LUNES DE RECOMENDACIONES: ‘The Village’ o ‘Porqué a mi aún me gusta Shyamalan y hay gente a la que no’

[[Crítica de @PaulPorcoRosso]]
En el año 2004, el público cinéfilo se acercó al cine más próximo porque habían sacado “la nueva del director del Sexto Sentido”, después de ver un tráiler que prometía la vuelta del terror clásico a las salas de cine. Yo mismo (poco fan del cine terror por aquel entonces) esperé muchos años para verla, pensando que The Village se trataba de una película de terror. Pero no, The Village(cuyo título en español ‘El Bosque‘ cambia totalmente el sentido que le quiere dar Shyamalan) es una película social, una reflexión intelectual sobre el uso del miedo y el terror para condicionar patrones de conducta y controlar a las masas. Lo importante no es lo que vaga por el bosque (sea lo que sea) sino lo que se cuece en el corazón del pueblo, cómo la mente al cargo de gestionar la pequeña comunidad trata de cortar toda libertad individual con miedo, dolor, castigo, pérdida y, como siempre, con educación conducida. Cual dictadura despótica, pero escondida tras el velo del Mago de Oz.
Eso, sin duda, enfurruñó a muchos aficionados que esperando un tornado de sustos y sobresaltos con monstruos salidos de otro planeta, se encontraron con otro de los giros de guión a los que el indio-americano nos tiene tan acostumbrados, pero que a sus fans siguen sorprendiéndonos para bien. La película llega a recordarme (muy vagamente) a Canino de Giorgios Lanthimos, en el sentido de que una excesiva sobreprotección acaba por acabar con la libertad de los protegidos, y el uso de manipulación y engaño continuado para un bien mayor acaba por ser injustificado y desmesurado. Cómo una pequeña mentira se les fue de las manos y acabó por ser la base de una sociedad aparentemente perfecta.

The Village está bellamente dirigida, consiguiendo crear un sentimiento de tensión e intriga envidiables y casi constantes, amén de desatarse en los momentos de profundidad dramática que tan bien se le dan a Shyamalan. Para ayudar a la empresa, cuenta con actuaciones magníficas de un reparto donde no hay nombres desconocidos (a destacar Joaquin Phoenixy Bryce Dallas Howard), la excelentísima banda sonora de James Newton Howard: cuando la película pierde el rastro de diálogos intimistas y pausados (casi susurrándose al oído) y se queda muda, las melodías a golpe de violín impulsan la acción por ellas solas, al igual que una bellísima fotografía (obra de Roger Deakins, de quién sino) que tira de simbolismos coloristas con perfección manifiesta.
A mi aún me gusta Shyamalan. Pese a Airbender, pese a la justa After Earth, pese a la floja La joven del Agua y a la ridícula El Incidente. Yo aún creo que el genio que escribió y dirigió esta película está escondido en algún lugar dentro de Shyamalan. Yo sigo creyendo que es un contador de cuentos profesional. Que aún puede sorprender al público una vez más, que puede volver a rodar obras-casi-maestras como con las que empezó sus andadas en el mundo del cine. Que Labor of Love y Sundowning le retornarán la confianza del espectador que, sin duda alguna, aún merece.
Lo mejor: dirección, actuaciones, guión, fotografía.
Lo peor: que esta sea (por el momento) la última gran película de Shyamalan.

Título: The Village
Director: M. Night Shyamalan
Guión: M. Night Shyamalan
Fotografía: Roger Deakins
Año: 2004
Duración: 108 min.
País: Estados Unidos
Productora: Touchstone Pictures / Blinding Edge Pictures / Scott Rudin Productions
Reparto: Joaquin Phoenix, Bryce Dallas Howard, William Hurt, Sigourney Weaver, Adrien Brody, Judy Greer, Brendan Gleeson, Michael Pitt, Cherry Jones, Jayne Atkinson, Celia Weston

