NO ESTRENOS: ‘Blue Valentine’, de la melena a las entradas, del amor al desamor

Título: Blue Valentine
Director: Derek Cianfrance
Guión: Derek Cianfrance, Cami Delavigne, Joey Curtis
Fotografía: Andrij Parekh
Año: 2010
Duración: 114 min.
País: Estados Unidos
Productora: Incentive Filmed Entertainment / Silverwood Films / Hunting Lane Films / Chrysler Corporation / Shade Pictures / Motel Movies / Cottage Industries
Reparto: Ryan Gosling, Michelle Williams, Mike  Vogel, John Doman, Ben Shenkman, Liam Ferguson, Maryann Plunjett, Faith Wladyka, Samii Ryan, Tamara Torres, Carey Westbrook, Eileen Rosen
Blue Valentine es la historia definitiva sobre el nacimiento y la pérdida del amor. Un relato precioso, tremendamente triste y brutalmente cautivador sobre un matrimonio en plena decadencia, que rememora los orígenes de su relación para saber en qué punto todo se empezó a torcer, aunque encontrar el punto exacto sea tarea imposible. El guión, que firma el mismo director, derrocha sensibilidad, y trabaja los dos personajes (el femenino y el masculino) con excesivo tacto y cuidando todos y cada uno de los detalles, con un trato más coherente hacia el desarrollo de acontecimientos encima del personaje de Gosling. Michelle Williams y él demuestran en esta cinta una química en pantalla que hace parecer real el romance que se trata, y una capacidad interpretativa que los remarca como dos grandes actores jóvenes del momento, regalándonos unas actuaciones de sobresaliente.
En el apartado técnico, Blue Valentine también roza la excelencia. Cianfranceacosa a sus personajes, les presiona y les saca todo el jugo con el uso de primeros planos asfixiantes, para resaltar la expresividad máxima de sus ojos y gestos. Mientras, el director de fotografía Andrij Parekh consigue una atmosfera deprimente en el declive de la pareja, creada mediante colores fríos, que da el perfecto matiz a la historia que se está contando, y hace un muy buen uso de la luz y los colores en los flashbacks que muestran el inicio de la relación. El encargado de la música Grizzly Bear, consigue una banda sonora repleta de temas que conjugan a la perfección con la acción del filme.
You always hurt the one you love.

En resumen, Blue Valentine es el inicio perfecto para la carrera de un director que seguro nos va a regalar más de una obra maestra en su, esperemos, larga y prospera carrera.

Donde empieza el Oeste

[[Crítica de @PaulPorcoRosso]]

El multipremiado director y guionista Alexander Paynevuelve a la carretera en su nueva película, Nebraska, la primera en la que trabaja con un guión ajeno. Pese a haber dicho en varias entrevistas (1 y 2) que no le gustan las road-movies, la de este año ya es la tercera en su haber tras About Schmidt (A propósito de Schmidt, 2002) y Sideways (Entre copas, 2004). Ganadora del premio al Mejor Actor en el Festival de Cannes (para Bruce Dern), nominada a 6 premios Oscar, y en casi todas las listas de lo mejor del año, supone un retrato intimista de la relación entre un padre en plena decadencia senil y su hijo menor.

El residente de Montana Woody Grant (Bruce Dern) es un anciano alcohólico con síntomas de demencia, padre de dos hijos, David (Will Forte) y Ross (Bob Odenkirk), y casado des de hace muchos años con Kate (June Squibb). Un buen día, Woody recibe lo que él cree que es un premio de un millón de dólares, y decide emprender un viaje hasta Lincoln, Nebraska. Su hijo David le acompaña para pasar un poco de tiempo con su (algo) decrépito padre, y afianzar su relación, perdida por los desvaríos etílicos de Woody.

