NO ESTRENOS: El Cant dels Ocells (la película, no la canción)

Título: El Cant dels Ocells
Director: Albert Serra
Guión: Albert Serra
Fotografía: Jimmy Gimferrer, Neus Ollé (B&W)
Año: 2008
Duración: 98 min.
País: Espanya
Productora: Andergraun Films / Eddie Saeta / TV3
Reparto: Victòria Aragonés, Lluís Carbó, Mark Peranson, Lluís Serrat Batlle, Lluís Serrat, Montse Triola

Albert Serra es un director catalán de indiscutible humildad (“El mundo es mejor gracias a mí” o “Yo soy un bien de la humanidad”) que ha demostrado en numerosas ocasiones su admiración por las grandes leyendas del cine (“Hay un director que aún es peor que Kubrick: se llama Francis Ford Coppola“) y su respeto por los actores (“Os sugiero que enviéis a los actores a Guantánamo por el bien de la Academia y de la humanidad”. Ganó el Premio Leopardo de Oro en el Festival de cine de Locarno por ‘Historia de la meva mort’ pero es más conocido por las perlas que va soltando, aunque para ser sincero yo me río bastante con sus entrevistas. Tampoco hay que tomarse en serio todo lo que dice, estoy seguro que es un buen tipo con un gran sentido del humor.

La película de la que hoy hablamos, ‘El Cant dels Ocells’ es, según palabras del propio director, “en cierto sentido bastante simple, cuenta lo que dicen esas tres frases de la Biblia: unos Reyes Magos que llegan a un sitio, que parece ser el Portal de Belén, y se van.”

‘El Cant dels Ocells’ está rodada en blanco y negro y con luz natural, lo cuál es toda una declaración de intenciones. El filme está compuesto por planos fijos sin apenas movimiento de cámara (alguna panorámica, pero poco más) que duran mucho más de lo que estamos acostumbrados, lo cuál no es malo, pero llega un punto en el que el espectador ya se ha cansado de ver más de lo mismo con los personajes alejándose eternamente de la pantalla. Podría recordar, por lo que tiene de viaje por un desierto, a la notable ‘Gerry’ de Gus Van Sant (película que mejoraría si Van Sant prescindiera de cierto travelling de seguimiento de 10 minutos y otro circular alrededor de Casey Affleck), pero mientras ésta puede ser lenta pero no aburrida, la obra de Albert Serra es deliberadamente pesada y tediosa, como queriendo desafiar al espectador para ver si aguanta todo el film. 
Pero no todo es tan malo en ‘El Cant dels Ocells’. Albert Serra nos presenta los tres reyes más simpáticos y campechanos de la historia (bueno, quizás no tanto como nuestro querido monarca, que se va tranquilamente a cazar elefantes y se disculpa con su pueblo como un niño de 10 años) que a mí me hacen mucha gracia. Me encantan sus conversaciones, absolutamente marcianas y surrealistas, que me hacen estallar en sonoras carcajadas. No estoy seguro de si el humor es algo buscado por el director, si me río por su patetismo o si es que tengo un extraño sentido del humor, pero yo la verdad es que pasé un buen rato escuchando a estos tres reyes, que son tan mágicos o sabios como el mismísimo tonto del pueblo. 
Ese viaje de nuestros afables monarcas se combina con otros tediosos planos fijos de María, José… y una pobre oveja. Toda la parte en la que se muestra la rutina de José y María, no aparece el niño Jesús, sólo aparece esta adorable oveja, y durante el visionado del filme  me pregunto absurdamente si Albert Serra nos ofrecerá un golpe de surrealista genialidad convirtiendo al niño Jesús en oveja, pero me llevo una enorme decepción en el momento de la emotiva adoración cuando aparece el niño Jesús, en perfecta forma humana. Otra cosa curiosa es que José le habla a María en hebreo, y ésta le responde en catalán, sin que ello suponga ningún problema de incomunicación, evidentemente, porque al fin y al cabo, el hebreo y el catalán son tan parecidos entre sí como el cine de Michael Bay y el del mismo Albert Serra (aunque preferiré mil veces, y ahora lo digo con total sinceridad y ni una gota de sarcasmo, el cine de Serra al pseudocine de Bay). Pero no hay ningún tipo de explicación artística o simbólica en la decisión de utilizar el hebreo, es solo un capricho de un director demasiado convencido de su grandeza.


‘El Cant dels Ocells’
es una obra radical, pero su autor confunde radicalidad con genialidad. Tiene imágenes de gran belleza (más por el paisaje que por otra cosa), momentos cómicos y una escena de la adoración de gran emotividad (gracias a la música de Pau Casals), pero todo esto no es suficiente para levantar una película que intenta ser mística y acaba siendo absolutamente delirante y paródica. 
Lo mejor: las hilarantes conversaciones de los reyes, la fotografía en blanco y negro, la música de Pau Casals y el intento de hacer algo genial y radical (aunque sólo consigue lo último)
Lo peor: el capricho del hebreo, el tedio que produce, el fallido intento de darle un aire de mística o espiritualidad 
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