La grande, grande, grande bellezza

Título: La grande Bellezza (La gran belleza)
Director: Paolo Sorrentino
Guión: Paolo Sorrentino, Umberto Contarello
Fotografía: Luca Bigazzi
Año: 2013
Duración: 142 min.
País: Italia
Productora: Coproducción Italia-Francia; Indigo Film / Medusa Film / Mediaset / Pathé / France 2 Cinéma / Babe Film / Canal+
Reparto: Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Serena Grandi, Isabella Ferrari, Giulia Di Quilio, Luca Marinelli, Giorgio Pasotti, Massimo Popolizio
Este año, el jurado de Cannes 2013 se olvidó de incluir entre sus películas premiadas esta nueva colaboración entre el realizador napolitano Paolo Sorrentino y el actor Toni Servillio, la película sobre la que ahora mismo me lanzo a opinar: La Grande Bellezza. Es quizás una apuesta tan arriesgada como también lo fue en esta edición Only God Forgives, por su hastío hacia la narrativa habitual, y su ardiente, intensa, y apasionada formalidad técnica. A lo mejor por eso ambas fueron evitadas en pro de La vie d’Adéle, más convencional en forma, pero mucho más arriesgada en fondo. Decisión más que respetable (y más cuando se trata de una hecha por el mismísimo Spielberg), pero de la que, lejos de compartir, rehúyo.
Jep Gambardella (Toni Servillio), cronista y vividor, echa una mirada atrás a su existencia poco después de cumplir los 65 años. Toda su vida ha girado en torno al éxito de su primera y única novela: desde entonces se ha relacionado con los círculos literarios y artísticos de la más alta esfera romana.
Ero destinato a la sensibilità. Ero destinato a diventare uno scrittore…
Prima-hermana de La Dolce Vitade Fellini, sucesora del magnetismo cómico de Woody Allen, reminiscente del Pasolini de Saló, y heredera del mantra (acuñado por P.T. Anderson) “se debe captar la atención del espectador durante los cinco primeros minutos”, La Grande Bellezza es un viaje por la mente de un hombre que a sus 65 años de edad repara en el inexorable y nefasto avance del tiempo. Avance que esconde bajo kilos de botox, un frenesí imparable de fiestas, y una banda sonora en la que destaca el remix de uno de los grandes hits de Rafaella Carrá. Y eso dice mucho: la canción es la misma, sólo que se niega a crecer. Su alma intenta, con todos sus medios, resistirse a sucumbir ante la inminente (y definitiva) llegada de la decadencia mediante el fingimiento de la felicidad y el máximo exceso. Jep Gambardella (impecable e imperdible interpretación de Servillio) y sus compañeros nocturnos, todos ahijados de Roma, al igual que la canción (otrora símbolo de toda una generación), se refugian en la gloria de los tiempos ya pasados, e internamente se lamentan de lo que han perdido y les impide alcanzar una existencia plenamente satisfactoria, llevándolos a un deterioro anímico escondido bajo la superficialidad de las grandes y orgiásticas fiestas, y la hipocresía y máxima ostentación de las altas esferas. Al final, sólo al final, Jep logrará aceptar la realidad, y vivir en harmonía con ella.
… Ero destinato a diventare… Jep Gambardella.
Por si todo esto fuera poco, el escenario por el que deambulan sus viejos y deteriorados personajes no es otro que Roma, hogar de lo viejo y deteriorado (pero, igual que ellos, reformado). El escenario perfecto para este gran guiñol en el que se encuentran convertidas las vidas de todo el que rodea a nuestro protagonista, el rey de lo mundano. Un escenario retratado con, valga la redundancia, gran belleza por el director de fotografía de Luca Bigazzi.
Sorrentino nos habla de la imposibilidad de alcanzar o ni siquiera de rozar la “grande bellezza” en un mundo roto y superficial, y, paradójicamente, nos la muestra durante algo más de dos horas. Sorrentinonos habla del fin de la fiesta, y a la vez, del inicio de la más grande de todas. Sorrentino nos habla de todo, y de nada.