NO ESTRENOS: Andy Kaufman y el hombre en la Luna

Título: Man on the Moon
Director: Milos Forman
Guión: Scott Alexander, Larry Karaszewski
Fotografía: Anastas N. Michos
Año: 1999
Duración: 118 min.
País: Estados Unidos
Productora: Mutual Film Company / Universal Pictures presenta una producción de Jersey Films / Cinehaus & Shapiro / West Productions
Reparto: Jim Carrey, Danny DeVito, Courtney Love, Paul Giamatti, Tony Clifton, Marilu Henner, Judd Hirsch, Christopher Lloyd, Norm MacDonald, Vincent Schiavelli, Brent Briscoe, Christina Cabot, Chuck Zito
Crítica por @PaulPorcoRosso
Man on the Moon es el biopic de Andrew Geoffrey Kaufman, más conocido como Andy Kaufman (Jim Carrey). Kaufman fue un popular (y excéntrico) actor y cómico americano nacido en el seno de una familia judía. Aunque nunca se consideró a él mismo como ‘cómico’ en el sentido estricto de la palabra, más bien un anticómico, pionero del anti-humor.
El enfoque de Forman de la vida de Kaufman, algo discutido por su poca incisión, en mi opinión apela a sentimientos y emociones de los espectadores, tratando al personaje interpretado por un brillante, brillantísimo Jim Carrey en la cumbre de su carrera, de una forma íntima y aparentemente sencilla. Su visión peculiar (lo que pide un personaje como Kaufman) de la vida del humorista al que no le gustaba que le llamaran humorista nos sitúa de lleno en su (también peculiar) mente. Aunque destaco especial y merecidamente la actuación de Carrey, bien es cierto que en este filme de Forman todos y cada uno de los actores, incluso el más pequeño secundario cumple a su perfección su papel. Paul Giamatti, en meteórico ascenso hacia la fama, genial como siempre; Danni DeVito más que correcto; y Courtney Love que cumple con creces en un papel muy dramático.
¡Qué necesaria es la gente a la que le gusta hacer reír! Es más: ¡qué necesaria es la gente que sabe hacer reír! ¿Cuál es la fórmula del humor? Claro está que cada uno entiende la comedia de una forma diferente: ya sabemos que sobre el humor, como con los gustos, no hay nada escrito. Pero de todas maneras nos podemos aventurar a descifrar la ecuación del humorista perfecto. Se necesita desparpajo, claro está. Amor al trabajo. Perseverancia. Voluntad para reírse de todo, incluso de uno mismo, e incluso en los momentos personales más duros. Ganas de pasárselo bien. Puede que Andy Kaufman(hombre sobre el que habla este delicioso biopic de Milos Forman) gustara más o menos (o haya gustado más o menos a posteriori), pero lo que no se le puede reprochar bajo ningún concepto, son las ganas de pasárselo bien.
Entre sus excentricidades (para el que escribe esto, deliciosas), todas satisfechas en aras de su propio divertimento, destacan intentar engañar a los espectadores de forma constante, ya sea fingiendo una mala comprensión de la cultura, del  idioma, o hacerse pasar por un borracho-fumador y cantante de rock irreverente; provocar a sus detractores con combates de boxeo mixtos; o invitar a todos los asistentes a uno de sus shows a leche con galletas en medio de una función.
Man on the Moon es un filme que sin duda le hace justicia a un personaje del que es imposible no encariñarse. Una de las grandes obras de Forman, y una de las grandiosas bandas sonoras del cine, a cargo de la banda REM.

