‘Capitán Philips’: Trepidante thriller con trasfondo de denuncia

Título: Capitán Phillips (Captain Phillips)
Director: Paul Greengrass
Guión: Billy Ray (Libro: Richard Phillips, Stephan Talty)
Fotografía: Barry Ackroyd
Año: 2013
Duración: 149 min.
País: Estados Unidos
Productora: Michael De Luca Productions / Scott Rudin Productions / Trigger Street Productions
Reparto: Tom Hanks, Barkhad Abdi, Mahat M. Ali, Barkhad Abdirahman, Faysal Ahmed, Michael Chernus, Catherine Keener, David Warshofsky, Corey Johnson, Chris Mulkey, Yul Vazquez, Max Martini, Omar Berdouni, Mohamed Ali

Paul Greengrass, director de dos de las cuatro películas de Bourne (‘El mito de Bourne‘, 2004 y ‘El ultimátum de Bourne’, 2007) vuelve a dirigir un thriller tras ‘The Green Zone’ (2010). En esta película ambientada en la Guerra de Iraq protagonizada por Matt Damon, Greengrass firmaba una película de acción con un trasfondo de denuncia: la búsqueda de armas de destrucción masiva que nunca se encontraron. En ‘Captain Phillips’ (2013), también existe una voluntad de denuncia, aunque no tiene tanta importancia como en la anterior obra del director británico. 
‘Captain Phillips’, con guión de Billy Ray (responsable de los libretos de ‘Código fuente’, de Duncan Jones y ‘El precio de la verdad’, dirigida por él mismo) está basado en el libro de Stephan Talty, basado asimismo en hechos reales. Cuenta la historia del secuestro de un buque carguero por unos piratas somalíes. En otras manos, la película podría parecer una historia de buenos (los americanos) y de malos (los crueles piratas somalíes), pero Greengrass no se limita a contar el secuestro, sino que busca los motivos de los somalíes -pescadores convertidos en piratas-, y los encuentra en la injusta situación que viven: no tienen trabajo porque los europeos les quitan el pescado. La película no es tan reivindicativa como la canción ‘Cançó pirata somalí’ del grupo catalán Brams (“Nos hemos hecho piratas somalíes los que antes eramos pescadores, hasta que los ladrones europeos se vayan”), pero se acerca, sin demasiada profundidad, a las causas de los pescadores convertidos a piratas. En un diálogo entre el capitán Phillips y Muse, (interpretado brillantemente por el debutante Barkhad Abdi) el líder de los piratas, descubrimos que los somalíes no son autónomos, rinden cuentas a sus jefes y no se llevan, ni por asomo, la mayor parte del dinero. 
Greengrass consigue mantener la tensión en buena parte de la película, sobretodo cuando aparece en pantalla uno de los somalíes que parece estar a punto de vaciar el cargador de su arma y matar a alguien de la tripulación. Realmente Greengrass refleja el miedo en toda la tripulación (“no acepté este trabajo para enfrentarme a unos piratas”) y las emociones que siente el capitán del barco, un Tom Hanks que firma una muy buena interpretación. El trasfondo personal del capitán Philips no languidece en ningún momento como sí lo hacía en el personaje de Sandra Bullock en la experiencia ‘Gravity’ (Alfonso Cuarón, 2013) o la ridiculez que era el trasfondo familiar del protagonista de ‘Argo’ (Ben Affleck, 2013), que sumado a la anti-interpretación que hacía Affleck de su personaje restaba puntos a la película (si es que le quedaban puntos por restar a la sobrevalorada película de Affleck.) Es lo complicado de los thrillers, que no se centran en los dramas personales y algunos intentan incluir ese trasfondo dramático sin mucho éxito. No es el caso de ‘Captain Phillips’, que a pesar de que su mujer solo aparece un momento al principio de la película (y sus hijos solo se mencionan), no necesitamos más escenas familiares que complementen el puro thriller que supone el resto de la película.
Estamos ante un muy buen thriller con tensión permanente, buenas interpretaciones y un trasfondo de denuncia, sin una criminalización excesiva de los piratas y que también muestra las diferencias económicas entre países tan diferentes como Somalia, donde los pescadores se ven obligados a robar barcos, y Estados Unidos, que despliega barcos de la Marina como si nada para salvar al capitán de un buque carguero. El capitán Phillips le dice en un momento a Muse que en el barco trae, entre otras cosas, material humanitario para algunos países de África, incluido Somalia. Muse se ríe irónicamente, pues se da la paradoja de que los occidentales fingen preocuparse mucho por las crisis alimentarias de países como Somalia e incluso envían alimentos mientras sus barcos entran en aguas somalíes para apropiarse del pescado que podría alimentar a los habitantes de este país africano.

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