RETROSPECTIVA Hermanos Coen: ‘The Big Lebowski’

Cuando se estrenó en 1998, The Big Lebowski fue un rotundo fracaso que se colocó en el puesto 96 en Estados Unidos de la lista de las más taquilleras. Este hecho es sorprendente, ya sea por el éxito posterior de esta genial película, o por el increíble notoriedad de los hermanos Coencon su anterior filme Fargo, en 1996. En su momento incomprendida, es la nombrada “primera película de culto de la era de Internet”, ya que es pasado un tiempo que se le ha atribuido el estatus de obra maestra del cine independiente.
The Dude (Jeff Bridges) un día es confundido por un par de matones con el multimillonario Jeff Lebowski, con quien sólo comparte el apellido. Después de que estos matones se meen en la alfombra que “armoniza el salón”, Dude empezará una búsqueda de “el Gran Lebowski”, de cuyo encuentro saldrá un trato: éste le dará una recompensa si The Dude es capaz de encontrar a la esposa del magnate.
La historia de The Big Lebowski, sin ser nada del otro mundo, se eleva hasta un nivel de obra de culto gracias a los momentos brillantes y los geniales personajes que saben crear estos monstruos del cine que conforman el director bicéfalo: la conversación en la cafetería sobre dónde conseguir un dedo gordo (por cierto, en la misma dónde se rodó unos años antes la escena inicial de Reservoir Dogs), los nihilistas alemanes, las escenas onírico-musicales (a los que Roger Deakins sabe sacar un enorme rendimiento en el excelente trabajo de fotografía) o la breve pero hilarante aparición de John Turturro como un pederasta cubano-estadounidense jugador de bolos (“nobody fucks with the Jesus“).

“Dirás lo que quieras del nacional-socialismo, pero al menos eso es una doctrina”
Este viaje al corazón de unos antihéroes con una severa crisis existencial, no sería lo mismo sin la ya mencionada fotografía de Deakins, pero sobretodo sin la aclamada banda sonora (también encargada a un habitual de los Coen, Carter Burwell) que es una amalgama de temas clásicos del pop-rock, música clásica, y divertidas versiones de ciertos títulos (como el ‘Hotel California‘ de los Gypsy Kings, con más sentido ya que The Dude odia a los Eagles).
En The Big Lebowski encontramos casi todos los tics en la dirección de autoría de los hermanos Coen. Puede que el más gracioso y en sí el más característico sea la confección de unos personajes que, aunque estrafalarios y llevados al límite, representan una feroz sátira y una fidedigna representación de parte de la sociedad norteamericana de Los Angeles. The Dude (El Nota en la versión española, interpretado por un Jeff Bridges en el que a lo mejor sea el filme más recordado de su carrera), vago, objetor de conciencia, desempleado y despreocupado solterón que arrastra en sus hombros un pasado marcado por las mejores épocas musicales de su país (él es un ferviente admirador de los Creedence Clearwater Revival) y una mente que parece decidido a continuar dañando con las drogas que aún consume, es la antítesis del sueño americano, con el pasotismo y el “ir tirando” como forma de vida (existe una religión el Dudeism, que trata de emular el estilo de vida de The Dude), sin aspirar a un éxito mayor por su predisposición al fracaso (su única reacción posible a las provocaciones de Jesús en la bolera es “bueno, en fin, eso es lo que tu opinas, tío”). Se pasea con su white russian, fuma maría, y cree que la alfombra en la que se han meado los matones “armoniza el salón”.

“Nadie le toca los huevos a Jesús”
Sus compañeros de la bolera, viven en su mismo mundo: Walter Sobchak (brillantemente interpretado por John Goodman), judío impostado dominado por su ex esposa, director de su propia empresa de seguridad (“Sobchak Security“) y con daños mentales colaterales de su estancia en Vietnam, no duda en hacer callar a Donny Kerabatsos (Steve Buscemi), personaje ingenuo y necesario en los diálogos de la bolera, pero de poca presencia en el filme, con una coletilla usada en múltiples ocasiones (“shut the fuck up, Donny“), autoreferenciando al personaje, creado también por los Coen, de Buscemi en Fargo.
Todos estos elementos convierten a The Big Lebowski (en mi opinión) en una de las obras cumbre del cine de los Coen, la demostración de su capacidad para crear una genial comedia satírica, impía, salvaje, avinagrada, y por supuesto endiabladamente divertida.
Lo mejor: sin dudarlo ni un momento, esta escena. Bueno, o esta. Tal vez esta. Vaya, esto es más jodidamente difícil de lo que pensaba…
Lo peor: ese final, esa rotura del hilo argumental de la película que a nadie le gusta. Sin embargo, esto es una mancha menor en una inmensa película.

Título: The Big Lebowski (El Gran Lebowski)
Director: Joel Coen, Ethan Coen
Guión: Joel Coen, Ethan Coen
Fotografía: Roger Deakins
Año: 1998
Duración: 127 min.
País: Estados Unidos
Productora: Coproducción EEUU-Gran Bretaña: Polygram Filmed Entertainment / Working Title Films

Reparto: Jeff Bridges, John Goodman, Julianne Moore, Steve Buscemi, Tara Reid, David Huddleston, Ben Gazzara, John Turturro, Peter Stormare, Phillip Seymour Hoffman, Loyd Catlett, Flea
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