Pero de Woody (más allá de su alcoholismo manifiesto, su mala relación con sus hijos, y una mujer que no aguanta la decadencia de su marido) no sabremos nada. Es una hoja en blanco: un interrogante vacío. Una joya de otro día, como la fotografía en blanco y negro con la que se nos muestra el periplo quijotesco del viejo hombre y su hijo que ve en este viaje la única oportunidad que le queda para arreglar la rota relación paterno-filial. Así pues, Quijote/Woody (un Bruce Dern en la mejor interpretación de su carrera) quiere un millón de dólares que le han tocado por sorteo. Todo el mundo le intenta quitar la idea de la cabeza, pero él cree firmemente lo que pone en el papel: lo único que quiere es dejar algo para sus hijos, más que las deudas que todo el mundo le reclama. Y Sancho/David le acompaña, pese a saber que la campaña no será más que un desastre absoluto. O un triunfo brutal, ya que su finalidad es comprender como piensa su padre.
¿Es Nebraska un drama o una comedia? podrá preguntar el lector inexperto en la filmografía del niño-listo-de-la-clase Payne. Mi respuesta es que, como todas sus películas, Nebraska tiene momentos dramáticos, otros absurdos, otros divertidos. Vida en el sentido más fidedigno de la palabra. El tiempo no lo para nadie, y la decrepitud se apodera, paso a paso, de todo el mundo.
Lo mejor: un guión simple que en las manos de Payne se convierte en una genial historia. Las comparaciones son odiosas, pero en este caso es obligado recordar la genial A Straight Story de David Lynch.
Lo peor: coexistir con tan buenas películas en todos los festivales en los que ha cosechado gran número de nominaciones pero, por desgracia, muy pocos premios.

Las pieles de Polanski, un Dios salvaje

Título: La vénus a la forrure (Venus in Fur)
Director: Roman Polanski
Guión: Roman Polanski, David Ives (basado en la obra de teatro de David Ives)
Fotografía: Pawel Edelman
Año: 2013
Duración: 96 min.
País: Francia
Productora: R. P. Productions / Les Films Alain Sarde
Reparto: Mathieu Amalric, Emmanuelle Seigner
Polanski, ese pequeño hombre francés emigrado a Polonia con doble nacionalidad, empieza a ser un maestro de las adaptaciones teatrales. En su anterior filme (Carnage, 2011), adaptó a la gran pantalla la obra de Yasmina Reza, confinando a sus actores y actrices (cuatro en total: John C. Riley, Kate Winslet, Jodie Fostery Christoph Waltz) en un espacio relativamente pequeño, un piso de la ciudad de Nueva York, elevando la dirección de actores al súmmum de la perfección y cuidando al detalle la planificación coreográfica.
Esa comedia-negra-dramática se convierte al cabo, en un thriller donde la tensión por suspense se consigue mediante el vertiginoso uso del lenguaje: las palabras se clavan como dardos envenenados en las espaldas de los cuatro asistentes, que empiezan la velada como dos bloques cohesionados y poco a poco se vuelven a la contra unos con otros. Bien, ahora, Roman Polanski adapta de nuevo una obra de teatro, La vénus a la forrure (La venus de las pieles), de David Ives, reduciendo el espacio (el escenario de un teatro), el número de actores (de cuatro a dos), y manteniendo su espectacular dirección.
Hoy, casting para La vénus a la forrure. Mañana, ya veremos.
Thomas (Mathieu Amalric) lleva todo el día de audiciones de actrices para el papel femenino de la obra de teatro que va a presentar, adaptada del libro de von Sacher-Masoch, La vénus a la forrure. Su mujer le llama, y él se lamenta de la mediocridad y vulgaridad de todas las candidatas que se presentan: unas demasiado jóvenes y descaradas, otras viejas e insípidas. Ya recogiendo para ir a su casa, llega Vanda (Emmanuelle Seigner), un torbellino de energía que combina todas las fobias que Thomas siente hacia las actrices. Cuando se sitúe bajo los focos y la atenta mirada del director, Vanda experimentará una metamorfosis con el personaje digna de la mejor de las actrices de método, y él quedará prendado de su magnetismo…
Este nuevo experimento es más oscuro y opresivo que el filme del que hablaba líneas atrás. En ciertos momentos me ha recordado a Le locataire (El quimérico inquilino, 1976), y sin duda la creación de atmósfera nos hace rememorar Repulsion o Cul de sac: ahora sí, es un thriller con todas sus letras que se nos transmite mediante dominación y sumisión mental (aunque tal vez al final, también un poco física), el machismo y misoginia de un autor teatral. Como ya he dicho, la dirección del maestro franco-polaco no hace más que potenciar el ya de por sí magnífico guión del dramaturgo Ives: una mezcla del mundo real y el escénico, un salto constante a la comba con el límite entre ambos mundos que confunde, aprieta, y sin duda se disfruta enormemente durante los 96 minutos que se hacen cortos.
Director, actriz, y actor.
El baile de mundos es tal, que Thomas, el director, adaptador y jefe de casting de la función (una especie de versión joven de Roman Polanski, razón por la cual la señorita Seigner está tan cómoda ante él) a la vez ejerce de dominador o de dominado, de público o de intérprete, de hombre o de mujer, de autor o adaptador. Y Vanda, vulgar, atolondrada y malhablada actriz con poco currículo, es mujer y diosa, actriz y amante. Y nosotros, el público, somos una parte más del entramado magnífico.
Lo mejor: que Polanskinunca pare de hacer cine, por favor. Las actuaciones, el guión, la magia de la cámara que convierte al espectador casi en uno más.
Lo peor: sin llegar a aburrir ni confundir, puede sí avasallar al espectador incauto entre tanta referencia mitológica y al libro original de Masoch. Aún con esas, digna de aparecer en cualquier lista de lo mejor del año.

