecado que habían traído los humanos, y que construyera una arca para salvar a su familia y a los animales de la muerte. 
Russel Crowe interpreta a Noé de forma convincente, tiene la presencia física necesaria para hacer creíble el personaje, y el resto del reparto, aparte de Jennifer Connelly y Anthony Hopkins, que están un peldaño por encima, realizan una interpretación bastante aceptable. 
Sí que es verdad que sorprende que alguien como Aronofsky, considerado como un autor de cine independiente, llegase a implicarse en ‘The Wolverine’ y que ahora presente esta gran superproducción, pero entre tanta magnificencia, espectacularidad y tantísima agua, sí que se ven atisbos de cine de autor que refuerza la personalidad de Darren Aronofsky. Estoy pensando, por ejemplo, en cierto montaje acelerado que aparece en algunas ocasiones, que tanto me recuerda tanto a su arriesgada ópera prima, ‘Pi: Faith in Chaos’, como a su obra maestra, ‘Requiem for a Dream’, y que me confirma que tras un presupuesto de 100 millones de dólares aún persiste el sello Aronofsky. En una entrevista, el cineasta de Nueva York comentaba que la idea de la película llevaba mucho tiempo en su cabeza, pues dijo que Noé es un personaje que siempre le fascinó y que a los 13 años ya escribió un poema sobre él. Aunque esto queda mucho mejor que decir que quería hacer una superproducción, si nos fiamos de Darren y realmente quería llevar la historia al cine (“pues nunca se había hecho antes”), no había otra manera de hacerlo que bajo el respaldo de una productora como la Paramount
Mientras veo ‘Noah’ no tengo la sensación de estar viendo una superproducción más, un producto cinematográfico, un blockbuster sin alma, creo estar viendo algo más entre las aguas de este diluvio cinematográfico. Este mismo año se estrena otra historia bíblica, ‘Exodus’, dirigida por Ridley Scott, que contará la historia de Moisés, y aunque con gran respeto veo en Ridley Scott un gran conocedor del oficio, capaz de manejar grandes producciones con enormes presupuestos, también lo veo como alguien sin la personalidad de Aronofsky (ver la infravalorada The Counselour, en la que Cormac McCarthy es el verdadero autor de la película), quién tiene detalles de genialidad y que se acerca a la conocida historia de Noé de forma original y quizás rompedora.
Hay momentos bellos y poderosos, como aquella en la que Noé le cuenta la creación a su família, de manera que une el relato de la creación del mundo en 7 días con la evolución (absurdamente, y a pesar de ser un gran momento del film, me recordó a la introducción de cierto capítulo de Los Simpson). Como el mismo director ha comentado en diversas entrevistas, no es una película pensada únicamente para los creyentes (al contrario, parece que algunos pueden ofenderse), y aquí estoy yo para demostrar lo dicho por Aronofsky.
Podría criticarse la excesiva vileza del antagonista (Ray Winstone), y aunque al principio intenta dibujar un poco su personaje cuando se dirige al creador (“¿por qué no me hablas?”), lo cierto es que acaba diluyéndose en lo que sería el villano de toda la vida, pero se supone que es el descendiente de Caín, donde empezó toda la corrupción del alma humano. 
Parece que ha habido diversas opiniones que critican el mensaje ecológico del film, lo cuál resulta sorprendente, primero porque no entiendo qué tiene de negativo plantearse qué diablos estamos haciendo con nuestro planeta y segundo porqué, como dice el propio Aronofsky, en la Bíblia hay un mensaje ecológico, y él se limitó a trasladarlo a la pantalla. 
‘Noah’ es una buena película de entretenimiento que lleva a las masas un mensaje ecologista, con algunos toques de cine de autor mezclados con aparatosos efectos especiales, que a veces se deja llevar por la espectacularidad y a veces plantea conflictos teológicos y filosóficos que se escapan irremediablemente de los estándares del blockbuster.

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