‘jOBS’: entretenido biopic telefilmero

Título: jOBS
Director: Joshua Michael Stern
Guión: Matt Whiteley
Fotografía: Russell Carpenter
Año: 2013
Duración: 122 min
País: Estados Unidos
Productora: Open Road Films / Five Star Institute
Reparto: Ashton Kutcher, Dermot Mulroney, Josh Gad, Matthew Modine, James Woods, Amanda Crew, J.K. Simmons, Lesley Ann Warren, Jeremy Shada, Lukas Haas, Ron Eldard, Ronnie Gene Belvins, Ahna O’Reilly
Para los que no conozcan la filmografía previa de Joshua Michael Stern, diremos que es un director del montón, caracterizado por una sensiblería vomitiva más propia de las telemovies en sus filmes. A jOBS le preceden Neverwas (El libro mágico) y Swing Vote (El último voto), que, para qué nos vamos a engañar, no recomendaría ni a mi peor enemigo.
Es una película biográfica (biopic) sobre el visionario del mundo comercial Steve Jobs (1955-2011), cofundador de Apple, centrada en los inicios de la empresa, su creación y su evolución. La película no va a sorprender a los que ya conozcan la vida y milagros de Steve Jobs y tampoco va a asombrar a los que (como yo) no lo hacían, pero aún así será un entretenimiento placentero para ambos. Evidentemente no llega a la profundidad ni contundencia de otros increíbles biopics como la Social Network de Fincher o el Raging Bull de Scorseseni por asomo, pero está decentemente narrada.
Hay dos cosas muy buenas en jOBS: la primera es el parecido real (prácticamente no existe caracterización) de Ashton Kutcher con el carismático fundador de Apple, y el trabajo del actor detrás su interpretación. Cada movimiento, cada palabra, cada posición del cuerpo es como si tuviéramos en la pantalla a una nueva versión más joven del empresario. La segunda es el hecho de mostrar acertadamente el lado hostil y oscuro del de San Francisco.

Steve Jobs, Ashton Kutcher, y su parecido excepcional
Lo que no es tan bueno es este aire a telefilme de Antena 3, esa superficialidad con la que se trata toda relación personal del protagonista, y el hecho de que el final parezca un anuncio cantando las alabanzas de Apple.
Lo mejor:sin dudarlo ni un segundo, Ashton Kutcher. Aunque el espectador no encuentre interés en la trama puede sólo asombrarse de su interpretación.

Lo peor:que pese a descubrirnos una parte del oscuro Jobs, acabe pareciendo un biopic sobre Apple.

‘Blue Jasmine’, vuelve el mejor Woody Allen


Título: Blue Jasmine

Director: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Año: 2013
Duración: 98 min
País: Estados Unidos
Productora: Sony Pictures / Gravier Productions / Perdido ProductionsReparto: Cate Blanchett, Alec Baldwin, Sally Hawkins, Bobby Cannavale, Peter Sarsgaard, Louis C.K., Michael Stuhlbarg, Andrew Dice Clay, Max Casella, Tammy Blanchard, Alden Ehrenreich

Después de la mediocre y superficial ‘To Rome With Love’ (2012), Woody Allen estrena en 2013 ‘Blue Jasmine’, la película que para mí supone el retorno del mejor Woody Allen. El cineasta de Nueva York no sólo dirige una película al año (como es el caso de Takashi Miike, que incluso dirige un par al año con irregulares resultados), también escribe el guión de todos sus films, así que el mérito es aún mayor. Pese a tener unas mejores que otras, lo cierto es que sus peores películas podrían pasar por las mejores de otros cineastas que no tienen el talento del director que prefiere su clarinete al circo de los Óscar. 

Jasmine es una mujer adinerada que vive de los éxitos económicos de su marido, Hal, que trabaja en el negocio immobiliario y que hizo fortuna a base de estafar y engañar a la gente que confiaban en él. Jasmine, viviendo en su burbuja inquebrantable, se encontraba a gusto con sus joyas, sus vestidos y los negocios turbios de su marido que insistía en ignorar para seguir con su vacía vida de lujos y caprichos. Cuando el FBI detiene a Hal y ella se encuentra en bancarrota, decide pedir ayuda a su hermana Ginger, quién vive en San Francisco y que también fue víctima de los engaños de Hal.

¿Quiénes son los verdaderos frcasados?
Woody Allen acostumbra a narrar historias con personajes pertenecientes a la burguesía o a la clase alta de la sociedad, pues es lo que él conoce, ya que desde que era pequeño vivía en una família que él mismo define como «burguesa, bien alimentada, bien vestida, e instalada en una cómoda casa». Sin embargo, nunca ha hecho tanto crítica (o incluso autocrítica) de la burguesía o la clase alta como en ‘Blue Jasmine‘, pues la protagonista reúne las características más irritantes de una persona perteneciente a esta clase social: arrogante, clasista, orgullosa de la clase social a la que pertenece, despreciable y avergonzada de los que no son como ellos, a quién tilda de “fracasados” por no llevar una vida tan vacía, acomodaticia y caprichosa como la suya. 