NO ESTRENOS: ‘Gordos’

Título: Gordos
Director: Daniel Sánchez Arévalo
Guión: Daniel Sánchez Arévalo
Fotografía: Juan Carlos Gómez
Año: 2009
Duración: 115 min.
País: España
Productora: Tesela P.C.
Reparto: Antonio de la Torre, Raúl Arévalo, Roberto Enríquez, Verónica Sánchez, Leticia Herrero, Pilar Castro, Teté Delgado, Fernando Albizu, María Morales, Marta Martín, Adam Jezierski, Oliver Morellón
La segunda película de uno de los directores de cabecera españoles del momento, Daniel Sánchez Arévalo, tras el gran éxito en crítica, público y academia de su opera prima AzulOscuroCasiNegro, es Gordos. Una comedia dramática (dramedia) coral, que en su momento, también recaló en público y academia, puesto que fue nominada a 8 premios Goya (de los cuales ganó el actor de reparto Raúl Arévalo).
Las vidas de cinco habitantes de Madrid se cruzan en una sala de terapia contra la obesidad. Lo que en principio parece una tarea de simple pérdida de peso, se convierte, por qué no decirlo, en algo gordo, un tapiz magnífico de las obsesiones, el amor, el sexo y las frustraciones de un grupo de personas diferentes entre sí con el denominador común de la gordura.
Gordos es una suerte de Magnolia(P.T. Anderson, 1999) a la española. Me explico. Está claro que D. S. Arévalono es P.T. Anderson, está claro que la actuación de Antonio de la Torre(cuya transformación es espectacular, muy correcta pero demasiado histriónica, como su personaje) no es la de Tom Cruise, y también está claro que el melodrama californiano no compite con la dramedia española, pues el primero juega en otra liga. Pero Arévalo es nuestro, de la Torre es nuestro, y la dramedia es lo nuestro.
¿Una patatita?
Así pues, Gordos no deja de ser un compendio de buenas actuaciones entre las que destacan sobretodo Roberto Enríquez y Verónica Sánchez (también gracias a sus historias que son las más cercanas y, des de mi punto de vista las más ‘fuertes’). que son sensibles, dramáticos cuando hay que serlo, y cómicos (sobre todo él). Buenas actuaciones enmarcadas en una película de cinco historias cruzadas donde el montaje obliga a mantenerse atento y no despistarse de la acción: enhebrar tanta vida y mantener el interés del espectador no es tarea fácil, y aquí se consigue de manera muy correcta, con pocos altibajos. Daniel Sánchez Arévaloteje des del centro de su red, cual araña, una red ‘indesenredable‘.
El telar en que se convierte la segunda película del director madrileño es en esencia una metáfora perfectamente hilada entre la gordura de los asistentes a la terapia de grupo y las vidas que estos intentan llevar fuera de allí. Perfectamente hilada, sí, pero también demasiado evidente: a la española. Directos a la cara y sin tapujos. El gordo-gay que para adelgazar come y come, y luego vomita y vomita (tanto física como metafóricamente); el gordo-familiar que no adelgaza y tiene un marrón en casa; la gorda-feliz que se centra en mantener bien su cuerpo y obvia la mala leche que se gasta su prometido; la gorda-ex-feliz que sólo se siente viva con su marido; y el gordo-no-gordo que conduce la terapia.
Gordos es, pues, una película dónde la gordura es sólo una vía que Arévalo usa para reflexionar sobre vida, sexo, relaciones, amor, debilidades, frustraciones, religión, miedos, y contradicciones de cualquier español, sin recurrir al excesivo drama, riéndose de la vida. Como cualquier español. Ponte unas bravas, y a disfrutar del filme.
Lo mejor: que la película transmita tanta verdad, tanto miedo, tantas esperanzas y falsas esperanzas. A falta de ver AzulOscuroCasiNegro, mi favorita del director.
Lo peor: al final algo repetitiva, y demasiado “evidente”. Como ya he dicho: D.S.A. no es P.T.A.