Matterhorn: El camino hacia la tolerancia

Título: Matterhorn
Director: Diederik Ebbinge
Guión: Diederik Ebbinge
Fotografía: Dennis Wielaert
Año: 2013
Duración: 87 min.
País: Holanda
Productora: Column Film
Reparto: René van ‘t Hof, Ton Kas, Ko Aerts, Kees Alberts, Lucas Dijker, Porgy Franssen, Alex Klaasen, Elise Schaap, Ariane Schluter, Sieger Sloot, Michel Sluysmans, Helmert Woudenberg
Crítica de @PauGarcia179
Este viernes llegaba a las carteleras de nuestro país ‘Matterhorn’, la ópera prima del cineasta holandés Diederik Ebbinge. El director, también actor, ya había dirigido y escrito algunas series y cortometrajes, además de un telefilm para la televisión holandesa. Por esta película, Ebbinge ganó el premio Mejor Nuevo Director en el Seminci de Valladolid. Desconociendo por completo la cinematografía holandesa, me dispongo a ver este filme sin ningún tipo de condicionante y con la emoción de descubrir nuevos cineastas de nuestro continente.
Fred es un devoto viudo calvinista que lleva una vida muy solitaria y aburrida y con la única compañía de los fieles de la Iglesia y de los vecinos (que vendría a ser lo mismo, dado la ferviente religiosidad de todo el pueblo.) Un día, aparece en el pueblo Theo, un hombre con la edad mental de un niño de 5 años que pondrá patas arriba su monótona existencia y sus más firmes principios. 
La película de Ebbinge empieza con unos preciosos planos del campo, de las cercanías del pueblo de Fred mientras llega el autobús con el protagonista dentro (Fred), de forma que nos introduce en el ambiente y el ritmo que se desarrollará a lo largo del filme. Es un ritmo  pausado, lento, totalmente opuesto al de la frenética ‘Quai d’Orsay’ (Bertrand Tavernier, 2013), comedia francesa que a mí me dejaba exhausto. ‘Matterhorn’ se aleja totalmente del acelerado ritmo narrativo de las películas comerciales, retrata al personaje de forma limpia y observacional y vamos empatizando con él a causa de su soledad y su triste existencia. 
El universo particular que crea Ebbinge tiene un curioso humor y unas situaciones que por poco rozan lo ridículo, pero que si conectamos con ellas podemos llegar a reírnos de las particulades de los protagonistas y de la actitud fundamentalista, ultraconservadora y homófoba de los vecinos de ese pueblo. Aunque hay detalles cómicos, no hubiera estado de más un poco más mordacidad y humor que podrían disculpar ese ritmo pausado que puede agotar la paciencia de más de un espectador.
Aceptados el ritmo y el extraño humor, podremos adentrarnos lentamente en este emotivo filme que tiene la mejor de las intenciones, pues critica el conservadurismo, el fundamentalismo religioso y la homofobia y propone la amistad y el amor como el camino a seguir para llegar a la tolerancia necesaria para la convivencia entre los seres humanos.
‘Matterhorn’ es una película conmovedora, sencilla, totalmente anti-comercial, que nos descubre la primera película de un director muy interesante que apenas ha empezado a desarrollar su potencial como cineasta.

P.S.: Aprovecho esta crítica de una película que es la antítesis del sello Marvel para contrarrecomendar la serie ‘Agents of Shield’ que recomendaba @PaulPorcoRosso en una crítica anterior. Porque, parafraseando de nuevo a Groucho Marx, en Siempre en VO tenemos nuestras opiniones, pero si no te gustan tenemos otras. 

