‘Rush’, Brühl, y la Fórmula 1 de los 70’s

Título: Rush
Director: Ron Howard
Guión: Peter Morgan
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Año: 2013
Duración: 123 min.
País: Estados Unidos
Productora: Universal Pictures / Exclusive Media Group / Cross Creek Pictures / Imagine Entertainment
Reparto: Chris Hemsworth, Daniel Brühl, Alexandra Maria Lara, Olivia Wilde, Pierfrancesco Favino, Natalie Dormer, Christian McKay, Stephen Mangan, David Calder, Alistair Petrie, Julian Rhind-Tutt, Colin Stinton, Joséphine de la Baume, Jamie Sives, Jay Simpson, Lee Asquith-Coe
Rush es la nueva película del director Ron Howard, premiado por la Academia como mejor director por su película A Beautiful Mind, que trata la rivalidad entre James Hunt y Niki Lauda, dos pilotos de Fórmula 1 de los años setenta. Estos dos están interpretados por Chris Hemsworth y Daniel Brühl, que se han llevado alabanzas por parte de la crítica por su trabajo en dicha película.
La película nos sitúa poco tiempo antes del fatal accidente, ocurrido en la segunda vuelta del Gran Premio de Alemania en Nürburgring el 1 de agosto de 1976. Lauda perdió (debido a la intensa lluvia que asolaba al circuito) el control de su Ferrari y se estrelló contra el muro de la curva Berwek. El monoplaza se incendió al instante y en medio del caos fue envestido por otro piloto. El corredor austríaco pasó un minuto en ese infierno con ruedas, atrapado y sin poder salir, hasta que cinco espectadores, un policía y los pilotos Ertl, Edwards y Merzario le socorrieron. El veredicto médico fue casi una sentencia de muerte para Niki Lauda: quemaduras de primer grado en cabeza y manos, varios huesos rotos, e intoxicación por inhalación de gases. Pero la perseverancia y amor por la victoria del piloto hicieron que huyera de las garras de la parca, y consiguió volver a las pistas tras sólo 46 días de recuperación.
Los reales Lauda (izq.) y Hunt (der.)
Pese a una enérgica y brutalmente disfrutable segunda parte del metraje (que se inicia con la carrera del accidente), la película es un poco como una mona, vestida con la seda de la mejor interpretación en toda la carrera de Daniel Brühl (gracias a su trabajo en el personaje), y maquillada con la deliciosa fotografía de A. Dod Mantle. La presentación de los personajes es caótica y algo lenta, y su primer encuentro (en 1970 en la Fórmula 3) tampoco aclara el porqué de su sana rivalidad. Digo sana porque si algo podemos extraer de este relato, es el hecho de que un ‘enemigo’ nos fuerza a alcanzar los límites de nuestro cuerpo y mente, y por eso deja de serlo un poco.
En resumen, Ron Howard es un amante de los héroes. No me refiero a héroes en el sentido épico de la palabra, si no a hombres corrientes que realizan grandes hazañas, superándose a sí mismos y sin desfallecer ante las adversidades. Para el director esta es una característica que debe poseer todo protagonista de sus películas, individuos que nunca aceptan la derrota. Así era Niki Lauda, y así lo ha conseguido retratar el director norteamericano.
Lo mejor: la recreación de la carrera que acabó con el accidente de Lauda, y la actuación de Daniel Brühl.
Lo peor: la primera hora de película parece una competición para ver cuál de los dos (Hemsworth o Brühl) tiene el miembro viril más grande. No hay rivalidad real, sólo chiquilladas.

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