‘Inside Llewyn Davis’, un gato sin nombre, y una vida muy triste

Los hermanos Coen retratan en su nueva película su eterna pasión por las dos constantes más reconocibles de su filmografía: la música y las road-movies. Ya rindieron homenaje a la música en O Brother! (Odisea ambientada en el sur de los Estados Unidos en los años 30 de la que hizo crítica @PauGarcia179), y las road-movies son usadas por ellos más que como un género en sí, como un modo para mostrar el camino recorrido por sus personajes no sólo en cuerpo sino también en alma. En Inside Llewyn Davis, además, el director de fotografía Bruno Debonnel juega con la iluminación y una coloración grisácea e invernal que hará las delícias de cualquier amante del campo técnico del cine.
Llewyn Davis (Oscar Isaac) es un cantante de folk que vive sin casa fija en el barrio de Greenwich Village de Nueva York a principios de los años sesenta. Sobrevive cantando en pequeños garitos del barrio a cambio de la voluntad del público y gracias a la ayuda que los pocos conocidos que tiene le prestan. Al no encontrar éxito en la Gran Manzana, decide embarcarse en un viaje hacia Chicago para poder tocar ante el dueño de un prestigioso club musical.
Llewyn (interpretado por un glacial pero increíblemente expresivo Oscar Isaac), el protagonista (con permiso del gato atigrado cuyo nombre es mejor no conocer), es una hoja movida por el viento, un pobre fracasado que pasa los inviernos de sofá en sofá, sin una casa en la que acabar con el tedio de su desastrosa existencia. Un hombre incapaz de lidiar con los vaivenes de un negocio que no le comprende (o que no quiere comprenderle), y cuyo máximo triunfo será haber sido el telonero de Bob Dylan, un modo de contar su historia y dejar paso a aquél que será leyenda. En definitiva, un hombre triste, sin ataduras, y a la vez capaz de cortar con el amor, la genética, e incluso cualquier ciudad que sirva de fondo para su deprimente existencia.
No podemos evitar sentir pena por el pobre hombre que busca un espacio propio en medio de un mundo de dificultades interpuestas por la misma vida. O a lo mejor por sus actos. En este sentido, Inside Llewyn Davis establece un paralelismo con O Brother!: ya no por el hecho de una música que hace avanzar toda la trama, si no por el trasfondo de Odisea que contiene el relato (con easter egg incluido).
Inside Llewyn Davis es el nombre, también, del disco que Llewyn ha grabado en solitario. Un disco de folk que gira y da vueltas, y es triste y antiguo, un reflejo de la vida del cantautor. Un vinilo que se repite una y otra vez, cuya cara A es la vida, y el reverso, la muerte. Un LP que se nos lee mediante la adiamantada aguja de los hermanos de Minesota. Inside Llewyn Davis es la película que a muchos directores les gustaría tener en su filmografía, pero que en la de estos monstruos del cine supone una obra algo menor.
Lo mejor: Oscar Isaac, el gato hermafrodita, una historia que da para reflexionar.
Lo peor: en mi parecer no llega a la altura de las grandes obras de los Coen, y su humor negro se convierte casi en macabro.


Título: Inside Llewyn Davis
Director: Joel Coen, Ethan Coen
Guión: Joel Coen, Ethan Coen
Fotografía: Bruno Delbonnel
Duración: 105 min.
Año: 2013
País: Estados Unidos
Productora: StudioCanal / Scott Rudin Productions / Mike Zoss Productions

Reparto: Oscar Isaac, Carey Mulligan, John Goodman, Ethan Phillips, Garrett Hedlund, Justin Timberlake, Max Casella, F. Murray Abraham, Jeanine Serralles, Stark Sands, Jerry Grayson, Robin Bartlett, Adam Driver
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