Esta sí es la Marvel que me gusta

Título: Captain America: The Winter Soldier (Captain America 2)
Director: Joe Russo, Anthony Russo
Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely (basado en el cómic de Joe Simon y Jack Kirby)
Fotografía: Trent Opaloch
Año: 2014
Duración: 128 min.
País: Estados Unidos
Productora: Marvel Studios / Marvel Entertainment / Sony Pictures Imageworks (SPI)
Reparto: Chris Evans, Scarlett Johansson, Samuel L. Jackson, Robert Redford, Toby Jones, Cobie Smulders, Emily VanCamp, Anthony MAckie, Sebastian Stan, Frank Grillo, Hayley Atwell, Georges St-Pierre, Maximiliano Hernández, Pat Healy, Stan Lee, Callan Mulvey
Crítica de @PaulPorcoRosso
Suena de fondo la BSO de Trouble Man.
Captain America: The Winter Soldier es un thriller de espionaje deudor de mucho cine de los ochenta y los noventa, con grandes (y buenas) dosis de acción, y toques de comedia ‘marca de la casa’ de Marvel: el acierto en el cambio de director es máximo. Los hermanos Russo, de trayectoria eminentemente televisiva, encuentran en Captain America su tercera inclusión en el mundo del cine, y lo hacen por la puerta grande.
Dos años después de los acontecimientos de The Avengers, Steve Rogers (Chris Evans), el Capitán América, sigue con su vida en el futuro en Washington D.C., intentando adaptarse como puede al mundo que le toca vivir. Tras una misión de rescate en un barco de carga propiedad de S.H.I.E.L.D., Steve y la Viuda Negra (Scarlett Johansson) se verán envueltos en una trama de intrigas y secretos que representa una amenaza para la organización de seguridad y el mundo entero, y se unirán con el Halcón para enfrentarse a los conspiradores que cuentan con un inesperado aliado: el Soldado de Invierno.
La primera pelea cuerpo a cuerpo del filme, y una de las mejores (sino la
mejor) de la franquicia.
Steve Rogers (ese Chris Evans perfectamente mimetizado con el personaje) no tiene dónde ir. Viene de un mundo (el de la Segunda Guerra Mundial) en el que las cosas eran o blancas o negras, pero ahora la humanidad sólo se define por una gama increíblemente grande de grises, donde cada uno mira por su propio interés, haciendo que un hombre recto, noble y de intachable ética como el Capitán América se siente increíblemente incómodo. Cuenta pero, con la ayuda de una Viuda Negra mucho más divertida que en The Avengers, y infinitamente más (y mejor) desarrollada. Su personaje podría perfectamente aguantar una película para él sólo (hay rumores de un proyecto sobre la Viuda Negra), y Scarlettcumple de forma notable.
Como ya se sabe, es imposible no referirse a las películas de la factoría Marvel como una parte de un todo, implicando entonces las siempre odiosas comparaciones con sus compañeras. Esta segunda entrega del ‘Capi’ puede con todas, y se sitúa junto a The Avengers en lo más alto de las producciones de superhéroes de nueva generación. Sus peleas son los mejores cuerpo a cuerpo del Universo Marvel, entre la espectacularidad de movimientos felinos de la Viuda Negra y la mezcla de artes marciales que practica el Capitán.
… y otra gran pelea cuerpo a cuerpo, ahora en espacio reducido.
Eso sí: el filme contiene ciertos puntos inverosímiles (no a nivel físico, que ya no cuestiono, sino de la trama). Por ejemplo, ¿dónde están el resto de los Vengadores cuando las cosas van tan mal y un par de bandazos de Hulk solucionarían el asunto? Acepto que Thor se encuentra en otro mundo (aunque en The Dark World puede viajar donde quiere y cuando quiere), y que el profesor Banner puede estar ocupado con sus investigaciones y no quiera involucrarse a menos que sea extremadamente necesario (lo cual cuadra con su personalidad). Pero ¿Iron Man? ¿qué está haciendo Tony Stark que es TAN importante como para no ayudar al Capitán cuando las cosas van mal en S.H.I.E.L.D.? ¿cuando ha renunciado a dar un par de zurras a los malos? Incluso se le ve a modo de cameo, impasible en la Torre Stark en cierto momento de la película. Sinsentidos superheróicos.
Pese a eso, Captain America 2 es una película con grandes dosis de suspense, acción, y, al fin y al cabo, un divertimento más para engrosar el gasto en palomitas de los asistentes al cine, y un ejemplo más a seguir para la factoría fábrica de millones. Basta de dioses nórdicos con el carisma de una patata. Basta de estirar al hombre de acero hasta la saciedad. Queremos más ‘capi’, más Viuda, más Falcon. Queremos que se siga la estela de Joss Whedon, sin acabar parodiándole. Queremos más Winter Soldier y menos Dark World. O lo mejor de cada una.
Lo mejor: guión, actuaciones, el giro que le han dado los hermanos Russo al género y al personaje.
Lo peor: el personaje, algo desaprovechado, de Robert Redford. En algunas escenas de acción, la dirección no toma distancia y es difícil saber quién golpea a quién.