Jasmine, de hecho, se llama originalmente Jeanette, pero se cambió su nombre porque el otro “no tenía glamour”, lo cuál define perfectamente su forma de ser y de ver la vida. Su hermana, Ginger, no se parece en nada a ella y ofrece un interesante contraste: los ricos (Jasmine) y “los fracasados” (Ginger y sus amantes), que en realidad llevan una vida más sencilla y honesta. Este contraste ayuda a identificarnos con Ginger, como alguien más como nosotros, más normal, y a rechazar profundamente el comportamiento y la manera de ser de la protagonista. 
Pese a que se comentaba que ‘Blue Jasmine’ tenía más de drama que de comedia, lo cierto es que un servidor se ha reído a carcajadas con esta película, y, como decía Lars von Trier en una entrevista,  “las buenas comedias nunca son inofensivas” y esta es, sin duda alguna, una muy buena comedia, porque además de divertida no tiene nada de inofensiva. Si bien el drama se supone que recae en la decadencia de Jasmine y la comedia en las desventuras de Ginger, lo cierto es que esa decadencia que Allen describe, por lo merecida que resulta y lo irritante del personaje que la sufre, nunca se percibe como dramática, y nos reímos a su costa de su confusión y perdición que, eso sí, le servirá, esperemos, para aprender la lección de una vez, salir de esa burbuja de acero y ver el mundo con otros ojos.
No es justo acabar esta crítica sin destacar la genial interpretación de Cate Blanchett que convence como la irritante, despreciable a ratos y decadente Jasmine. Sería injusto que no se llevara el Óscar a Mejor Actriz.

En definitiva, ‘Blue Jasmine’ es una mordaz comedia que critica de forma punzante la clase alta, retratándola con malicia pero con mucho humor, que cuenta con una gran interpretación de Cate Blanchett que suma puntos a la que es, sin duda, una de las mejores películas del año.

‘After Earth’, la família Smith, y el genio oculto de Shyamalan

Título: After Earth

Director: M. Night Shyamalan
Guión: M. Night Shyamalan, Gary Whitta (basado en una historia de Will Smith)
Fotografía: Peter Suschitzky
Año: 2013
Duración: 100 min
País: Estados Unidos
Productora: Sony Pictures / Columbia Pictures / Overbook Entertainment / Blinding Edge Pictures
Reparto: Jaden Smith, Will Smith, Sophie Okonedo, Zoe Kravitz, Kristofer Hivju, Sacha Dhawan, Chris Geere, David Denman, Monika Jolly, Jaden Martin
La entrada de Shyamalan en el negocio cinematográfico como director (su primer trabajo fue como guionista con Stuart Little) nos dejó cuatro clásicos instantáneos de culto: The Sixth Sense, Unbreakable, Signs y la algo inferior The Village. Esto creó unas expectativas sobre toda su carrera que llevaron a la crítica a darle el apelativo (que él aceptó sin rechistar) de “nuevo Spielberg“. Cierto es que desde entonces su genialidad se ha ido diluyendo filme tras filme, cosa que ha hecho que su carrera cayera en picado, creando una legión de detractores de su trabajo que no dudan en machacar sus nuevas películas sin importar si estas son buenas, mediocres o malas. Porque queda muy bien criticar a Shyamalan.
Así pues, desde The Village el director estadounidense de origen indio ha realizado cuatro filmes más, sin duda no tan buenos como los de sus inicios, pero, menos Airbender (impersonal adaptación de una serie japonesa animada) con su sello personal. After Earth, pues, es su último trabajo, con un guión escrito por él mismo conjuntamente con Gary Whitta (guionista de The Book of Eli), basado en una historia de Will Smith, que produce y protagoniza junto a su hijo.

