RETROSPECTIVA Lars von Trier: Dancer in the dark

Crítica de @PauGarcia179
‘Dancer in the Dark’ es la tercera película de la trilogía Golden Heart (Los corazones de oro) tras ‘Breaking the Waves’ (1996) e ‘Idioterne’ (1998). El filme se llevó la Palma de Oro en el Festival de Cannes así como el premio a Mejor Actriz para Björk, que por cierto describió el proceso de filmación como “emocionalmente agobiante”, asegurando que sería su última aparición en una película.
Selma es una inmigrante checa que va a Estados Unidos, tierra de las oportunidades, para que operen a su hijo, que como ella tiene una enfermedad que le degenera la vista. Si ahorra suficiente dinero, podrá pagarle la operación a su hijo, pero ella se está quedando ciega. Selma convierte cualquier momento rutinario, por desagradable que sea, en una fantasía musical, pues si oye ruidos, ella es capaz de imaginar que todo es un musical porque, como dice Selma en un momento del filme “en un musical sabes que nada puede salir mal.”
‘Dancer in the Dark’ puede impactar formalmente: está grabada en cámara en mano en las escenas dramáticas  y con 100 cámaras de vídeo (!) estáticas en las escenas musicales. La cámara en mano, muchas veces a cargo del propio von Trier, sigue muy de cerca las expresiones de los personajes, especialmente de Selma, interpretada de forma magistral por la cantante islandesa Björk, que no actúa, vive el personaje. Así, no sorprende que la cantante admita que el proceso de filmación fuese agotador, pues su actuación no fue una simple experiencia cinematográfica, fue una experiencia vital y emocional inolvidable pero durísima.
Aparte de Björk, también aparecen en el filme la actriz francesa Catherine Deneuve (‘Belle de jour’, Luis Buñuel), David Morse (’12 Monkeys’, Terry Gilliam) y Peter Stormare (‘Minority Report’, Steven Spielberg) entre otros, pero aunque todos están correctos la actuación de Björk eclipsa a los demás actores. 


Lars von Trier demuestra una profunda sensibilidad para narrar esta gran tragedia que sacude el alma. Ésta es el filme que más me ha emocionado e impresionado de los que he visto en toda mi vida, es un drama desgarrador, una experiencia emocional inigualable que pone a prueba los sentidos y las emociones de los espectadores. Al contrario que otras películas del director, como Melancholia (2007) pese a ser dolorasamente triste, para mí no es depresiva, me transmite un punto inexplicable de esperanza, quizás a causa de la música, que todo lo cura, y de ese mensaje final.  

Tengo que reconocer que no me gustan particularmente los musicales, y como el personajes de Jeff, tampoco entiendo  “porque ellos simplemente empiezan a cantar y bailar. Quiero decir, jo no empiezo a cantar y bailar de repente…”, pero lo cierto es que von Trier consigue que el musical no caiga en el ridículo, y mezcla realidad y fantasía de forma brillante, de modo que la música adquiere un papel fundamental, pues es la vía de escape de Selma para salir adelante, para no derrumbarse pese a quedarse ciega, puesto que lo único que la mueve a seguir adelante es su determinación para ahorrar dinero para la operación de su hijo.

Además, no falta la caricatura de los norteamericanos, donde sobretodo en el juicio hay frases delirantes como “Selma es comunista. ¡Dijo que en su país vivía mejor!” o “Este gran país la acoge con los brazos abiertos y ella lo traiciona y desprecia”, como si fuera un motivo más para juzgarla cuando ella es seguramente la persona más bondadosa, inocente y justa de toda la sala del juicio. Además, aunque probablemente no sea el objetivo principal de von Trier, la dureza y injusticia de la pena de muerte que se transmite funciona como denuncia de una práctica inmoral aún existente en Estados Unidos.

De entre todas las secuencias, tengo que destacar la del final, esos terribles 107 pasos, con esa complicidad que se acaba creando con la guardia de seguridad de la cárcel, que, conocedora de la necesidad de Selma de oír ruido para “soñar despierta”, va haciendo ruido con sus pasos; con la última canción interrumpida que hiela el corazón. ‘Dancer in the Dark’ es, en definitiva, una obra maestra que conmueve y que nos implica emocionalmente como nunca lo habíamos hecho, empatizando con la protagonista y su tragedia, que va mucho más allá de lo cinematográfico para convertirse en una experiencia vital que no olvidaremos en mucho tiempo. 

“They say it’s the last song. They don’t know us, you see. It’s only the last song if we let it be.”


Título: ‘Dancer in the Dark
Director: Lars von Trier
Guión: Lars von Trier
Fotografía: Tom Elling
Año: 2000
Duración: 140 min.
País: Dinamarca
Productora: Coproducción Dinamarca-Alemania-Holanda-Italia-EEUU-Reino Unido-Francia-Suecia-Finlandia-Islandia-Noruega; Fine Line Features / Zentropa Entertainments4 / Trust Film Svenka / Liberator Production / Film I Väst
Reparto: Björk, Catherine Deneuve, David Morse, Peter Stormare, Jean-Marc Barr, Joel Grey, Udo Kier, Vincent Paterson, Cara Seymour, Vladica Kostic, Siobhan Fallon, Zeljko Ivanek, Jens Albinus
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