P.S.: a modo de curiosidad, os diré que me autospoileé un dato de la película por ser seguidor de la serie Agents of S.H.I.E.L.D. (que des de aquí recomiendo sin dudarlo)…

"La única alianza posible es con la conciencia del pueblo"

Título: Viva la Libertá
Director: Roberto Andò
Guión: Roberto Andò, Angelo Pasquini
Fotografía: Maurizio Calvesi
Año: 2013
Duración: 94 min.
País: Italia
Productora: BiBi Film / Rai Cinema / MiBAC
Reparto: Toni Servillo, Valerio Mastandrea, Valeria Bruni Tedeschi, Michela Cescon, Anna Bonaiuto, Eric Nguyen, Judith Davis, Andrea Renzi


En un momento donde la crisis económica y la corrupción han provocado un desencanto hacia la clase política, el cine, como un reflejo de la vida, representa ese sentimiento con películas como ‘Quai d’Orsay’ (Bertrand Tavernier, 2013) o la película de la que hoy hablamos, la italiana ‘Viva la Libertá’, de Roberto Andò
Enrico Oliveri es el líder del partido de la oposición que atraviesa un duro momento cuando ve que está perdiendo apoyos. Desde su torre de marfil, y a pesar de representar la izquierda italiana, no consigue empatizar con los ciudadanos. Se ha alejado de la realidad, de los problemas de una población que pierde la fe en la política a causa de la corrupción y de la incapacidad de los políticos para resolver una crisis económica que parece no tener fin. Al ver la falta de apoyos dentro de su partido, y aún con la arrogancia propia de quienes han estado en lo más alto, decide abandonar el país “para ver como esos idiotas se las apañan sin mí (él)” y se refugia en casa de una amiga en Francia. Su ayudante, con tal de que no cunda el pánico en el partido (aunque podría ocurrir justamente lo contrario), decide sustituir a Enrico Oliveri por el gemelo del político, un filósofo bipolar que acaba de salir del psiquiátrico. 
El filósofo bipolar…
Con semejante premisa que roza lo surrealista, podríamos pensar que nos encontramos ante una hilarante comedia donde se producen situaciones graciosas producto del equívoco, del choque entre personalidades, pero lo cierto es que la película, más allá de aislados momentos cómicos (sobretodo gracias al Oliveri filósofo), no consigue ganarse la etiqueta de comedia. A pesar de lo absurdo de la premisa, a veces intenta acercarse a lo dramático en las partes del político (el de verdad) como protagonista, pero no acaba de saber combinar de forma natural el drama y la comedia (como sí sabe Alexander Payne). 
Lamentablemente, esto no es lo único negativo que se puede decir de ‘Viva la Libertá’, pues  la película va deambulando, dubitativa, hasta un final que intenta sorprender pero que, al menos para el que esto escribe, deja al espectador bastante indiferente y sin concluir las bifurcaciones abiertas a lo largo del filme. 
… y el  político de verdad
Aunque como decía no es especialmente divertida, sí que hay diálogos ingeniosos que pueden arracarnos una sonrisa, y además contamos con la grandísima interpretación de Toni Servillo, que en un año consigue dos grandísimas actuaciones, como Jep Gambardella en la genial ‘La Grande Belleza’ (Paolo Sorrentino, 2013) y como los dos mellizos de ‘Viva la Libertá’. Con su mirada y su gestualidad facial, Servillo define y da vida a los dos personajes de personalidades totalmente opuestas. Valerio Mastandrea (Andrea Bottini), por su parte, ganó el Premio David di Donatello a mejor actor secundario, aunque su interpretación, si bien no es mala, no pasa de correcta.
Viva la Libertá’ ofrece una visión (quizás utópica) de lo que debería ser la política encarnada en la figura del filósofo bipolar (“la única alianza posible es con la conciencia del pueblo”); es una película que podría resultar hilarante con esta absurda premisa pero que no acaba de encontrar ni su tono ni los caminos narrativos adecuados para llegar a un final satisfactorio para el espectador.