Una serie de cataclismos fuerzan a la humanidad a abandonar la Tierra y a convertir al planeta Nova Prime en su nuevo hogar. Más o menos 1000 años más tarde, una raza alienígena intenta conquistar Nova Prime, usando como armas a los Ursas: unas criaturas ciegas que cazan “oliendo” el miedo de sus contrincantes. El general Cypher Raige (Will Smith) consigue eliminar completamente su miedo convirtiéndose en invisible a las Ursas y llevando a la raza humana a la victoria. El hijo del general, Kitai Raige (Jaden Smith) acompaña a su padre, con el que tiene una tortuosa relación, a un misión a otro planeta cuando tienen un accidente en medio de una tormenta de asteroides…
Cabe decir (antes de nada) que el filme es un encargo de Will Smith para el lucimiento de su hijo Jaden. Esto nos da una idea de en qué se puede convertir esta película con una premisa muy interesante y un tono ecológico comprometido: en una aventura por una Tierra inhóspita con cierto aire a videojuego en la que lo importante es llegar del punto A al punto B con la máxima acción posible. Por suerte Will cuenta con la mente pensante de Shyamalan, que dota a la historia de cierto fondo y de un interesante drama familiar, eso sí, algo trillado.
Ninguno de los dos Smith está acertado en la película. El padre puede hacerlo mucho mejor, y el papel que se ha guardado para él (de padre duro e inamovible) no es el mejor que ha interpretado, y luego está el hijo. Jaden Smith pierde en cualquier comparación con una joven versión de su padre: le falta carisma y dotes interpretativas. Con eso no quiero decir que pueda convertirse algún día en un buen actor, pero ahora por ahora, deberá asistir a alguna clase de interpretación y aguantar alguna nominación más a razzie.

Como punto a favor del filme se debe decir que no aburre en ningún momento, la factura técnica es impecable (cuenta con una ambientación preciosa), y parte de una interesante premisa. No vale demasiado la pena, sí. Pero como mínimo es mejor que The Last Airbender. En definitiva: puede que After Earth sea un mediocre paso hacia la pérdida total de un genio del cine, o sólo una parada más en el trayecto de renacimiento de Shyamalan. Tendremos que esperar a la siguiente película para decidirlo.
Lo mejor: es corta y no aburre. Además, los primeros compases son interesantes.
Lo peor: Jaden, Will, y la sensación de que After Earth podría ser mucho mejor videojuego que película.
Por cierto, ¿alguien ha entendido porqué las puertas de la nueva civilización humana son como cepillos?

‘Nymphomaniac Vol. I’, el sexo, y Lars von Trier

Crítica de @PaulPorcoRosso


El ser humano tiene, por definición, la obsesión por clasificar y etiquetar todo lo que es descubierto. Y lo que es más importante, curiosidad para descubrir. De eso trata Nymphomaniac. Una mujer, Joe (Gainsbourg) es encontrada sangrante y apaleada en el callejón de una ciudad sin nombre donde reinan el frío y el mal tiempo, por un profesor antisionista de ascendencia judía, Seligman (Stellan Skarsgard), que le ofrece una taza de té con leche en su casa. Allí, Joe se culpa por una existencia dedicada al descubrimiento obsesivo del sexo, definiéndose a sí misma como ninfómana, y empieza a contarle la historia de su vida a Seligman, dividiéndola en 8 capítulos.

Pero también es más que eso. Es, además de una historia sobre vergüenza y depresión, la voluntad de Trier de humanizar el sexo, rebajarlo a la naturalidad. Una oportunidad que tiene Lars de hablar sin tapujos, contar verdades, sin interrupciones (sólo las de Skarsgard) y sin preguntas. Por así decirlo, una rueda de prensa de lo más atípica. O, a lo mejor, la más típica de von Trier.
Nymphomaniac Vol. I comprende los primeros 5 capítulos de este nuevo delirio del director danés. Primero, el despertar sexual y su paralelismo con la pesca en mosca; segundo, el florecimiento del amor; tercero, la rotura de un amor que no es el suyo; cuarto, la muerte; y el quinto, quizás el mejor de los cinco por ser en el que más somos capaces de reconocer a Lars, Bach y el sexo. Denso, ¿eh? A mi parecer, von Trier ha echado pedazos de su alma en esta película. Veo (a lo mejor obligado por la parte más romántica de mi raciocinio) lazos con las anteriores películas del danés en ciertos capítulos, por lo que formalmente es un poco de cada una: la atmósfera de Antichristen el capítulo 4, primera parte de Melancholiaen el 3, algo de Dogville en el planteamiento del relato… E incluso veo el sarcasmo de Trieral explicar la diferencia entre antisionista y antisemita. Y todo eso me gusta, y mucho.

