‘The Wolf of Wall Street’, el arte de vender bolígrafos, y un esquema que funciona

Título: The World of Wall Street (El lobo de Wall Street)
Director: Martin Scorsese
Guión: Terence Winter (basado en la autobiografía de Jordan Belfort)
Fotografía: Rodrigo Prieto
Año: 2013
Duración: 179 min.
País: Estados Unidos
Productora: Paramount Pictures / Red Granite Pictures / Appian Way Productions / Sikelia Productions / Emjag Productions
Reparto: Leonardo DiCaprio, Jonah Hill, Matthew McConaughey, Jean Dujardin, Kyle Chandler, Rob Reiner, Jon Bernthal, Jon Favreau, Ethan Suplee, Margot Robbie, Cristin Millioti, Katarina Cas, Joanna Lumley, Spike Jonze
Barrio de Queens, Nueva York, 1952. Un niño de 10 años observa des de su ventana cómo los chavalines de su edad juegan a la pelota y corren y saltan persiguiéndose unos a otros. Su asma crónico le hace permanecer en casa. Un buen día, sus padres deciden llevarle al cine para reducir el hastío de esas tardes de reclusión. Hoy, año 2014, este niño asmático ha crecido y se llama Martin Scorsese. Pese a una entrada cinematográfica al nuevo milenio no tan digna como sus tres décadas de cine puro, uno de los grandes directores del cine moderno y posmoderno vuelve a intentarlo en su quinta colaboración con Leonardo DiCaprio, su nuevo actor fetiche (tras Robert De Niro con el que hizo ocho películas), y el guión del ya mítico Terence Winter (escritor y productor de The Sopranos y Broadwalk Empire), basado en la autobiografía de Jordan Belfort, broker en una firma de Wall Street.
¿Qué esconderá ahí Margot Robbie? Si Jordan Belfort anda buscando,
será el dorado…
The Wolf of Wall Street sigue un esquema archiconocido en las películas de Scorsese: historia del ascenso, apogeo y vertiginosa caída sin frenos de un criminal, narrada con voz en offy en primera persona. Saliendo de la nada, y usando sólo su mano izquierda y toneladas de ambición, consigue que el dinero le caiga de los cielos, y con él, el poder. Poder para hacer lo que sea: prostitutas, cocaína, alcohol, langostas, caviar. Poder para llevar una vida en la más estricta ostentación, y sin remordimientos por conseguir ese poder de forma ilegal. Henry Hill siempre quiso ser un gánster, y el crimen de Jordan Belfortfue querer ser millonario, a costa de cualquier práctica ilícita que fuera capaz de realizar des de la comodidad de la cuadragésima planta de uno de los edificios más altos de Nueva York
Vamos, que el bueno de Marty no ha inventado nada nuevo: formalmente nos remite a Goodfellas (1990) y Casino(1995), y todos sabemos que no hay Scorsesecomo el de Goodfellas para atrás. Pero por suerte, añade a su historia un tono de comedia desatada (a la vez denuncia del lado oscuro del mundo de los brokers) que tiene como showrunners a un magnífico DiCaprio al borde de la sobreactuación, y a un Jonah Hillque aguanta las réplicas de Leo, tira de histrionismo, y se convierte en el verdadero rey de la función.
Bueno, el rey de la función, con el permiso del señor Martin Scorsese. Porque éste, a sus 71 años de edad, rueda de forma enérgica, con múltiples travellings de factura impecable, y mucho cine en las venas. Como si fuese 1973 y Martyacabara de estrenar Mean Streets. Por 3 horas (que se hacen largas, pero sin aburrir), el cine vuelve a ser cine, ahora que Scorsese vuelve a ser Scorsese.
Cuando Jonah Hill y Leonardo DiCaprio se enteraron de sus respectivas
 nominaciones al Oscar.
Aunque a simple vista parece que el hecho de que el mismo Jordan Belfort (el de verdad, no Leo) se haya llevado más o menos 1 millón y medio de US$ por los derechos de su novela diluye en cierta medida el sentido de denuncia que Scorseseintenta imprimir en el filme, en el fondo podría ser una continuación del humor, negrísimo, del que hace gala Martinen esta película. Que Jordan esnife cocaína sobre el culo de una prostituta eslava sifilítica es más que divertido (cuando deberíamos compadecernos de la pobre alma en pena que debe arrastrarse cual sabandija hasta llegar a su Ferrari blanco). Pero mucho más divertido es pensar que el lobo, que robó (no hay mejor palabra) más de 150 millones de US$ a los pobres corderitos, no cumplió más de dos años y medio de condena, y es ahora un gurú financiero en negociaciones de protagonizar un reality show. La cuadratura del círculo virtuoso, ¿no creen? El sueño americano elevado a la enésima paradoja.
Lo mejor: reparto de lujo entre los que cabe destacar los 10 minutos (escena del almuerzo) de Matthew McConaughey (otra vez, sí), y la bestia de Jonah Hill, y los geniales discursos de Belfort frente a la multitud de pequeños lobitos que esperan la arenga de su líder ansioso de sangre.
Lo peor: abusiva duración del metraje, que lleva consigo un poco de andada en círculos después de la hora y media.
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