Lo mejor: Toni Servillo, algunas situaciones cómicas y diálogos interesantes
Lo peor: que no acabe de aprovechar la premisa, le falta comicidad

#reflexionesdecine – Las mejores actuaciones de Jim Carrey

Hoy, las #reflexionesdecine corren a cargo de @PaulPorcoRosso


James Eugene Carrey, conocido en el mundo del espectáculo como Jim Carrey, es un actor, humorista, cantante y escritor canadiense. Comenzó actuando en directo en el año 1979 en un club nocturno de Toronto. Después de obtener cierto prestigio, se fue a trabajar a Los Angeles, donde fue visto por el humorista Rodney Dangerfield que firmo con él la apertura de sus giras de actuaciones. Carrey siempre tuvo un gran interés por el cine y la televisión, cosa que le llevó a trabajar en el programa de humor In Living Color, donde interpretó varios personajes durante la temporada de 1990.

Su primera gran película fue Ace Ventura: Pet Detective, estrenada en 1994, y que recaudó más de 72 millones de dólares en Estados Unidos, le llevó a convertirse en uno de los Reyes de la comedia americana de la década de los noventa, y por ello, en el actor cómico mejor pagado de la historia (recibió 20 millones de dólares por The Cable Guy). Su carrera tocó techo en los años 1999 y 2000, cuando ganó el Globo de Oro por sus apariciones en The Truman Shown y Man on the Moon.
En esta #reflexionesdecine intento rendirle un mínimo homenaje (ahora que su carrera se encuentra un poco en dique seco) repasando sus cinco mejores actuaciones. Es mi humilde manera de dar las gracias al hombre que me ha arrancado sonrisas en mis peores momentos, y más importante, que me ha ayudado a pasar esas tediosas tardes de domingo en el sofá.

Man on the Moon, de Milos Forman(Man on the Moon, 1999)
Milos Forman, uno de los grandes, dio forma a este bestial biopic sobre el cómico de muerte prematura (35 años) Andy Kaufman, bailando entre drama y comedia con gracilidad y magia formal. Man on the Moon, habla, música de REM mediante, de la leyenda tras del hombre, de ese humorista que aspiraba a ser el artista total, la mayor estrella del mundo: hacer reír, impactar, emocionar, provocar, romper esquemas. Y ¿quién mejor que Jim Carreypara interpretar a un hombre histriónico, algo pasado de vueltas y totalmente impulsivo? No contestéis, ya os lo digo yo: NADIE. Su mejor actuación sin duda alguna.

Eternal Sunshine of the Spotless Mind, de Michael Gondry (¡Olvídate de mí!, 2004)
El Jim Carrey más contenido interpretó al protagonista de esta magnífica (aunque retorcida) historia del genio Charlie Kaufman y del videoclipero Michael Gondry. La película (de la que más vale saber poco antes de su primer visionado) es una preciosa historia de amor con magnífico montaje (que rompe barreras narrativas al estilo Lynchiano) y mejor guión (escrito para el espectador pensante, no al que lo busca todo masticado), que promete al espectador una experiencia personal e ingeniosa, una comedia con tintes de intenso melodrama, y un buen quebradero de cabeza. Y cumple sin lugar a dudas.

The Truman Show, de Peter Weir(El Show de Truman, una vida en directo, 1999)
Lo primero que salió de la mente de Andrew Niccol, antes que su gran obra Gattaca, fue The Truman Show. Niccol se tomó al pie de la letra la frase de Shakespeare: el mundo es un escenario, y nosotros, meros actores. ¿Qué pasaría si toda nuestra vida fuera un programa de televisión? ¿Y si nuestros seres queridos actuaran para una audiencia? ¿Y si nuestra vida estuviera totalmente enfocada a convertirnos en unas personas determinadas? El filme tiene sus más y sus menos, pero lo que es innegable es la imaginación desbordante de su guionista, y, sobretodo, la brillante actuación de Carrey, que sostiene toda la película.