Chapter 5: The Little Organ School

En el sector interpretativo de esta primera parte, se pueden destacar por encima del resto (que aún así trabaja a un altísimo nivel) a Stacey Martin (versión joven de Joe), Uma Thurman, y Shia LaBeouf, así como a Gainsbourgy Skarsgard por la forma de llevar el relato y en cierto modo, arrancar una sonrisa luego de momentos de tensión o sexo desenfrenado. Aquí Gainsbourges Trier, y Skarsgard somos nosotros, el público. Ella dispuesta a contar, y nosotros a escuchar, y, obviamente, a cuestionar lo escuchado.
Da igual cuál es la experiencia personal de cada uno con el filme, a Lars se la suda. Estamos a su servicio, y nos lleva de un punto a otro, siempre a su manera. Nymphomaniac Vol. Ies puro Lars von Trier. Podrá gustarte más o menos, parecerte desagradable y hacer que te duelan los ojos, incluso ver en ella un intento de provocación. Pero no puedes atreverte a negarle su calidad técnica e innovación. Igual que no puedes negárselo a Trier. Un servidor desea por fin terminarla (con el visionado del segundo volumen) y repetir la experiencia las veces que sean necesarias.




Título: Nymphomaniac Volume I
Director: Lars von Trier
Guión: Lars von Trier
Fotografía: Manuel Alberto Claro
Año: 2013
Duración: 117 min.
País: Dinamarca
Productora: Coproducción Dinamarca-Alemania-Francia-Bélgica; Zentropa Entertainments
Reparto: Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgard, Stacy Martin, Shia LaBeouf, Connie Nielsen, Christian Slater, Nicolas Bro, Jesper Christensen, Uma Thurman, Jean-Marc Barr, Caroline Goodall, Kate Ashfield, Saskia Reeves, Jens Albinus, Sophie Kennedy Clark, Mia Goth, Omar Shargawi, Severin von Hoensbroech

‘The Wolverine’, Jackman sigue con sus garras

Título: The Wolverine (Lobezno Inmortal)
Director: James Manglod
Guión: Scott Frank, Mark Bomback (cómic de Frank Miller y Chris Claremont)
Fotografía: Ross Emery
Año: 2013
Duración: 126 min.
País: Estados Unidos
Productora: Twentieth Century Fox Film Corporation / Marvel Entertainment / Dune Entertainment
Reparto: Hugh Jackman, Tao Okamoto, Rila Fukushima, Hiroyuki Sanada, Famke Janssen, Brian Tee, Svetlana Khodchenkova, Hal Yamanouchi, Will Yun Lee, Ken Yamamura, Shinji Ikefuji, Conrad Coleby, Taris Tyler, Kimi, Louis Toshio Okada, Hiroshi Kasuga
Llega The Wolverine, la sexta película del universo X-Men, que está dirigida por James Mangold, conocido por Walk the Line, 3:10 to Yuma y Knight & Day, que ya trabajó con Hugh Jackman en Kate & Leopold. Antes de recaer la dirección en Mangold, estuvo vinculado con el proyecto Darren Aronofsky (Black Swan, Requiem for a dream), que sin duda habría mejorado el resultado final.
En esta entrega, Logan (Jackman), atormentado por haber acabado con la vida de su amor, Jean Gray (Famke Janssen), viajará a Japón para visitar a Yashida, un antiguo amigo que está a las puertas de la muerte (Hal Yamanouchi). Allí, se enfrentará a la pérdida de sus poderes de regeneración y a la mafia yakuza que pretende acabar con la vida de la nieta de Yashida, Mariko (Tao Okamoto).

“You tried to kill your daughter. Live with that.”
Esta es la segunda parte de la saga de películas X-Men basadas en el origen del personaje de Lobezno. Cronológicamente estaría situada entre X-Men 3: The Last Stand y X-Men: Days of future pastque se estrenará el año próximo. Esta nueva entrega del carismático superhéroe de las garras de adamantium y la rápida regeneración de tejidos interpretado por Hugh Jackman es sustancialmente mejor que la primera, X-Men Origins: Wolverine, pero, en los tiempos que corren (de revolución en el los filmes de superhéroes que nos ha dejado grandes títulos de ciencia ficción como The Dark Knight y The Avengers), es bastante floja.
Es una película bastante entretenida, diferente (como ya lo fue X-Men: First Class) a todas las demás de la saga, pero no buena, y además decepcionante, teniendo en cuenta la escena inicial que sitúa la acción en Nagasaki el 9 de agosto de 1945, que bien vale el precio de la entrada. 