P.S.: es gracioso (al menos para mí, que me tragué durante varios mediodías de mi adolescencia este bodriode serie) ver a Adam Jezierskirepitiendo el mismo papel que en Física o Química: el de quinceañero gilipollas.

NO ESTRENOS: ‘Another Year’, de Mike Leigh

Título: ‘Another Year0
Director: Mike Leigh
Fotografía: Dick Pope
Guión: Mike Leigh
Año: 2010
Duración: 129 min.
País: Reino Unido
Productora: Film4 / Focus Features / Thin Man Films / UK Film Council
Reparto: Jim Broadbent, Lesley Manville, Ruth Sheen, Peter Wight, Oliver Maltman, Imelda Staunton, David Bradley, Karina Fernández, Martin Savage, Michele Austin, Philip Davis, Stuart McQuarrie

Aprovechando que este año se estrena ‘Mr.Turner’, basado en la vida del reconocido pintor, repasamos la anterior película de su director, Mike Leigh: ‘Another Year’. El cineasta británico, también director teatral, es conocido por su peculiar método de trabajo con los actores, quiénes desarrollan sus personajes junto con el director/guionista para después permitirles improvisar en el rodaje. 
‘Another Year’ no cuenta una gran historia, es la narración de un año de una pareja de tercera edad y explica las relaciones que establecen con amigos y familiares, quiénes, contrastando con la aparente estabilidad y felicidad de la pareja protagonista, se encuentran en una situación de soledad deprimente.
A pesar de que por las críticas uno podía pensar que el film se trata de una comedia dramática, lo cierto es que ‘Another Year’ es un drama con algún toque de humor, una historia muy triste que refleja la angustia del paso del tiempo y la más áspera soledad. De hecho, ya desde la primera escena se nos marca el tono de la película con la visita al médico del personaje de Imelda Staunton, quién padece depresión.  Como decía, no es una película compleja en cuánto a relato, pero es una sencilla descripción de las más diversas emociones humanas. 
Al espectador poco paciente y acostumbrado a las narraciones con un gran número de sucesos que acaban distrayendo de la parte emocional y reflexiva de la historia quizás se les hará larga y de hecho lo es (tiene una duración de 2 horas), pero la película está amenizada con unas grandes interpretaciones de gran naturalidad de casi todo el reparto. Pese a que la crítica elevó en su día casi al terreno divino la actuación de Lesley Manville (que interpreta a Mary, la amiga de la pareja protagonista), lo cierto es que a mí, quizás por lo insoportable que me resulta su personaje, su interpretación supera el límite de la sobreactuación y rozando lo inaguantable. Tampoco me hagan mucho caso, que Lesley Manville fue nominada a los Premios BAFTA y los del Cine Europeo, pero bueno, es solo mi opinión. Yo personalmente prefiero la actuación de Jim Broadbent: sencilla, natural y dando sentido y gracia a la ironía que desprenden muchas de sus frases. 
El filme está dividido en cuatro partes, las cuatro estaciones que forman el año de Tom y Gerri, la pareja protagonista, y es importante destacar el cambio en la fotografía sobretodo de otoño al invierno, donde transmite aquí una sensación de frío y tristeza acorde con lo que se cuenta en esta estación. Es en esta última parte de la película, según mi opinión, donde se encuentran los mejores momentos de todo el film, también quizás los más cómicos, aunque tampoco hilarantes. Se trata del encuentro y conversación de Mary (la amiga) y Ronnie (el hermano de Tom), dos almas aparentemente opuestas pero unidas por la sensación de soledad y compungidos por los golpes que da la vida. Mientras ella habla sin parar, él prácticamente responde con monosílabos, con una indiferencia distante producto de la contenida interpretación de David Bradley
La conversación entre Mary y Ronnie es probablemente el momento más
cómico del film
‘Another Year’ es un retrato fiel de la vida de esta pareja de clase media, sin tramas complicadas pero muy emotivo y auténtico, con unas grandes interpretaciones que dan realismo al filme. De hecho, no sabes qué parte es improvisada y cuál estaba en el guión (si es que se le puede llamarse guión a la curiosa forma de trabajar de Mike Leigh), y en algunos diálogos, puedes llegar a creer que el director se ha limitado a documentar las conversaciones entre personas reales. En un tiempo de películas falsas, con tramas absurdas y personajes sin alma, es agradable encontrarse con una película que hable de la vida real, con emociones y personajes auténticos.

