RETROSPECTIVA Charlie Kaufman: Synecdoche, New York

Exige más de un visionado. Por mucho que duela. Anoto lo que parece importante o merece ser tenido en cuenta. En la vida, cada vez que completas una “obra” significa que puedes pasar a la siguiente. Construir una muñeca vacía dentro de otra, al estilo matrioska (mise en abyme común en Kaufman). 

Construir un almacén dentro de otro almacén. Substituir el reino por la familia, la familia por el género, el género por la especie. Hablar de algo, pero a la vez nombrarlo todo. Renombrar, reinterpretar su vida y la de toda Nueva York, igual que reinterpreta su matrimonio una y otra vez. Recrear el drama caótico pero ordenado de la misma vida, de una ciudad imponente aunque a ratos decadente. Nueva York es la nueva Roma. Premiar la teoría antes que la práctica, y la reflexión antes que la narración. 

¿Ejercicio de pedantería intelectual, o genio incomprendido? Director y actor, personaje y actor. La extraña pareja. ¿Otto e mezzo + The Truman Show? Philip Seymour Hoffman es un monstruo de la interpretación. ¿Qué más da unas semanas que un año entero? La muerte llegará igual, y entre medias sólo habrá tedio. Todos estamos heridos de muerte, bañados en las mismas aguas de sangre menstrual y poluciones nocturnas. Pausa para el café.

Sigo. Exige más de un visionado. Y aún así el filme permanece. ¿En serio esto es una ópera prima? Ambición. La vida lleva a la muerte, el amor a la soledad (y al odio), la creación al fracaso. ¿Sorprende el final por su mera existencia? Si vives en una casa en llamas, ¿sorprende que acabes quemándote? Si escribes la mejor novela de tu vida a los cuatro años, ¿sorprende que te suicides a los cinco? 


Exige más de un visionado. Hipocondría y esquizofrenia no diagnosticadas, pero si insinuadas (síndrome de Cotard, síndrome de Capgras). Se difumina la frontera entre realidad y ficción, entre hecho y metáfora. ¿No es aquí Kaufmanun poco Bergman, un poco Allen, un poco Trier y un poco Lynch? Esa casa que arde, el final construido des del principio. Intentar impresionar al prójimo por el tamaño, diferenciarte de tu compañero. No logro lo que consigo, y mientras, me hago viejo y se acerca la hora de morir. 

El humor se construye a largo plazo, y es cítrico, picante, ardiente, ligeramente negro. ¿Qué es lo que Kaufman está haciendo? ¿Es Cotard una mera parodia de su persona? ¿O una dolorosa forma de plasmar los verdaderos miedos del guionista/director/autor? Me quedo con la segunda opción: miedo a un nihilismo inherente, a no sorprender, a no comprender sus propios actos, a perder seres queridos.

Basta, debo parar. No hay más que añadir. Porque, al fin y al cabo, no sé nada ni entiendo nada. Será que no soy Charlie Kaufman. O a lo mejor, todos somos un poco Charlie Kaufman.

Título alternativo: Crítica atípica para una película atípica

Título: Synecdoche, New York
Director: Charlie Kaufman
Guión: Charlie Kaufman
Fotografía: Frederick Elmes
Año: 2008
Duración: 124 min.
País: Estados Unidos
Producción: Likely Story / Sidney Kimmel Entertainment

Reparto: Philip Seymour Hoffman, Catherine Keener, Michelle Williams, Dianne Wiest, Emily Watson, Samantha Morton, Hope Davis, Jennifer Jason Leigh, Rebecca Merle, Barbara Haas, Tim Guinee
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