Cronología de las películas de X-Men. Fuente: http://meteoritoperdido.blogspot.com.es/
The Wolverine entra en esa categoría de filmes fallidos de los que probablemente no te acordarás dentro de un mes (o una semana, qué más da). La introducción de la cultura asiática de yakuza, samuráis y ninjas es fresca y jugosa, pero desaprovechadapor guionistas y director, el drama romántico se hace pesado como ya ocurría en Origins (y en Last Stand), y la acción es totalmente insuficiente a lo que se le requiere a un filme de estas características. Lo más indignante, eso sí, es el final más típico de películas de acción de mala calidad en que Jackman deberá enfrentarse al malo malísimo en un duelo a muerte.
En definitiva, sólo falta desear que la próxima película de X-Men siga más los derroteros de First Class y Bryan Singer consiga realzar la saga de la patrulla X.
Lo mejor: la lucha entre Jackman y Hiroyuki Sanada, y la escena post-créditos.
Lo peor: que los guionistas desaprovechen la carisma de Lobezno, y que se repitan las escenas románticas pseudo-dramáticas que hicieron de X-Men Origins: Wolverine una mala película.

‘Killing Season’, la caza y la vejez

Título: Killing Season
Director: Mark Steven Johnson
Guión: Evan Daugherty
Fotografía: Peter Menzies Jr.
Año: 2013
Duración:  90 min.
País: Bélgica
Productora: Nu Image Films / Millennium Films / Corsan Pictures
Reparto: Robert de Niro, John Travolta, Milo Ventimiglia, Elizabeth Olin, Diana Lyubenova, Stefan Shterev, Kalin Sarmenov.
Vamos a ser francos: cogí la película con unas expectativas realmente bajas, casi nulas. Una película cuyo director nos dejó perlas como Daredevil y El motorista fantasma y un dúo protagonista en edad de jubilación y que ya hace tiempo que dejó de hacer selección de papeles para aceptar lo que llegase no era para bailar de alegría.
Benjamin Ford (Robert de Niro) es un veterano del ejército de los Estados Unidos  colmado de altos honores tras sus proezas en la Guerra de Bosnia, que vive retirado en una cabaña separada de la civilización en los montes Apalaches. Su vida es sencilla: recoge leña, sale a cazar de vez en cuando, cocina, se mantiene en forma y observa las llamas que calientan su estancia. Un día recibe la vista de un turista europeo, Emil Kovac (John Travolta), al que ofrece asilo en su casa. Después de trabar una inusual amistad,  deciden ir a cazar,  dónde el turista se destapa como un soldado serbio en busca de venganza. En los bosques empezará entonces una batalla hombre contra hombre que reabrirá antiguas heridas del pasado de ambos…

El filme tiene tres puntos a favor: las correctas actuaciones de los protagonistas, no resulta un mal entretenimiento y una preciosa fotografía. Sorprendentemente John Travolta nos regala una actuación muy correcta, fingiendo con su inglés un acento serbio la mar de interesante, y Robert de Niro, bueno, pega un bajón después de Silver Linings pero aún así no resulta un fracaso.
“Como vuelvas a poner ese acento, ¡te vuelo los sesos!”


Eso sí: la película tiene una trama algo sosa y excesivamente simple, pero es lo suficientemente entretenida como para no parar el DVD y apagar la televisión indignado. Es verdad que tiene soluciones poco coherentes y la característica estelar de los filmes de su género: los personajes de Travolta y de Niro nunca se dan el mate, cosa que permite alargar la acción y conseguir que ambos se escapen cuando están en manos del otro hasta llegar al desenlace.

En resumen, Killing Season no pasa de ser una película mediocre sin demasiada sustancia que se convierte en la mejor del director belga cuyo mayor problema es intentar dar una profundidad excesiva y fracasar en el intento de crear tensión, pero que aún así entretiene.
Lo mejor: la actuación de John Travolta, la corta duración, y que no sea aburrida.
Lo peor: la presencia de algunas escenas inverosímiles y algo ridículas que hacen que el filme pierda todo el suspense que podría haber creado potencialmente.