@PauGarcia179

La glaciación emocional según Martín Cuenca

Título: Caníbal
Director: Manuel Martín Cuenca
Fotografía: Pau Esteve Birba
Guión: Manuel Martín Cuenca, Alejandro Hernández (basado en la novela de Humberto Arenal)
Año: 2013
Duración: 116 min.
País: España
Productora: Coproducción España-Rumanía-Rusia-Francia; La Loma Blanca / Mod Producciones / CTB Film Company / Libra Film / Luminor
Reparto: Antonio de la Torre, Olimpia Melinte, María Alfonsa Rosso, Manolo Solo, Delphine Tempels, Joaquín Núñez, Yolanda Serrano, Gregory Brossard
Este año, el Festival de Toronto ha amado al cine español. Los pases de Gente en sitios y de Caníbal(que ahora nos ocupa) no han recibido más que encendidos elogios por parte de la gran mayoría de prensa internacional. El director, Manuel Martín Cuenca (La mitad de Oscar) nos trae el retrato aséptico y frío del psicópata conocido del cine, el caníbal. Rehuyendo de la pirotecnia gore (a la que bien seguro hubiera recorrido Eli Roth), y con la colaboración del siempre magistral Antonio de la Torre, el filme recorre una parte de la vida de este ser, humano de nacimiento, pero diablo en el fondo. También fue presentada en el Festival de Donosti, donde fue nominada a la Mejor Fotografía, premio que (además de 8 nominaciones adicionales) ganó en los premios Goya el pasado domingo. @PauGarcia179 ya hizo crítica (además en su momento, y no tres meses más tarde como un servidor) de esta película.
Carlos (de la Torre) es el sastre más prestigioso y respetable de Granada. Su tacto, conocimiento de las prendas, y destreza con la tijera son inigualables, y sólo se comparan a su capacidad para matar, degollar, y por último llenar su congelador para luego comer, la carne de mujeres desconocidas a las que secretamente desea. Un día conocerá a Nina, una joven rumana que busca desesperadamente a su hermana gemela, Alexandra (ambas interpretadas por Olimpias Melinte), y despertará en Carlos unas sensaciones nuevas para él.
El metódico sastre de Granada, cortaba i cortaba carne humana.

Manuel Martín Cuenca nos sorprende con una visión minimalista de la vida de un ser humano monstruoso. La magia para el encuadre de la que hacen gala él y el director de fotografía Pau Esteve Birba, usando pocos y muy concretos haces de luz para mostrar la soledad del personaje principal, convierte la película en una experiencia visual mucho más que digna del Goya a la Mejor Fotografía que, por suerte, ha recibido. Además, tanto guión como montaje logran conjugar el arte de la sastrería con la acción deleznable que supone acabar con la vida de otro ser humano: ambas son faenas extremadamente metódicas, antiguas y, en cierto sentido, bellas.
También es de los guionistas (Martín Cuenca y ) el arte de conjugar los actos del caníbal que da nombre al título con la Semana Santa, además enmarcada en una ciudad de Andalucía (comunidad autónoma famosa por sus procesiones), una Granada bellamente retratada: la redención, el via crucis, la sangre, la carne, el pecado, y el cristianismo en general forman un contrapunto más que perfecto para la historia que se pretende contar.
Martín Cuenca busca el encuadre perfecto… y lo encuentra.
El asesino de Antonio de la Torre, actor al que un año más se le ha negado un Goya a la actuación (sólo tiene uno por Azuloscurocasinegro), pero que en mi opinión está por encima del resto, supone uno de los mejores villanos del cine español moderno, y a la vez uno de los mejores amantes: como si el lobo se hubiera enamorado de la oveja, o el águila de la serpiente, o el gato del ratón. Un amor que para él se antoja prohibido, inexplicable, incompresible.
Por desgracia, aún siendo una gran película de inmejorable factura técnica (si hablamos de cine español, en mi opinión sólo superada por la Gente en sitios de Cavestany, en la que también partició de la Torre), una de las grandes virtudes de la película que es esa frialdad visual e interpretativa, se vuelve en su contra al rato, acusando cierta falta de ritmo y 0 compromiso en el espectador, que se contagia con esa frialdad emocional de la que hace gala la película. Además, la no-presencia (o casi imperceptible) de banda sonora se hace necesaria en ciertos momentos de la película: la música, ese gran elemento del cine, es olvidado aquí en detrimento de la realidad (sí, a veces algo tediosa) de la vida del Sastre de Granada.
Lo mejor: la actuación de Antonio de la Torre, la sobriedad técnica del filme, y un guión muy cohesionado y a veces simbólico…
Lo peor: … al que por desgracia le falta algo de ‘chicha’, y la no-presencia de música.