I Love You Philip Morris, de Glenn Ficarray John Requa (Philip Morris ¡te quiero!, 2009)
Siguiendo con la muestra del registro dramático de Jim Carrey (que aquí se combina con su conocida vis cómica), la renombrada en España como Philip Morris ¡te quiero!es otro punto a tener en cuenta en la filmografía del canadiense. Cuenta la historia real de Steven Russell (Carrey), un estafador que falsificó sus currículum de abogado y contable para impresionar a sus conquistas masculinas, hasta que le encarcelan. Allí conoce a un hombre (Ewan McGregor) que cuestionará sus métodos y del que se enamorará locamente. Divertidísima comedia los veinte primeros minutos, y con un correcto giro dramático, resulta simpática y entretenida.

The Majestic, de Frank Darabont (The Majestic, 2001)
La sensiblera fábula ideada por el director de grandes éxitos como Cadena Perpetua y La Milla Verde, Frank Darabont, fue un rotundo fracaso en crítica y pública mundial. Viéndola, se entiende el porqué: propagandística, azucarada, algo lenta (a lo que no ayuda su duración de 150 minutos) y tristemente politizada. Pero tiene sus puntos a favor, dos concretamente: la actuación de Jim Carrey, y la cantidad de cine que hay almacenado en ella, que se puede entender como un amor incondicional a la serie B, a la serie Z y a todo intento cinematográfico.
















Una película extra, y dos placeres culpables
Viendo la lista, parece que sienta predilección por el Carreymás dramático, el que puede competir en grandes premios con su capacidad interpretativa. Y así es, no intento engañar a nadie. Sin embargo, me quedan en el tintero tres títulos que no puedo dejar fuera. Tres títulos de comedia pura donde Carrey está más divertido que nunca. Primero, en Kick-Ass 2, de Jeff Waldow (Kick-Ass 2: Con un par, 2013), donde interpreta al Capitán Barras y Estrellas (un patriota convencido) y consigue hacernos olvidar que ya no está Nicolas Cage. Y después, dos títulos de ese Carrey de siempre, el de las muecas, el de los movimientos espasmódicos. El que mi madre odia por su expresividad facial elevada a la enésima potencia que acaba por resultar deliciosamente enervante. Mis dos grandes placeres culpables: el Jim Carrey de The Cable Guy, infravaloradísima comedia negra con tintes de intriga dirigida por Ben Stiller; y el Jim Carrey de Liar Liar, una tonta comedia judicial de domingo por la tarde que, admitámoslo, nos ha arrancado una sonrisa a todos en más de una ocasión.

ESPECIAL CLINT EASTWOOD: ‘Flags of Our Fathers’

Título: Flags of Our Fathers (Banderas de nuestros padres)

Director: Clint Eastwood
Guión: William Broyles Jr., Paul Haggis (Libro: James Bradley, Ron Powers)
Fotografía: Tom Stern
Año: 2006
Duración: 132 min.
País: Estados Unidos
Productora: DreamWorks / Warner Bros. Pictures / Malpaso / Amblin Entertainment
Reparto: Ryan Phillippe, Jesse Bradford, Adam Beach, John Benjamin Hickey, John Slattery, Barry Pepper, Jamie Bell, Paul Walker, Robert Patrick, Neal McDonough, Melanie Lynskey, Tom McCarthy, Chris Bauer, Judith Ivey, Joseph Cross, Harve Presnell, Len Cariou, David Patrick Kelly, Jon Polito

Tras conseguir gran éxito de público y crítica con ‘Million Dollar Baby’ y‘Mystic River’, Clint Eastwood decidió dirigir dos películas bélicas: ‘Flags of Our Parents’ y ‘Letters From Iwo Jima’, que representaban la misma batalla de la Segunda Guerra Mundial, Iwo Jima, desde los dos bandos: el norteamericano y el japonés. A falta de ver la japonesa, no puedo sino quitarme el sombrero ante la iniciativa de Eastwood, toda una declaración de intenciones: en una guerra no todo es blanco o negro, pero todos sufren.
‘Flags of Our Fathers’, pues, cuenta la batalla de Iwo Jima a la par que explica la historia detrás de la famosa fotografía que sirvió de propaganda para seguir financiando la guerra. Eastwood centra la historia en los tres supervivientes que alzaron la bandera: John “Doc” Bradley, Rene Gagnon y Ira Hayes.


Si no existiera ‘Saving Private Ryan’, probablemente las escenas bélicas de ‘Flags of Our Fathers’estarían mucho mejor consideradas, pero lo cierto es que cuando Eastwoodrepresenta la guerra con toda su crudeza y espectacularidad seguimos teniendo en mente la película de Spielberg -que aquí también produce- y no nos sorprende ni emociona cómo ‘Saving Private Ryan‘. Aunque la representación de la guerra que hace Eastwood no sorprenda , no hay que dejar de aplaudir la fuerza de las imágenes que compone el director de ‘Invictus’.


A pesar de ese realismo en las escenas bélicas, hay aspectos en la película que descompensan el resultado final. Y es que los protagonistas de esta historia no acaban de conmovernos porque no llegamos a conocer como son más allá de su actuación en las escenas de guerra. Así, por ejemplo, del protagonista de la historia, John “Doc” Bradley, sabemos que es un buen doctor que se arriesga por sus compañeros, pero más allá de eso no sabemos mucho más y no llegamos a emocionarnos con él debido a nuestra limitada implicación emocional con el personaje. La excepción la encontramos con el personaje de Ira Hayes, con quién empatizamos sobretodo gracias a la gran actuación de su intérprete, Adam Beach, nominado a diversos premios por este papel.

Esta poca implicación emocional no es el único problema de ‘Flags of Our Fathers’, ya que nada más empezar la película nos sumergimos en una narrativa confusa producto de su lioso montaje. Saltamos del presente (con el hijo del protagonista), a la guerra y después a los acontecimientos propagandísticos en torno a la famosa fotografía de la bandera sin mucho critero, aunque después de un tiempo podemos llegar a acostumbrarnos y seguir sin problemas el desarrollo no lineal de la película.


Sin duda, lo mejor del filme son las intenciones y el mensaje que transmite, alejado de cualquier atisbo de patriotismo, que es precisamente lo que la distingue de la película de Spielberg (y lo que la lastraba, según mi opinión). Y es que el maestro Eastwood nos enseña que en la guerra no todo es blanco ni negro, no todos son buenos y malos y los que luchan no matan por su país, sino por la supervivencia y por su compañeros. Los héroes son algo que creamos nosotros, nos dice, para facilitarnos la comprensión de este sinsentido. Pero cuando los soldados vuelven de la guerra, -los que vuelven- odian ser llamados héroes por cometer crímenes justificados por razones de Estado. Y los soldados que el Estado había tratado como héroes y auténticos patriotas, son olvidados por el gobierno, y vagan, confundidos y con el alma hecha pedazos, como el Freddie Quell de ‘The Master’ (Paul Thomas Anderson, 2012). Porque el problema no es solo la masacre -de unos y de otros- también están los hogares y las almas rotas que nunca volverán a rehacerse. Además, el director también aprovecha para denunciar la propaganda y la instrumentalización de unos soldados convertidos a héroes por levantar una bandera mientras otros morían en la batalla.  

‘Flags of Our Flags’ no es solo una buena película, es un filme necesario para comprender que los héroes no existen, que no hay motivo para justificar la guerra y que los soldados que no morían volvían con el alma hecha pedazos. No hay buenos ni malos, solo una lucha por la supervivencia y unos crímenes que los soldados nunca han podido olvidar. 

Lo mejor: escenas bélicas, la actuación de Adam Beach, el mensaje
Lo peor: el montaje puede confundir, poca implicación emocional con los personajes

Esta crítica forma parte del Especial Clint Eastwood de Siempre en VO. Próximamente, las críticas de ‘Bird’, ‘Pale Rider’ y ‘Million Dollar Baby’, entre otras.