RETROSPECTIVA Charlie Kaufman: Synecdoche, New York

Exige más de un visionado. Por mucho que duela. Anoto lo que parece importante o merece ser tenido en cuenta. En la vida, cada vez que completas una “obra” significa que puedes pasar a la siguiente. Construir una muñeca vacía dentro de otra, al estilo matrioska (mise en abyme común en Kaufman). 

Construir un almacén dentro de otro almacén. Substituir el reino por la familia, la familia por el género, el género por la especie. Hablar de algo, pero a la vez nombrarlo todo. Renombrar, reinterpretar su vida y la de toda Nueva York, igual que reinterpreta su matrimonio una y otra vez. Recrear el drama caótico pero ordenado de la misma vida, de una ciudad imponente aunque a ratos decadente. Nueva York es la nueva Roma. Premiar la teoría antes que la práctica, y la reflexión antes que la narración. 

¿Ejercicio de pedantería intelectual, o genio incomprendido? Director y actor, personaje y actor. La extraña pareja. ¿Otto e mezzo + The Truman Show? Philip Seymour Hoffman es un monstruo de la interpretación. ¿Qué más da unas semanas que un año entero? La muerte llegará igual, y entre medias sólo habrá tedio. Todos estamos heridos de muerte, bañados en las mismas aguas de sangre menstrual y poluciones nocturnas. Pausa para el café.

Sigo. Exige más de un visionado. Y aún así el filme permanece. ¿En serio esto es una ópera prima? Ambición. La vida lleva a la muerte, el amor a la soledad (y al odio), la creación al fracaso. ¿Sorprende el final por su mera existencia? Si vives en una casa en llamas, ¿sorprende que acabes quemándote? Si escribes la mejor novela de tu vida a los cuatro años, ¿sorprende que te suicides a los cinco? 


Exige más de un visionado. Hipocondría y esquizofrenia no diagnosticadas, pero si insinuadas (síndrome de Cotard, síndrome de Capgras). Se difumina la frontera entre realidad y ficción, entre hecho y metáfora. ¿No es aquí Kaufmanun poco Bergman, un poco Allen, un poco Trier y un poco Lynch? Esa casa que arde, el final construido des del principio. Intentar impresionar al prójimo por el tamaño, diferenciarte de tu compañero. No logro lo que consigo, y mientras, me hago viejo y se acerca la hora de morir. 

El humor se construye a largo plazo, y es cítrico, picante, ardiente, ligeramente negro. ¿Qué es lo que Kaufman está haciendo? ¿Es Cotard una mera parodia de su persona? ¿O una dolorosa forma de plasmar los verdaderos miedos del guionista/director/autor? Me quedo con la segunda opción: miedo a un nihilismo inherente, a no sorprender, a no comprender sus propios actos, a perder seres queridos.

Basta, debo parar. No hay más que añadir. Porque, al fin y al cabo, no sé nada ni entiendo nada. Será que no soy Charlie Kaufman. O a lo mejor, todos somos un poco Charlie Kaufman.

Título alternativo: Crítica atípica para una película atípica

Título: Synecdoche, New York
Director: Charlie Kaufman
Guión: Charlie Kaufman
Fotografía: Frederick Elmes
Año: 2008
Duración: 124 min.
País: Estados Unidos
Producción: Likely Story / Sidney Kimmel Entertainment

Reparto: Philip Seymour Hoffman, Catherine Keener, Michelle Williams, Dianne Wiest, Emily Watson, Samantha Morton, Hope Davis, Jennifer Jason Leigh, Rebecca Merle, Barbara Haas, Tim Guinee